CONSULTORIO: OPCIÓN DE COMPRA

20 septiembre, 2010

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

Hola Daniel, soy un guionista argentino que quiere preguntarte sobre lo que puedas decirme sobre los contratos de opción, qué deben contener y hasta donde debemos ceder. El precio ya está estipulado. Es que los productores han confeccionado un contrato que me trae algunas dudas. ¿Podés darme un consejo al respecto?
Saludos.

F.I.

Hola, F. I. (uso siglas para guardar cierta confidencialidad). Primero, decirte que me hace ilusión recibir una consulta desde Argentina. Me encanta aquél país: sus facturas, sus alfajores, sus glaciares e incluso sus escritores.

Efectivamente, en muchos casos, cuando un productor quiere intentar “montar” un proyecto: encontrar financiación, elaborar el proyecto de producción, un cásting, etc, necesita un documento que le permita acreditar que tiene ciertos derechos sobre el guión. Es decir, una opción exclusiva a comprar los derechos completos de ese guión. En la práctica, se trata de algo parecido a un “alquiler” del guión que el autor concede a cierta productora con la esperanza de que ésta pueda realizar el proyecto.

Según mi experiencia, lo principal en un contrato de opción es precisar la duración, el precio de la opción y el que se compromete a pagar el productor caso de que  se vaya a producir la película (hablo de películas porque suele ser el caso más habitual para este tipo de contrato).

Vamos con estos tres puntos.

Duración: lo más frecuente suele ser fijar en el contrato una duración de un año renovable por otro más. Se considera que en un año un productor tiene tiempo de presentarse a todas las convocatorias de ayudas públicas y de llamar a las puertas de las televisiones para encontrar financiación. Se suele incluir una cláusula de posible renovación para que el productor no pierda los derechos sobre el guión justo cuando está  a punto de conseguir la financiación. Evidentemente, como esta renovación favorece al productor, tiene que venir acompañada de un nuevo pago al guionista.

Recomiendo que no te ates a una opción de más de un año (con posible renovación previo pago, de manera que el productor sólo la ejerza si realmente está interesado en “levantar” el proyecto). Hay pocas cosas más frustrantes que ver que una productora no logra sacar adelante tu película (o ni siquiera lo intenta) y que tú tienes las manos atadas para moverlo en otros sitios porque firmaste un contrato demasiado largo.

Lo más importante en estos casos es que la productora esté realmente interesada en realizar el proyecto. En mi opinión; el interés de la productora será más indudable cuanto más alto sea el…

Precio de la opción: Este es un terreno pantanoso, como siempre que se habla de dinero. También según mi experiencia, en España no se paga demasiado dinero por las opciones de guión. Es una gran lástima, porque conceder a una productora la posibilidad de presentar tu guión a las televisiones y las ayudas públicas puede llegar a “quemar” el guión y, al cabo de ese año, cuando el guionista recupere los derechos completos del guión, es posible que se encuentre con que las opciones de reactivar el proyecto han desaparecido… por muy poco dinero.

Me gustaría que algún lector (aprovechando el anonimato que permite Internet) indicara los precios que se pagan en España actualmente por opciones de guión. El sindicato de guionistas ALMA no tiene tarifa recomendada por este concepto. Hace unos años, yo mismo cobré (y supe de otros que cobraron) por una opción cantidades ridículas, que rondaban los mil o dos mil euros, o, incluso, absolutamente nada. Si mi información es escasa sobre España, te puedes imaginar que no tengo dato alguno sobre la Argentina.

En muchos casos, los contratos de opción precisan que el pago de ésta se descontará del…

Precio del guión: Muchos contratos de opción establecen también cuál sería el precio de compra de los derechos del guión en el caso de que el productor decida ejercer su derecho de adquirirlos. Esto le da al productor la seguridad de que, una vez conseguido financiar el proyecto, el guionista no va a pedirle por el guión una cantidad exagerada. Es por esto por lo que suelen ser los productores quienes más interés tienen en introducir este tipo de cláusula en los contratos de opción. Sin embargo, también puede interesarle al guionista saber que, en cualquier caso, incluso si la película acaba realizándose por una cantidad inferior a la presupuestada inicialmente, el productor está obligado a pagarle la cantidad fijada anteriormente.

Esta suele ser una negociación un poco rara, ya que guionista y productor están deseando que la película se realice pero todavía ven esta posibilidad como algo muy lejano. No suele ser demasiado difícil conseguir que el productor suba un poco su oferta ya que, para él, que está intentando financiar un gran proyecto, el precio del guión será muy poca cosa.

Por otra parte, el contrato de opción también puede servir para introducir algunas cláusulas que puedan interesarte. En un caso reciente que conozco, un guionista renunció a cobrar por la opción a cambio de que el productor se comprometiera en el contrato a que él sería el director de la película caso de que esta se produjera. Este guionista decidió que a él le compensaba renunciar a algo de dinero ahora a cambio de un posible trabajo ( y sueldo) en el futuro.

Por último, preguntas “hasta dónde debemos ceder”.

Bien, aquí cada uno pone el límite.

Si estás harto de recibir negativas de las productoras, si nadie está interesado en tu guión y tienes poca experiencia en el sector, es posible que beses en la boca al productor que te ofrezca cien pesos por una opción. Por lo menos, alguien intentará hacer tu película.

Si, en cambio, has escrito varias películas de éxito, cientos de productoras esperan a leer tu nuevo proyecto y, además, no necesitas urgentemente el dinero, posiblemente te rías en la cara de ese tío que tiene la desvergüenza de ofrecerte una cantidad tan ridícula.

Antes de firmar, valora los pros y los contras. Entre los primeros: una productora va a estar moviendo un proyecto tuyo, pagándote un poco y comprometiéndose a pagarte más en caso de lograr levantar el proyecto.

Entre los contras: durante ese periodo de tiempo, tu proyecto va a ser gestionado exclusivamente por esa productora y se reducirán tus posibilidades de llevarlo a cabo una vez recuperes los derechos.

Tú decides: ¿es esa la productora que quieres que mueva tu guión? ¿Tienes alguna otra opción? ¿Las has sondeado? Si, una vez hecha esta valoración, crees que te merece la pena, adelante. ¿No? Tranquilo, seguramente tu proyecto encontrará una productora mejor.

Espero que esta larga respuesta te haya servido de algo, te deseo mucha suerte y te envío un saludo desde Chamberí, Madrid.

PD1: no dejes de informarnos si ocurre algo interesante o divertido con tu guión.

PD2: No creo que F. pueda acudir desde Argentina, pero… sobre este y muchos otros asuntos interesantes y prácticos para el guionista se va hablar en el I Encuentro de Guionistas que se celebrará en Valencia entre los días 1 y 3 de Octubre. Aquí tenéis toda la información sobre esta reunión del sector, que espero que sea un éxito y se repita en próximos años.


EL FUTURO ES DE LOS TONTOS

12 julio, 2010

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

Cuando estéis leyendo esto, yo estaré en una furgoneta recorriendo Portugal, tratando de huir del calor y el agobio de Madrid y del tranquilo ambiente de Pamplona en estas fechas del año.

Sí, este post es el equivalente de la comida congelada, preparada con antelación, pero, con suerte, casi nadie lo notará.

Hace unos meses, un amigo me invitó a proyectar un corto en un festival de Bolivia. En lugar de hacer un envío postal, alguien me dijo que podía ahorrarme el dinero colgando en Internet los archivos del DVD para que él se los bajara en Cochabamba y armara el DVD completo. Sin embargo, en lugar de hacerlo en YouSendIt o algún otro servicio de FTP, me recomendaron un sitio llamado Dropbox.

Desde entonces, no dejo de usarlo y… os recomiendo probarlo porque creo que es especialmente útil para guionistas, sobre todo para tener continuamente actualizados textos en los que intervienen varios autores en diferentes ordenadores.

La idea básica es que Dropbox guarda una copia actualizada de tus documentos en Internet cada vez que tú los modificas. Simplemente, instalas en tu ordenador (u ordenadores) un pequeño programa que actualiza todos los archivos que has guardado en ciertas carpetas.Si no ha habido modificaciones de los archivos, los deja como estaban. Si, para no sentirte mal, has escrito seis palabras más en la descripción de un personaje, el programa guarda automáticamente en Internet esta versión con seis palabras más.

Ahora mismo, para que os hagáis una idea, yo estoy escribiendo este post en un documento word en mi ordenador de sobremesa. Sin embargo, posiblemente lo deje descansar unas horas para revisarlo más tarde, cuando esté en el Starbucks. Lo habitual sería enviarme a mi propio correo un mensaje adjuntando el documento en versión provisional. Con Dropbox, simplemente, a la hora de guardar este archivo en Word, elijo hacerlo en una carpeta compartida de Dropbox. Nada más encender el portátil y conectarlo a Internet en la cafetería, éste archivo se cargará sin que yo tenga que hacer nada. Me ahorro el envío y recepción de mensaje de correo electrónico.

Dropbox puede ser compartido por varios usuarios, a los que tú autorizas a acceder a algunas carpetas concretas y ofrece gratuitamente hasta dos gigas de espacio de almacenamiento (puedes conseguir más espacio si pagas). Llevo varios meses usándolo y, simplemente, no le he encontrado defecto alguno. Si te encuentras en un ordenador en el que no está instalado Dropbox, simplemente accedes a la página web de Dropbox.com y, tras introducir tu contraseña, tienes acceso a todos los contenidos que has guardado en esas carpetas. Puede ser especialmente útil para contenidos que uno quisiera tener siempre actualizados y que no sabe cuándo ni dónde va a poder necesitar. Por ejemplo; un CV profesional.

Posiblemente existan otros programas que hacen cosas parecidas a las de Dropbox (me han hablado algo sobre Google Docs) pero, sin haberlos probado, reconozco que la sencillez y utilidad de Dropbox me parecen bastante difíciles de superar.

De todos modos, lo de menos es cuál de estas soluciones se vaya a generalizar o imponer en el mercado, lo importante, en mi opinión, es la tendencia cada vez más acentuada a depender de “la Nube”. Es decir, a almacenar los datos y, en ocasiones también los programas de software, en Internet, en lugar de en los ordenadores personales. Nuestros terminales se van a convertir cada vez más en simples máquinas de procesar y conectarse a Internet. Es el caso de los netbooks y tabletas tipo Ipad que sacrifican la memoria (la capacidad de almacenar archivos y programas) a cambio de una “portabilidad” mucho mayor. El futuro, en informática también, parece ser de los tontos.


MIÉRCOLES POR LA MAÑANA

19 abril, 2010

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

El productor me lo había mandado el viernes.

“Creo que el piloto está bien, pero no me acaba de convencer el arco de temporada que propone el guionista. Échale un vistazo y se te ocurre algo, tú podrías encargarte de la serie” – me dijo.

Estábamos ya a miércoles.

Hasta entonces, yo había tenido varias juergas, algo de trabajo, mucho sueño y más pereza. En resumen, no había abierto el documento.

Eran las siete de la mañana y no podía dormir.

Bajé a la cocina, cogí el portátil y, después de tontear un poco visitando siete veces la página de elmundo.es me resigné: lo mejor era leer ese asunto lo antes posible para darle una respuesta al productor.

Abrí el documento. El piloto. Cincuenta páginas. Me puse a leer. Como ya me había avanzado el productor, aquello iba sobre un grupo de polis corruptos. También me había dicho que el guión era bueno. No lo era. Era buenísimo.

Durante una hora estuve leyendo aquél acelerado relato de corrupciones y asesinatos, sin darme cuenta de que todavía no me había hecho ni siquiera el primer café de la mañana. En aquellas cincuenta páginas había más energía y tensión que en todos los guiones para series nacionales de televisión que he leído desde que trabajo en esto. Tal vez algunas escenas domésticas fueran un poco explicativas. O tal vez un grupo de polis tan corruptos y crueles fuera poco creíble en nuestro país pero… ¿quién se para a pensar en esas minucias cuando está subido en un frenético carrusel de tiros, droga adulterada y venganzas cuidadosamente orquestadas?

Los dos documentos que acompañaban el guión, como ya avanzaba el productor, necesitaban una revisión… ortográfica, sobre todo. Sin embargo, ya en ellos se notaba que el autor tenía muy clara la evolución de la serie y su intrincadísima trama. También la descripción de personajes presentaba una curiosa combinación de imaginación narrativa y descuido ortográfico.

Sin dejar que pasara ni un minuto más, escribí al productor. “El guión que me has mandado no es bueno, es buenísimo. No me siento capaz de ponerme a trabajar en ese arco de tramas, porque creo que el guionista lo tiene completamente en la cabeza, sólo tiene que ponerse a redactar el documento con algo más de cuidado y detalle” – vine a decirle. También le pregunté el nombre del guionista.

Me respondió. Ok, ya que te ha gustado tanto, haré lo que dices. Me dio el nombre del autor.

Lo busqué en imdb. No aparecía. Sólo había un par de referencias a él. Un corto, un fragmento de guión… Por un momento, llegué a pensar que no se trataba de la misma persona. También pensé que ese guión podía ser un plagio de alguna serie americana. Algo así no puede escribirlo un donnadie: revisé sinopsis de “The Shield” que parecía el modelo más obvio pero… nada parecía coincidir.

Luego preparé un zumo de naranja, puse música de los Planetas en el portátil y me puse a cantar. Daba igual si aquello era un plagio o no. Hace algo más de una hora, cuando bajé a la cocina, estaba hecho un asco. Ahora estaba feliz. Recordé una frase de Syd Field en su manual sobre guión: todo el mundo (y él lo sabía por experiencia: fue lector de guiones durante mucho tiempo) se sienta a leer un guión con la esperanza de que le guste. Un guión que no gusta es, en cierto modo, también un pequeño fracaso para el lector, que ha pasado una hora y media luchando contra algo que no ha terminado de entender o de querer.

Yo, con mi zumo de naranja y cantando a los Planetas, estaba feliz gracias a ese guión, escrito por un desconocido que no aparecía en ninguna parte. También estaba feliz porque mi entusiasmo significaba que seguía siendo capaz de apreciar las buenas historias, vinieran de donde vinieran. A pesar de que yo no iba a obtener ningún beneficio de todo este asunto, ese tipo me acababa de animar la mañana. Eso sí, a la vez, el capullo me había puesto el listón muy alto para el guión que estoy escribiendo en estos momentos.

Alguien, en cualquier parte, con unos cuantos DVDs de series y un ordenador puede escribir el mejor episodio de televisión nacional de las últimas décadas. Al menos en mi opinión. ¿No es eso algo que nos tiene que dar esperanzas a todos?

Por prudencia, prefiero no escribir aquí el nombre del autor del guión (sus iniciales son J.L.) ni del pequeño productor interesado en montar su serie. Ojala puedan llevar a cabo su proyecto. Eso me reconciliaría un poco con la producción televisiva de este país. Pero, salga adelante su proyecto o no, desde ya mismo quiero darle las gracias a ese guionista por reconciliarme con mi profesión.