15 CUTRECES A EVITAR EN LAS PRIMERAS PÁGINAS

5 julio, 2017

Lucy V Hay es guionista, escritora y blogger en bang2write.com, donde publicó el artículo que traducimos hoy:

  15 Cheesy Writing Fails To Avoid In The First 10 Pages

               por Lucy V Hay. Traducción de Carlos Crespo.

Como bien sabe cualquier guionista, las diez primeras páginas pueden ser determinantes para que el guión sea un éxito o un fracaso. Pero hoy día, también los novelistas -tanto los que se autoeditan como los que intentan destacar entre la montaña de manuscritos no solicitados que reciben las editoriales- se van dando cuenta de que tienen que arrancar sus historias sin tiempo que perder. Los lectores y los espectadores tienen más cultura mediática que nunca y simplemente NO ESTÁN DISPUESTOS A ESPERAR a que empiece la historia.

Siendo el comienzo de tu trabajo algo TAN importante, no tiene sentido alguno incluir escenas o elementos que hayamos visto ya miles de veces. Hacer eso es comprar un billete de ida a la Ciudad de los Documentos Eliminados / trituradora de papel. Es una realidad muy cruda, pero habiendo tanto contenido y tantos manuscritos ahí fuera, algo con un aire fresco siempre tendrá prioridad sobre lo cutre y lo “esto ya lo he visto”.

Hasta aquí las malas noticias. La buena noticia es que es más fácil que nunca saber lo que huele a rancio. Aquí tienes la lista con las 15 cosas que estoy SUPERABURRIDA de ver, especialmente al principio de un texto. ¿Preparado? Pues vamos allá.

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1) Tipos misteriosos en funerales

Si has leído mi libro, Escribir y Vender Guiones de Thriller (Writing And Selling Thriller Screenplays,), ya sabrás que te vengo aconsejando en contra de hacer esto en thrillers desde entonces, porque estaba ya superaburrida de este tipo misterioso que llega al funeral con LA MISIÓN para el/la protagonista. ¡Bostezo!

Pues desde que salió mi libro, el funeral parece haber infectado todos los demás géneros también, sobre todo el drama y la comedia. ¡Argh! Mira, entiendo que las muertes puedan ser efectivas como catalizador, pero si decides incluir un funeral, POR FAVOR hazlo de manera innovadora o intenta encontrar otra forma de detonar la investigación de tu protagonista al principio del guión o la novela.

2) Llegar a casa “justo a tiempo”

¿Cuándo fue la última vez que llegaste a casa justo a tiempo de descubrir a tu pareja montándoselo con otra persona? De verdad, con la cantidad de películas y novelas que incluyen esta escena, una pensaría que le pasa a TODO EL MUNDO. Por favor, escritores, retirad esta imagen cutre, rancia y vieja.

3) Confesiones en el lecho de muerte

Cómo me gustan estos secretos familiares tan inesperados. Todo es maravilloso y guay en tu mundo cuando de repente alguien MUERE, pero antes de estirar la pata REVELA ALGO QUE LO CAMBIA TODO. ¿Quién narices hace eso? Esto apesta a “lógica de peli”. Tu protagonista debería descubrir estos tremendos secretos familiares por cuenta propia, de alguna manera. Así el personaje sería más activo, ¿no?

4) Caminar / correr

Solo te digo que más vale que tu película o novela vaya sobre caminar o correr si decides escribir páginas y páginas sobre el tema. Si no, lo único que tienes es un personaje caminando a algún sitio. NO REVELA PERSONALIDAD Y NO HACE QUE LA HISTORIA AVANCE. Y punto.

PERO… PERO…”¿qué hay de Clarice Starling corriendo en El Silencio de los Corderos?” Mira, me alegra que me hagas esa pregunta. Porque Clarice no solo corría, ¿verdad? Estaba haciendo una carrera de obstáculos… más o menos como la que le espera después con Lecter. ¡Boom!

5) Despertares y rutinas mañaneras

De verdad, colega, si incluyes esto al comienzo de tu guión (en particular), mereces que te lo trituren. Y no me refiero a tu guión. Muajajajajajaja.

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6) La terapia revela al verdadero personaje

Mi odio particular: empezamos con nuestro héroe o nuestra heroína, que normalmente se muestra hostil, negándose a participar porque su carácter es DEMASIADO COMPLEJO, NO TIENE TIEMPO PARA ESTAS MIERDAS. Terminamos con el terapeuta diciendo algo como “tienes que enfrentarte a esto, porque si no eres un peligro estando de servicio / para tu familia / para ti mismo”. AAAAAAH. A este odio mío le sigue muy de cerca cuando el personaje, normalmente una mujer, abre su alma y reconoce que su vida en casa es TERRIBLE, que su marido no la entiende y que sus hijos son unos desagradecidos.  ¡No, gracias!

7) Amante dentro del armario

Teniendo en cuenta el número 2 de esta misma lista, sería increíble que alguien pudiera ocultar una infidelidad colocando al amante dentro del armario las 24 horas… o sea, el marido tiene que saber dónde se oculta el otro tío, ¿no? EPIC FAIL.

8) Banda musical mala es abucheada

Esto parece ocurrir solamente en guiones (no lo recuerdo en ninguna novela, publicada o sin publicar). Curiosamente, ahora mismo estoy leyendo BASTANTES guiones sobre bandas tributo y sobre bandas de los 70 y los 80 que se siguen creyendo en la cresta de la ola. Casi siempre empieza con alguien diciéndole a la banda que tienen que abandonar el escenario, lo cual acaba en pelea. Ya está.

9) Interrogatorio policial

Obviamente, este sí tiene cabida, sobre todo en -sorpresa sorpresa- procedimentales policiacos. Pero demasiados guionistas y escritores usan este elemento para abrir a los personajes en canal y llenar el espacio con borbotones de diálogo. Hacer esto en la primera parte de tu guión o novela es una locura total, porque te cargas la intriga.

10) Tour guiado épico

Algunos guiones y novelas aprovechan el momento en que a un personaje le hacen una visita guiada por un espacio que no conoce para dejar caer un trozaco enorme de información. No está lo suficientemente camuflado, es obvio y hay que esconderlo mejor YA.

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11) Congelar el plano / nombre

Ya sabes cómo funciona: nos presentan a un personaje, se congela la imagen y su nombre aparece en grande en la pantalla. ¡Joder chaval, NO! No solo es una cutrevuelta a los años 90/00, sino que además aquí el guionista lo que hace es dirigir desde la página. Si vas a hacer algo así, al menos da una marca de dirección que sea original. Si no, vete ahora mismo al rincón de pensar. ¡Hombre ya!

12) La lectura del testamento

O sea, no. Es que me saco los ojos.

13) El día realmente malo, malo, MALO

Un personaje al que le pasan un montón de cosas malas, desde pisar un charco y empaparse cuando va camino del trabajo, hasta que le despidan o le humillen. Esto a veces se combina con el cliché número 2 de esta lista para conseguir una MUY repugnante y cutre asquerosidad. ¡Noooooo!

14) Pesadilla / Despertar

Es posible empezar con una secuencia que resulte ser una pesadilla / sueño – BABADOOK hace esto bien, demostrando que a veces el cliché puede funcionar, SOLO SI de verdad lo bordas. Pero 9 de cada 10 intentos se quedan en el cliché. ¿Merece la pena arriesgarse?

15) La enseñanza que tiene que ver con el argumento

Colegios, clases, universidades y aulas magnas son GENIALES como escenario de conflictos potenciales en una historia, pero demasiado a menudo aparecen solo para volcar sobre nosotros un montón de información por algún motivo. Ver el número 10 de esta lista. Esconde esa información CON HABILIDAD, no nos abofetees con ella.


SITGES 2016: ENTREVISTA CON A.D.CALVO

22 octubre, 2016

Entrevista de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

A.D.Calvo es el guionista de Sweet Sweet Lonely Girl, thriller de terror estrenado en la sección Panorama Fantàstic del festival de Sitges 2016. Allí nos reunimos con él para hablar sobre la construcción y dificultades que entraña el género, así como de los referentes y las temáticas de su historia.

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Alex Calvo, junto a Erin Wilhelmi, una de las dos protagonistas de la película

Lo primero que resulta interesante de la película es que tiene un inicio muy directo. No hay presentación, directamente entramos con el detonante. Lo escribiste así desde la primera versión o es algo que ha surgido en la reescritura?

Yo quería que la historia metiera de lleno al espectador, que le hiciera saltar directamente a ella, con una secuencia mínima de créditos. El guión, de hecho, era más largo. Empezaba con una escena de apertura en la que veíamos a Adele ayudando a un hombre mayor en su granja, pero la escena fue eliminada posteriormente en la fase de montaje, donde también escribes.

¿En el proceso de escritura siempre tuviste claro que querías a dos mujeres como personajes protagonistas, o surgió de manera posterior? ¿Por qué la elección?

Estuve claramente influenciado por otras parejas femeninas de la historia del cine, como 3 Women, de Robert Altman, Heavenly Creatures, de Peter Jackson, Persona,  de Ingmar Bergman y My Summer of Love, de Pawlikowski. Estas películas son mis favoritas, y diría que también mis referencias.

¿Cómo fue la construcción psicológica de cada una de ellas?

Siguiendo el arco de transformación emocional de las películas que os comentaba, creo que el viaje que sufre Adele bebe mucho de ellas, así como de la protagonista de The Match Factory Girlotra de mis películas nórdicas favoritas. Por otro lado, creo que Beth juega el papel de un demonio eterno, el tipo de personaje que tiene el rol de Abogado del diablo; intencionalmente manipulador, llenos de pretensión.

Atendiendo estrictamente a la trama, ¿cómo decides cuándo es el momento adecuado para dar la información para que avance la historia, y en qué medida decides dar esa información al espectador?

Escribí la historia usando 8 secuencias, casi a modo de ocho mini estructuras de tres actos, si preferís decirlo así. Es una antigua estructura de guión que para mí hace que las películas respiren más naturalidad. Escribí todo esto en una serie de tarjetas a la vez que prestaba atención a la estructura mucho más tradicional dividida en tres actos, pero todo esto, espero, con un mínimo trazado de la trama, es decir, intentando que lo que sucede parezca natural y no encorsetado.

¿Y cuánto has escrito que no sale en la película (contexto, personajes)? ¿Cómo decides qué eliminar y qué no?

Matt Levy (mi montador) y yo eliminamos de manera intencionada ciertas escenas y reorganizamos otras con tal de fortalecer los arcos de los personajes. Del mismo modo, intentamos debilitar la trama, hacerla más difusa con tal de que la historia, todo lo que le sucede a estas dos mujeres, ocurriera más en la mente de los espectadores, pero, claro está, teniendo cuidado de que la cantidad de información que tenían que deducir no fuera excesiva.

Es muy interesante ver que la película tiene muchas referencias culturales al momento en el que sucede la historia. ¿Es algo que llevas planteado desde el mismo guión?

Sin duda. El egoísmo, la avaricia, los saqueos… todo ello es un subtexto intencionado, buscado, que espero que quede plasmado a través de las propias faltas morales de Adele. Del mismo modo, también quise jugar con el telón de fondo económico y presidencial de la época.

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Cartel promocional de la película

Solemos preguntar qué ha sido más importante en la creación de la historia, si el tema (es decir, sobre qué quieres hablar) o la trama (cómo y a través de quién lo cuentas). Diría que en este proceso surge primero el tema en sí, ¿cierto?

Una de las cosas que más me han enriquecido de trabajar con Mike S. Ryan, mi coproductor, es su pericia para construir historias con un mínimo de narración, esto es, que el gran peso recaiga en los personajes, y por tanto, en los temas que les afectan. Vuelvo a lo mismo, me gusta que mis historias contengan solo los puntos narrativos necesarios para que se entienda la historia. Sin duda, el comportamiento humano es un tema eterno, mientras que las tramas pueden llegar a quedarse anticuadas, como las modas.

No obstante, en mi experiencia los temas vienen después de que la historia ya esté escrita,  cuando regresas a la historia  y la fortaleces en la reescritura, proceso al que vuelvo constantemente. En su libro On Writing, Stephen King tiene un capítulo excepcional en el que habla sobre el tema y el subtexto. Creo que es una de las lecturas que más me ha enriquecido en este aspecto.

Resulta también interesante el susurro en off que se oye solo en ciertos momentos de la historia y que cada vez que la escuchas aporta una capa de misterio y suspense. ¿Cómo decides dónde y cuándo ponerla? ¿Es algo que pules en las sucesivas reescrituras?

Los susurros de “Adele” están inspirados en Let’s Scare Jessica to DeathSu ubicación en la historia vino con el guión ya acabado, en el montaje, cosa que ayudó a establecer el ritmo de la película.

Hablando de reescrituras, ¿cuántas versiones de guión ha tenido esta historia y qué has reescrito en cada caso?

Ha habido muchísima reescritura y también mucho pulimiento en la historia. Al final, hubieron ocho grandes revisiones y cada una de ellas ha tenido unas cuantas revisiones más pequeñas. Después nosotros hicimos una más en la fase de montaje, por supuesto. Como un trozo de arcilla, puedes seguir moldeando tu historia siempre. El trabajo de escritura nunca acaba.

Sin incurrir en spoilers, es cierto que con el final de la película no juegas a la ambigüedad, sino que das una explicación del misterio que planteas a lo largo de la película. ¿Este final, surgió desde la primera versión? ¿Siempre lo tuviste claro?

El final, bajo mi punto de vista, deja a muchos espectadores pensando en lo que acaba de ocurrir, incluso después de que la película haya acabado. Pero, lógicamente, os lo puedo asegurar, hay una respuesta evidente, y creo que si se revisiona la película es evidente. No quería acabar la película con un momento “aha” demasiado evidente. Por un lado es un homenaje a películas como Burnt Offerings The Shinningpero espero que queden patentes mis propias marcas, mi sello.

¿Qué es lo más difícil de escribir para ti en una película de este género?

Para mí, mantener el realismo sin incurrir en la manipulación. Eso lo que más intento cuidar. Espero que haya logrado algo similar en este aspecto.

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CUIDADO CON LO QUE PROMETES

4 noviembre, 2013

por Carlos López

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Empiezo por una confesión: cada vez me cuesta más empezar un guion. No digo imaginarlo, tener la idea, elegir qué quiero contar. Me refiero al acto físico de escribir la primera página. Mis manos están deseando corretear sobre el teclado, pero no dejo que se lancen; si se ponen muy pesadas, abro un documento aparte para que escriban a gusto, que echen su meadita y todo, como el que saca a pasear al perro. Pero la primera página permanece ahí, inmaculada, porque no quiero cagarla. No quiero empezar mal y que la idea deje de enamorarme a la vuelta de unos folios. Por eso me tomo mi tiempo para escoger la primera imagen, que sé que debería compendiar la película como un haiku visual. Y me pienso dos veces qué personaje habla primero, qué palabras son las primeras que se van a oír, cuánto tiempo van a tardar en oírse, ¿empiezo con un chorro de diálogo o elijo el silencio?

Cuidado. Si tienes miedo al folio en blanco, esta actitud de cuentista quisquilloso te puede llevar a la ruina: jamás completarás el primer folio.

Los hay que arrancan su guion con velocidad de crucero. En realidad, es lo más fácil: si has dado por buena una idea, sólo se trata de contarla. Presentas el conflicto, el detonante, vas de cabeza hasta el primer giro de la historia. Allí puede que derrapes como un Ferrari en la primera curva, que te quedes clavado de golpe ante la inmensidad del segundo acto, que vuelves la vista atrás con súbita desconfianza: ¿Seguro que llevo provisiones para cruzar ese desierto?

Entonces retrocedes y empiezas a añadir escenas al principio, datos, presentaciones, a llenar la mochila. Y eso es algo que me espanta, porque metes todo lo que puedes hasta que revientan las costuras y en posteriores revisiones ya ni te acuerdas de para qué lo metiste. No. Prefiero, si es posible, el comienzo directo y liviano. Al grano. Porque la mayor parte de los errores que uno puede cometer en el arranque de un guion tienen que ver, a mi juicio, con dos asuntos: morosidad y confusión. Tardas mucho en arrancar y no queda claro qué estás contando. Si revisas lo que llevas escrito, siempre es fácil encontrar otra manera de arrancar antes y contarlo mejor.

Lo de ser moroso al comienzo es un vicio comprensible. Al guionista le cuesta entrar en calor, sobrevuela la historia recreándose en esas criaturitas recién paridas que con tanto orgullo quiere mostrar. Espera, espera y verás, te dice, y sigue mostrando, presentando, exponiendo… todos esos verbos que tan mal casan con la acción. Te presenta un personaje y después otro; te muestra un escenario y después otro; te expone la situación de cada uno. Todo muy clarito. Y muy aburrido.

La película que empieza es como un tren en marcha al que invitas a subirse al espectador. Pero tiene que estar en marcha. Y el espectador necesita saber enseguida adónde va. Aún es pronto para saber qué le espera, pero sí que NECESITA SABER DE QUÉ VA TODO, por qué se ha montado en ese tren. Y si no se lo dices, lo supone. Cuidado.

Un director me dio un consejo: si vas a hacer reír, hazlo cuanto antes. Si retrasas el primer chiste hasta el minuto quince, sólo conseguirás que, cuando por fin se escuche, nadie sepa si puede reírse. Y si alguien se ríe espontáneamente, es posible que su vecino de butaca le mande callar. Y lo mismo sirve para el terror, el drama, la acción.

Una película nos gusta o no si cumple nuestras expectativas. Cuidado con lo que prometes, cuidado con decir que tu tren va a ir muy rápido porque nos quejaremos a la primera parada; cuidado con retrasar la aparición del protagonista porque llamaremos protagonista al primero que aparezca; cuidado con hacer reír al principio si luego vas a ponerte serio.

Esas expectativas comienzan incluso antes de la primera página del guion, porque el espectador, por regla general, tiene una idea de qué va a ver antes de entrar en el cine. Hay guionistas que juegan con eso, que generan tensión retrasando la aparición de lo que todos están esperando. Otras veces no se puede luchar contra una campaña de comunicación desastrosa: todavía están bajo medicación los padres que llevaron a sus hijos pequeños a ver South Park.

Está claro: si yo pago por ver Guerra Mundial Z, espero ver zombis en cascada; y si pago por ver Capitán Phillips quiero barcos y somalíes armados y chungos. Las dos películas dan lo que prometen, sí, pero las dos coinciden en algo que para mí sigue siendo desconcertante: un arranque meloso e innecesario, una escena familiar del protagonista que pretende dejarnos muy clarito lo buena persona que es antes de arrojarlo a los leones. Vale que cuando comience el tercer acto nos vendrá bien saber que es un hombre normal para valorar como heroico su comportamiento. Pero aquí se les fue la mano.

El trailer de Guerra Mundial Z empieza con la segunda escena de la película. Es perfecta. Brad Pitt con su familia dentro del coche, camino del colegio. Y empiezan a suceder cosas inesperadas, in crescendo, hasta convertir lo cotidiano en imposible. Ya vemos que es un padre estupendo, podrían estar escuchando la radio si se quiere que las noticias avancen algo que nos interese, qué mejor lugar para contar esa burbuja familiar que va a romperse que el interior de la cabina del coche. Pues no. Hay una escena antes. Un desayuno familiar, delante de la tele, lleno de tópicos, de esas de acábate la leche que no llegamos, en la que salen imágenes de telediarios (que también podrían haberse puesto a pelo en los créditos) y surge ese momento que no sé si fue idea de guionista o petición de ejecutivo (pasaron tantas cosas con la escritura y el montaje de esta película que no sé a quién preguntarle). Ese momento en el que la niña le pregunta a su padre: ¿por qué dejaste tu trabajo, papá? Y Brad Pitt se acaricia la perilla al tiempo que responde: para estar con vosotros, cariño.

¿Necesitamos saberlo? ¿Necesitamos saberlo ahí? Yo creo que no. Todo eso es prescindible y estático. Eso es un tren anclado en la estación. Un comienzo ochentero.

El Tom Hanks de Capitán Phillips tiene algo en común con el Brad Pitt de Guerra Mundial Z: los dos toman café en una jarrita, con ese gesto tan manido de presentador de late show llevándose la jarra a la boca en mitad de una frase. En el caso de Tom Hanks, además, lleva impresa en la jarra una foto de su familia. Para que no se nos olvide que, ante todo, es un padre de familia. Que obsesión. ¿Es que a estas alturas vamos a desconfiar de Tom Hanks? ¿Cómo se nos va a olvidar que es un padre ejemplar si la película empieza con una escena igual de absurda e inútil que la de Guerra Mundial Z, en la que el capitán va en coche hasta el aeropuerto con su mujer, preguntándose qué clase de mundo van a dejar a su hijos? ¿No era suficiente con verle subir al barco, con verle intercambiar mails con su mujer una vez a bordo? Hanks, que hace una interpretación superlativa, no necesita tantas alfombras para entrar en la película. Su personaje es humano como pocos he visto en pantalla grande: trasmite miedo y responsabilidad en el mismo rictus, somos cómplices de él cuando miente a los secuestradores y admiramos su coraje porque nunca deja de parecernos una persona normal.

Alguien consideró que había que añadir un comienzo. Una presentación. Eso también es un comienzo ochentero. Sí, porque entonces quizá aceptábamos esos arranques. Hace treinta años, con toda seguridad, Gravity habría empezado en la casa de Sandra Bullock, y a Clooney lo conoceríamos en la base, el día del despegue. Entonces era lo habitual, dejar para el final del primer acto la entrada en otro mundo. Hoy queremos entrar en otro mundo cuanto antes, somos espectadores curtidos, si nos muestran tantas cartas averiguamos demasiado sobre el juego, vemos el cartón, no nos creemos nada. Y nos aburrimos. Y eso sí que no. El mayor pecado que uno puede cometer es aburrir al principio de una película. Eso es imperdonable.

——–
De Capitán Phillips y otras películas que cuentan casos reales hablaré mañana en LOS MARTES DE DAMA de la Cineteca. Lo he titulado “FICCIÓN BASADA EN HECHOS REALES. GUÍA PARA PELEARSE CON LA VERDAD”. Porque cada vez hay más películas basadas en hechos reales, ¿o sólo me lo parece a mí? Me dicen que ya se ha apuntado bastante gente. Aún estás a tiempo de apuntarte aquí. Te espero mañana.

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