LAS DEL HOCKEY: DE LA UNIVERSIDAD AL PRIME TIME

23 abril, 2020

Entrevista por Sergi Jiménez.

Las del hockey empezó como un proyecto de final de carrera y actualmente cuenta con dos temporadas emitidas en el prime time de TV3 y está disponible en Netflix. Entrevistamos a sus creadoras Laura Azemar, Marta Vivet, Natàlia Boadas y Ona Anglada para que nos cuenten los entresijos de llevar un TFG a las pantallas de todo el mundo. 

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¿Cuál es el proceso de venta de la serie después de ser entregada como TFG?

Laura: Lo que teníamos que entregar como TFG era el guión de un piloto y la biblia de la primera temporada. Como no quisimos que simplemente se quedara ahí, aquel verano rodamos un episodio piloto. Nos seleccionaron en el Clúster Audiovisual, donde varias productoras y TV3 se interesaron por el proyecto aunque nosotras solas no podríamos hacerlo. Nos aliamos con Brutal Media y a partir de ahí empezamos a trabajar sobre lo que le interesa a TV3, ya que nos piden ampliar el universo de la serie más allá de las protagonistas. Que también hubiera adultos y otros chicos. Eso a lo largo de un año y medio hasta que TV3 da el okay y nos ponemos con la serie.

Natàlia: Durante el desarrollo entraron Marta Grau y Cristina Clemente.

Marta: Lo que había empezado siendo una serie de 10 episodios de 40 minutos acaba siendo una de 13 episodios de 50 minutos. 

¿Entonces se trata más de una expansión que no de una de una reformulación?

Ona: Exacto.

¿Qué elementos tuvieron un gran impacto a la hora de pasar de la ideación a la escritura?

Ona: El hockey (risas). A parte de que es complicado de rodar, tienes la dificultad de que las actrices sepan jugar. La serie tiene varias dobles para las escenas en las que juegan. Son chicas que vienen del equipo de Manlleu.

Natàlia: Lo que es muy chulo es que las chicas aportan mucho de su propia experiencia tanto en el piloto como en la serie. Siempre nos decían que se notaba que lo escrito era muy real ya que a nosotras nos quedaba muy cercana la adolescencia.

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De izquierda a derecha: Ona Anglada, Marta Vivet, Natàlia Boadas y Laura Azemar.

¿Por qué el hockey?

Marta: Yo soy de Manlleu y allí se juega mucho. Yo nunca lo he jugado pero es algo que allí se vive mucho. Lo que teníamos claro a la hora de crear la serie es que queríamos un grupo de chicas. Nos pareció que hacerlas de un deporte funcionaba ya que les daba un objetivo deportivo. Permitía meter personajes muy distintos luchando por un objetivo común. Buscábamos un deporte distinto que no se hubiera visto tanto y además con la potencia que tiene el hockey.

Natàlia: Había parte reivindicación femenina y feminista en el que queríamos hablar de la adolescencia. Nos parecía que el hockey está menospreciado y los equipos femeninos de hockey aún más. Teniendo aquí equipos muy importantes a nivel mundial y con poco reconocimiento local. 

Ona: Para el resto entender el deporte fue complicado, porque va todo muy rápido hasta el punto de que a veces no ves las jugadas.

Laura: Tuvimos la suerte de que todos los equipos que conocimos se volcaron muchísimo en el proyecto. Nos dejaban la equipación, nos contaban dramas de vestuario etc. La serie ha tenido un coach que es Arnau Casanovas. Se ha implicado muchísimo, ha sido la clave para que funcionara la serie a nivel deportivo.

¿Desde que escribís el piloto para la universidad a que se emita la serie en TV3, cual ha sido el aprendizaje más valioso? 

Ona: Todo. Como guionistas lo único que habíamos escrito era esta serie. Todo lo que sabemos a día de hoy es por Las del hockey. También nos ha servido para vivir como funciona el audiovisual. Como acercarte a una televisión… Lo más importante diría que es tener mucha paciencia. Todo los procesos son muy largos. Igual te pasas dos años parada y luego en tres meses lo tienes que hacer todo. Tranquilidad, porque en cualquier momento puede estallar y has de trabajar sin parar.

Laura: Y aprender a escribir a unas velocidades… Nosotras antes teníamos fechas de entrega de un año. Luego te encuentras que has de escribirlo para rodarlo ya. Esta velocidad se nos ha quedado dentro. Que ojalá poder escribir con más tiempo, pero eso que nos llevamos.

Natàlia: La presión de escribir por primera vez para una serie de prime time. En ese sentido siempre quisimos que hubiera más gente a parte de nosotras, en este caso Marta Grau y Núria Parera. Cuando te paras a pensar que escribes para prime time y luego Netflix, buf.

Ona: Durante la primera temporada fuimos mucho a rodaje y era espectacular que lo que habíamos escrito estaba pasando. Había camiones de producción, de arte…

Marta: ¿Tanto lío por nosotras? (Risas).

Natàlia: Ver todo lo que aporta cada persona al proceso es muy enriquecedor. Hay que saber valorarlo. No tiene sentido quedarte con tu idea original. Si el equipo quiere el proyecto todo el mundo se dejará la piel para que salga bien. 

Marta: Cómo crece y es mejor de lo que podrías imaginar.

Ona: Cuando escribimos la primera temporada, no le acabas de poner cara a las actrices y no sabes cómo sería el universo en la realidad. Al escribir la segunda temporada de repente todo tiene mucha más vida. Los personajes no los escribimos en un vacío abstracto. Ya se sabe qué le da cada actriz al personaje. Escribes pensando en esa aportación y es chulo ver esa diferencia, es más real.

Laura: Al poder ir al rodaje y ver cómo trabajan las personas que dirigen, ves en qué elementos del guión se fijan. En lo que se fijan las actrices. A la hora de escribirlo lo tienes más en cuenta. Entender de dónde viene cada cosa te ayuda a sumar.

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Con lo aprendido. ¿Cómo os enfrentaríais a la creación de otra serie?

Natàlia: Definitivamente menos personajes y tramas más cortas. Estábamos haciendo tramas para episodios de 50 minutos, 29 personajes y 13 episodios por temporada. Al final es enorme. Tienen que pasar muchísimas cosas. Va bien porque tienes tres o cuatro tramas por episodio para trabajar pero ahora preferiríamos hacer cosas más pequeñas.

A la hora de escribir la segunda temporada, ¿qué enfoque habéis tenido?

Laura: En la primera había mucha trama episódica porque si no podrías perderte, focalizamos una chica por episodio. En la segunda temporada como todo está más que presentado había las posibilidad de plantear tramas más transversales.  

Ona: Al principio de cada episodio de la segunda temporada hay flashforwards con el momento más álgido del episodio y luego descubrimos cómo hemos llegado allí. Al ser una cosa más horizontal está bien porque el espectador puede seguir todo mejor. A mí me gustaba lo de centrarnos en un personaje porque te daba un orden mental en el sentido de que no te vas a dejar a ninguna de las protagonistas, todas van a tener su momento. Cuando todo es más horizontal a veces da miedo olvidarse de alguna de ellas, porque hay tramas que pesan más que otras. 

Entiendo que en una serie tan coral sobre un equipo hay que encontrar el equilibrio entre escenas donde aparezcan todas y otras en las que sean conversaciones privadas.

Laura: Nos ha pasado. Es que si metes a todo el equipo es difícil que todas aporten. Entonces ¿tiene sentido que esté todo el mundo?

Ona: Salvo que no sea un momento de equipo en el que necesitas a todas es complicado. 

Natàlia: Hay que tener cuidado porque también son muy potentes las escenas en las que están todas. Es un poco encontrar el equilibrio.

Marta: También como espectador te gusta ver a todas las protagonistas allí interactuando. Porque si al final solo tienes conversaciones entre dos… Cuando están todas crece muchísimo, tiene una vitalidad increíble. Pero si, a veces estás acabando una escena y te das cuenta de que allí también tienes otro personaje y has de reescribirla con un par de réplicas. Encontrar el equilibrio es difícil.

Ona: Por eso nos apetece algo más pequeñito.

Teniendo en cuenta que con menos de 25 años habéis estrenado una serie de prime time en TV3, que se está viendo internacionalmente en Netflix. ¿cómo pinta vuestro futuro, qué estáis escribiendo?

Ona: Estamos preparando cosas. Nos gusta trabajar las cuatro juntas porque tenemos una visión en común.

Marta: Ahora estamos intentando sacar varios proyectos desde cero. Hemos vuelvo a empezar porque llevamos todo este tiempo escribiendo la serie y ahora nos encontramos de nuevo con la fase de ideación. 

Sin hockey esta vez.

Natàlia: No, no, no.

Marta: Productores, directores: no habrá hockey y será muy barata de producir. (Risas)

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Las del hockey se encuentra disponible en TV3 a la carta y Netflix.


ADRIÀ ESPÍ: MUERTE EN VIDA

20 abril, 2020

Llàtzer es un ninini: ni estudia, ni trabaja, ni folla. Su familia está harta de él, hasta el punto en que su padre un día lo asfixia con nata. Lo que no se esperan es que resucite al día siguiente. Con esta premisa arranca El Mort Viu (El Muerto Vivo), serie creada por Adrià Espí, Lluís Ferrer, Joan Losada, Martí Pavia y Jordi Porcel. Tras rodar el episodio piloto (con dinero de crowdfunding) como parte de su trabajo de fin de carrera, ganar un premio Ondas en 2015 y entrar en el programa de financiación Tube d’assaig de la cadena Betevé todo parecía hecho. Hasta que se detuvo su producción. A lo largo de cuatro largos años han estado batallando para resucitar la serie hasta finalmente realizarla. Entrevistamos a Adrià Espí, showrunner de El Mort Viu.

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Una cosa que llama mucho del piloto, el detonante del piloto, la resurrección está al final.

Creo que fue algo que salió con naturalidad cuando empezamos a plantear la serie. Luego lo discutimos mucho pero siempre acabó quedándose esa opción. Planteamos acabar el episodio matándole pero aún se alargaba más el arranque de la serie. Nos parecía más interesante acabar el episodio con el tipo que acaba de resucitar, vuelve a casa y parece que no recuerda muy bien lo que le ha sucedido. Generar misterio desde la comedia. Esta fue la opción del piloto rodado del Verkami y nos gustó para mantenerla en la serie en sí. 

Me recordó a la serie de The Mandalorian en la que no se descubre el quid de la cuestión hasta el final. Quédate hasta el segundo episodio que es de lo que va. Cosa que por ejemplo en Perdidos es algo que se encuentra desde el segundo uno.

Claro, porque en Perdidos lo enfocan más desde la acción y el suspense. Nuestra serie apuesta más por un universo y un tono peculiar. Nuestra apuesta era conocer esta familia disfuncional y al final del episodio dar el giro sobre lo que va la serie. También como teníamos el gancho de que lo matamos a mitad del episodio, con lo cual no es que lo dejemos todo para el final.

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En el piloto del Verkami a la final hay un par de añadidos, la escena de la discoteca. No he visto muchísimos cambios. No es otra serie o otro piloto. En el paso de estos años hasta que os han dado luz verde, ¿ha cambiado la estructura que teníais pensada para la serie en sí?

Los cambios en el piloto son pequeños, sí. En la versión Verkami hay una trama sobre drogas llevada por el hermano del protagonista. A la hora de hacer la serie veíamos que no conseguíamos levantarla hasta el punto que nos gustara, ya que no pegaba mucho con el personaje. La trama pasó a ser del protagonista y a su hermano le dimos la trama de que encuentra trabajo en un cementerio, lo cual era irónico y nos gustaba. Cuando empezamos teníamos muy claro un universo de la época de la crisis, de las obras a medias y la corrupción. Poco a poco fue mutando a temas más cercanos a la religión y la fe, desde lo carnavalesco. Digamos que tiró más hacia lo fantástico.

Dentro del inconveniente que es hacer el piloto, ganar el Ondas, preparar la serie y que se quede en un cajón durante todo este tiempo, ¿en que creéis que os puede haber beneficiado?

Que pase tanto tiempo te hace madurar la serie, pensar las cosas mucho. Lo malo es que desgasta muchísimo. Hay momentos en los que te quedas sin energías y crees que jamás se hará tu serie. Si hubiera sido más rápido tal vez hubiéramos tenido otra cosa hecha ahora pero no hubiera quedado tan bien para mi gusto. Los años le han dado maduración. 

¿Si tuvierais que empezar una serie de nuevo que aplicaríais de lo aprendido?

Esto es una pregunta muy difícil (risas). Realmente cada serie es un mundo. Intentaría aplicar todo lo que he aprendido en el piloto, ya que es muy complicado presentar los personajes y las tramas de manera interesante. Intentaría no caer en algunas convenciones que hemos tenido desde el primer capítulo, que ya estaban hace tiempo y las hemos repetido. Esto que es: escena de presentación y luego escena de presentación y una persona hablando con otra y otra persona hablando con otra. Pondría más conflicto para explicar los personajes. Que no sean tan dialogadas y descriptivas.

¿Has dirigido tú todos los episodios?

Sí.

Ha habido algún momento en set en el que has pensado: ¿por qué hemos escrito esto, no había una manera más sencilla?

Sí pero por falta de medios. El Mort Viu es una serie muy low cost. Una cosa que pasó es que el proyecto se paró un tiempo cuando teníamos los guiones muy avanzados. Cuando volvimos había muchas cosas que me gustaban y esto es algo que rara vez pasa. El releer algo y pensar que está bien. Sí que fue complicado en el rodaje pero más bien por la falta de medios. Sobre todo muchas escenas con extras. 

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Dos de las marcas de identidad de El Mort Viu son lo costumbrista y lo fantástico. ¿Cómo lo equilibrasteis para que quedara natural?

Creo que la clave es trabajar el costumbrismo y lo fantástico desde el naturalismo y la comedia. Hay fantástico, sí, muchas locuras que en otras series serían tratadas más exageradas, más dramáticas… Pero preferimos tratarlo con naturalismo y con risas. Además lo fantástico y lo costumbrista está revisitado desde la comedia. Creo que la balanza ha venido al pasarle el doble filtro, lo naturalista y lo cómico.

En la serie varios personajes secundarios tienen sus propias tramas, algunas más influidas por la presencia del protagonista y otras más independientes. ¿Qué criterio o proceso tuvisteis de cara a ver hacia dónde desarrollabais estas tramas secundarias?

Un puzle total. Ir viendo donde encaja mejor esta trama, ir viendo cuál se agranda, cuál se empequeñece… Lo que estaba claro es que nos gustaban los secundarios del Mosén y de Núria, tenían más capas, y queríamos darles bastante protagonismo. Pero no hay ningún criterio, es todo un proceso de hacer y deshacer.

Y sí que nos gustaba la idea de que aunque la trama de X personaje no estuviera del todo relacionada con Llàtzer, lo que hace el Llàtzer siempre terminara afectando a todos los personajes. Para bien o para mal.

¿Qué recomendarías a la gente que está empezando a escribir o desarrollar un proyecto?

Voy a responder un típico y clásico: perseverar. No desesperar e insistir sin volverte loco por el camino. No darte por vencido y si sale mal a la próxima saldrá bien. Nosotros hemos hecho El Mort Viu y no creo que seamos ejemplo de nada, la verdad. Ha sido un proceso larguísimo y caótico. Lo hemos tirado adelante porque creíamos en el proyecto y hemos sido muy pesados.

Es cuestión de morir y resucitar en el intento.

Totalmente. A la serie le ha pasado lo mismo que al protagonista, que ha muerto y resucitado no se cuántas veces pero por fin se ha hecho y se puede ver.

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El Mort Viu, escrita por Adrià Espí, Hector Mas, Jordi Porcel y Marc Tinent, está disponible en la web de Betevé y en Filmin

Entrevista de Sergi Jiménez.


ANÁLISIS DE PELÍCULAS: IT (2017)

7 abril, 2020

No me gustan las pelis de miedo. Lo que me espanta no es el gore, sino pasar miedo. Para mi desgracia, cada año siempre sale una película de terror que me atrae como una trampa con queso atrae a un ratón. El caso de 2017 fue la adaptación de It. Está dirigida por Andrés Muschietti y escrita por Chase Palmer, Cary Fukunaga y Gary Dauberman. A los pocos días de su estreno se convirtió en la película de terror más taquillera de la historia, habiendo recaudado actualmente más de 700 millones de dólares. ¿Es It una película interesante que sedujo a su público o simplemente es otro ejercicio de nostalgia similar a muchos productos que hemos visto últimamente? 

A día de hoy la historia de It resuena en mi. Aunque tiene sus errores, de tanto en tanto pienso en ella. Con ánimo de averiguar qué es lo que hace tan atractiva y con motivo del estreno de la segunda parte, os traigo este análisis. 

Nota: No he leído la novela original escrita por Stephen King, ni visto la adaptación anterior. Este es el análisis de alguien que se acerca a It como una película sin conocimiento anterior, esperando que se aguante como obra per se.

Estructura

Detonante: Bill Denbrough le da a su hermano Georgie un barco de papel para que vaya a jugar a la calle. Algo llama la atención de Georgie en una alcantarilla, el payaso Pennywise. La criatura le arranca un brazo a Georgie y le arrastra hasta las cloacas.

Primer acto: Georgie ha desaparecido y todos le dan por muerto menos Bill, que se culpa por lo sucedido a su hermano. En el pueblo empiezan a desaparecer más niños. Los amigos de Bill tienen encuentros con algo que representa sus peores miedos. Por ejemplo, el niño hipocondríaco se encuentra un leproso. Bill conoce a Beverly, una chica mayor de la que se acaba pillando.  Bill forma con otros un grupo, autodenominado Los Perdedores, para defenderse de los matones. Una noche Bill encuentra en su sótano a Georgie, pero resulta ser un siniestro ardid causado por el payaso.

Primer punto de giro: Los niños hablan y finalmente se cuentan los encuentros que han tenido con la criatura. Algo pasa en el pueblo, alguien está secuestrando niños.

Segundo acto: El grupo investiga sobre Pennywise. Es una criatura que vive en el pueblo desde su fundación. Cada 27 años aparece para secuestrar y matar niños. El grupo es atacado por el payaso, pero los niños consiguen huir. Los Perdedores llegan a la conclusión de que vive en la parte subterránea de una casa abandonada, el centro de la red de alcantarillado. Bill les anima a ir a rescatar a su hermano Georgie, quién puede estar vivo.

Ya dentro de la casa, Pennywise juega con sus cabezas y les aterroriza. Bill y sus amigos se dan cuenta de que el payaso adopta sus principales miedos y los usa. Deciden pasar a la acción y se enfrentan a él, consiguiendo que huya. Los Perdedores salen victoriosos.

Bill insiste en bajar hasta abajo para descubrir que le sucedió a Georgie, pero uno de los niños está herido y el grupo decide largarse mientras puedan. Discuten entre todos, Bill no es capaz de aceptar que Georgie ha muerto, mientras que los demás le intentan hacer ver que su hermano ha fallecido y no tiene sentido bajar a un sitio tan peligroso. Los Perdedores se separan por la discusión. Vemos como pasa el verano y los niños viven una vida de normal. 

Segundo punto de giro: Pennywise secuestra a Beverly y deja una nota a los chicos, retándoles para que vayan a salvarla.

Tercer acto: Los Perdedores se adentran en las cloacas en busca de Beverly. Allí son atacados por uno de los matones, que se encuentra bajo la influencia del payaso. Después de derrotarle bajan al fondo de todo, la guardia de la criatura.

Clímax: Se encuentran a Pennywise, que adopta la forma de Georgie. Bill acepta que eso no es su hermano, Georgie está muerto. Todos combaten a Pennywise y le derrotan gracias a que superan sus miedos. Salvan Beverly.

Finalmente los niños hacen un juramento. Si Pennywise no ha sido destruido y vuelve dentro de 27 años, ellos regresarán para enfrentarse a él.

Protagonista:

Bill.

Objetivo de la protagonista:

Bill quiere rescatar a su hermano. Lo que necesita es aceptar la pérdida.

Antagonista:

Pennywise, quien literalmente adopta la forma de los problemas y miedos del resto de personajes.

Obstáculos, reveses:

Los matones del pueblo y los adultos que detienen o suponen un problema para los protagonistas.

Aliados: 

El grupo de Los Perdedores.

Lo primero que llama la atención de la película es la violenta muerte de Georgie. Vemos como el payaso le arranca el brazo de un mordisco al niño y el pobrecillo se arrastra desangrándose. Entendemos que es peligroso y una muerte repentina le puede suceder a cualquiera. El ataque inicial es como una carga explosiva que detona y sentimos su eco a lo largo de la película. El resto de muertes a manos de Pennywise se producen en off. Cada cartel de niño desaparecido es un brutal ataque que no vemos, dejando que la mente del espectador lo imagine.

Yo sé que todos sois muy valientes en el cine, pero a mi esto me deja marcado.

En las primeras escenas se nos enseña de manera escueta la relación entre Bill y Georgie. Solo les vemos hacer el barco de papel y comunicarse por unos walkies. Fin. Entendemos de manera lógica que si son hermanos y uno de ellos desaparece, el otro le va a echar de menos. La pérdida que siente Bill es algo que funciona de manera intelectual, no emocional. No hemos tenido tiempo de encariñarnos con Georgie o apreciar la relación entre los hermanos. No es raro que una película como Interestellar, en la que el objetivo del protagonista es volver a casa con su hija, le dediquen su tiempo a esa relación. Así nos pasamos el resto de la película deseando que se reencuentren. Algunos deseando que Nolan no haga más películas.

Un recurso muy inteligente es representar visualmente el discurso del protagonista. Bill ha construido una maqueta de las alcantarillas para explicarle a su padre que Georgie puede estar vivo. Lanza un muñeco y vemos como la corriente lo arrastra hasta donde llevan todas las tuberías. Así entendemos mucho mejor porque Bill quiere investigar la desembocadura de las cloacas.

No todo es bueno, donde más se resiente la película es en su propia base. La trama queda bastante dispersa y fuera de foco. Aunque Bill es en cierta manera el protagonista, los otros seis personajes de Los Perdedores tienen un peso parecido a nivel argumental. La película le dedica prácticamente el mismo tiempo a cada niño. Una escena introductoria, otra que nos explica sus miedos y finalmente cómo supera sus miedos. Los únicos que llaman la atención son Bill, Beverly (que es acosada por su padre) y en menor medida el niño hipocondríaco al que sus padres le obligan a sobremedicarse. Imagino que son siete niños porque son siete en la novela, pero lo que funciona en un tomo voluminoso no tiene porque hacerlo en una película. Con menos personajes se podría explorar más sus personalidades y definir sus roles dentro del grupo. O si se mantuvieran los siete, optaría por dedicar más metraje a Bill y relegar al resto a personajes secundarios. El resultado actual queda en tierra de nadie, en lo que me da la sensación de  ser una adaptación que no arriesga. De hecho mientras veía la película, pensaba que eran siete porque irían muriendo. Como en cualquier historia de terror.

El que mucho abarca, poco aprieta.

Ese es el segundo reproche que tengo. Después del impactante desmembramiento de Georgie, Pennywise solo mata a un par de personajes secundarios. Para cuando acaba la película, lo más grave que les ha pasado es que uno se ha roto el brazo. El enfrentamiento final pierde tensión porque hemos visto que no ha matado a ninguno de los siete protagonistas. Pennywise es perro ladrador y poco mordedor. Una vez más, esto se puede deber a la excesiva fidelidad a la novela. El libro narra dos tiempos, cuando Los Perdedores son adultos y flashbacks de cuando eran jóvenes. Si los siete tienen una importancia vital en la adultez, entiendo que no puedan morir. Imagino (y espero) que en la segunda parte habrá bajas en el grupo, siendo Pennywise una amenaza real. Pero en It, la tensión se desvanece cuando nos damos cuenta de que no va a morir ninguno de los siete.

Aunque se resienta por ser una adaptación demasiado literal, tiene elementos que funcionan. El terror de la película suele basarse en los típicos sustos o jumpscares del cine de terror. Sin embargo algo que está jugado muy bien es la sensación de impotencia de los niños. Pennywise es omnipresente, dejando globos, apareciendo a su voluntad, alterando los programas de televisión que escuchamos de fondo o manipulando mentalmente a los matones. El adversario es alguien inteligente que está jugando sus cartas de manera sabia para asustar a sus presas. El ejemplo perfecto de esto es cuando visitan la casa abandonada. Bill queda encerrado en una habitación con tres puertas pintadas con sangre en las que se lee: VERY SCARY, NOT SCARY, SCARY. El espectador se pone en la piel del niño y piensa “¿Por qué puerta iría yo? Está claro que es una trampa.”. El payaso es alguien manipulador, inteligente y que odia a los niños, por eso nos da miedo.

La sensación de indefensión aumenta cuando los niños descubren que los adultos no pueden ver los trucos de Pennywise, como por ejemplo el lavabo de Beverly cuando se inunda en sangre. Muchas explicaciones quedan en el aire, incluyendo el pasado de la criatura. Al ser algo vago y misterioso, refuerza el miedo a lo desconocido. Uno de los problemas de la saga Alien, es que tras la primera entrega el espectador conoce bien a la criatura, sabemos que puede y no puede hacer. El título de It (Eso) refuerza la idea de que el payaso es una fuerza maligna sin límites.

Finalmente merece la pena dedicarle un párrafo al escueto arco de Bill. Su recorrido como personaje consiste en dejar de tener miedo y aceptar la pérdida de su hermano. La manera en la que se materializa la confianza del protagonista es con su tartamudez. Para resaltar aún más su progresión, Bill recita en momentos de tensión un poema que le ayuda a tranquilizarse. Las primeras veces tartamudea y para el final de la película logra hacerlo del tirón (hasta uno de los niños lo explica por si no nos hemos enterado). Gracias a la repetición vemos la diferencia y el espectador aprecia la evolución interior del personaje. 

Algo similar pasa con la aceptación de la muerte de Georgie. Como es un proceso interno que no es visual, requiere de dramatización. Bill se enfrenta a Pennywise transformado como Georgie y le dispara a la cabeza, reconociendo que eso no es su hermano. Y justo después de derrotar a la criatura, Bill encuentra el chubasquero que llevaba Georgie. Así queda confirmada su muerte y le permite al personaje un momento de catársis abrazando el chusbaquero, aceptando que Georgie les ha dejado. Cosificar en objetos y acciones la evolución interna del personaje hace que lo entendamos mejor y sea más emotivo.

It no es tan innovadora o diferente como Midsommar, pero tampoco lo quiere ser. Es una película que busca ser una película sólida y sin riesgos. El ser una adaptación lastra el conjunto de base al no concretar demasiado un personaje y no matar a sus protagonistas. En su conjunto, sabe jugar bien sus cartas y crear una historia en la que el payaso consigue fascinarnos. Chase Palmer, Cary Fukunaga y Gary Dauberman ejercen de Pennywise, metiéndose en nuestras cabezas intentando descubrir como petrificarnos de miedo.

Sergi Jiménez.