SECRETOS DE GUIONISTAS: SERGIO SARRIA

6 noviembre, 2020

Hoy se estrena la serie ‘Nasdrovia‘ en Movistar+. Uno de sus creadores, Sergio Sarria, nos desvele sus trucos de guionista, sus hábitos de trabajo y los libros y películas que le han marcado.

El guionista y novelista Sergio Sarria.

Sergio, ¿tienes una rutina fija de trabajo? ¿Sigues un horario?

Gran parte de mis hábitos se me han quedado de mi paso por El Intermedio, donde estuve diez años y sin darme cuenta me han convertido en un perro de Pavlov. Prácticamente sigo con el mismo horario de entonces. Empiezo a trabajar a las nueve y media de la mañana, paro a comer a la una y media en punto del mediodía, esté como esté el guión, y sigo por la tarde de cuatro a ocho. A veces me sorprende abrir la puerta de mi despacho y ver que estoy en mi casa y no en la redacción de El Intermedio.

¿Qué es lo primero que haces cuando abres el ordenador?

Por norma general, lo primero que hago al abrir el ordenador es leer lo último que escribí, en parte por volver a situarme y en parte porque a primera hora de la mañana tengo una extraña lucidez que me hace ver que todo lo que hice el día anterior es una mierda y debo reescribirlo.

¿Antes de ponerte a currar tienes alguna rutina de pre-calentamiento?

Me gusta empezar el día leyendo la prensa. Tal vez lo de leer la prensa suena demasiado solemne, en realidad, solo leo las páginas de cultura y los resultados de la NBA.

A veces me ocurre como a Nick Hornby en “Fiebre en las gradas”, que asocia los resultados del Arsenal a cómo va a ser su día. En mi caso sucede con las derrotas de los Lakers. Cuando pierden con equipos que no deben o veo a JR Smith fallando siete triples de siete intentos, sé que voy a tener un mal día.

¿Qué software sueles usar para escribir guiones?

Para escribir guiones trabajo con CELTX. Miguel Esteban lo venía utilizando desde “El fin de la comedia” y nos pareció que para la forma que tenemos de trabajar los tres era la más útil.

¿Y las novelas?

Ahí no soy nada original: escribo con Word. No existe un motivo concreto. Estaba ahí cuando lo necesité. Esa es su única virtud; estar instalado. ¿Soy la única persona que sigue pagando al año para tener el paquete Office? Estoy convencido.

¿Escuchas música cuando trabajas?

La verdad es que prefiero escribir sin música. Me concentro mejor. La única vez que me he puesto a trabajar escuchando algo fue durante la escritura de mi segunda novela “Cuando nadie nos ve”. Al transcurrir durante las procesiones de Semana Santa de un pueblo de Sevilla me pareció buena idea ponerme marchas cofrades para entrar en atmósfera y que de alguna forma afloraran todos los recuerdos que tengo de cuando vivía en Málaga. Y sí, entraba en ambiente, pero creo que el calvario que sufrimos mi pareja y yo estuvo a la altura de la propia Pasión de Cristo. Escuchar cornetas y tambores en bucle todos los días y a todas horas durante casi un año no fue la mejor idea que he tenido.

¿Te vistes para trabajar o eres uno de esos míticos guionistas que trabaja en pijama?

En pantalón corto. No sé el motivo, pero mi cerebro asocia la escritura con el esfuerzo físico. Al igual que soy incapaz de hacer deporte con pantalón largo, tampoco puedo escribir si algo me tapa las rodillas.

¿Café? ¿Té? ¿Botella de agua?

Té. No sé si lo que me gusta es el sabor o tener una excusa cada cierto tiempo para levantarme de la mesa y tener que prepararlo. En realidad, si lo sé; me gusta el té porque me ayuda a perder tiempo.

¿Windows? ¿Mac? ¿Linux?

Mac en todas sus versiones.

¿Escribes en papel? ¿Moleskine, folios sueltos, servilletas de bar?

Me avergüenza reconocerlo, pero sí, soy de los que apuntan millones de notas en una Moleskine. Decía Azcona que si tenías que apuntar una idea para recordarla es que no era lo suficientemente buena. Y como casi siempre tiene razón. No obstante, no pierdo la esperanza de que algún día repase mis notas y me encuentre con algo que valga la pena.

Sergio Sarria en la sede de DAMA en Madrid

¿Algún bolígrafo o pluma preferido?

Mi favorito es el que logro no perder.

¿Eres capaz de escribir con Internet encendido?

Sí, de hecho estaría muy perdido sin internet. Necesito consultar en Google todo el rato: ¿Dónde se reúne la mafia rusa? ¿Cómo te deshaces de un cuerpo? ¿Cuánto tiempo necesitas asfixiar a alguien antes de que se muera? Es posible que el Grupo Telemático de la Guardia Civil nos tenga a todos los guionistas en un cartel de los más buscados sin que nosotros lo sepamos.

Escaleta: ¿Sí o no?

Escaleta siempre. No tengo talento suficiente para escribir sin seguir una pauta. Ni siquiera con la novela me permito improvisar. Me gusta tener claro en todo momento dónde estoy y adónde voy.

¿Prefieres escribir solo o en equipo?

Me siento cómodo de las dos formas. Cuando escribes solo hay cierta adrenalina en resolver uno mismo todos los problemas a los que te enfrentas en un proceso de escritura. Es un reto muy estimulante.

Cuando lo haces en equipo, estás más respaldado y las decisiones son consensuadas, lo que te otorga mayor seguridad en lo que estás haciendo. Durante el año trabajo siempre de las dos formas, así que no echo de menos ninguna. Lo tengo bien compensado.

¿Género favorito a la hora de escribir?

Comedia, aunque últimamente me siento muy cómodo también con el thriller. En realidad, sea el género que sea, siempre lo afronto con algo de humor. Desde mi punto de vista, la comedia le resta solemnidad a lo que estés haciendo, sea terror, thriller o ciencia ficción. En mi caso, todo lo que ayude a rebajar la pomposidad, me hace más creíble la historia.

¿Cuál es el lugar más extraño en el que has escrito un guión?

En el Stark Arena de Belgrado. No sé si es extraño, pero sí fue complicado. En 2018 trabajé haciendo un programa de humor sobre baloncesto para la Euroleague. El último programa lo hicimos en directo durante la Final Four de Belgrado. Así que casi todo había que reescribirlo sobre la marcha y en presencia de los jugadores. Para alguien que está acostumbrado a trabajar en casa bebiendo té rojo con vainilla en pantalones cortos tener que concentrarse en un pabellón con miles de turcos, rusos y lituanos gritando fuera de sí fue bastante difícil. Peor que escribir escuchando marchas de Semana Santa.

¿Qué libros y películas te cambiaron la vida?

Probablemente todos los libros que leí y todas las películas que vi durante la infancia. Mis padres me ponían de pequeño “La costilla de Adán”, “Arsénico por compasión”, “Historias de Filadelfia” o “Descalzos por el parque”. Un tipo de comedia que me ha influido toda la vida y que de alguna forma he tenido siempre presente como referentes, aunque luego haya terminado poniéndole una peluca a Wyoming o Dani Mateo. Le tengo mucho cariño a estas películas y en navidades todavía las vemos. Todos los años. Es casi la única tradición familiar que conservamos.

En cuanto a los libros, me ocurre algo muy parecido. Mis padres me hicieron llegar a Alejandro Dumas, Agatha Christie y Arhur Conan Doyle. Y aunque después de ellos, llegaron muchos otros, probablemente son los que más me han marcado. A día de hoy mi casa está llena de objetos relacionados con sus personajes. No los suficientes para considerarme un coleecionista, pero si los suficiente para afirmar que soy tontísimo.

¿Y qué lecturas te han marcado como escritor?

Uno de los libros que más me gusta sobre escritura es “Mientras escribo” de Stephen King. Probablemente porque se aleja de lo que es un manual y se centra en sus experincias. Hay muchas formas de escribir y él te cuenta cuál es la suya, lo que le funciona. Me parece muy honesto y es posiblemente el libro de escritura al que más he recurrido.

En ese mismo sentido, “Las aventuras de un guionista en Hollywood” de William Goldman me ayuda más que cualquier manual de guión. Entiendes de verdad este oficio dándote cuenta que incluso ellos han pasado por problemas parecidos a los que tú te enfrentas.

También me marcó el documental de David Trueba, “Rafael Azcona, oficio de guionista”, donde Azcona dice cosas tan interesantes como lo importante que es bajar a la calle y escuchar a la gente. Con frecuencia nos encerramos en casa y corremos el riesgo de perder el pulso de la vida, de la forma de hablar, de lo que le preocupa a nuestro vecino y no solo a nosotros, y en ese sentido, la escritura de Azcona es un prodigio.

Por otro lado, me parecen muy útiles las masterclass de guionistas que organiza ALMA conjuntamente con DAMA y SGAE, en la que puedes escuchar a gente como Greg Daniels o Vince Gilligan. Creo que no he faltado a ninguna y todas me han aportado mucho.

¿Quién te ha influido más a lo largo de tu carrera profesional?

Todo el equipo de El Intermedio. Me resultaría complicado personalizar. Lo mucho o poco que sé de este oficio lo he aprendido allí. Le debo mucho a todos mis compañeros. Es con mucha diferencia el lugar que más me ha influido. Y no solo en la escritura, también me descubrió que entre la merienda y la cena hay una infinidad de comidas posibles.

¿Cuáles son tus referentes clásicos y modernos, españoles y extranjeros?

Las novelas de Nick Hornby se parecen bastante al tipo de historias que a mí me gustan. Hablan de soledad, de miedo al fracaso, de depresiones, de problemas de pareja, y lo hace con un fino sentido del humor, con un lenguaje sencillo y con tramas muy contemporáneas con las que son fáciles de encajar.

En ese mismo sentido, me han marcado las películas de Alexander Payne, Richard Linklater o las primeras de Sofía Coppola. Y claro, cualquier cosa que haya hecho Azcona. Admiro la capacidad de ser profundo desde la sencillez y el sentido del humor. Cuando empiezo a escribir siempre trato de tener en cuenta esa premisa.

¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?

He tenido la suerte siempre de trabajar en proyectos que me entusiasmaban. Aunque probablemente por ser el más reciente y en el que he tenido mayor capacidad de decisión, Nasdrovia es del que esté más orgulloso. El resultado es muy parecido al que tenía en mi cabeza y eso ocurre muy pocas veces.


Sergio Sarria en la sede de DAMA en la calle Calatrava de Madrid.

Entrevista de Sergio Barrejón. Fotos de Ana Álvarez Prada. Agradecimientos: DAMA.


SEIS RAZONES PARA ASISTIR AL ENCUENTRO DE GUIONISTAS

11 octubre, 2019

por Sergi Jiménez

El VI Encuentro de Guionistas tendrá lugar del 14 al 16 de noviembre en Bilbao. Después de acudir a las dos últimas entregas mi asistencia está más que confirmada. Si aún no te has decidido queremos darte seis razones para asistir al VI Encuentro de Guionistas.

1. No es anual.

Más de uno pensará “me da pereza, si eso iré al siguiente”. En sus inicios el Encuentro de Guionistas se fue celebrando anualmente pero las últimas ediciones fueron en 2017 (Santiago de Compostela) y 2015 (Barcelona). Cuidado con dejarlo para otra ocasión porque puede que hasta 2021 no se vuelva a presentar la oportunidad.

 

2. Conocer gente.

El famoso networking. Nunca sabes de donde puede salir tu próximo trabajo. Si además eres un guionista novel es muy recomendable asistir. Este tipo de eventos es ideal para conocer en profundidad la industria y hablar con profesionales. ¿Qué te da miedo ir sin conocer a nadie? Yo asistí a las dos últimas ediciones solo y al final siempre acaba surgiendo conversación con gente que no conocía de nada. Ir sin un grupo de amigos te obliga a moverte y entablar conversación. Puede parecer abrumador al principio pero en nada te das cuenta de que no eres la única persona sin grupo. Pasada la timidez inicial descubrirás que el resto de participantes también están encantados de conocer gente nueva.  

 

3. Ponencias diversas.

El Encuentro de Guionistas siempre ha contado con ponencias muy variadas. En esta edición hay profesionales con perfiles muy diferentes: creadores de series (Javier Olivares), investigadoras de tendencias (Conchi Cascajosa), analistas de guión (Marta Grau), guionistas de cómic (Fernando Llor), divulgadores científicos (José A. Pérez Ledo) o especialistas en propiedad intelectual (Maitane Valdecantos). Aún no se ha publicado el programa con todos los colaboradores, pero es fácil hacerse una idea viendo ediciones anteriores: guionistas de cine, programas, realities, podcasts, etc. Siempre se acaba aprendiendo algo nuevo.

 

4. Descubrir joyas de la televisión autonómica.

A veces olvidamos que hay vida más allá de la televisión generalista y las plataformas. El Encuentro de Guionistas normalmente ha contado con ponentes de referencia dentro de las televisiónes autonómicas. En esta edición están anunciadas Nuria Parera y Marta Grau, guionistas de Les de l’hoquei (Las del hockey), serie revelación de la temporada pasada en TV3. Es interesante conocer series y programas que están bajo el radar y ver cómo dialogan con el resto del panorama nacional. 

 

5. El coffee break.

¡CAFÉ Y PASTAS GRATIS!

6. Reencuentros.

Este tipo de evento es como una reunión de exalumnos. Pero para bien. Es fácil reencontrarse con antiguos compañeros de trabajo, de máster o gente que has conocido en otros eventos. Aunque la mayor actividad del sector está en Madrid, no todo el mundo se mueve por allí.  Es por eso que un encuentro de este calibre sirve de reclamo para un gran número de profesionales de todo el país. Seguro que ves más de una cara conocida que no recordabas.

Fiesta de clausura de la edición pasada.

Si te interesa asistir al evento no te duermas. Hay un descuento de un 20% hasta el 16 de octubre, además de diversas tarifas para alumnos y socios de FAGA, SGAE, DAMA y ALMA. ¡Nos vemos en el VI Encuentro de Guionistas! Eso sí, que sepáis que en el coffee break mi atención estará en las pastas


SOBRE EL ENCUENTRO DE GUIONISTAS (II): ENTREVISTA A NATXO LÓPEZ

10 noviembre, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea. Fotografías de Héctor Beltrán (la primera) y Miguel Colmeiro (las restantes)

Tras la estupenda crónica de Teresa de Rosendo de ayer (no os preocupéis, la segunda parte sale el lunes), hoy entrevistamos al guionista y compañero del Blog Natxo López, el cual acudió al V Encuentro de Guionistas como ponente y espectador. Si bien Teresa nos está brindando una detallada explicación sobre cada una de las ponencias, con Natxo hemos querido hablar para hacer un balance general del encuentro y analizar así sus puntos fuertes y débiles, la importancia de este tipo de eventos y la necesidad que tenemos los guionistas de estar afiliados a un Sindicato.

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¿Qué balance general sacas tras haber acudido a esta nueva edición de Encuentro con Guionistas?

Creo que ha sido un Encuentro que ha mostrado claros síntomas de madurez, en lo que respecta tanto a la organización, como al buen nivel y la variedad de los ponentes invitados. Hay menos improvisación y más aciertos que en encuentros anteriores. En el de Barcelona, hace dos años, se probó con acierto el formato de charlas cortas, más cercanas al estilo “TED”, que en Santiago se ha terminado de demostrar que funciona muy bien. Es cierto que hay momentos en los que te quedas con ganas de profundizar o poder preguntar más, pero siempre está la posibilidad de acercarse a los ponentes durante los recesos para hablar con ellos. El balance general del Encuentro ha sido muy positivo, en mi opinión, y hay que darle las gracias a la gente que se ha dejado los cuernos para que sea así. Araceli Gonda, Nico Campos, Carlos Muriana, Rodolf Giner, Patricia Blanco… y más gente que seguro que me dejo.

¿Cómo ha sido la afluencia de gente en relación a otras ediciones?

Inevitablemente el hecho de organizar el encuentro en Santiago hace complicada la asistencia para mucha gente, sobre todos los más jóvenes a los que les es más difícil pagarse viaje y estancia. Una ciudad pequeña ofrece muchas ventajas: comodidades, mejores precios, buena comida… El hecho de tener un hotel para los invitados pegado al auditorio ha sido muy útil y ha facilitado mucho la vida de los ponentes. Pero es cierto que se ha echado un poco en falta un mayor número de participantes, a veces teníamos un poco la sensación de que gran parte de los asistentes eran, a su vez, ponentes.

A tu juicio, ¿por qué consideras importante que un guionista acuda a este tipo de encuentros?

Sirven para ponerse al día de lo que se está haciendo, para acercarse a facetas del oficio menos conocidas, bien porque no haya trabajado en ellas, bien porque son novedosas (nuevas tendencias, podcasts, auge del documental seriado, de la ficción para cable…). También se aprende sobre la mecánica interna de la industria, la situación legal y laboral del gremio, y, por qué no, siempre hay un componente de networking que está ahí para quien le interese. Y, por supuesto, te reencuentras con un montón de buena gente a la que es difícil ver fuera de estos eventos.

¿Qué ponencias dirías que han sido las más enriquecedoras/útiles para el guionista?

Ha habido muchas. El tema del pitch fue atractivo, por la sinceridad y claridad de la charla (y eso que a mí personalmente el asunto del pitch me solivianta un poco, por lo que tiene de convertirnos en “vendedores” en lugar de escritores, y me hubiera gustado un poco más de pelea, pero Josep y Burque son tan majos y graciosos que voy con ellos a muerte).

La presencia femenina en el gremio es un asunto fundamental al que merece prestar atención, y que fue tratado a través de la comedia por Marta Sánchez y Olatz Arroyo, dos buenas amigas y excelentes guionistas que provocaron interesantes debates entre compañeras del público. También surgió el tema, con más suavidad, en la conversación sobre series diarias que tuvieron Aurora Guerra y Verónica Fernández con Mercedes Cruz.

Fueron igualmente ilustrativas las ponencias de Sergio G. Sánchez y Rafael Cobos, aunque entiendo que quizá para la gente que empieza sus experiencias pueden sonar a relatos de ciencia ficción, pero no dejan de transmitir problemas intrínsecos del oficio, aunque hablen de grandes y complicadas producciones como La peste o El Secreto de Marrowbone.

El lanzamiento de series en las nuevas plataformas es, quizá, una de las novedades más evidentes ahora mismo en la industria y la profesión, y en ese sentido las alocuciones de Susana Herreras (Movistar+), el propio Rafael Cobos o la de Justin Webster sobre Muerte en León fueron, para mí, de lo mejor.

También se tocaron asuntos menos habituales de la profesión de los que uno siempre aprende, como la conversación sobre montaje que mantuvieron Alberto Marini y Jorge Coira, la experiencia de Eligio R. Montero escribiendo un largometraje independiente de animación, los secretos del podcast que nos desveló José Antonio Pérez, o los exitosos formatos autonómicos menos conocidos para el público nacional de los que nos hablaron Gandalf Gambarte (Land Rober Tunai Show), Carles Costa (Trinxeres), Xabi Zabaleta (Go!azen) y Héctor Lozano (Merlí).

Pero bueno, voy a parar porque en realidad podría contestar esta pregunta colgando directamente el programa entero. Sin olvidar, por supuesto, el gran momento que tuvimos Dani Castro y servidor para hablar de los inicios de Bloguionistas, que pasará a los anales de la historia de los encuentros como un ejemplo de vacuidad gratuita e innecesaria. Pero que nos quiten lo bailao.

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¿Y respecto a las claves de la industria actual para el guionista, qué se comentó al respecto?

Parte de lo que ya os he comentado antes. Me parece relevante la presencia de las nuevas plataformas de streaming, nuevas tendencias de negocio como el podcast, novedades narrativas como el tweet-thriller de Bartual (buena idea cerrar con él, fue una sesión instructiva y divertida) así como plataformas de la industria interesantes para el oficio como el Filmarket Hub o el Conecta Ficción.

Tras lo visto el fin de semana, ¿hacia dónde crees que están virando los nuevos formatos y contenidos?

Hay mucha más variedad y posibilidades que hace dos años, cuando aún estábamos en un terreno en el que sólo había tres cadenas grandes. La llegada del streaming no sólo ha abierto muchas puertas y ha dado trabajo a bastantes colegas, además ha hecho que todo el mundo se ponga las pilas y se esté profesionalizando cada vez más el oficio. En este momento, aquellos guionistas que realmente sepan escribir bien no van a tener problema para encontrar trabajo, y los que no, irán quedando en evidencia; hay una gran exigencia generalizada.

¿Qué poder tienen este tipo de encuentros para fomentar y fortalecer la industria?

Sirven para ponerte al día cada dos años sobre lo que se cuece en la profesión. Y ayudan a potenciar, visibilizar y fortalecer el gremio. Por un lado, al conocernos y compartir nuestras experiencias, estamos más protegidos ante determinadas prácticas abusivas, ya sean laborales, de gestión de derechos de autor, creativas… Y también nos facilitan encontrarnos con otros profesionales de la industria: productores, directores, gente que busca talento… y a los que intentamos inculcar el respeto por el trabajo del guionista y los beneficios que se traducen de ese respeto.

Una de las intenciones de estos encuentros de cara al futuro sería intentar favorecer ese tipo de contactos, creando entornos que favorezcan aún más el networking o que permitan unir productores que buscan proyectos con creadores que tienen proyectos. Es algo en lo que todavía se puede avanzar cuando se organicen próximos encuentros.

Tan solo hay que ver los organizadores del encuentro para darse cuenta que la cohesión entre sindicatos y asociaciones de guionistas es evidente en nuestro país. ¿Por qué consideras importante que un guionista esté afiliado?

Es fundamental. No es sólo una cuestión de “qué me da el sindicato a mí” (que es una pregunta muy fea que la gente hace a veces). Los sindicatos no sólo te ofrecen un respaldo legal o descuentos en actividades fantásticas (que ya está muy bien). Además, y sobre todo, pelean por ti en un montón de ámbitos, sirven de muro de contención ante abusos flagrantes, y facilitan que te sientas parte de una comunidad, de un gremio que, unido, tiene la posibilidad de conseguir grandes cosas en el futuro. ALMA y FAGA cada vez comparten más reivindicaciones, y tenemos un gran apoyo de DAMA y SGAE, que tienen sus roces entre ellos, pero que apoyan económicamente estos encuentros desde sus inicios (gracias a dios, o no podrían celebrarse). Estamos en un momento muy bueno y se están consiguiendo muchas cosas en los últimos años. Ya sé que es una frase tópica, pero es que es real: la unión hace la fuerza. Quedarse fuera por algún tipo de pose individualista ya no está de moda, amigos.

¿Se sacaron algunas conclusiones por lo que respecta a la defensa y posibles mejoras del Convenio Colectivo?

Más que conclusiones, se transmitió una foto de cómo está la situación ahora mismo. El convenio que tenemos es muy bueno (el mejor de toda la industria audiovisual). Hay que tener en cuenta además que hace poco se dirimió que, tal y como está redactado, las cantidades mínimas consignadas se refieren a 14 pagas, no a 12, lo que supone una gran noticia (básicamente, más dinero). Pero aún se puede mejorar más y se está presionando para ello. Lo que pasa es que la debacle de FAPAE, envuelta en peleas internas y con pérdida de productoras asociadas, ha dejado en standby las negociaciones que estaban en curso, así que habrá que esperar algunos meses para saber hacia dónde vamos. De todas formas, nuestro convenio se renueva automáticamente según el IPC todos los años, así que de momento no hay que preocuparse en exceso.

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¿Y por lo que respecta a los derechos del guionista, qué conclusiones se sacaron respecto a la situación actual?

Está el tema del reparto de derechos de autor, en cuya exposición participé. Esperamos que en unos meses se logre un acuerdo que ayude a normalizar los sistemas de reparto y haya menos fricciones entre creadores, gracias a la colaboración entre ALMA, FAGA, SGAE y DAMA. Después de que limemos posibles detalles técnicos, cada una de estas entidades deberá aprobar internamente la propuesta. La intención es que en el reparto entre guionistas de series siga priorizando el acuerdo, pero que en caso de falta de entendimiento, esos baremos propuestos sirvan de referencia para posibles juicios o arbitrajes. Puede llevar algo de tiempo, pero tengo fe en que finalmente se aprobará sin problema como una norma subsidiaria de reparto de las entidades.

La siguiente lucha, que será difícil, será la de replantearse esa obligatoriedad (que no es tal) del reparto del 25/25/50 de los derechos de Autor entre músicos, directores y guionistas. Parece poco lógico que un músico de una sitcom, por ejemplo, se arrogue el mismo porcentaje de creación que el director, o que los dialoguistas. Antes o después habrá que profundizar en ello.

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