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A VECES OLVIDO QUE…

Llegados a este punto todos los implicados suelen haber caído víctimas de un síndrome muy habitual en los procesos de desarrollo: la búsqueda del “guión perfecto”. Que más o menos es como buscar la mítica ciudad sudamericana de El Dorado que obsesionó a los conquistadores españoles.

A VECES OLVIDO…

Se formula de muchas maneras pero el transfondo siempre es el mismo. El guionista en ciernes pretende poco menos que, como hace Morpheus con Neo en Matrix, le demos una píldora de color rojo cuya ingesta le permita pasar automáticamente “al otro lado del espejo”.

A VECES OLVIDO…

A veces pienso que ser predecible no es un problema, que un guión de cine puede ser por Ej. como una canción de heavy clásico. Uno ya sabe que probablemente después de la segunda repetición del estribillo vendrá un solo de guitarra, pero eso no quiere decir que no vaya a disfrutarlo.