WOODY ALLEN: IT DON’T MEAN A THING IF IT AIN’T GOT THAT SWING

21 junio, 2019

“Todos creéis conocerme bien, todos pensáis que sois especiales, pero al final todos queréis que cante Walk on the Wild Side con la boca llena de espaguetis”. (HÉROES, Ray Loriga)

2.000 personas ayer en el Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria para el concierto de Woody Allen & The Eddy Davis New Orleans Jazz Band. Y a juzgar por la cantidad de catetos que se acercaban al escenario para, el diablo los lleve, hacerse una foto con Woody Allen tocando al fondo, no más de la mitad había ido a escuchar música.

No. Esos habían ido a ver a Woody Allen como quien va al zoo a sacarse una foto con el puto oso panda. Habían pagado 80 pavos por estar allí y no se enteraron de lo que pasó en el escenario. Y lo que pasó fue esto: Woody Allen salió a tocar con un clarinete defectuoso. ¿La caña estaba rota? ¿La boquilla tenía holgura? ¿Fuga de aire en alguna zapatilla? No lo sé, no entiendo de clarinetes. Pero él se dio cuenta en la primera nota del primer tema. Chequeó rápidamente el instrumento mientras la banda continuaba, vio que aquello no tenía remedio y tomó una decisión: arriba con todo y que Dios reparta suerte.

Es una decisión discutible, porque el clarinete le pitó en una nota de cada cuatro, y tampoco es tanto pedir que tenga cañas de repuesto. Qué demonios, al precio que se vendieron las entradas, podría haberse traído un manojo de clarinetes de repuesto. Pero en sus propias palabras, nosotros tocamos por nuestra propia diversión. Que venga gente a vernos siempre nos sorprende y nos emociona. También añadió que iban a hacer todo lo que pudieran por entretenernos. Y cada una de sus palabras fue confirmada por lo que pasó a continuación.

A continuación pasaron 90 minutos de puro jazz de New Orleans con una banda magnífica arropando, mimando y rescatando a un clarinetista que, en sus mejores momentos, es técnicamente justito pero estilísticamente solvente, y que ayer las pasó putas para sacar adelante sus solos. Pero no escurrió el bulto. No renunció a ninguno. Lo que sí hizo fue ceder muy inteligentemente el protagonismo al viento metal (magníficos el trombón y la trompeta), y al banjo de Eddy Davis, que también cantó tres temas. Batería y piano aportaron ritmo y fondo (y mucha gracia al micro), y el concierto mereció la pena.

En sus solos más largos, Allen optó por un estilo juguetón y bufonesco. Era imposible lucirse de otra forma, y no es que al tipo le falten tablas haciendo humor, así que en mi opinión acertó. De hecho, desde la perspectiva de un guionista, la cosa tuvo una gracia especial: todos los catetos que habían acudido allí a mirar a Woody Allen no tuvieron gran cosa que mirar, y no les quedó más remedio que fijarse en la maravillosa música que se interpretó en el escenario.

Siempre son interesantes (y arriesgados) los experimentos que desafían las expectativas del público. Véase Hitchcock en Psycho, matando a la protagonista en el primer acto. Al desplazar radicalmente el foco de atención de donde se esperaba que estuviese, anoche el público descubrió algo que no esperaba. Quién sabe. Quizá unos cuantos selfielíticos acabasen ayer convertidos a la religión del jazz.

Y es que lo que vieron ayer es la esencia del jazz. Una banda repartiéndose el tema, sin un líder autocrático, cada personalidad proyectándose sobre una base, improvisando con libertad pero con respeto por el turno, y con una visión de conjunto que acaba prevaleciendo sobre el aparente caos, pero no sin antes permitirnos disfrutar un ratito de ese caos. Y precisamente porque la visión de conjunto prevalece, los fallos técnicos pueden deslucir un poco el resultado final, pero la estructura aguanta, porque tiene muchas patas.

Woody Allen & The Eddy Davis New Orleans Jazz Band tocan para su propia diversión. Por encima de la brillantez o mediocridad, disfrutan haciéndolo. Y como lo disfrutan, tienen swing para dar y tomar. Y mientras haya swing, lo demás es secundario. Las películas son estructura, decía William Goldman en una de las biblias del guión. It don’t mean a thing if it ain’t got that swing, decía la letra de Irving Mills para el inmortal tema de Duke Ellington. Y viene a ser lo mismo.

Woody Allen and The Eddy Davis New Orleans Jazz Band continuará de gira por Europa (Bruselas, Amsterdam, Munich, Milán y Florencia) hasta el próximo 30 de este mes.

Sergio Barrejón.


IVA, IRPF Y ACCIONES

6 noviembre, 2015

por Sergio Barrejón.

Vamos con una de consultorio. Hoy, por partida doble. Pregunta J.S.Q.:

He escrito una escaleta de un programa piloto para una productora y me han dicho que para cobrar la remuneración acordada he de emitir una factura con su correspondiente IVA e IRPF. No estoy dado de alta como autónomo y no sé que porcentaje está establecido de IVA ni de IRPF.

¿Me podríais indicar los datos que necesito para realizar la factura? 

En primer lugar, enhorabuena por el trabajo. La mejor respuesta que podría dar a tu pregunta es que consultes con un gestor. Pero supongo que es un engorro contratar a un gestor para facturar un trabajo puntual, así que me voy a arriesgar a contestarte, dejando claro que hablo de oídas y que no soy un profesional de la cosa fiscal.

Desde el pasado 12 de julio, tal como puede verse en la web de la Agencia Tributaria, a la “Elaboración de obras literarias, artísticas o científicas” se le aplica un IRPF del 15%.

Y creo que eso es todo lo que necesitas consignar en tu factura, porque los guionistas estamos exentos de IVA según el artículo 20.26 de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido.

Pregunta ahora J.G.S.:

Mi duda es a la hora de escribir la acción. Y básicamente es si hay que presupone que el lector del guión es “tonto”. Me explico.

Si por ejemplo queremos decir que un personaje se despierta con resaca, ¿valdría con decir eso o hay que explicar con todo detalle lo que sucede?

Veo un poco absurdo tener que describir cosas tan triviales(salvo que el personaje haga algo fuera de lo común). Porque decir: el personaje se despierta con cara de malestar, el pelo alborotado y emitiendo gruñidos me parece innecesario.

Buscando en vuestro blog y mirando guiones no me queda del todo claro, porque he visto que en algunos guiones sí se hace y en otros no.

Es una buena pregunta. Y no te puedo dar una respuesta taxativa. David Mamet te dirá que sólo deberías escribir las stage directions estrictamente imprescindibles para que la escena se comprenda. “Saca la pistola”, por ejemplo. “Cae muerto”. Cosas así.

William Goldman te dirá que en realidad un guionista escribe para los ejecutivos de desarrollo, y que más te vale entretenerlos y explicarles muy bien la acción, o tu guión irá a la papelera de reciclaje.

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Una buena síntesis de los dos consejos sería lo que recomienda Jeff Daniels a los directores: deja que los ejecutivos lean el guión con todas las acotaciones. Pero cuando entres en producción, haz otra versión sin descripciones ni acotaciones, y deja que los actores hagan su trabajo. Es un consejo muy parecido al que se ofrece en el magnífico libro Directing Actors, de Judith Weston.

 

 

En conclusión: el escritor eres tú. Nadie mejor que tú sabe lo que tienes que escribir.

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PREMIOS DE TEATRO, GUIONES DE OSCAR Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

27 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

1. Todavía estáis a tiempo de participar en el sorteo de cinco entradas para ver ‘Negociador’, la nueva película de Borja Cobeaga. No digáis que no os avisamos.

2. Simon Rich es uno de los guionistas más jóvenes jamás contratados en ‘Saturday Night Live’. Además, escribe novelas y tiene su propia serie de TV. En esta entrevista cada respuesta que da es una pequeña lección.

3. ¿Estás enfadado porque en los Oscar ibas con ‘Boyhood’ y no con ‘Birdman’? ¿Linklater te ha marcado profundamente como guionista y que Iñárritu se lo llevase todo te está matando por dentro? Bien, pues deja de quejarte por tonterías y ponte a hacer algo útil, como leer guiones. ‘Birdman’, mejor guión original. ‘The Imitation Game’, mejor guión adaptado. Y, venga, el de ‘Boyhood’ de regalo.

4. Y luego puedes seguir pensando en hacer cosas productivas como, por ejemplo, una obra de teatro. ¿Por qué no? La Fundación SGAE ya ha publicado las bases del Premio Jardiel Poncela de este año. El premio son 8.000 euros y tienes hasta el 20 de abril.

5. Mientras trabajas en tu obra, a lo mejor estas lecciones de William Goldman te vienen bien.

6. Tras Rafael Cobos y Alberto Rodríguez, Movistar Series sigue apostando por pesos pesados para crear nuevos proyectos. Esta semana han confirmado que David Trueba tendrá su propia serie en el canal.

7. Y la HBO apuesta por guionistas emergentes. Así que, si tienes un buen nivel de inglés y, lo más complicado, visado de trabajo allí, quizá te interese pegarle un vistazo a este enlace.

Buen fin de semana.

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