GOLFA: UNA SESIÓN DE SEXOLOGÍA ADOLESCENTE

17 noviembre, 2020

En una época en la que los acomodadores y gerentes de los teatros se esfuerzan por recordar en cada función, de la forma más educada y paciente posible, que los espectadores deben apagar sus móviles, sorprende que la primera indicación que recibimos al entrar en el Teatro Galileo sea precisamente que los teléfonos tienen que permanecer en modo silencio, pero siempre encendidos. Al parecer, serán necesarios en momentos puntuales de la representación.

¿Quién es el culpable?

El arranque de Golfa es muy similar al de otras obras de teatro como Un Dios Salvaje o la serie Big Little Lies. Los trapos sucios de los protagonistas salen a la luz a raíz de un incidente en el instituto, que ha amanecido con una pintada donde se lee una palabra clara y contundente: GOLFA. Casi al mismo tiempo, Amanda (María Rivera) empieza a ser víctima de ciber bullying tras haberlo dejado con su novio Fran (Ninton Sánchez). Un novio que, para terminar de complicarlo todo, le demostraba su amor a través de graffitis sospechosamente similares al que ha aparecido en el instituto. La madre de éste, Vicky (Ana Varela), está dispuesta a hacer lo que haga falta para probar su inocencia.

Para algunos, la pintada es una chiquillada sin importancia. Para otros, un grave insulto que merece un castigo. Y para que haya castigo, se necesita un culpable. Pero, ¿realmente lo hay?

En este sentido, José Padilla —autor y director— se vale de una curiosa herramienta transmedia para que el público ejerza el papel de jurado, tal y como suele ocurrir en los juicios más mediáticos. Solo que aquí el juicio es, en realidad, un encuentro virtual con los tres implicados y moderado por un sexólogo (Fran Cantos).

“¿Y por qué un sexólogo?” repite, incrédula, Vicky “¿Por qué un sexólogo y no un psicólogo o un abogado?” Quizás porque en la adolescencia todo tiene que ver con el sexo. Y para muchos adolescentes, el sexo es igual a porno.

“Lo del porno”

“Si no educamos en sexualidad, otros medios lo harán por nosotras”. Teniendo en cuenta que la edad media de acceso a la pornografía es de 13 años en los chicos y 16 en las chicas, internet parece la principal fuente de educación sexual para muchos jóvenes. Y el espectador no tarda en comprender que no importa tanto quién hiciera o no la pintada en el instituto (aunque la resolución de esta incógnita es, a mi parecer, muy satisfactoria) sino las circunstancias que han llevado a los personajes a asistir a esa sesión.

¿Por qué Fran sentía que debía hacer públicas sus declaraciones de amor a Amanda? No se molestó en preguntarle si ella estaba conforme con ese gesto romántico. ¿Por qué? ¿Y por qué Vicky, tratando de defender la imagen de su hijo, insultó a Amanda a la puerta del colegio llamándola, precisamente, golfa? ¿Por qué Amanda no deja de recriminarle a Fran que “lo del porno” no le gustaba? Y ya que estamos, ¿por qué el sexólogo elegido para un caso como éste… es un hombre?

El género importa

Hace un tiempo asistí a un taller de creación de personajes en el que nos plantearon la siguiente cuestión: ¿qué pasaría si al personaje que has concebido como chica (o al revés) le cambiases el género? ¿La trama se vería afectada? De ser así, tal vez estuvieras cometiendo el error de caer en estereotipos… a no ser que, en tu historia, el hecho pertenecer a un género u otro (o raza, u orientación sexual…) fuese determinante para el personaje. En esta obra, sin duda lo es.

Leyendo el dossier de Golfa, me sorprendió comprobar que José Padilla había concebido en una primera versión del texto que el personaje del sexólogo fuera una mujer, y que la madre de Fran en realidad fuera su padre. Ambos cambios en la versión final me parecen lógicos y acertados. Ante la pregunta de Vicky de por qué el sexólogo es un hombre, él responde sin titubeos que un porcentaje altísimo de las personas que ejercen profesiones que se definen como “cuidadoras” son mujeres. Ya es hora de que los hombres también empiecen a hacerse cargo de esas necesidades y cuidados.

Del mismo modo, que sea la madre de Fran la que tiene actitudes machistas con Amanda le da la oportunidad de redimirse de una forma mucho más enriquecedora. Es más interesante observar esas incoherencias en la figura de una mujer que no se considera víctima de nada: ha criado sola a su hijo, ha llevado a cabo una magnífica carrera como abogada. ¿Dónde está la desigualdad de la que tanto se habla? La respuesta la encontrará ella misma a lo largo de la obra, al igual que su hijo tendrá que hacer frente a la idea de que un buen chico como él también necesita darle un repaso la definición de consentimiento. De hecho, el público también lo hará.

Ocho únicas funciones

Tal y como ocurría en la magnífica Dados (Premio MAX al Mejor Espectáculo Juvenil, del mismo autor), esta función no oculta tener una importante labor divulgativa siempre al servicio de la historia y sus personajes. A pesar de que eché de menos una mayor relevancia en la trama de la parte más transmedia de la obra, esa en la que el público también participa a través de sus móviles, la sensación al salir del teatro es la de que todos y todas deberían ir a verla. Pero especialmente todos.

GOLFA puede verse en el Teatro Galileo hasta el día 22 de noviembre. La función del día 21 contará con un coloquio posterior a cargo de Cristian Gallego, docente y asesor pedagógico de la Fundación Sexpol para el desarrollo de la salud y el bienestar sexual. 

Por Beatriz Arias


COMPAÑERAS DE METRALLA: CÓMO LLEVAR TU GUIÓN DE PILOTO HASTA LA FINAL DE FILMARKET HUB

10 noviembre, 2020

Compañeras de Metralla es uno de los proyectos finalistas del Concurso de Pilotos Internacional 2020 organizado por Filmarket Hub. Sus autoras son Marta González de la Vega y Náyade Gómez Félez. Se conocieron en el circuito del cortometraje y a partir de desarrollaron Compañeras de Metralla.

Teniendo en cuenta que ambas tenéis una laureada trayectoria haciendo cortometrajes, ¿a qué se debe que escogierais el formato seriado?

Marta: Al conocer a Náyade le comenté el material que había ido recopilando, que era algo que pedía un formato más largo. Salió de manera natural.

Náyade: Claro, además empezaron esta serie de convocatorias de la era Covid que las llamo yo. Salió el concurso de pilotos de televisión, que es el primer año que se hace. Han surgido varios concursos nuevos a pilotos que era algo que no existía tanto. Nosotras hablábamos de otros temas y recordamos este proyecto. Que era material de serie, con tantos casos, posibles personajes, background interesante etc. Además desde una perspectiva que hasta ahora no se había tratado. Con la excusa del concurso de Filmarket Hub nos pusimos a ello.

Marta: Sí, porque sin un deadline a veces cuesta ponerse. Las dos tenemos nuestros trabajos y para este segundo empleo cuesta ponerse si no hay unas convocatorias o una motivación externa, cuando ya estás haciendo otras cosas y además no te están pagando por ello.

¿Cuánto teníais desarrollado antes de la convocatoria?

Marta: Nada (risas). Aún no sé cómo lo hicimos.

Náyade: Estaba la documentación que Marta había ido recopilando. A raíz de nos ponemos a desarrollar los personajes, el tono, etc. Cuando vimos que no teníamos tiempo suficiente, porque vimos que se acercaba la entrega, hicimos la de empezar la casa por el tejado. Apostamos por dos de los personajes que habíamos desarrollado y a partir de ahí sacamos el piloto.

¿Entonces a día de hoy tenéis dossier o solo el piloto como tal?

Marta: Ahora ya casi lo tenemos. 

Náyade: Ya teníamos de antes la idea pero era algo que más bien sobrevolaba nuestras cabezas y no estaba materializado en un dossier. 

Imagino que puede haber servido para ver la química entre personajes. Suele ayudar verlo en negro sobre blanco.

Marta: Teníamos los personajes antes de escribir el piloto, porque queríamos que fuera una cosa muy coral. En el piloto nos centramos en dos personajes y en un tercero que abre y cierra el episodio. Ahora sí nos hemos centrado más en las tramas de temporada. En profundizar más, ver cómo y cuándo entra cada personaje. Ha sido algo bastante natural. No es algo que nos bloquee, como lo hemos interiorizado durante mucho tiempo a la hora de ponerlo en común es bastante fácil. 

Náyade: No es algo que saliera de la nada. La clave fueron los personajes. Al conocerlos tan bien es fácil que de ahí surja el resto. Lo bueno de tener un piloto escrito antes de lo habitual, es que ya tienes algo real y palpable más allá del dossier. Unos posibles productores pueden ver como escribimos. Es una carta de presentación fenomenal, más allá de que el proyecto pueda interesar más o menos.

Náyade Gómez Félez

Uno de los personajes que aparece es Dolores Ibarruri. ¿Cómo ha sido escribirla? Incluir a una persona real viene con una serie de limitaciones sobre lo que se puede hacer. Es algo delicado.

Marta: En este caso es lo opuesto. Hay tanta documentación sobre ella que ayuda. Discursos y testimonios. Tanto de la gente que era afín como de la que no compartía sus ideales. No nos ha limitado, nos ha dado profundidad y contradicciones para el personaje.

Náyade: De entrada nuestras protagonistas sí que están inspiradas en personas reales. Las dos protagonistas son completamente ficticias. Hay casos históricos que dan muchísimo juego y se sabe mucho de ellos, son figuras importantes pero no llevan el peso de la serie. Ahí tienes un toma y daca. Con quienes se centra la serie tenemos más libertad. 

¿Cuál es el tono de Compañeras de Metralla? En la descripción del proyecto lo catalogáis de acción y aventura. ¿Se orienta más al espionaje o a las escenas de acción?

Marta: Tendemos más a la acción que al espionaje. Hay violencia. Queremos huir de la imagen que se ha dado de la mujer en la guerra civil, que es muy victimista. Esas mujeres no estaban ahí pintándose las uñas en el frente. Daban miedo. Mujeres armadas y fuertes. Queremos mostrar eso.

En España con la guerra civil se suele tirar más al drama, comparado con ficciones de la segunda guerra mundial. Historias como Salvar al soldado Ryan han influenciado al género. El desembarco de Normandía está muy codificado en el imaginario colectivo. ¿Cómo es el acercamiento que habéis tenido a la acción para un conflicto que no está tan encasillado?

Marta: Predominan las tácticas de guerrilla con camuflaje. Operaciones donde debe prevalecer el ingenio. El primer cóctel molotov se hizo en España en este periodo. Había tanques y ametralladoras rusas. Empiezas a escarbar y te das cuenta que esto era un ensayo.

Náyade: El borrador de la segunda guerra mundial. Marta es la que llevaba más tiempo documentándose. A raíz de ponerme a leer, te das cuenta que es más complejo que lo que nos han enseñado en historia y en el cine. Nosotras hablamos de Libertarias, que es una de las referencias de enseñar mujeres milicianas. Y aunque no tiene porque ser determinante, para empezar está realizada por un hombre. Entonces ya tiene un punto de vista que no es femenino. Ya tiene un punto de vista como el que comentaba Marta, se centra en el drama que ellas sufren.

Quizás los americanos sí que han hecho más lo de mostrar las batallas y la táctica de la lucha. También teníamos de referente Malditos Bastardos. Nos encanta el tono que aporta otra perspectiva. También hablamos que sobre Hitler se han hecho mil películas. Los que intentaron matarle, el Plan Valquiria etc. Hay otras filmografías donde existe ficción cinematográfica y televisiva que ha tratado sus conflictos bélicos desde más ángulos, tonos…, donde hay más referentes bastante populares que nos dan una visión distinta. Sentimos que aquí son escasas las ficciones que abordan este conflicto desde una perspectiva más fresca o con mirada o tono más actual.

Marta González de la Vega

¿Podríais hablarnos de cómo habéis estructurado el episodio piloto?

Náyade: Nosotras vimos que teníamos mucha trama y mucho personaje. Tuvimos que reducir. Nos centramos en los dos personajes que te comentamos y en un vistazo de un tercero que aparece al principio y al final. Al acabar el episodio también hay varias pinceladas de otras chicas que acabarán formando parte del grupo.

La trama está planteada a la estructura clásica de serie. Un detonante, un primer punto de giro que cambia la idea de lo que de entrada parecía que iba a suceder a estos personajes, vamos avanzando en la trama hasta llegar a un clímax. Ese es el momento en el que ellas abandonan su vida y se alistaban como milicianas, coincidiendo con el contexto histórico que es que estalla la guerra.

Inicialmente planteamos más pulsos de los que podían entrar. Escribimos las tramas por separado y luego las entremezclamos. Luego Marta dialogó una trama y yo la otra, para luego intercambiarlas y revisarlas. 

Entrevista por Sergi Jiménez.


SECRETOS DE GUIONISTAS: SERGIO SARRIA

6 noviembre, 2020

Hoy se estrena la serie ‘Nasdrovia‘ en Movistar+. Uno de sus creadores, Sergio Sarria, nos desvele sus trucos de guionista, sus hábitos de trabajo y los libros y películas que le han marcado.

El guionista y novelista Sergio Sarria.

Sergio, ¿tienes una rutina fija de trabajo? ¿Sigues un horario?

Gran parte de mis hábitos se me han quedado de mi paso por El Intermedio, donde estuve diez años y sin darme cuenta me han convertido en un perro de Pavlov. Prácticamente sigo con el mismo horario de entonces. Empiezo a trabajar a las nueve y media de la mañana, paro a comer a la una y media en punto del mediodía, esté como esté el guión, y sigo por la tarde de cuatro a ocho. A veces me sorprende abrir la puerta de mi despacho y ver que estoy en mi casa y no en la redacción de El Intermedio.

¿Qué es lo primero que haces cuando abres el ordenador?

Por norma general, lo primero que hago al abrir el ordenador es leer lo último que escribí, en parte por volver a situarme y en parte porque a primera hora de la mañana tengo una extraña lucidez que me hace ver que todo lo que hice el día anterior es una mierda y debo reescribirlo.

¿Antes de ponerte a currar tienes alguna rutina de pre-calentamiento?

Me gusta empezar el día leyendo la prensa. Tal vez lo de leer la prensa suena demasiado solemne, en realidad, solo leo las páginas de cultura y los resultados de la NBA.

A veces me ocurre como a Nick Hornby en “Fiebre en las gradas”, que asocia los resultados del Arsenal a cómo va a ser su día. En mi caso sucede con las derrotas de los Lakers. Cuando pierden con equipos que no deben o veo a JR Smith fallando siete triples de siete intentos, sé que voy a tener un mal día.

¿Qué software sueles usar para escribir guiones?

Para escribir guiones trabajo con CELTX. Miguel Esteban lo venía utilizando desde “El fin de la comedia” y nos pareció que para la forma que tenemos de trabajar los tres era la más útil.

¿Y las novelas?

Ahí no soy nada original: escribo con Word. No existe un motivo concreto. Estaba ahí cuando lo necesité. Esa es su única virtud; estar instalado. ¿Soy la única persona que sigue pagando al año para tener el paquete Office? Estoy convencido.

¿Escuchas música cuando trabajas?

La verdad es que prefiero escribir sin música. Me concentro mejor. La única vez que me he puesto a trabajar escuchando algo fue durante la escritura de mi segunda novela “Cuando nadie nos ve”. Al transcurrir durante las procesiones de Semana Santa de un pueblo de Sevilla me pareció buena idea ponerme marchas cofrades para entrar en atmósfera y que de alguna forma afloraran todos los recuerdos que tengo de cuando vivía en Málaga. Y sí, entraba en ambiente, pero creo que el calvario que sufrimos mi pareja y yo estuvo a la altura de la propia Pasión de Cristo. Escuchar cornetas y tambores en bucle todos los días y a todas horas durante casi un año no fue la mejor idea que he tenido.

¿Te vistes para trabajar o eres uno de esos míticos guionistas que trabaja en pijama?

En pantalón corto. No sé el motivo, pero mi cerebro asocia la escritura con el esfuerzo físico. Al igual que soy incapaz de hacer deporte con pantalón largo, tampoco puedo escribir si algo me tapa las rodillas.

¿Café? ¿Té? ¿Botella de agua?

Té. No sé si lo que me gusta es el sabor o tener una excusa cada cierto tiempo para levantarme de la mesa y tener que prepararlo. En realidad, si lo sé; me gusta el té porque me ayuda a perder tiempo.

¿Windows? ¿Mac? ¿Linux?

Mac en todas sus versiones.

¿Escribes en papel? ¿Moleskine, folios sueltos, servilletas de bar?

Me avergüenza reconocerlo, pero sí, soy de los que apuntan millones de notas en una Moleskine. Decía Azcona que si tenías que apuntar una idea para recordarla es que no era lo suficientemente buena. Y como casi siempre tiene razón. No obstante, no pierdo la esperanza de que algún día repase mis notas y me encuentre con algo que valga la pena.

Sergio Sarria en la sede de DAMA en Madrid

¿Algún bolígrafo o pluma preferido?

Mi favorito es el que logro no perder.

¿Eres capaz de escribir con Internet encendido?

Sí, de hecho estaría muy perdido sin internet. Necesito consultar en Google todo el rato: ¿Dónde se reúne la mafia rusa? ¿Cómo te deshaces de un cuerpo? ¿Cuánto tiempo necesitas asfixiar a alguien antes de que se muera? Es posible que el Grupo Telemático de la Guardia Civil nos tenga a todos los guionistas en un cartel de los más buscados sin que nosotros lo sepamos.

Escaleta: ¿Sí o no?

Escaleta siempre. No tengo talento suficiente para escribir sin seguir una pauta. Ni siquiera con la novela me permito improvisar. Me gusta tener claro en todo momento dónde estoy y adónde voy.

¿Prefieres escribir solo o en equipo?

Me siento cómodo de las dos formas. Cuando escribes solo hay cierta adrenalina en resolver uno mismo todos los problemas a los que te enfrentas en un proceso de escritura. Es un reto muy estimulante.

Cuando lo haces en equipo, estás más respaldado y las decisiones son consensuadas, lo que te otorga mayor seguridad en lo que estás haciendo. Durante el año trabajo siempre de las dos formas, así que no echo de menos ninguna. Lo tengo bien compensado.

¿Género favorito a la hora de escribir?

Comedia, aunque últimamente me siento muy cómodo también con el thriller. En realidad, sea el género que sea, siempre lo afronto con algo de humor. Desde mi punto de vista, la comedia le resta solemnidad a lo que estés haciendo, sea terror, thriller o ciencia ficción. En mi caso, todo lo que ayude a rebajar la pomposidad, me hace más creíble la historia.

¿Cuál es el lugar más extraño en el que has escrito un guión?

En el Stark Arena de Belgrado. No sé si es extraño, pero sí fue complicado. En 2018 trabajé haciendo un programa de humor sobre baloncesto para la Euroleague. El último programa lo hicimos en directo durante la Final Four de Belgrado. Así que casi todo había que reescribirlo sobre la marcha y en presencia de los jugadores. Para alguien que está acostumbrado a trabajar en casa bebiendo té rojo con vainilla en pantalones cortos tener que concentrarse en un pabellón con miles de turcos, rusos y lituanos gritando fuera de sí fue bastante difícil. Peor que escribir escuchando marchas de Semana Santa.

¿Qué libros y películas te cambiaron la vida?

Probablemente todos los libros que leí y todas las películas que vi durante la infancia. Mis padres me ponían de pequeño “La costilla de Adán”, “Arsénico por compasión”, “Historias de Filadelfia” o “Descalzos por el parque”. Un tipo de comedia que me ha influido toda la vida y que de alguna forma he tenido siempre presente como referentes, aunque luego haya terminado poniéndole una peluca a Wyoming o Dani Mateo. Le tengo mucho cariño a estas películas y en navidades todavía las vemos. Todos los años. Es casi la única tradición familiar que conservamos.

En cuanto a los libros, me ocurre algo muy parecido. Mis padres me hicieron llegar a Alejandro Dumas, Agatha Christie y Arhur Conan Doyle. Y aunque después de ellos, llegaron muchos otros, probablemente son los que más me han marcado. A día de hoy mi casa está llena de objetos relacionados con sus personajes. No los suficientes para considerarme un coleecionista, pero si los suficiente para afirmar que soy tontísimo.

¿Y qué lecturas te han marcado como escritor?

Uno de los libros que más me gusta sobre escritura es “Mientras escribo” de Stephen King. Probablemente porque se aleja de lo que es un manual y se centra en sus experincias. Hay muchas formas de escribir y él te cuenta cuál es la suya, lo que le funciona. Me parece muy honesto y es posiblemente el libro de escritura al que más he recurrido.

En ese mismo sentido, “Las aventuras de un guionista en Hollywood” de William Goldman me ayuda más que cualquier manual de guión. Entiendes de verdad este oficio dándote cuenta que incluso ellos han pasado por problemas parecidos a los que tú te enfrentas.

También me marcó el documental de David Trueba, “Rafael Azcona, oficio de guionista”, donde Azcona dice cosas tan interesantes como lo importante que es bajar a la calle y escuchar a la gente. Con frecuencia nos encerramos en casa y corremos el riesgo de perder el pulso de la vida, de la forma de hablar, de lo que le preocupa a nuestro vecino y no solo a nosotros, y en ese sentido, la escritura de Azcona es un prodigio.

Por otro lado, me parecen muy útiles las masterclass de guionistas que organiza ALMA conjuntamente con DAMA y SGAE, en la que puedes escuchar a gente como Greg Daniels o Vince Gilligan. Creo que no he faltado a ninguna y todas me han aportado mucho.

¿Quién te ha influido más a lo largo de tu carrera profesional?

Todo el equipo de El Intermedio. Me resultaría complicado personalizar. Lo mucho o poco que sé de este oficio lo he aprendido allí. Le debo mucho a todos mis compañeros. Es con mucha diferencia el lugar que más me ha influido. Y no solo en la escritura, también me descubrió que entre la merienda y la cena hay una infinidad de comidas posibles.

¿Cuáles son tus referentes clásicos y modernos, españoles y extranjeros?

Las novelas de Nick Hornby se parecen bastante al tipo de historias que a mí me gustan. Hablan de soledad, de miedo al fracaso, de depresiones, de problemas de pareja, y lo hace con un fino sentido del humor, con un lenguaje sencillo y con tramas muy contemporáneas con las que son fáciles de encajar.

En ese mismo sentido, me han marcado las películas de Alexander Payne, Richard Linklater o las primeras de Sofía Coppola. Y claro, cualquier cosa que haya hecho Azcona. Admiro la capacidad de ser profundo desde la sencillez y el sentido del humor. Cuando empiezo a escribir siempre trato de tener en cuenta esa premisa.

¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?

He tenido la suerte siempre de trabajar en proyectos que me entusiasmaban. Aunque probablemente por ser el más reciente y en el que he tenido mayor capacidad de decisión, Nasdrovia es del que esté más orgulloso. El resultado es muy parecido al que tenía en mi cabeza y eso ocurre muy pocas veces.


Sergio Sarria en la sede de DAMA en la calle Calatrava de Madrid.

Entrevista de Sergio Barrejón. Fotos de Ana Álvarez Prada. Agradecimientos: DAMA.