A PROPÓSITO DE WOODY / y 2

2 abril, 2020

La semana pasada se publicó, casi por sorpresa, Apropos of Nothing, la autobiografía de Woody Allen. Cuatro autores de este blog nos hemos comprado el libro y lo estamos reseñando para nuestros lectores.

Lee aquí la primera entrega: https://bloguionistas.com/2020/04/01/a-proposito-de-woody-1/

EL DON DE LA OPORTUNIDAD, por Natxo López

Woody desarrolla en uno de los capítulos más interesantes su paso al drama. Incide en la inseguridad que le supuso, al mismo tiempo que consideraba una obligación creativa, expandir sus límites como cineasta y no quedarse en la comodidad de lo que ya sabía hacer (comedia). También se recrea en algunos de los errores que cometió a lo largo del proceso, como estos dos que comenta de la película “Interiores”.

“Mi primer error fue hacer algo que no había hecho antes y que nunca he vuelto a hacer, que es ensayar. Yo no tengo paciencia para ensayar, y haciendo comedias, cuando más escucho el texto, menos divertido se vuelve. Es por eso que cuando termino un guion […] nunca vuelvo a mirarlo hasta que lo ruedo”. [..] “Así que invito a mi apartamento a estas dos fabulosas actrices, Maureen Stapleton y Geraldine Page, para ensayar o al menos hablar sobre los personajes […] y entonces cometo mi segundo error. Les digo: “¿os gustaría beber algo?”. Podéis imaginar cómo termina esto. Corte a: dos horas después, ninguna de las dos consigue mantenerse en pie”.

Puede que lo más interesante del capítulo sea el espacio que dedica a la que seguramente es su obra maestra, Manhattan. Cuenta, por ejemplo, cómo la idea de la película fue surgiendo en las cenas que tenía con el director de fotografía Gordon Willis en los Hamptoms, durante el rodaje de “Interiores”.

“Decidimos que deberíamos rodar mi siguiente película, una historia de amor neoyorquina, en blanco y negro y formato panorámico. Siempre habíamos visto el formato panorámico al servicio de películas bélicas y westerns al aire libre, donde el tamaño de la pantalla podía ser explotado visualmente. Nuestra idea era usarlo para transmitir la intimidad de las historias de amor”.

Woody sabe que Manhattan es considerada por muchos como su mejor película, pero habla de ella con la distancia de quien es consciente de que, al final, la diferencia entre una buena película y una mediocre a menudo tiene que ver con el don de la oportunidad y con la suerte.

“Durante el rodaje de esa película, oímos que New York iba a tener unos fuegos artificiales espectaculares esa misma noche. Lo dejamos todo, corrimos al apartamento de un amigo en Beresford, y nos preparamos. Así, forzando la suerte, capturamos unos planos maravillosos, que nos brindaron la impactante apertura de la película”.

A PROPÓSITO DE TODO, por Jorge Naranjo

Nunca pensé que solo un episodio del libro podía incluir tanto contenido que no solo daría para escribir un post infinito, sino otro blog, o una novela, o una pieza teatral, o el guion de otra película del genio y neurótico neoyorquino.

Y como este libro es un mastodonte, creo que lo más honesto por mi parte será echarme a un lado e ir enlazando, con las menos palabras posibles, algunos de los recuerdos del creador de “Manhattan”, “Annie Hall” y tantas obras maestras.

“Aquí estoy, soltero, a punto de hacer el casting para Sueños de un seductor”.

Así arranca el octavo bloque de esta colección de anécdotas, curiosidades, chistes y verdades que ningún seguidor de Allen debería perderse. Un bloque donde habla de cine, de guiones, de los Oscars, de amigos y estrellas, y donde también menciona a algunas de las mujeres de su vida, desde Mia Farrow a Soon-Yi, desde Mariel Hemingway a Stacey Nelkin. Y sobre todo, a la que él mismo define como una de las personas más importantes de su vida y a quien enseña sus guiones y sus primeros montajes antes que a nadie: Diane Keaton. Allen recuerda perfectamente la primera vez que la vio. Fue durante ese mismo proceso de casting.

“Permítanme decirlo así: Si Huckleberry Finn hubiera sido una mujer bellísima, eso es lo que vi entrar (…).Era genial. Genial en todos los sentidos. Si la presencia de alguien puede iluminar una habitación, la suya iluminaba un bulevar. Adorable, divertida, con un estilo original, real, fresca. Al salir, sabíamos que aún teníamos que ver otras actrices que estaban en la agenda pero, en nuestras cabezas, ella ya tenía ese papel”.

Y sigue:

“Hace grandes fotos, actúa, canta de maravilla, baila, escribe bien. Nos hicimos amigos íntimos casi al instante de conocernos. Al acabar el montaje de “Toma el dinero y corre” junto a Ralph Rosenblum, se la proyecté y me dijo que era una película buena y divertida, y que no tenía nada de qué preocuparme. Desde entonces, ha sido mi estrella del norte y mi persona-a-la-que-acudir (…) Siempre le he enseñado mi trabajo y es una de las pocas personas cuya opinión realmente me importa”.

Por supuesto, fueron pareja. Y antes de que lo hiciera todo Hollywood, Allen se enamoró de cada detalle de Keaton, empezando, claro, por su forma de vestir:

“Claramente tenía una visión de artista. Lo sabías por su forma de vestir, que podía ser “trendy” para quien crea que colocarse la pata de un mono muerto en la solapa puede resultar “chic”. Digamos que Keaton siempre vestía con cierta imaginación excéntrica, como si su “personal shopper” fuera Buñuel”.

Quizás, lo mejor de estas memorias es que Allen no esconde nada, no huye de nada. Toca cualquier tema sin miedo, sin esconderse, entre ellos, su romance con la joven actriz Stacey Nelkin (cuyo romance proporcionó unas anécdotas que, como cuenta Allen, acabarían en el guion de Manhattan) y, por supuesto, la eterna polémica de su matrimonio con Soon-Yi (“espero que no sea la razón por la que compraste este libro”, advierte) y todo lo que ahora rodea su figura:

“Mi primera mujer era tres años mayor que yo. Igual que la segunda. Se puede decir que Diane Keaton sí tenía una “edad apropiada”, igual que Mia Farrow, con quien estuve trece años. De todas las mujeres con las que he estado, casi ninguna era más joven que yo (…). Cuando me enamoré de Soo-Yi, reviví lo que conté en Manhattan y adquirí reputación de ser alguien obsesionado con las mujeres jóvenes. He vivido obsesionado con los gángsters, los jugadores de béisbol, los músicos de jazz y las películas de Bob Hope, pero las chicas jóvenes han sido una minúscula fracción de mis parejas a lo largo de mi vida”.

Pero hay más. Porque en este capítulo también habla, claro, de cine. Y mucho.

Primero, de sus maestros…

“Yo aprendí a hacer cine de dos maestros (…) de Ralph Rosenblum, un montador con gran talento, y todo lo demás de Gordon Willis. Gordon lo sabía todo. Le vi llamando a Kodak desde Rochester para decirles cuánto nitrato de plata tenían que poner en el negativo. Era rígido, duro con su equipo, temperamental, pero jamás nos cruzamos una mala palabra y trabajamos juntos durante diez años”.

De la importancia de los guiones:

“Mi teoría, tras años en la industria, es que el problema suele ser el guion. Es mucho más duro escribir que dirigir. Un director mediocre puede hacer una buena película con un guion pasable, pero un gran director nunca podría sacar una película estupenda de un guion flojo.”

Y hasta de Gene Wilder:

“Menudo talento (…). Quizás pueda ser algo excéntrico, pero… ¿cuántos tipos pueden actuar de una manera tan brillante dándole la réplica a una oveja?”.

Todo eso y mucho más es este libro, donde uno puede irse a cenar con Allen y Keaton a Elaine’s, donde cualquier noche se encontraban con Fellini, Kennedy, Tennesse Williams, Antonioni, Michael Caine, Nora Ephron, Robert Altman, Simone de Beauvoir, Gore Vidal y Roman Polanksi, por citar algunos ejemplos. O recibir algún consejo: “Lo divertido de hacer una película es hacerla, el acto creativo. Los aplausos no significan nada”. Y más de un destello de sinceridad:

“Todo lo que puedo decir es que hice lo que pude, amigos. Si las películas no son mejores, yo soy el único responsable. Tuve absoluta libertad para hacer los proyectos que quise (dentro de un presupuesto dado) y control artístico total”.

Gracias a los años que pasé trabajando en Ocho y Medio, mi segunda casa, he tenido acceso privilegiado a muchos manuales sobre cine y he leído bastantes memorias de grandes directores, y no creo que me equivoque al decir que este “A propósito de nada”, de Woody Allen, estará a la altura histórica y literaria de tótems como “Mi último suspiro”, de Luis Buñuel, la “Autobiografía” de Akira Kurosawa o “Groucho y yo”, del capo de los Marx. Ojalá gocéis tanto su lectura como yo y como, probablemente, disfrutó su escritura el creador de “Hannah y sus hermanas”, “Maridos y mujeres”, “El dormilón”, “Bananas”, “Zelig” o “Match Point” porque, como el propio Allen apunta en esta Biblia:

“Todo lo que cuento se resume en que lo único que realmente importa de este trabajo es divertirse”.

 


LA ESCRITURA SEGÚN VINCE GILLIGAN: LA QUÍMICA DEL CAMBIO

4 octubre, 2018

por Pedro de Mercader.

La semana pasada, Vince Gilligan acudió a Barcelona invitado por el Serielizados Fest y ofreció una masterclass en la facultad de Blanquerna moderada por Nacho Vigalondo y mantuvo un diálogo con el periodista Toni García Ramón. Después, Gilligan acudió a Madrid para conversar con la guionista Teresa de Rosendo, en un acto organizado por el sindicato ALMA. Bloguionistas tuvo el privilegio de poder acudir a ambas convocatorias. El domingo ya tuiteamos en directo la charla de Madrid, y hoy os traemos una crónica más detallada de lo que fue el paso por España del creador de Breaking Bad y Better Call Saul.

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Vince Gilligan durante la charla organizada por ALMA en Madrid. Fotografía de Natxo López.

Si algo me sorprendió de la figura de Vince Gilligan es su humildad y cercanía. Parece que ni él mismo sea consciente de las cotas que ha alcanzado. Asume el éxito con la mayor naturalidad. El autocontrol sobre su propio ego es insólito. Trata a sus compañeros con absoluto respeto. Es alguien de quien se puede aprender tanto en lo profesional como en lo personal.

Fue un constante goteo de información interesante. Aunque se puede poner un pero: tal vez no haya alcanzado la profundidad que me hubiese gustado. Pero es comprensible puesto que es un evento con vocación de llegar a todo tipo de público.

Gilligan comenzó la charla desgranando su trabajo en Expediente X. Se define a sí mismo como un fan que ha tenido la suerte de trabajar en la serie. Esta etapa duró 7 años. Fue su mayor escuela de guion. El nivel era muy exigente. “No hay nada en Breaking Bad que no hiciéramos antes de un modo u otro en Expediente X”. Trabajó de forma muy rápida ahí porque era una serie para una network. Eso trae consigo restricciones creativas y temporales.

Recuerda con especial cariño la temporada de 2001. Le encantó trabajar en el spin-off titulado Los Pistoleros Solitarios. A pesar de la prematura cancelación, es un trabajo del que se siente muy satisfecho. No sabe como sobrevivió ese año: no se desvinculó de Expediente X escribió 26 episodios (13 para la serie madre, y otros 13 para el spin-off).

Las circunstancias del formato episódico de Expediente X no les permitían construir muchas tramas horizontales. Gilligan se quedó con la idea de que no podía lidiar con las consecuencias de los actos de los personajes. Eso es algo que le causó cierto resquemor, algo en lo que quería profundizar. Gilligan recordó un episodio que escribió él mismo. Mulder tiene que matar a unas personas en su residencia. Al siguiente episodio el personaje está como si no hubiese sucedido nada. Eso no es orgánico. Si un personaje mata a otro, debe quedar destrozado moralmente. Es algo que no se puede negar si se quiere autenticidad.

Gilligan cree que vivimos en una edad de oro para la televisión. Si le das a elegir entre los dos medios, el showrunner escoge la televisión porque le permite hacer un estudio de personaje más prolongado. La única distinción respecto al cine es la duración. Eso se debe a la proliferación de las plataformas de VOD y los cambios de consumo. Esto ha permitido cambiar las clásicas estructuras argumentales de la televisión. Ya no hay por qué tener en cuenta la publicidad. Aún así, ellos siguen manteniendo el teaser y la estructura de cuatro actos en Breaking Bad y en Better Call Saul.

El grueso de la charla versó sobre su trabajo en Breaking Bad. Dentro de su writers room, Gilligan simplemente supervisa y ayuda a construir las historias. Las tramas las construyen entre todos los guionistas. El objetivo es llegar al punto en el que cualquier guionista podría escribir cualquier episodio. Es un equipo formado por seis o siete guionistas trabajando diez horas al día. Su mantra es “¿Qué quiere nuestro personaje en este momento?” Es una respuesta tediosa y muy complicada de responder. Pero invierten todo el tiempo que sea necesario hasta dar con la respuesta. Es un trabajo que requiere paciencia. Nunca hay que darse por satisfecho y lo último que quiere escuchar mientras buscan la respuesta es “esto ya es lo suficientemente bueno”. Emplean una pizarra entera y llena de notas por episodio. Tardan dos o tres semanas de trabajo intensivo en diseñar un episodio.

Previno respecto a las subtramas. No estaban acostumbrados a hacerlas en Expediente X. Comenzaron a probar en Breaking Bad. Construyeron una serie de subtramas. Se alejaban demasiado de la historia principal. Eran historias que no tenían nada que ver con Walter. El protagonista ni siquiera intervenía. No tenían mucho sentido, porque la historia de Breaking Bad se explica desde el punto de vista de Walter. En vez de sumar, lo que hacían las subtramas era que la serie fuera menos precisa. Eliminaron muchas al principio. Con el desarrollo de la serie perfilaron esta cuestión. Se hicieron más receptivos al respecto.

Gilligan se ve como alguien afortunado. Las productoras y cadenas quieren más inmediatez. Pero deben comprender que todo el tiempo y el dinero que inviertan dejando espacio a los guionistas, es dinero que luego se ahorrarán de lanzar un producto que tal vez no sea lo suficientemente bueno. Aplaude a Sony el hecho de que aceptaran que quisiera acabar la serie en el momento en el que comenzaban a rentabilizarla.

A su equipo de guionistas no le tiembla el pulso a la hora de meterse en terreno de dirección. Escriben descripciones de las escenas muy extensas. En ocasiones han podido llegar a las 14 páginas de descripción. Eso sienta mal a algunos directores. Entienden que se están metiendo en su terreno. Otros lo aceptan sin ninguna queja y aportan todo lo que pueden aportar.

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Gilligan habló de sus principales trabajos como guionista durante la charla. Fotografía de Natxo López.

No tuvieron miedo a la hora de tomar decisiones arriesgadas. Gilligan puso como ejemplos el episodio en el que Walter intenta recuperar la normalidad en su vida y La Mosca. Tremendamente complejos de escribir porque no tenían ningún esquema ni referente. Moira Walley-Beckett, la guionista de ambos episodios, estaba aterrorizada. Entre todos lograron afrontarlo.

Respecto al final, en un principio buscaron a toda costa la sorpresa. Pero llegaron a la conclusión de que era un error. Es más importante encontrar un final orgánico para la serie. Por ejemplo, en un principio se deleitaron matando a todos los personajes menos a Walter White. Pensaba que era un final irónico para una serie que empezaba con Walter anunciando que tenía un cáncer fatal. Pero después se dieron cuenta de que no estarían satisfechos ni ellos ni el público con ese cierre.

“No puedes ser rígido como guionista” es una idea en la que Gilligan hizo mucho hincapié. Es bueno tener un destino, pero hay que ser capaz de desviarse a carreteras secundarias. Encontrarás mejores vistas de las que te hubieses imaginado jamás. Y te las habrías perdido si te hubieses empecinado a seguir el plan inicial.

Eso es aplicable a los personajes. Su guía es hacer lo que los personajes quieren en todo momento. Es fundamental que todo en la serie sea orgánico y realista. Eso se consigue haciendo que los personajes tomen las riendas de la narrativa. Para ello hay que definirlos lo máximo posible. Dotarles de vida propia e identificarnos con ellos. Explica dos anécdotas personales para ejemplificarlo: él mismo sentía paranoia de que le fueran a pegar un tiro cada vez que un coche lo adelantaba. Creía estar en peligro en todo momento cuando escribía a Walter White. Escuchaba a Mulder y Scully discutir en su cabeza todas y cada una de las noches. Hay que sumar las experiencias personales que podamos proporcionar. Eso es lo que convierte a los personajes en seres humanos creíbles con los que el público se puede identificar. Las tramas se deben amoldar a los personajes.

En lugar de mirar hacia donde querían ir, miraban constantemente para atrás. Tomaban las decisiones en base a eso. Volviendo a ver los capítulos anteriores, mirando lo que ellos mismos habían construido, encontraban muchos indicativos de hacia dónde conducir la trama.

Volvió a explicar la historia de que tenían pensado matar a Jesse en la primera temporada, en el momento en que Walter ya estuviese en tratos directamente con los narcos. Fue la química entre los dos actores lo que hizo que cambiaran los planes. Hubiese sido un error desperdiciarla. Hay que ser receptivo con los desvíos y las potenciales aportaciones de cada uno de los miembros del equipo creativo. Es el esfuerzo colectivo lo que enriquece la creación. “La gente siempre me pregunta que cómo explico el éxito de Breaking Bad. Lo cierto es que no tengo ni idea”.

En el momento en que Gilligan pitcheó su idea a los ejecutivos de Sony ellos lo miraron como si estuviera loco. Quiso esmerarse con el piloto de cara a tener algo que pudiera presentar a la hora de buscar trabajo. No imaginó ni por un instante en lo que se iba a convertir. No encuentra explicación. Se autodefine como pesimista y algo psicótico. Está acostumbrado a convivir con el fracaso. Eso sí que se puede analizar y entender. ¿Pero del éxito? No sabe nada.

Respecto a la creación de Better Call Saul, Gilligan y su equipo tenían en mente lanzar una sitcom procedimental. En cada episodio viene un personaje distinto pidiendo ayuda al abogado. Saul se las ingenia para solucionarlo rompiendo la ley de forma creativa. Hubiese sido un camino. Pero no era el adecuado. Esta idea cayó por su propio peso. Ninguno sabía escribir comedias. Volvieron a pensar en los capítulos anteriores. Recordaron que el mismo Saul llegaba a decir en un episodio que Saul Goodman no era su nombre real. En realidad se llamaba Jimmy McGill. Comprendieron que Saul les estaba diciendo que aquella sitcom no era su historia. Que su historia era la de cómo Jimmy se convierte en Saul. La serie fue convirtiéndose en algo progresivamente dramático.

¿Qué es necesario para poder trabajar y prosperar en una sala de guionistas dirigida por él? En primer lugar, la actitud positiva. Es un trabajo muy duro y exigente. Es fundamental recordar que se hace porque uno así lo desea. Por otro lado, estar activo e intervenir. No aburrirse, no mirar a las ventanas ni sacar el móvil. Aportar a la historia y lanzar ideas.

Gilligan es alguien que está dispuesto a escuchar y a valorar todas las ideas, por locas que sean. Refuerza la confianza en los guionistas. No quiere que estos se sientan intimidados. Quiere que lancen cualquier idea. Porque no se puede saber si la idea que se vaya a lanzar acabará siendo la clave para avanzar. Por último, tienes que ser un engranaje que contribuya al proceso de construcción de tramas. Hacer que avance en lugar de enrocarse o atascarse. Es indiferente lo bien o mal que escribas. Busca a alguien que logre dar la talla en esas exigencias.

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Vince Gilligan conversa con Teresa de Rosendo. Fotografía de Natxo López.

Gilligan niega cualquier atribución de autoría. Entiende que un pintor o un novelista sí son autores. En ese trabajo solo intervienen ellos mismos. Pero en el audiovisual han intervenido y aportado cientos de personas. Eso le ha conducido a terrenos inesperados que él solo jamás habría previsto. Y llevarse todo el mérito sería injusto.

Y eso es lo más destacado que nos dejó el paso de Gilligan en su paso por Barcelona. Para más información, os invitamos a leer el minucioso análisis que hizo en su día Carlos López de Ozymandias, El mejor episodio de Breaking Bad.

Bonus track 1: Gilligan confesó que, tras diez horas de extenuante trabajo, lo último que quiere es llegar a casa y ver alguna serie. Consume mucha telebasura. También algunas series clásicas como La dimensión desconocida o The Honeymooners.

Bonus track 2: Está escribiendo una miniserie de seis episodios para la HBO. Es la adaptación de Raven, el libro de Tim Reiterman y John Jacobs. Gira alrededor de la figura del reverendo Jim Jones. Aunque va más lento de lo que le gustaría.

Bonus track 3: Nos adelantó que en el episodio de esta semana de Better Call Saul aparecerá Walter White y se descubrirá que es un robot. Puede que esto último sea mentira.

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Con la colaboración del sindicato ALMA


GUÍA PRÁCTICA PARA EL CONECTA FICTION

6 julio, 2018

Por Natxo López, Gabi Ochoa y Héctor Beltrán

Otro año más se celebró en Santiago de Compostela el CONECTA FICTION 2, un evento internacional organizado para fomentar la coproducción y el networking entre productoras, televisiones y plataformas. Todo el mercado gira en torno a las series y desde la organización se seleccionan proyectos en fase de desarrollo en categorías como Pitch Copro, Pitch Digiseries, Pitch Laboratorio de SGAE y Pitch Clips organizado por ALMA y FAGA. Exacto, hay mucho pitch y por lo tanto, mucho guionista con su proyecto debajo del brazo. Este post, articulado en unos cuantos consejos basados en nuestra experiencia, cuenta cómo acudir a uno de los mercados más importantes de ficción de España para impulsar tus proyectos y que se acaben produciendo.

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Entrada al edificio Gaiás donde la organización acredita a los asistentes.

Antes de viajar a Santiago de Compostela, el festival te proporciona una clave para poder acceder a la intranet. En esa intranet dispones de tu perfil que debes rellenar y si quieres, hacer una breve presentación de tu proyecto y qué estás buscando, si coproducción, productora, una plataforma, televisión, etc. Una vez lo tengas hecho hay que hacer las maletas, y no nos referimos a la ropa que te vas a llevar, sino a los materiales que darás a los productores.

1.- LLEVA TARJETAS: Aunque parezcan algo del pasado, en los mercados todo el mundo sigue llevando tarjetas personales o de empresa. Lo habitual es intercambiarlas al comienzo de una reunión, y suponen una herramienta muy útil para hacer seguimiento de la gente a la que has conocido, y para que ellos también puedan localizarte rápidamente. ¿Nuestro consejo? Que sean sencillas pero no demasiado baratas, lo importante es que muestren con claridad tu nombre, tu labor profesional y tus datos de contacto.

2.- LLEVA TU PROYECTO IMPRESO: Sí, es un gasto de dinero, pero a la hora de contar tu historia resultará mucho más fácil si tienes un dossier en el que se transmita el estilo y las intenciones visuales de tu proyecto. (Será especialmente útil si tienes reuniones en otro idioma). Y si ya quieres ser muy “pro”, intenta llevar varios dossiers impresos para entregárselos a aquellos interlocutores que te interesen más. Será una manera de que te recuerden y que puedan luego echar un vistazo más en profundidad. Eso sí, no entregues biblias de 200 páginas; deben ser documentos de venta ligeritos para no cargar a la gente, y para dejar con ganas de más. También puedes añadir algún detalle útil o “regalo” que concuerde con el proyecto para impactar al productor o ejecutivo de cadena.

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Fotografía de los dosieres y bayetas de micro fibra del proyecto de serie de Gabi Ochoa y Héctor Beltrán Sin Huellas.

3.- TEN MATERIAL PREPARADO: Tras las reuniones in situ, si un productor, una cadena o una plataforma tiene interés en tu historia, te solicitará más material. Además de enviar el dossier de venta en formato digital, lo ideal es tener ya preparado un piloto o una Biblia más extensa que poder enviar con cierta rapidez (en las semanas posteriores), en lugar de ponerse a escribir en ese momento para enviarlo meses después. También es muy conveniente, dentro de lo posible, tener todo el material traducido al inglés.

4.- PRACTICA TU INGLÉS: Muchas de las personas con las que vas a tener la oportunidad de tener una reunión se comunican en inglés. Para bien o para mal, es el idioma universal en los mercados, sobre todo en un mercado de coproducciones como éste. Si tienes un pitch, intenta preparártelo en inglés. No pasa nada si tu acento es horrible o si no sabes expresarte con fluidez, quítate esa vergüenza idiomática tan española; basta con que lleves más o menos aprendida tu historia, y seas capaz de establecer un mínimo diálogo con tu interlocutor, especialmente explicarle qué es lo que buscas. Por supuesto, también habrá mucho hispanohablante y gente que hable otros idiomas.

Una vez has hecho esto empieza lo bueno. Es hora de meterse de lleno en la web del CONECTA FICTION y pedir cita a quien te interese.

5.- HAZ MATCH: Desde tu perfil accedes a una página en la que puedes ver los productores, las plataformas o las televisiones que van a estar. Y lo más importante, qué están buscando. Esta herramienta es muy útil, ya que te permite tener una visión general de todas las posibilidades que te ofrece el CONECTA. Es como un Tinder del audiovisual pero en este caso no hace falta que quedes en un bar cutre-molón de Malasaña. En principio, cada reunión dura quince minutos pero si necesitas más solo tienes que marcar las casillas siguientes. En realidad, esos quince minutos son suficientes para presentarte, preguntar qué tal va la jornada y exponer un breve pitch que deje espacio a preguntas. Si la cosa va mal es posible que te sobren minutos pero si va bien, seguramente te comerás tiempo de la siguiente cita. No pasa nada, así es el juego, como en las citas exprés. Si hay un flechazo siempre puedes quedar después o aprovechar la hora de la comida para seguir “ligando” con tu proyecto.

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Captura de la agenda de Héctor Beltrán en el Conecta Fiction 2.

6.- NO SEAS UN PICAFLOR: Está claro que hay muchos productores, muchas cadenas nacionales, europeas y latinoamericanas. A esto súmale HBO, Netflix, Amazon y Movistar. Vale, es el paraíso del guionista con un proyecto pero contente, no vayas a lo loco, no por hacer muchas reuniones van a tener más éxito. En realidad solo necesitas seducir una vez. Ten en cuenta que tu proyecto en el que has trabajado tanto tiempo o que aprecias muchísimo tiene un valor. Si lo vas paseando por ahí y se lo presentas a todo el mundo lo estarás devaluando. No será la primera vez ni la última que un proyecto se ha quemado porque diferentes productoras o televisiones se han enterado de que ya se las ofrecieron a los demás. Y nadie quiere algo que ha rechazado la competencia. Piensa que es un mercado, no un mercadillo. Eso sí, también ha pasado que alguna televisión no ha sabido ver el potencial de un proyecto y la competencia lo ha comprado. Al fin y al cabo, nadie sabe nada. Así que a priori, hazte una lista de las productoras que mejor se adecuan a tu serie y ve a por ellas. Y si no te aceptan las reuniones, no pasa nada, una vez empieza el CONECTA siempre puedes seguir solicitando. En definitiva, es mejor ser un francotirador que un picaflor.

7.- SE RESERVAN MESAS: El total de acreditados este año ha sido de 531 y se han contabilizado 2.400 reuniones. Imagina el riego de gente y el ruido que supone todo este ajetreo. La Caja de Ficción es el espacio designado para las reuniones pero a veces hay un poco de caos. Si quieres charlar tranquilamente, mostrar tu teaser en la tableta o simplemente estar lejos de los ojos curiosos del pasillo central, la organización ofrece mesas para este propósito. Incluso los proyectos de serie escogidos por los comités disponen de mesas privadas para las reuniones.

8.- NO TODO EL MONTE ES NETFLIX: Tenemos tanta obsesión con las plataformas (o televisiones) que se nos olvida que necesitamos un compañero/a de viaje, un productor/a, alguien que ame la idea como tú y sepa venderla y contabilizar cuánto cuesta cada capítulo, planificar su venta, etc. Son incluso más provechosas las reuniones con productoras, e incluso con directores/as que con una cadena. Sí, ellas así te conocen y conocen tu proyecto, pero lo siguiente que querrán saber es quien produce esa maravillosa idea, porque no vas a hipotecar la casa de tus padres, ¿verdad?

9.- VIGILA EL MERCADO: Además de las reuniones, el CONECTA FICTION ofrece una serie de paneles, charlas y presentaciones muy interesantes sobre la industria. ¿Qué se está haciendo en ese momento? ¿Qué proyectos hay en desarrollo? ¿Cómo se produce en otros países? Todas esas preguntas obtienen respuesta en estos eventos y no tanto en las charlas one to one en las que intentas vender tu propuesta. Así que ten un ojo en el mercado acudiendo a estos casos de estudio. Igualmente, también es importante ver los pitch de los demás guionistas, es interesante ver cómo pitchean profesionales consagrados y guionistas más noveles. Siempre se aprende algo. En pocas palabras, es recomendable tener un ojo en tu proyecto y otro en la industria. Tampoco será la primera vez ni la última que un guionista está tan feliz desarrollando algo increíble en casa y un día abre Formula TV o Twitter y lee una noticia sobre el inicio de rodaje de “tu” idea. A veces, en este oficio es importante ser el primero.

10.- DISFRUTA DEL VIAJE: Como diría Pablo Motos “hoy ha venido al CONECTA a divertirse…” Sí, no todo va a ser tensión, nervios y pitch a cascoporro. Relájate, no estés tenso y concentrado todo el rato, a veces, entre las reuniones hay huecos para tomar algo y ver el ambiente, de hecho este año había un escape room de El Recluso, una serie de Telemundo Studios Internacional. No obstante, no bajes la guardia, en esos momentos de distensión pueden surgir pitchs de barra, conversaciones inesperadas que se trasforman en reuniones o contactos con los que no contabas. Aunque si te pasas las horas de relax de las comidas y descansos como un ave rapaz esperando a su presa dejarás de conocer a otros guionistas o productores en un ambiente informal y acabarás siendo el pesado del canapé de salmón.

11.- DEPRESIÓN POST-CONECTA. Después del chute del Conecta vuelves con las pilas cargadas, con muchas tarjetas, reuniones futuras e ideas. También sabiendo que buscan algunas productoras y/o cadenas. A partir de ahora planifica: una vez lanzado el anzuelo, tira de él para saber a quién realmente le interesa y además, qué proyectos podrías desarrollar para el futuro. Planifícate y ponte deadlines. Gabi Ochoa habló de eso aquí en estos 3 posts sobre cómo planificarte, desarrollar y vender. Esto no se ha acabado.

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En el edificio Gaiás es donde se hacen las reuniones para pitchear. (Foto: Xosema)

Y bueno, parece una perogrullada, pero esta siempre es de las mejores: lleva agua. Si hace calor, o aunque no lo haga, vas a ser un profesional del lenguaje, como diría Mamet. Vas a hablar constantemente del proyecto. No llegues al hotel con dolor de cabeza porque no te hidrataste bien. Sí, suena a tontuna, pero no sería la primera vez que pasa, el clásico mareo de guionista. Ánimo con vuestros proyectos y el año que viene puede ser el tuyo el que se venda en Conecta Fiction. Recuerda el refrán que inicia Glengarry Glen Ross: “Siempre cerrando ventas”.