David Muñoz

A VECES OLVIDO…

A veces pienso que ser predecible no es un problema, que un guión de cine puede ser por Ej. como una canción de heavy clásico. Uno ya sabe que probablemente después de la segunda repetición del estribillo vendrá un solo de guitarra, pero eso no quiere decir que no vaya a disfrutarlo.

A VECES OLVIDO…

Inventar la manera de conectar de forma lógica esas rayas verticales, de crear una manera de llegar del punto B al C sin que el espectador sienta que estamos haciendo trampas (al traicionar las reglas que rigen el universo de nuestra historia; esas que hemos “plantado” en el primer acto) o que le estamos tomando el pelo (empleando soluciones inverosímiles o ajenas a la lógica de los acontecimientos narrados).

A VECES OLVIDO…

La idea de la ficción televisiva es: “quiero que cada semana el espectador se siente a ver lo mismo”. Y, por lo tanto, uno de los fundamentos de la escritura de series de ficción es que, si funciona, no debes cambiarlo. Y esto se refiere sobre todo a los personajes.

ME GUSTAN LOS OMBLIGOS

Y sí, “¡Fuerza y honor!”. Pero que yo sepa los gladiadores no salían a la arena del circo con la cabeza gacha y pidiendo perdón.

A VECES OLVIDO…

Al final, cada guionista acaba encontrando la manera de escribir los tratamientos que más le satisface (o que más le conviene, dependiendo de las circunstancias).

A VECES OLVIDO QUE…

Y no solo conviene escribir una escena o dos, sino, si ya se tiene una escaleta o un tratamiento completos, lanzarse y dialogar todo el guión. Sin mirar atrás, sin parar, hasta que te duela tanto el culo de estar sentado en tu silla que no tengas más remedio que levantarte para desentumecer los glúteos.