SECRETOS DE GUIONISTAS: SERGIO SARRIA

Hoy se estrena la serie ‘Nasdrovia‘ en Movistar+. Uno de sus creadores, Sergio Sarria, nos desvele sus trucos de guionista, sus hábitos de trabajo y los libros y películas que le han marcado.

El guionista y novelista Sergio Sarria.

Sergio, ¿tienes una rutina fija de trabajo? ¿Sigues un horario?

Gran parte de mis hábitos se me han quedado de mi paso por El Intermedio, donde estuve diez años y sin darme cuenta me han convertido en un perro de Pavlov. Prácticamente sigo con el mismo horario de entonces. Empiezo a trabajar a las nueve y media de la mañana, paro a comer a la una y media en punto del mediodía, esté como esté el guión, y sigo por la tarde de cuatro a ocho. A veces me sorprende abrir la puerta de mi despacho y ver que estoy en mi casa y no en la redacción de El Intermedio.

¿Qué es lo primero que haces cuando abres el ordenador?

Por norma general, lo primero que hago al abrir el ordenador es leer lo último que escribí, en parte por volver a situarme y en parte porque a primera hora de la mañana tengo una extraña lucidez que me hace ver que todo lo que hice el día anterior es una mierda y debo reescribirlo.

¿Antes de ponerte a currar tienes alguna rutina de pre-calentamiento?

Me gusta empezar el día leyendo la prensa. Tal vez lo de leer la prensa suena demasiado solemne, en realidad, solo leo las páginas de cultura y los resultados de la NBA.

A veces me ocurre como a Nick Hornby en “Fiebre en las gradas”, que asocia los resultados del Arsenal a cómo va a ser su día. En mi caso sucede con las derrotas de los Lakers. Cuando pierden con equipos que no deben o veo a JR Smith fallando siete triples de siete intentos, sé que voy a tener un mal día.

¿Qué software sueles usar para escribir guiones?

Para escribir guiones trabajo con CELTX. Miguel Esteban lo venía utilizando desde “El fin de la comedia” y nos pareció que para la forma que tenemos de trabajar los tres era la más útil.

¿Y las novelas?

Ahí no soy nada original: escribo con Word. No existe un motivo concreto. Estaba ahí cuando lo necesité. Esa es su única virtud; estar instalado. ¿Soy la única persona que sigue pagando al año para tener el paquete Office? Estoy convencido.

¿Escuchas música cuando trabajas?

La verdad es que prefiero escribir sin música. Me concentro mejor. La única vez que me he puesto a trabajar escuchando algo fue durante la escritura de mi segunda novela “Cuando nadie nos ve”. Al transcurrir durante las procesiones de Semana Santa de un pueblo de Sevilla me pareció buena idea ponerme marchas cofrades para entrar en atmósfera y que de alguna forma afloraran todos los recuerdos que tengo de cuando vivía en Málaga. Y sí, entraba en ambiente, pero creo que el calvario que sufrimos mi pareja y yo estuvo a la altura de la propia Pasión de Cristo. Escuchar cornetas y tambores en bucle todos los días y a todas horas durante casi un año no fue la mejor idea que he tenido.

¿Te vistes para trabajar o eres uno de esos míticos guionistas que trabaja en pijama?

En pantalón corto. No sé el motivo, pero mi cerebro asocia la escritura con el esfuerzo físico. Al igual que soy incapaz de hacer deporte con pantalón largo, tampoco puedo escribir si algo me tapa las rodillas.

¿Café? ¿Té? ¿Botella de agua?

Té. No sé si lo que me gusta es el sabor o tener una excusa cada cierto tiempo para levantarme de la mesa y tener que prepararlo. En realidad, si lo sé; me gusta el té porque me ayuda a perder tiempo.

¿Windows? ¿Mac? ¿Linux?

Mac en todas sus versiones.

¿Escribes en papel? ¿Moleskine, folios sueltos, servilletas de bar?

Me avergüenza reconocerlo, pero sí, soy de los que apuntan millones de notas en una Moleskine. Decía Azcona que si tenías que apuntar una idea para recordarla es que no era lo suficientemente buena. Y como casi siempre tiene razón. No obstante, no pierdo la esperanza de que algún día repase mis notas y me encuentre con algo que valga la pena.

Sergio Sarria en la sede de DAMA en Madrid

¿Algún bolígrafo o pluma preferido?

Mi favorito es el que logro no perder.

¿Eres capaz de escribir con Internet encendido?

Sí, de hecho estaría muy perdido sin internet. Necesito consultar en Google todo el rato: ¿Dónde se reúne la mafia rusa? ¿Cómo te deshaces de un cuerpo? ¿Cuánto tiempo necesitas asfixiar a alguien antes de que se muera? Es posible que el Grupo Telemático de la Guardia Civil nos tenga a todos los guionistas en un cartel de los más buscados sin que nosotros lo sepamos.

Escaleta: ¿Sí o no?

Escaleta siempre. No tengo talento suficiente para escribir sin seguir una pauta. Ni siquiera con la novela me permito improvisar. Me gusta tener claro en todo momento dónde estoy y adónde voy.

¿Prefieres escribir solo o en equipo?

Me siento cómodo de las dos formas. Cuando escribes solo hay cierta adrenalina en resolver uno mismo todos los problemas a los que te enfrentas en un proceso de escritura. Es un reto muy estimulante.

Cuando lo haces en equipo, estás más respaldado y las decisiones son consensuadas, lo que te otorga mayor seguridad en lo que estás haciendo. Durante el año trabajo siempre de las dos formas, así que no echo de menos ninguna. Lo tengo bien compensado.

¿Género favorito a la hora de escribir?

Comedia, aunque últimamente me siento muy cómodo también con el thriller. En realidad, sea el género que sea, siempre lo afronto con algo de humor. Desde mi punto de vista, la comedia le resta solemnidad a lo que estés haciendo, sea terror, thriller o ciencia ficción. En mi caso, todo lo que ayude a rebajar la pomposidad, me hace más creíble la historia.

¿Cuál es el lugar más extraño en el que has escrito un guión?

En el Stark Arena de Belgrado. No sé si es extraño, pero sí fue complicado. En 2018 trabajé haciendo un programa de humor sobre baloncesto para la Euroleague. El último programa lo hicimos en directo durante la Final Four de Belgrado. Así que casi todo había que reescribirlo sobre la marcha y en presencia de los jugadores. Para alguien que está acostumbrado a trabajar en casa bebiendo té rojo con vainilla en pantalones cortos tener que concentrarse en un pabellón con miles de turcos, rusos y lituanos gritando fuera de sí fue bastante difícil. Peor que escribir escuchando marchas de Semana Santa.

¿Qué libros y películas te cambiaron la vida?

Probablemente todos los libros que leí y todas las películas que vi durante la infancia. Mis padres me ponían de pequeño “La costilla de Adán”, “Arsénico por compasión”, “Historias de Filadelfia” o “Descalzos por el parque”. Un tipo de comedia que me ha influido toda la vida y que de alguna forma he tenido siempre presente como referentes, aunque luego haya terminado poniéndole una peluca a Wyoming o Dani Mateo. Le tengo mucho cariño a estas películas y en navidades todavía las vemos. Todos los años. Es casi la única tradición familiar que conservamos.

En cuanto a los libros, me ocurre algo muy parecido. Mis padres me hicieron llegar a Alejandro Dumas, Agatha Christie y Arhur Conan Doyle. Y aunque después de ellos, llegaron muchos otros, probablemente son los que más me han marcado. A día de hoy mi casa está llena de objetos relacionados con sus personajes. No los suficientes para considerarme un coleecionista, pero si los suficiente para afirmar que soy tontísimo.

¿Y qué lecturas te han marcado como escritor?

Uno de los libros que más me gusta sobre escritura es “Mientras escribo” de Stephen King. Probablemente porque se aleja de lo que es un manual y se centra en sus experincias. Hay muchas formas de escribir y él te cuenta cuál es la suya, lo que le funciona. Me parece muy honesto y es posiblemente el libro de escritura al que más he recurrido.

En ese mismo sentido, “Las aventuras de un guionista en Hollywood” de William Goldman me ayuda más que cualquier manual de guión. Entiendes de verdad este oficio dándote cuenta que incluso ellos han pasado por problemas parecidos a los que tú te enfrentas.

También me marcó el documental de David Trueba, “Rafael Azcona, oficio de guionista”, donde Azcona dice cosas tan interesantes como lo importante que es bajar a la calle y escuchar a la gente. Con frecuencia nos encerramos en casa y corremos el riesgo de perder el pulso de la vida, de la forma de hablar, de lo que le preocupa a nuestro vecino y no solo a nosotros, y en ese sentido, la escritura de Azcona es un prodigio.

Por otro lado, me parecen muy útiles las masterclass de guionistas que organiza ALMA conjuntamente con DAMA y SGAE, en la que puedes escuchar a gente como Greg Daniels o Vince Gilligan. Creo que no he faltado a ninguna y todas me han aportado mucho.

¿Quién te ha influido más a lo largo de tu carrera profesional?

Todo el equipo de El Intermedio. Me resultaría complicado personalizar. Lo mucho o poco que sé de este oficio lo he aprendido allí. Le debo mucho a todos mis compañeros. Es con mucha diferencia el lugar que más me ha influido. Y no solo en la escritura, también me descubrió que entre la merienda y la cena hay una infinidad de comidas posibles.

¿Cuáles son tus referentes clásicos y modernos, españoles y extranjeros?

Las novelas de Nick Hornby se parecen bastante al tipo de historias que a mí me gustan. Hablan de soledad, de miedo al fracaso, de depresiones, de problemas de pareja, y lo hace con un fino sentido del humor, con un lenguaje sencillo y con tramas muy contemporáneas con las que son fáciles de encajar.

En ese mismo sentido, me han marcado las películas de Alexander Payne, Richard Linklater o las primeras de Sofía Coppola. Y claro, cualquier cosa que haya hecho Azcona. Admiro la capacidad de ser profundo desde la sencillez y el sentido del humor. Cuando empiezo a escribir siempre trato de tener en cuenta esa premisa.

¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?

He tenido la suerte siempre de trabajar en proyectos que me entusiasmaban. Aunque probablemente por ser el más reciente y en el que he tenido mayor capacidad de decisión, Nasdrovia es del que esté más orgulloso. El resultado es muy parecido al que tenía en mi cabeza y eso ocurre muy pocas veces.


Sergio Sarria en la sede de DAMA en la calle Calatrava de Madrid.

Entrevista de Sergio Barrejón. Fotos de Ana Álvarez Prada. Agradecimientos: DAMA.

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