Paul Laverty entra por vídeo llamada. Tenemos el raro privilegio de ver su estantería desordenada y las tarjetitas que cuelgan de su pared, suponemos que conformando la estructura de un futuro guión.

ALICIA LUNA: esta ovación con la que te hemos recibido, Paul, no es sólo por tus premios. También por no callarte nunca, por ser reivindicativo. Yo sé que tú investigas mucho. ¿Qué tiene que tener una persona, un acontecimiento que pasa ante tu vida para que te decidas a investigar y escribir sobre ello?
PAUL LAVERTY. Muy buena pregunta. Es la pregunta fundamental. Siempre hemos reflexionado sobre eso. ¿Por qué escribo este guión? Porque requiere mucha inversión de tiempo, mucho compromiso de mucha gente.
Por eso la premisa inicial de un guión debe tener energía y posibilidades. Son como los cimientos para un arquitecto. Si la premisa no es fuerte, perderéis tiempo y energía y la película no saldrá. Lo importante es que la premisa pueda desarrollar de una manera natural el argumento del guión.
Por ejemplo, en I Daniel Blake lo que nos interesó mucho era el funcionamiento del estado del bienestar. Pasé mucho tiempo hablando con expertos, con estudiosos, y con gente que no tiene recursos.
Pero sobre todo, lo importante para mí es escuchar a la gente que está viviendo esta realidad. No para copiar lo que dicen. Pero sí para entender sus sentimientos. Lo importante para mí cuando escribo un guión es hacer conexiones.
A veces hago un trabajo que es más de periodista que de guionista. Así descubrí, hablando con los trabajadores, la crueldad del sistema de ayudas, y descubrí que esa crueldad era parte del sistema. Nadie quería hacer esta película… hasta que conseguí la participación de Eric Cantona.
Alicia Luna le pregunta cuánto decidió entrar en ese “pozo de investigación” que supuso la preparación de También la lluvia.
PAUL LAVERTY. Esta era una obsesión de muchos años. Me fascinaron los personajes de Montesinos y del sacerdote Las Casas, porque fueron los primeros que defendieron a los indios. Lo había escrito muchos años antes, pero ocurrió el 11-S y HBO decidió descartarlo, ya no querían hacer películas de temas políticos.
Pasó el tiempo, pero Montesinos no se iba de mi cabeza. Hay que vivir las ideas desde la obsesión. Es la única manera de mantener la energía necesaria para levantar los proyectos a pesar de los reveses, de las dificultades de la producción, de los problemas de presupuesto, etc.
Cuando haces una película de época, es muy difícil escribir el guión. Porque la forma de hablar de esos personajes en esa época ya ha desaparecido. Todo suena muy falso. Por eso decidimos mirarlo desde una óptica moderna. Encontramos este contencioso que tenían algunos indígenas con grandes fondos internacionales por el agua potable y pensamos que ése era el oro de la actualidad. Y mezclamos las dos épocas.
Yo he tenido mucha suerte trabajando con los directores. He podido encontrar una familia con la que trabajar. Creo que esto es un problema para muchos jóvenes guionistas ahora: que están aislados. Hay que buscar una familia, la gente que puede ayudarte, porque tienen las habilidades de las que tú careces.
ALICIA LUNA. En estos tiempos nos están imponiendo un tipo de cine. ¿Cómo batallamos contra eso?
PAUL LAVERTY. Esta situación refleja un hecho: que el mundo está dominado por las corporaciones. En todo. No para financiar el guión. También para rodar, para distribuir… necesitas lidiar con una corporación. No dispones de tus propios fondos. Esto es un gran desafío. Pero no hay nada nuevo en eso. Mira Rafael Azcona hizo El Vergudo en tiempos de Franco. Tuvo que buscar la manera de navegar esos problemas.
Estas corporaciones no sólo imponen el tema de la película, no sólo intervienen en el guión: también imponen los actores. Y eso es una forma de censurar también. En Gran Bretaña todo el mundo está buscando el mismo pequeño grupo de actores. Así ¿cómo vamos a cultivar nuevo talento? Es una lástima.
JOSEP GATELL. Hablemos del proceso de escritura del guión. ¿Cómo es el siguiente paso una vez que termina la documentación?
PAUL LAVERTY. En la documentación soy como una esponja que absorbe de todas partes. De expertos, de lecturas, etc. Y lo que ocurre es que estoy haciendo conexiones. Y poco a poco van saliendo ideas para personajes. Y llega un punto en el que estoy ya a punto de explotar. Entonces me escribo una carta a mí mismo, para intentar entender lo que he descubierto. Y ahí aparecen muchas posibilidades. Y a partir de ahí escribo un documento con la premisa y las decisiones que los personajes van a tomar para desarrollar el argumento.
En I Daniel Blake había cientos de versiones. Sospecho que intentar presentar ese argumento en Netflix u otras plataformas habría sido muy complicado.
En definitiva: primero absorbes mucho, y luego tienes que sintetizar y dibujar la personalidad del protagonista. Después de eso, el director y yo intentamos ser críticos implacables con nosotros mismos. Buscamos las debilidades de cada parte del argumetno. ¿Y esto por qué tiene que estar aquí?
Y después de eso, me encierro a escribir el guión. Sin hablar con nadie. Escribo muy deprisa. Trato de sentirme libre para seguir a los personajes. Y a veces te hacen una emboscada: te llevan a sitios donde no pensabas llegar. Por eso para mí no funciona esto de escribir un tratamiento larguísimo. Porque eso aplasta la trama. Prefiero que el proceso sea más mágico, que la historia te sorprenda.
Una vez escrito ese guión rápido, lo comparto de nuevo con el director y vuelta a ser críticos. Somos más duros que Boyero (risas). De entrada sólo comparto el guión con Ken, o con Icíar. Poco a poco ya con otros miembros del equipo. Sufro mucho pensando en los guionistas jóvenes que se ven obligados a enseñar lo que escriben a un equipo de desarrollo de quince personas. Es un momento muy frágil en el que uno se siente pudoroso. Deben de pasarlo muy mal.
Y en este proceso, lógicamente, una premisa sólida es muy importante.
Después de todo esto, ya nos vamos a buscar socios, a buscar fondos, a buscar actores, etc. Y cuando encuentras los actores adecuados, eso también es una forma de refinar el guión.
ALICIA LUNA: ¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu carrera?
PAUL LAVERTY: (Se ríe). (Se ríe un poco más). Yo he tenido mucha suerte, pero hay una situación que comparto con cualquier guionista: cuando dedicas años de tu vida a un proyecto… y no sale… eso es duro. Hay que aguantar.
Texto: Sergio Barrejón. Foto: Débora L. Giammarini.