CINCO ENLACES Y UNA SEPARATA PARA EL FIN DE SEMANA

11 diciembre, 2015

por Sergio Barrejón

1) Hay un método infalible para lograr consenso en el sector del audiovisual español: basta con decir que los guionistas no hacen más que quejarse. Puede ser cierto o no. El consenso está sobrevalorado, como habrás comprobado oyendo a tus tías políticas y tus cuñados de derechas alabar a Albert Rivera. Pero hay una cosa cierta: no sólo los guionistas españoles se quejan. Atención a lo que cuenta (en inglés) Ken Levine, guionista de Cheers, Frasier y MASH, sobre abusos laborales a guionistas de televisión norteamericanos. Si esto lo dice el ganador de un Emmy, imaginaos cómo están por allí los guionistas junior.

2) Situaciones como ésa sólo se evitan teniendo un sindicato fuerte. Como ALMA, por ejemplo. Uno de los artífices del convenio. El primer convenio colectivo que garantiza unos ingresos dignos para los guionistas por cuenta ajena. ¿Y por qué hablo de ALMA, y no de los otros artífices? Pues porque ALMA ha organizado HOY otro encuentro de guionistas de programas (19:30 en la sede del sindicato) y MAÑANA tiene asamblea general ordinaria (11:00 en la Sala Berlanga). Todo esto es en Madrid.

3) Pero no sólo pasan cosas en Madrid. Por ejemplo, la semana que viene, lectores de Ponferrada, Vilassar de Mar, Valencia y Zaragoza recibirán ejemplares gratuitos de OBJETIVO WRITERS’ ROOM, el libro de Teresa de Rosendo y Josep Gatell sobre el funcionamiento de las salas de guionistas en Hollywood. Si no te ha tocado uno de los seis ejemplares que hemos estado sorteando hasta ayer, puedes comprar Objetivo Writers’ Room en la web de Alba Editorial. Un regalo de Navidad perfecto para guionistas. O para sus parejas. Para que entiendan por qué son así.

4) Uno de los libros de guión más vendidos de la historia, incluso más que el de Teresa y Josep, es STORY, de Robert Mckee. Si te apetece saber más sobre el viejo maestro del guión, echa un vistazo a este vídeo en el que McKee explica las diferencias entre un buen guionista y un mal guionista

5) Y si los gurús gringos del guión te echan para atrás, échale un vistazo a este post de Curro Nárvaez, ex alumno del Máster de Guión de Salamanca. Una interesante reflexión sobre el vicio de muchos guionistas noveles españoles de llamar a sus protagonistas John en lugar de Benito.

BOLA EXTRA: En Bloguionistas hemos detectado que la Internet anda un poco escasa de newsletters, así que hemos decidido lanzar la nuestra para paliar esta insostenible situación. Se llamará LA SEPARATA y puedes suscribirte en este enlace. Saldrá a principios de 2016.

Buen fin de semana.


DOS GUIONISTAS ESPAÑOLES EN HOLLYWOOD

1 diciembre, 2015

En julio de 2013 emprendimos un viaje a Los Ángeles para conocer de primera mano cómo trabajan allí los guionistas de ficción en televisión. Tras años de carrera en nuestro país, y habiendo recopilado información sobre las distintas formas de organizar el trabajo y los equipos en España, queríamos ver en persona cómo lo hacen en la industria más potente del mundo, la que más éxito alcanza contando historias de forma seriada.

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Todo esto lo pensábamos hacer entrevistando a cuantos más profesionales mejor y colándonos en una sala de guionistas, la famosa writers’ room, para vivir desde el corazón de la serie el nacimiento, desarrollo y reescrituras de sus capítulos.

Cuando empezamos a contactar con gente para contarles nuestra idea, las primeras respuestas cubrieron un amplio abanico que abarcaba desde el “es imposible” hasta el “ni lo intentéis”. Y en parte tiene sentido. La writers’ room es un templo, un lugar íntimo que requiere de un clima especial, una química que permita que las ideas fluyan y que los allí presentes se sientan cómodos lanzándolas al resto de sus compañeros. Y además está el asunto de la confidencialidad. ¿Quién iba a arriesgarse a que dos desconocidos llenasen Internet de secretos y spoilers tras haber escuchado y tomado notas sobre el futuro de la temporada X de la serie Y?

Pero somos cabezotas y nos apetecía demasiado. Además, teníamos dos ases en la manga. Por un lado, una persona aquí en España nos aseguró que conocía a un PEZ GORDO que nos permitiría entrar en la sala de guionistas de LA serie.

El segundo as lo llevábamos guardando tres años y era nada más y nada menos que… Carlton Cuse, guionista y productor americano conocido sobre todo por su trabajo como productor ejecutivo en la serie Perdidos. En 2010 impartió una clase magistral en Madrid, y como por aquel entonces la idea de ir a L.A. ya rondaba por nuestras cabezas, le asaltamos en un descanso.

El objetivo que le planteamos era pasar un mes en una writers’ room como “observadores”, cosa que le pareció poco factible. Pero nos dio dos claves: “No me parece imposible […] Yo contactaría con el showrunner y le pediría que me dejara estar sólo un día. Luego, intentaría que me dejara volver otro más. Y luego otro”.

Volvemos a 2013, ahora con tres claves para ponernos en marcha:

  1. NO es imposible. Lo dice Carlton Cuse.
  2. Una estrategia. En lugar de aspirar a un mes pedir estar un día, luego otro más, y otro…
  3. Un contacto que nos aseguraba entrar en LA serie. “Dadlo por hecho” fueron sus palabras exactas.

Así que compramos dos billetes y nos tiramos a la piscina.

Objetivo Writers’ Room acabó convirtiéndose en un libro de viajes y aventuras. Es el relato de aquel viaje: los logros, las entrevistas, las piedras con las que tropezamos, y lo que aprendimos sobre cómo funciona la vida -profesional y un poco personal- en ese particular mundo llamado Los Ángeles. No sabemos si es mejor así, pero seguro que es más entretenido. Al fin y al cabo es lo suyo: somos guionistas.

Así arranca Objetivo Writers’ Room. Las aventuras de dos guionistas españoles en Hollywood, que acaba de salir a la venta.

Ha sido un camino largo desde entonces: de transcripción, traducción, investigación, edición, búsqueda de editorial… y mucha ilusión. Además de un montón de alegrías que nos ha traído este libro. Muchas gracias a todos. Esperamos que os guste.

Josep Gatell y Teresa de Rosendo.

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NOS HAN HECHO UN COBRA KAI

27 enero, 2015

por Josep Gatell.

Imaginad que en vuestra clase hay un alumno que todas las mañanas os roba el bocadillo. No podéis hacer nada porque su padre financia al colegio, así que el chaval está protegido. Uno ingresa un pastón, otros miran a otro lado, y el matón se lleva unos cuantos bocatas. El sistema funciona. Y aquí tenéis dos opciones: cambiar ese sistema o cambiar de colegio.

A los guionistas nos gusta la opción uno. Es la épica, la justa, la que queremos para nuestro protagonista. Porque un Karate Kid en el que Danielsan tiene que hacer las maletas y cambiar de ciudad para que no le partan la cara todas las mañanas sería una mierda. No queremos que el mundo sea así. Y no lo queremos porque en general a las personas (guionistas o no) también nos gusta la opción uno. Es la épica, la justa, la que queremos para nosotros mismos. Si en un país hay un sistema corrupto lo suyo es acabar con él, no tener que huir. Bien, pues justo eso ocurrió ayer en la Asamblea Extraordinaria de la SGAE… pero al contrario. Se votó a favor del alumno que nos roba el bocata. De que Johnny Lawrence y sus colegas del Cobra Kai nos curtan el lomo todas las noches de 2 a 8 de la mañana. Echad un vistazo a las franjas horarias y al sistema de reparto que actualmente sigue la SGAE:

Reparto SGAE franjas

 

Los contenidos que se emiten por TV de 2 a 8 de la mañana se llevan ahora mismo el 59% de lo que recauda la SGAE. No generan ni el 0’6% de audiencia. No superan ni el 1% en ingresos por publicidad. Pero se llevan el 59% del pastel. Loco, ¿no? Atentos:

Un autor (guionista, director o músico) cuyo trabajo se emita en televisión de 18:30 a 00:30 cobrará menos de la SGAE que otro que lo haga a las 04:00 de la madrugada. Aunque los primeros generen el 59% de la audiencia frente al 0’55% de los segundos. Aunque los primeros generen unos ingresos por publicidad del 23% (ingresos con los que se financia la SGAE, por cierto) frente al 1% de los segundos. Nos han hecho un Cobra Kai.

¿Por qué? Porque cuando se vota en la SGAE no rige la norma de “un socio un voto” sino la de “un euro un voto”. Un socio que recibe mucho dinero posee más votos que otro que genera menos. ¿Y qué socios reciben más dinero? Volved a la tabla: los que emiten de 2 a 8 de la mañana. Bastan unos pocos para inclinar la balanza a su favor. ¿Quiere decir que está todo perdido? NO. Teníamos dos opciones:

Cambiar de país. Afortunadamente, la SGAE no es la única entidad de gestión que tenemos los guionistas. Existe DAMA, por ejemplo, con un sistema de reparto distinto y donde no se aplica la locura de que una canción emitida a las 4:40 se pague mejor que la de una serie de prime time.

Cambiar de sistema. Plantar cara al Cobra Kai. La votación de ayer en la Asamblea se GANÓ. Ganó la apuesta por cambiar las franjas y repartir el dinero de forma justa y sensata. Así lo votamos guionistas, directores y músicos y, de nuevo, ganamos. Pero no fue suficiente. Había que ganar por dos tercios de diferencia y nos quedamos a las puertas. Perdimos por poco pero quedó claro que existe una amplia voluntad de mejorar y cambiar las cosas.

Llegados a este punto, ¿qué hay que hacer? Lo que cada uno quiera. En mi caso, yo apostaré una última vez por cambiar las cosas en la SGAE. Porque creo que es bueno que exista más de una entidad de gestión pero sólo si ambas funcionan correctamente y de forma segura. Ahí es cuando se puede elegir y cambiar con libertad y ahí es cuando se puede hacer frente común para luchar por los derechos de autor. Si un país funciona bien pero el de al lado está corrupto, de poco sirve emigrar porque el problema seguirá estando ahí.

O no, cuidado. Quizás no hay solución y nos toque cruzar sí o sí la frontera, pero por si acaso dentro de un mes habrá nuevas elecciones en la SGAE. Si nos ponemos las pilas y elegimos a una junta directiva que apueste por cambiar este asunto, quizá consigamos ese final épico que sin duda alguna nos merecemos. El de unas franjas sensatas que reflejen la importancia del trabajo de guionistas, directores y músicos como se merece. El de la patada de la grulla.