JOSE A. PÉREZ LEDO: “VIOLENCIA Y FILTROS DE SNAPCHAT”

23 julio, 2020

Caminantes, escrita por Jose A. Pérez Ledo y dirigida por Koldo Serra, es la primera incursión en ficción de OrangeTV. La serie narra en siete episodios de unos veinte minutos como un grupo de jóvenes se pierde por el camino de Santiago y son atacados. Cuenta con la particularidad de estar rodada como si fuera metraje encontrado de teléfonos móviles y otros dispositivos.

Para quienes no conozcáis a Jose se trata de uno de los guionistas más interesantes de España. Autor de la ficción sonora El Gran Apagón, guionista de cómic en Los Enciclopedistas y redactor de entrevistas ficticias figuran en su extenso currículum. Hoy le entrevistamos para saber conocer las particularidades de escribir terror con diversos dispositivos.

blog_caminantes_COMPLETA
¿Cuáles han sido los desafíos del formato breve? Si bien en una película puedes tener veinte minutos de reposo, entiendo que en la serie los espectadores van a pedir terror en cada episodio. 

Lo que hice fue diseñar la historia completa, porque tenía muy claro lo que sucedía de principio a fin, y fui buscando puntos de corte. Dentro de la propia historia hay giros en cada capítulo. Entonces fui buscando puntos de interés para generar los siete capítulos y eso dejó la serie en capítulos de unos veinte minutos. Además yo creo que es la duración adecuada, ya que tener una serie de metraje encontrado con capítulos de más de veinte minutos iba a ser difícilmente soportable. Por mucho que sea de terror. Creo que era conveniente casi como favor al espectador. Veinte minutos de jaleo y descansito. Aunque es verdad que luego casi todo el mundo se está viendo la serie del tirón como si fuera una película de dos horas. Al final no dejan de ser siete capítulos de veinte (más el making of) y no siete capítulos de cincuenta minutos. Después de todo la historia principal ocurre en día y medio.

Claro, hasta cierto punto no es viable alargarlo.

Podrías dilatarlo hasta el extremo pero no tendría mucho sentido. No deja de ser gente en un bosque a la que le pasan muchísimas cosas. Y creo que las que les pasan ya son suficientes.

jose-a-perez-img_9892

¿Cuál ha sido tu enfoque a la hora de hacer terror? La serie no tiene muchos jumpscares, apostáis más por una atmósfera o por un tono de mal rollo.

De hecho cuando entró Koldo Serra los guiones ya estaban escritos (aunque se les dió vueltas con su entrada). La referencia no era tanto el cine de terror, si no el cine estadounidense de los setenta tinto Deliverance, Perros de Paja, etc. De hecho fue uno de los motivos por los que se apostó por Koldo. Algo seco y descarnado. Lo que construye la historia es más el tono que el género. En nuestro caso era una historia de terror obviamente, porque va de unos chavales que se pierden haciendo el camino de Santiago y les pasa cosas terribles, pero me interesaba más el tono sequísimo y descarnado donde no hay ninguna concesión. De hecho en la serie hay cosas de contenido que Orange las compró tranquilamente para nuestra sorpresa. Quienes tenían más reticencia eran los propios actores y actrices, ya que les parecieron muy duras. Por supuesto las hicieron todas (risas). Koldo les tuvo que convencer en algunos casos. Era más algo de tono.

La amenaza es Caminantes es similar a lo que hiciste en El Gran Apagón con los camiones que parecían acechar a varios de los protagonistas. Aquí tenemos el bosque. Son amenazas no personificadas, casi abstractas.

Es algo que a mi como espectador me gusta. Que una amenaza sea muy abstracta y luego se concrete. En el caso de Caminantes acaba siendo prácticamente abstracta, cuando terminas la serie no comprendes lo que está pasando ahí.* Quizá tendremos la oportunidad de verlo en capítulos posteriores, porque nos gustaría. La amenaza empieza siendo abstracta, se va concretando pero siempre tiene ese toque de que el mal no es esa persona que te está atacando. Si no que esa persona representa un mal mayor en todo momento. Eso si que queríamos transmitirlo. Por eso era tan importante la localización del bosque y su ambientación. Como la niebla (que por supuesto es artificial). Hay mucho retoque digital para que en todo momento sea amenazante. De hecho hay escenas en las que no hay malos, el bosque es el enemigo constante.

*Nota del entrevistador: si bien entiendo a lo que se refiere Jose, la historia de Caminantes es conclusiva. Lo comento ya que se puede malinterpretar que tiene un final abierto.

La historia tiene la particularidad de ser vista a través de teléfonos móviles. Entiendo que a la hora de escribir has de tener en mente quien graba.

El guion tiene una forma extraña en términos de formato. Cada episodio está separado en escenas, no tanto en secuencias como unidades espacio-temporales (que también). Pero hay varias escenas que cobijan varias secuencias donde se figura quien graba y con el móvil de quien. Porque todo puede llegar a complicarse bastante. Puede ser el móvil de Dani pero que en ese momento lo está operando otra persona. Entonces se acota siempre que el móvil cambia de manos. Las acotaciones indican siempre lo que graba el móvil y lo que no graba. Digamos que eso está todo en el guion. También los filtros de Snapchat, cuando algo va marcha atrás… Yo no llego a acotar qué filtros se usan pero digo por ejemplo: en esta secuencia muy violenta tiene que haber filtros divertidos. Ahí entra Koldo y el departamento de efectos digitales para probar la mejor opción. El guion tiene una forma rara ya que era fundamental saber quien graba y si lo hace en vertical u horizontal. Porque hay alusiones en diálogo como “no grabes en vertical”.

Imagino que habiendo escrito cómic estás más acostumbrado a visualizar y ejercer un poco de director.

Sí, en cierto modo es parecido. Luego por supuesto en el momento que entra Koldo se hacen muchísimos cambios de todo tipo, siempre enfocados a lo visual.

Una particularidad del género slasher es el número de personajes que tienes, ya que a veces has de crear un par más porque los van matando por el camino. ¿En todas las versiones de Caminantes siempre han sido cinco protagonistas o ha ido variando el número?

Siempre fueron cinco desde que establecí las relaciones entre personajes porque una de las cosas que tenía claras. Además de para que llegase a la extensión (y que además me parecía muy interesante), es que en un momento dado en que los espectadores se han hecho con la estructura de la serie la rompemos de dos maneras. La primera es que cuando tu ya entiendes que es la historia de un grupo que huye de repente el grupo se separa en dos y seguimos a cada grupo a través de sus móviles. El otro gran giro formal es cuando nuestro punto de vista cambia y nos vamos con “el bosque”, con los malos. Para hacer esas dos inflexiones en la historia necesitaba ese número de personajes. Luego fue aumentando porque necesitaba de secundarios que están como flotando. Se nos presentan en la serie sin saber porqué y luego juegan papeles relevantes en la historia.

caminantescritica5
En la serie hay una serie de flashbacks de grabaciones de los años 90. Entiendo que al no tener una relación directa con lo que aparece en cada episodio, se han podido mover estos fragmentos tanto en la escritura como en el montaje. ¿Ha habido cambios?

Sí, ha habido cambios en la trama de los años noventa pero también en la trama de los protagonistas. Se han movido secuencias. Se hizo la versión de montaje tal cual era el guion y luego Koldo empezó a probar cambios. Creo que todas las que probó se quedaron, porque funcionaron muy bien. Hay escenas completas reubicadas. Ya no solo de los flashbacks de los 90, ya que en la propia historia hay grabaciones anteriores de los protagonistas. Hay un cierto juego de puzle que se ha producido en montaje. Ha sido algo que le ha dado mucha riqueza. La trama de los 90 era importante ya que teníamos que diseminar una información a lo largo de la serie de tal forma que no previeras hacia donde iba. Con eso había que ser más cuidadoso.

Muchas gracias por la entrevista.

¡A vosotros!

Entrevista por Sergi Jiménez

Fotografía de Nacho Méndez.


LO QUE NECESITAS SABER PARA DEDICARTE AL HUMOR

21 julio, 2020

El sindicato ALMA ofreció a principios de año un curso de guión de comedia con algunos de los profesionales más veteranos del sector. Como si se tratara de una película de atracos, ahora nosotros hemos reunido a varios de los ponentes para hablar sobre humor. El equipo lo componen Alberto Caballero (La que se avecina), Ferrando Erre (Vaya Semanita), Irene Valera (El Intermedio), Javier Durán (Late Motiv), Marcos Mas (Los hombres de Paco), Marta González de Vega (Padre no hay más que uno) y Olatz Arroyo (Aída).

DEF

Alberto Caballero, Fernando Erre, Irene Valera, Javier Durán, Marcos Mas, Marta González y Olatz Arroyo, .

¿Se aprende más con un fracaso o teniendo éxito?

Fernando Erre: Eso de aprender del fracaso suena muy a coach (risas). Está muy de moda decir que de los fracasos se aprende, pero yo creo que de las dos cosas se sacan enseñanzas. Cuando algo sale mal intentas buscar el porqué y, cuando algo funciona, también te preguntas por qué ha funcionado. Teniendo en cuenta que el aprendizaje deriva de ambas circunstancias, te diré que prefiero con mucho aprender del éxito. (risas)

Irene Varela: Con las dos cosas. Una de las principales características de los guionistas de programas es que recolectamos fracasos y éxitos a diario. Para mí es una de las cosas más estimulantes de mi trabajo, por un lado, es una puesta a prueba constante pero también es la posibilidad de tener resultados inmediatos, de comprobar in situ lo que funciona y lo que no. Muy a menudo nos encontramos con que piezas o chistes que pensábamos que iban a funcionar no lo hacen y al revés, y esto hace que en esta profesión se relativicen mucho tanto los éxitos como los fracasos.

Alberto Caballero: La mejor frase al respecto se la leí hace poco a Carlos Areces: “lo único que he aprendido del fracaso es que prefiero el éxito”. Nosotros por ahora (que ocurrirá) no hemos vivido un fracaso, pero sí tuvimos dificultades a la hora de hacer funcionar LQSA al principio. Y sí, nos dimos cuenta de cosas por el camino. Pero da igual que sea un éxito o un fracaso, mientras te dejen hacer, aprendes.

Marta González: Se aprenden cosas distintas y complementarias. Y muchas veces lo que aprendes en los fracasos contribuyen a tus posteriores éxitos. Solo con el tiempo todo encaja como un puzle, así que hay que recibir cada pieza que vas recibiendo como un regalo.

Olatz Arroyo: Se aprende con todo. Lo importante es tener la oportunidad de escribir y probar tu material con el público. Analizar por qué a veces funciona y otras no… y pensar que no siempre es por culpa del guion. Para que una comedia funcione tienen que estar sintonizados todos los equipos.

Marcos Mas: Se aprenden cosas distintas. Con el fracaso aprendes a tener éxito. Nadie tiene éxito a la primera, hay que fracasar muchas veces para tener éxito. Con el éxito aprendes otras cosas: a conducir yates, Ferraris, dónde comprar droga, cosas así. Ya os aviso si me pasa.

Javier Durán: Creo que fundamentalmente se aprende trabajando. No estoy nada a favor de esa idea romántica de que se aprenden más de los fracasos que de los éxitos. Del éxito se aprende muchísimo, es muy gratificante conseguir triunfar, que guste algo que has hecho, y se sigue aprendiendo mucho de cómo mantener ese éxito en el tiempo, que es aún más difícil.

De todas formas, el éxito y el fracaso me parecen conceptos muy subjetivos. He estado en proyectos que se han considerado fracasos y a mí personal y profesionalmente me han parecido un éxito, y al contrario. Son tantas las razones para que un proyecto fracase o triunfa que no dependen de si tu trabajo es bueno…

Además, la putada de los fracasos es que todo se enrarece y se crea un clima de “sálvese quien pueda” bastante jodido para los trabajadores de los programas. Yo normalmente de los trabajos me quedo con los compañeros y con el curro bien hecho; si además tiene éxito, perfecto, más tiempo para disfrutarlo, si no, pues nos veremos en lo siguiente.

Habitualmente el humor negro tiene más prestigio que el blanco, cuando suele ser más complicado hacer reír sin ser ofensivo. ¿Qué tipo de humor o formato consideras más exigente a la hora de escribir?

Marcos Mas: El humor blanco es con mucho el humor el más difícil de crear. El humor negro es más fácil porque tiene una víctima clara, mientras que el blanco intenta hacer reír a un público de amplio espectro incluyendo a cuanta más gente, mejor. Me parece el más difícil y generoso a la vez, pero como pasa con el chocolate, el blanco no gusta tanto a los expertos. Ocurre como con la censura, si consigues sortearla y hacer humor a pesar de ella, el resultado suele ser más ingenioso. Me molesta que el humor blanco sea percibido como tibieza, equidistancia o infantil. Me parece más inclusivo y difícil. Creo que ya andamos sobrados de críticos, debates y sectarismos que nos separan. Reírse con alguien opuesto a ti en ideas es seguramente el acto más catártico que existe. Y pasa demasiadas pocas veces últimamente.

Fernando Erre: Quizá lo más complicado no sea tanto el tipo de humor, sino el tono. A veces es un cristo, sobre todo cuando escribes algo más largo como una peli o una obra de teatro, homogeneizar el tono, o si manejas varios tonos distintos, que el conjunto no chirríe. Esa es una de mis mayores preocupaciones cuando abordo un texto largo del tipo que sea. Admiro profundamente a todos los que consiguen combinar tonos diferentes en una misma pieza y les sale de cine.

Irene Varela: Para mí, lo más complicado es hacer humor original. En El Intermedio llevamos el mismo equipo trabajando muchos años y a veces es inevitable acabar escribiendo muy parecido. Buscar nuevas fórmulas originales, que sorprendan, es lo más difícil y a la vez lo más estimulante.

Javier Durán: Creo que hacer reír es ya bastante exigente y complicado como para ponerle etiquetas y colores o grados de dificultad. Yo no distingo entre “humores”, intento que lo escribo me parezca bueno, que esté a la altura de lo que creo que puedo escribir y que funcione (si no hace reír, no es bueno). Quizás el formato más exigente para escribir es un programa diario de humor, sobre todo por la velocidad de escritura y la exigencia de generar contenido de calidad constantemente.

Alberto Caballero: La comedia en general es exigente, porque el humor como mecanismo es una cosa muy rara y sobre todo, muy personal. Sobre si blanco o negro, da igual. Entretener siempre es complicado. Y hacer reír, más. No escribes humor negro para ofender a nadie. Ni blanco para no tener problemas. Lo haces porque te divierte.

Marta González: Todos los tipos de humor son necesarios, y cada uno encajará más con un tipo de público. Pero efectivamente creo que hacer reír con humor blanco tiene mucho mérito porque te obliga a ser mucho más fino para lograr tu objetivo y porque haces feliz a mucha más gente a la vez, puesto que el espectro de gente que lo disfruta es mucho mayor.

Olatz Arroyo: El humor con emoción, ese es para mí el más difícil. Hacer reír y emocionar a la vez. Que un personaje sea cómico, con todo lo que eso significa (ser extremo, imperfecto, obsesivo…) y encima sintamos empatía por él. Y construir situaciones cómicas desde la verdad, llegar al absurdo máximo desde premisas perfectamente verosímiles.

maxresdefault

Aunque Los Simpson y Padre de Familia tengan muchos elementos en común, al final el mayor diferenciador entre ambas es el tipo de humor que utilizan.

Del mismo modo que en ficción hay diversos géneros, hay mil tipos de comedia. ¿Cómo es el proceso de adaptación a un nuevo proyecto? Búsqueda de tono, ritmo etc.

Marta González: Yo siempre lo enfoco desde el mismo sitio: hacer reír (risas). Al final ese es nuestro trabajo como guionistas de humor. Hacer reír, hacer pensar desde la risa, y mantener un ritmo trepidante en ese nivel de risas. Esas son las tres cosas que me propongo cuando escribo comedia sea el tipo de proyecto que sea.

Olatz Arroyo: Cuando el proyecto ya existe, lo que haces es empaparte del material, sumergirte en ese universo ya creado. Me cuesta mucho escribir un capítulo si no he visto (o leído) todo lo que ocurre antes, para escribir con confianza tengo que conocer al dedillo el universo de la serie y no tener lagunas. Es diferente cuando el tono “está por construir”, es una búsqueda, analizar qué nivel de comedia se ajusta más a la historia que quieres contar. Y visionar muchas series para inspirarte.

Fernando Erre: Sí, adaptarte a un tono distinto al que estás acostumbrado tiene su aquel, como he comentado antes. Me ha pasado, pero es cuestión de tiempo pillarle el tranquillo. En ocasiones es bastante más peliagudo adaptarte a un equipo, sobre todo cuando tú eres el nuevo y el resto lleva tiempo trabajando en común. Hay equipos acogedores, otros más herméticos y luego están “los grupitos”, tema que daría para una entrada en Bloguionistas. De todas formas, esto pasa en comedia y en cualquier otro género.

Irene Varela: Aunque llevo más de 11 años trabajando en El Intermedio y he tenido pocas ocasiones de adaptarme a otros formatos, en este programa tenemos secciones muy distintas entre sí que funcionan como pequeños formatos en sí mismas, así como programas especiales. Obviamente, no se escribe igual un sketch de “entrevistas por la cara”, que una misa Aznariana o una pieza de plató con un empaquetado de concurso. Cada sección requiere un tono específico, un ritmo, unos personajes con características propias, una puesta en escena… Siempre es importante que sea el guionista el que sepa adaptarse al formato y no al revés.

Javier Durán: Creo que la búsqueda de un tono propio, original, con estilo… Es lo más difícil y lo que más hace brillar a un programa que empieza. El arranque de un proyecto es un momento crítico, te la juegas en muy pocos programas y es complicadísimo conseguirlo en tan poco tiempo. En eso es fundamental tener una idea y una dirección clara, una cadena que te apoye, los medios suficientes para el buen trabajo luzca y un buen equipo con la suficiente experiencia que se adapte rápidamente a lo que quieres hacer. El ritmo normalmente se suele ir encontrando con el tiempo, te lo va dictando el programa; eso, si la cadena tiene paciencia para mantener el formato, que no siempre pasa.

Alberto Caballero: Al final es cuestión de dejarse llevar por lo que estás contando, el proceso te va dando pistas. Nosotros no empezamos un proyecto pensando en cómo lo vamos a contar. Empezamos con el “qué” y el “cómo” va apareciendo por el camino. Con El Pueblo, por ejemplo, que trata de un grupo de urbanitas aterrizando en la España vaciada, tuvimos claro que no podíamos llevar el ritmo de LQSA, porque uno de los problemas de irte a un sitio con dos habitantes por kilómetro cuadrado es que no pasa nada, no hay gente, no hay planes, no hay cobertura, el tiempo se ralentiza… y eso, si lo cuentas bien, tiene gracia. Encajar el “cómo” es fundamental.

Marcos Mas: Depende. Yo intento adaptarme a lo que el público pide. Si mi público es un coordinador de guión, me entero en cuanto pueda de cuál es su rollo. Normalmente es un proceso rápido, la comedia no se anda con tonterías. Si le hago reír, las cosas vienen rodadas. Si no, busco trabajo en otro sitio, porque el equipo no va a funcionar bien. En cuanto al tono, es un tema complejo. Me atrae escribir en tonos diferentes, pero no soy eficaz en todos. Para mí la única prueba de que un chiste es un chiste es contarlo o ver a los demás leerlo mientras estudio su cara. Si hay risa, lo es. Si no, no. Aunque con suficiente trabajo puede llegar a serlo.

Si tuvieras que enmarcar un consejo, ¿cuál sería?

Alberto Caballero: Sigue tu instinto. Aquí nadie sabe casi nada.

Javier Durán: “Nunca eres tan bueno como te lo dicen cuando ganas, y nunca eres tan malo como te lo gritan cuando pierdes”. También me gusta mucho una frase de una canción de Viva Suecia: “Te deseo lo que te mereces”.

Fernando Erre: Ya lo tengo enmarcado. Bueno, en realidad lo tengo clavado en un corcho, que es casi lo mismo. (risas) Es un mantra que a mí me funciona, y dice así: “Vamos a hacer mierda”. O sea, que hago mierda a menudo. (risas) En realidad es una frase que me sirve para quitar presión y me recuerda que lo importante es sentarte todos los días a escribir aunque lo que salga sea mucho peor que lo que tenías en mente.

Marta González: El consejo sería el dejar fluir la propia intuición. Confiar en ella y en que lo que tienes dentro logrará conectar con el espectador.

Olatz Arroyo: Muchos, podría llenar una pared entera de cuadros. Pero sobre todo, pásalo bien escribiendo. Si a ti te divierte, es muy probable que divierta a los demás. Yo creo que escribo comedia porque tengo vocación de pasarlo bien. Mi trabajo me permite sentarme todos los días varias horas delante de un ordenador minimizando el sufrimiento.

Marcos Mas: “No enmarques nada”. Lo pondría con un marco dorado gordo y barroco. No hay nada sagrado ni importante en el humor, hacemos reír, no piezas de reactor nuclear. Pero si tuviera que enmarcar un consejo que mas han dado, sería “ sé breve”. Si tuviera que enmarcar uno que he dado yo, sería un cretino que no sólo da consejos, sino que encima los enmarca.

Irene Varela: Intenta aportar siempre universo propio. Y si no lo tienes, cópiaselo a un americano.

television-late-motiv-andreu-buenafuente-20170726-1501069109092

Los formatos prácticamente diarios tienen la presión añadida de tener horas de margen hasta la grabación.

¿Qué es lo más importante que debe aprender alguien que quiera dedicarse profesionalmente a la comedia?

Irene Varela: Que el talento es importante pero que la constancia y el “callo” lo son mucho más a la hora de sacar el trabajo diario.

Marta González: Cualquiera que quiera dedicarse a la comedia debe observar mucho la vida y con ojos de cómico. Ponerse el filtro “Comedia” y aplicarlo a todo cuando oye y observa.

Marcos Mas: Otro oficio, por si acaso. Y que es una carrera de fondo. También que la recompensa mayor que tiene es el proceso, compartir 8 horas de oficina con gente extremadamente graciosa y cobrar por ello ya es un éxito en sí mismo. De todas formas, yo creo que este oficio te elige a tí, no tú a él.

Olatz Arroyo: Que este trabajo es una artesanía, que no hay certezas ni absolutos y que nunca dejas de aprender.

Alberto Caballero: Por obvio que parezca, que los personajes no saben que lo que les pasa es gracioso. Esto vale para escribir y para dirigir.

Javier Durán: Ser buen compañero, trabajar bien en equipo y ser humilde. No tomarse demasiado en serio. Veo mucho súper ego en la comedia (delante y detrás de las cámaras). Creo que los creadores de comedia no somos unos artistas, somos unos artesanos, ni más ni menos, tenemos unas herramientas para hacer reír y con mucho trabajo y oficio a veces hasta lo conseguimos.

Fernando Erre: Yo diría que tres cosas: paciencia, humildad y aprender a usar la papelera de reciclaje de Windows o el equivalente en Mac.

¿Qué humoristas patrios merecen más reconocimiento del que reciben?

Alberto Caballero: Todos. Los buenos, por buenos. Los malos, porque están consiguiendo dedicarse a lo que les gusta, que también tiene mucho mérito.

Olatz Arroyo: Muchos y muchas guionistas de comedias televisivas que trabajan en “la cueva” (lugar indeterminado, normalmente con poca ventilación y un helecho en la esquina), que han escrito las comedias de mayor éxito y audiencia de este país. Y luego, por supuesto, los guionistas de los premios Goya.

Fernando Erre: Yo estoy enamorado de Miguel Noguera. Es cierto que está reconocido, pero en un circuito más independiente, por así decirlo. Me gustaría que tuviera el estatus de otros cómicos más populares. De los últimos años, me parecen muy buenos Eva Soriano y mi conciudadano Pablo Ibarburu.

Irene Varela: Es verdad que cada vez hay más opens y espacios para nuevos cómicos pero el gran público sigue conociendo a un número muy limitado. Varios de mis cómicos favoritos han sido compañeros míos como Yaiza Nuevo, Javi Valera, Miguel Esteban o Raúl Navarro.

Marta González: Humoristas que merezcan más reconocimiento siempre hay muchos en todos los tiempos. Esta es una profesión en que hasta que llega tu momento estas infra reconocido, tanto actores, como guionistas, como humoristas. Lo bueno es que en cualquier momento eso puede girar, y ahora mismo podría darte nombres que quedarían desfasados a la publicación de esta entrevista porque les llega ese reconocimiento. En cualquier caso, en este sentido hablamos en términos de “fama” pero el verdadero reconocimiento es el que te hace cada persona que paga una entrada por verte y la disfruta. Muchas veces no es falta de “reconocimiento” sino falta de “conocimiento”. Que no es lo mismo (risas). Hay mucha gente que el gran publico no conoce porque no son famosos pero que tienen todo el reconocimiento de los que sí les conocen, como pasa en cualquier profesión que no implique fama mediática y popularidad.

Javier Durán: Los guionistas de humor. Hay humoristas fantásticos, la mayoría son muy conocidos, pero hay guionistas de humor, que casi nadie conoce, igual de brillantes o más. Algunos de mis favoritos: Tomás Fuentes, Ángel Cotobal, Julia Cot, José A. Pérez Ledo o Rafel Barceló. Y la gente que escribe en Twitter, gratis, y con talentazo: Jotaderos, Arcitecta, Norcoreano, Manuel de Barcelona, Doña Merkel… Pero me gustaría reivindicar a unos clásicos bastante denostados, a los humoristas de la generación de la República o del 27: Mihura, Jardiel Poncela, Tono, Edgard Neville y también Pedro Muñoz Seca. Leed lo que encontréis de ellos, son maravillosos.

Marcos Mas: Los guionistas, claro. Por supuesto. Me fascina que sacando series, monólogos, películas, sketches, programas de la más absoluta nada, se nos ningunea y oculta deliberadamente al público, como si fuéramos el mono dentro del autómata ¿Qué somos? ¿científicos españoles? Lo que sí te puedo decir es que sí hay humoristas que no reciben el reconocimiento que merecen aún y que espero que algún día lo tengan. Yo, por ejemplo. Y dinero. Y casinos. Y furcias. ¡Bah! olvida los casinos. 

Alguien que se gana la vida haciendo humor tiene la presión de generar material divertido aunque esa semana se le haya muerto un familiar. ¿Cómo se sobrevive a la presión de tener que generar material cómico sin descanso?

Javier Durán: Depende del familiar… No, es bastante duro. Pero para eso está el oficio, cuando no sale nada hay que tirar de experiencia, de cosas que sabes que funcionan seguro…y de los compañeros (afortunadamente solemos tener unos compañeros maravillosos que te cubren en los malos momentos). La presión es muy alta, externa e interna; la mayoría de guionistas de una cierta edad que conozco han tenido problemas de ansiedad o depresión por la intensidad del trabajo y el nivel de exigencia. Pero creo que las claves para sobrevivir son que te valoren en el trabajo, un buen sueldo, un buen horario y una vida privada feliz.

Irene Varela: Con profesionalidad u “oficio”, como decía antes. Como cualquier otro trabajo, se acaban desarrollando habilidades particulares. Es cierto que, al tratarse de un trabajo creativo, el estado anímico influye y hay días que se está más acertado que otros. Pero trabajar haciendo humor a veces también sirve como vía de escape. Te concentras tanto en los chistes que te obligas a dejar los problemas a un lado. Además, el hecho de trabajar en parejas y ser un equipo grande permite que los días que alguien está más bajo o menos inspirado, el resto pueda ayudarle.

Marcos Mas: Oficio. Yo he tenido que escribir humor y luego ir a un velatorio, y volver a cerrar un programa, o escribir después de recibir muy malas noticias, o el día que te deja tu pareja, y es ahí donde conocer las estructuras de la comedia te ayuda, porque a veces sólo hay que rellenar los huecos para construir chistes. Otro apoyo imprescindible son los compañeros- los equipos de comedia suelen ser extensos porque no todo el mundo está brillante todo el tiempo. De todos modos, el ser humano está tan increíblemente bien pensado que hasta en esos momentos surge la comedia.

Olatz Arroyo: Los funerales son la mejor cantera de material de comedia. Juntar en un espacio solemnidad, corrección y familiares… es una mina. Pero vamos, que a la presión de generar material se sobrevive con mucho oficio. A lo largo del tiempo vas ganando en músculo, intuición y soltura, y eso te permite escribir cosas medianamente pasables incluso el día menos inspirado. Además siempre queda el comodín de la reescritura.

Marta González: Hacer humor es un oficio. Es como un músculo que se tiene entrenado, y que por tanto responde independientemente de tu estado de ánimo. Tiene más que ver con lo entrenado que esté, con lo a diario que lo practiques, que con tu estado de ánimo puntal. (dentro de una orden, claro) Un atleta tampoco podría correr con una apendicitis (risas). Pero con un entrenamiento adecuado, los estados de ánimo no interfieren demasiado, e incluso el propio acto de escribir comedia te lo modifica para bien si tienes un mal día.

Fernando Erre: Todavía no se me ha muerto nadie importante. Algún abuelo, nada más. Cuando pase, te comento. (risas)

Alberto Caballero: Billy Wilder cuando estaba triste escribía comedia y cuando estaba feliz hacía drama. No hay necesariamente una correlación con tu estado de ánimo. Hacer comedia no debe ser una imposición, sino una necesidad. Si te tienes que forzar, o sientes que es una carga, dedícate a otro género. Te reirás menos, pero ganarás más premios.

¡Muchas a gracias a todos y todas!

Entrevista por Sergi Jiménez

 

 


MARINA VELÁZQUEZ: CÓMO LLEVAR TU PROYECTO DE SERIE HASTA LA FINAL DEL PITCH CLIPS

6 julio, 2020

Tras escribir en series como Sky Rojo, Estoy Vivo o Mentiras, no es de extrañar que Marina Velázquez se encuentre entre las seleccionadas de este año en los Pitch Clips del Conecta Fiction. Ha desarrollado la serie QING$_Z junto con Matías García (El Púgil, Umbra Dei) y Alejandro Lizaur (Cybersalles y Pasajeros). Marina nos abre las puertas para explicarnos cómo es escribir una serie sobre trap y cómo ha evolucionado el proyecto. IMG_20191207_165558-2

Cuando abrimos el dossier de QING$_Z, ¿qué podemos leer bajo el apartado de sinopsis?

QING$_Z es una serie que gira en torno a dos ejes: la Generación Z y la música trap. Los protagonistas son CHINA, GORDO y SAMIR, chavales de un barrio humilde de Madrid que forman el grupo de trap QING$_Z. Como muchos artistas jóvenes, la banda encuentra en la cultura trap una vía de escape a un futuro incierto. Con ella sueñan poder llevar la vida de sus ídolos: vestir de Gucci, desayunar Moët & Chandon con un canuto en la mano y revolucionar la escena cultural.

Por el camino se encuentran con Laura, una conocida y autodestructiva mánager de grupos de los 90 que ha tocado fondo y que, aunque no sepa nada de esta nueva corriente musical, tiene mucha calle, demasiada. Gracias a ella, QING$_Z consigue llegar a lo más alto de las listas, empalmando entrevistas, giras, fiestas exclusivas… Hasta posicionarse como uno de los grupos de música trap más importantes del panorama nacional.

Pero el ansiado éxito no acaba de solucionar los problemas de siempre, además de despertar muchos otros: tensiones entre los tres amigos, egos, rivalidad sobre el liderazgo del grupo… Hasta poner en riesgo lo más preciado que tienen, su amistad.

Las historias de músicos luchando por el estrellato se encuentran fuertemente codificadas. Los espectadores partimos con unas expectativas debido al bagaje cultural que tenemos. Podríamos hablar de problemas internos en el grupo, duelos con otros músicos, etc. ¿Cómo enfocaste el conflicto en la serie? Y más teniendo en cuenta que en el trap es habitual tener beefs con otros artistas.

A nivel narrativo y emocional, vimos necesario partir de una base como la amistad entre los protagonistas. Aunque la serie trate sobre la Generación Z y cultura trap, nos parecía imprescindible crear una encrucijada: su profesión como artistas y la amistad entre ellos, además de los conflictos personales de cada uno. Esto nos proporcionaba tramas más interesantes en las que los personajes tuviesen que elegir finalmente entre una cosa u otra, el éxito o la amistad, porque sobrellevar las dos terminaba por ser una tarea ardua. Luego están los duelos con otros músicos.

Como bien dices, en el trap, que bebe del rap, son habituales los beefs entre artistas (enfrentamientos verbales entre raperos para demostrar quién es mejor). Los egos y rivalidades, que en las profesiones artísticas suelen ser más frecuentes, ayudan de alguna forma a que los personajes luchen con más ahínco por sus objetivos, dan carácter y fuerza a sus motivaciones. Pensamos en artistas reales que hicieran este papel de antagonistas, que despertaran rivalidad. Pimp Flaco, por ejemplo. Nos funciona pensar en alguien real para que el espectador se sienta lo más cercano posible a la historia, que se vea reflejado. T

ambién, el conflicto entre el artista y la industria musical es fundamental en una serie como esta. Existen muchos cantantes que critican estos contratos con multinacionales por engordar el sistema capitalista en el que vivimos (defienden el espíritu DIY “hazlo tú mismo”, que creció lejos de los grandes sellos discográficos y los medios periodísticos). Otros los defienden: es imposible luchar contra alguien más grande que tú, sobre todo si pretendes llegar lejos en la música. Vimos que había un debate interesante, así que lo incorporamos también en las tramas.

La industria se convierte en cierta forma en antagonista para nuestros protas: os llevamos al éxito, pero bajo unas condiciones. Y estas condiciones repercuten inevitablemente en la amistad entre los personajes, en sus valores morales. De nuevo, les sometemos a una encrucijada.

Por último, reflejamos además conflictos de la vida real que nos parecen muy importantes ya no sólo a nivel dramático, sino por su carácter social, actual y urgente: la identidad de género, el machismo, el feminismo, las relaciones amorosas, el capitalismo, las nuevas tecnologías…

Son temas que están hoy día entre nosotros y que gracias a la ficción, los autores tenemos la oportunidad de mostrarlos de forma más cercana, que la gente sepa lo que preocupa ahora, lo importante que es darle la bienvenida a lo nuevo. Creemos que todavía existe mucho tabú en la ficción española en relación con estos temas más conflictivos, por llamarlos de alguna manera.

QZ cartel 3

¿Cuáles crees que son los puntos fuertes del proyecto?

Nos han preguntado esto varias veces, qué es lo que diferencia QING$_Z del resto de series juveniles. Siempre respondemos que la música. Sabemos que se están cocinando proyectos parecidos sobre chavales y trap en equipos internos de desarrollo, que todo el mundo ha visto el pase de gol y quiere hacer su propia serie sobre trap.

Pues bien, QING$_Z es diferente porque la música es protagonista, porque contamos además con el apoyo de artistas reconocidos.  Si hablamos de la Generación Z es inevitable hacerle un hueco a la cultura trap (la forma de vestir, de relacionarse, de labrarse un futuro, ganar dinero…). Y si hablamos de la cultura trap, no podemos no poner el foco en la música que la define. Queremos que en QING$_Z se hable sobre música (de la de ahora y de la de antes), y que el espectador se sienta reflejado en esa conversación. Yung Beef, La Zowi, Cecilio G, Bad Gyal, Somadamantina, Mueveloreina.

En QING$_Z son importantísimos los cameos de artistas. Nuestros propios personajes tienen que reaccionar al ver a sus ídolos, incluso que éstos tengan un peso dentro de las tramas. Creemos que esto acerca la serie a la realidad, además de potenciar el vínculo entre espectador y personajes. Además, el hecho de poder contar con Sara Socas como protagonista (en el papel de “China”), hace que la serie adquiera mayor peso. Es genial que le haya gustado el proyecto. Es una jefa.

Otro punto importante es el estilo sucio y naturalista. Para nosotros era muy importante que la serie tuviera verdad, que reflejara la vida real de estos jóvenes. Queremos tratar ciertos temas sin tapujos, como se puede ver por ejemplo en la serie de “Euphoria”. Y queremos que este aspecto transcienda también a lo visual, con un estilo directo de cámara en mano.

Nuestra motivación es atraer a la gente joven a la pantalla, que se vean reflejados, que sepan que nos interesa lo que dicen, que estamos con ellos, que nos parece necesaria la ruptura cultual que su generación abandera. Si no, estaríamos haciendo una serie juvenil más. Y no queremos eso.

¿Cuál ha sido el mayor desafío a la hora de plantear la serie?

Claramente el ritmo. Hablamos del éxito, hubo mucho debate sobre cuándo se hacían famosos los protagonistas, en qué capítulo. QING$_Z es una serie pensada para 8 capítulos de 40 minutos cada uno (aunque estamos abiertos a cualquier cambio, siempre a favor del producto final). Nos preguntábamos: ¿Cuándo firman con una multinacional? ¿Cuándo dan ese concierto que les lance al estrellato? ¿Y la fiesta vip en limusina? ¿Cuándo se dan cuenta de que no están donde realmente querían estar?

Como guionistas de televisión, a la hora de desarrollar el mapa de tramas es muy importante no sólo pensar en la propia narración y los personajes, sino en el espectador. Qué quiere, cuándo lo quiere y cómo lo quiere ver. Nuestro público es joven y los jóvenes viven a 200 por hora. Pues nuestra serie tiene que ir a 300. 

La serie la escribís Matías García, Alejandro Lizaur y tú. ¿Cómo habéis distribuido el proceso de escritura? ¿Alguno se ha especializado más en un área en concreto o las aportaciones han sido similares?

La serie nace a principios de 2018. Como guionista me gusta más crear desde el personaje que desde la trama, por eso las historias de gente joven me resultan más atractivas. Tienen conflictos psicológicos que me interesan mucho. Además, desde que empecé a profundizar en el fenómeno del trap, siento como una necesidad de plasmar esta ruptura cultural en mis obras.

Como he dicho antes, la música trap engloba una forma de sentir, de vivir, no sólo es un estilo musical que ha vuelto locos a los chavales (que también). A mí me interesa saber por qué les ha vuelto locos. Antes se decía del punk que eran cuatro acordes mal tocados (The Stooges, sin ir más lejos), lo mismo pasa ahora con el trap. Temas como el éxito, el fracaso, el abismo generacional y el feminismo impregnan esta nueva ola que debería ser de estudio para todo el mundo. 

Esbocé una primera sinopsis sobre lo que podía ser QING$_Z y se lo presenté a Alex y a Matías. Les gustó y decidimos empezar a construir a fondo los personajes, las tramas y el mundo que habitaban. Todos íbamos a una: yo escribía una primera versión del personaje de China, Matías y Alex la mejoraban, y viceversa. Lo mismo con una trama determinada, la memoria de intenciones, el tratamiento…

Nos hemos reunido mucho, hemos hablado mucho sobre trap (seguimos haciéndolo), nos hemos enseñado videoclips y escuchado canciones. Así durante casi dos años, por amor al arte.  Respecto al guión piloto, como ya habíamos definido el tono y ritmo que queríamos, nos dividimos por partes la escritura. Luego lo leímos juntos varias veces y reescribimos para darle más unidad. La verdad es que somos un equipazo, además de buenos amigos.

alex-iby-EqYbNSKLf3w-unsplash

¿Has tomado alguna decisión complicada que a día de hoy no tengas del todo claro si fue lo correcto? ¿Por qué?

La primera decisión más complicada fue pensar en quiénes eran los protagonistas, los que conformaban la banda de QING$_Z: chicos o chicas. En un primer momento (mal por nuestra parte), pensamos que si eran tres tíos la serie se acercaba más a la realidad, vendería más (ejemplos de grupos masculinos como PXXR GVNG, $UICIDEBOY$, Migos, Los Santos, etc…). Hay muchos.

En cambio, bandas de trap formadas exclusivamente por tías hay poquísimas. Suelen ser más artistas en solitario.  Presentamos la serie con el nombre de KING$_Z, tres amigos de barrio. Pero poco a poco nos dimos cuenta de que echábamos de menos una figura femenina en la banda, que precisamente porque hay pocos grupos de música encabezadas por mujeres, era un punto a favor para tirar por esta vía.

Tenemos el personaje de Laura, la mánager de grupos de los 90 que amamos profundamente (pensamos en Nathalie Poza), pero sentíamos que la banda necesitaba algo rompedor. Así que cambiamos a Chino por China y reestructuramos la serie en base a este cambio, cómo sería la historia protagonizada ahora por una mujer. También, la rivalidad entre los integrantes nos aportaba más matices, conflictos más interesantes (no es lo mismo la rivalidad entre dos chicos, que entre una chica y un chico).

Otro cambio importante respecto a esta reestructuración narrativa fue convertir al tercer integrante de la banda en un chico que da los primeros pasos en su transición a chica transgénero. Creemos que es un conflicto que no se ha tratado como se merece y que es igual de importante o más que otros. La segunda decisión fue el tono. ¿Comedia, drama…? Queríamos un The Entourage pero también un Euphoria. Diálogos frescos y divertidos, pero también con mensaje, críticos, con un peso dramático. Realmente fue lo más difícil, estuvimos muchos meses hablando sobre qué era mejor, cómo veía cada uno la serie, el tono.

Llegamos a un punto intermedio: en Bojack Horseman, por ejemplo, tratan temas como las adicciones, crisis existenciales y el (no) éxito desde la comedia, pero siempre con un poso dramático que te deja por los suelos (personalmente la última temporada me pareció tremendamente trágica). Pues en QING$_Z queríamos algo así: maquillar de alguna forma el drama de estos tres amigos de barrio, con un estilo fresco, descarado y divertido.

¿Cómo has estructurado el dossier de QING$_Z? Por si fuera posible que nos hicieras un índice de contenidos.

Portada, logline, ficha técnica, sinopsis corta, sinopsis larga, personajes, localizaciones, estilo, intenciones y una pequeña bio de cada uno de nosotros tres. Y muchas fotos. El dossier es súper visual, hay fotos en cada una de las páginas. Tenía que ser así. 18 páginas con fotos llenas de color y rollazo.

Contáis con el interés de Sara Socas para protagonizar la serie. ¿Cómo ha afectado al desarrollo de la serie? Tanto en la escritura del personaje, el enfoque musical de la serie y si ha cambiado algo a la hora de mover el proyecto en productoras.

Cuando nos dimos cuenta de que la prota, la cabeza de la banda, tenía que ser chica, pensamos desde el primer momento en Sara Socas. El personaje de China (prácticamente igual que el original, Chino), lo construimos desde alguien con motivaciones, capaz de adaptarse a diferentes situaciones y registros, alguien inteligente. Sara no sólo es una artistaza a nivel mundial, sino que la implicación en sus letras contra el machismo y el racismo, por ejemplo, nos pareció fundamental para darle esa fuerza que queríamos a la protagonista de QING$_Z. También su mirada, su forma de hablar, su capacidad para tratar cualquier tema… Somos conscientes del enorme privilegio que es tener a Sara como prota, por eso la versión final del proyecto prácticamente gira en torno a ella.

Si mañana empezaras una nueva serie, ¿plantearías algo de otra manera?

Mi carrera como guionista todavía es corta. He trabajado en varias series, pero apenas llevo cinco años en la industria. Tengo muchas ideas, proyectos personales… El año que viene ruedo mi ópera prima como directora, el cortometraje “Jerusalén”, producido por Tourmalet Films. Estoy desarrollando también el guión de la peli, de la cual el corto es como un prólogo.

Si pudiese crear otra serie para televisión, lo que tengo claro es que no escribiría un piloto gratis como hemos hecho con QING$_Z. Todas las productoras a las que les presentas el dossier de venta te preguntan si tienes un guión piloto. Claro que puedo tener el guión piloto, y la serie entera, pero si te interesa, págame. Es un curro de muchas horas, así que no vamos a hacerlo gratis. Esto es lo que plantearé y defenderé el día de mañana.

¡Muchas gracias por la entrevista y mucha suerte en el Conecta Fiction!

Entrevista de Sergi Jiménez.


¿Te cuesta crear nuevas historias? Prueba esta herramienta práctica diseñada por guionistas profesionales