ARGH! LUCHANDO POR LA DIGNIDAD ENTRE VIÑETAS

2 septiembre, 2019

Según el informe de Tebeosfera de 2018, cada año en España se publican entre 350 y 400 cómics de autores nacionales. Hablamos exclusivamente de material nuevo.

Los guionistas de cómic tienen problemas diferentes a los guionistas de ficción y programas. Para buscar soluciones y evitar que se produzcan abusos, nace ARGH!: la asociación profesional de guionistas de cómic. Hablamos con Fernando Llor, reputado guionista de cómics (Ojos Grises, El Espíritu del Escorpión, La Pieza) y miembro fundador de ARGH!, para que nos explique qué atropellos sufren muchos autores de las viñetas.

¿Se puede vivir siendo guionista de cómic en España?

Un clásico dentro de las preguntas a guionistas. La respuesta rápida es que no, no se puede, pero luego viene la respuesta un poco más compleja y más elaborada. Se puede vivir del guión de cómic desde España (trabajando para otros mercados además de para el nacional) si además se realiza alguna otra actividad asociada al cómic. Como impartir clases o algo similar. En mi caso es así, toda mi actividad laboral tiene que ver con las viñetas, pero reconozco que no es lo habitual ni mucho menos. Entre los guionistas de cómic más prestigiosos del país tenemos a editores, a guionistas de cine y televisión, profesores universitarios, funcionarios, conserjes…

¿A qué se debe la existencia de la asociación?

Es un tema de necesidad. A finales del año pasado empezamos a preguntarnos en un grupo de Facebook de uso exclusivo para guionistas de cómic si era buen momento para asociarse. Enseguida salieron voces entusiasmadas con la idea, pero también bastantes empeñados en que no iba a servir para nada, así que tratamos de ponernos pragmáticos y hacernos una serie de preguntas básicas: ¿tenemos una problemática propia que afecte a nuestra profesión? ¿Hay alguna asociación de las existentes desde la que podríamos intentar hacer algo con esos problemas?

Poco tiempo después, en abril, nos sentamos en torno a una mesa durante el salón del cómic de Barcelona y llegamos a una conclusión: ARGH! Era sobre todo y ante todo, necesaria.

¿Qué clase de abusos hay por parte de las editoriales en el mundo del cómic?

En cuanto a los legales, a los que tienen que ver específicamente con los derechos de autor y la propiedad intelectual hay varios: cesiones de derechos por muchísimos años, incluso hay quienes están proponiendo una cesión hasta 80 años después de la muerte del autor. Cesiones para la explotación en todos los idiomas del mundo, adelantos ridículos o inexistentes. Incluso cosas tan locas como la obligación de suscribir un seguro de responsabilidad civil o incluir una cláusula según la cual los autores renuncian a poner una demanda en caso de algún problema con la editorial.

Pero eso no es todo, además de los temas estrictamente legales, existen otra clase de abusos o malas praxis que son continuos como no hacer las respectivas liquidaciones, no presentar los informes de ventas, no presentar ningún documento en el que se especifique cuantos ejemplares se han impreso o cuantos han entrado en distribución… Cada vez que sacamos un libro tenemos que estar constantemente encima de los editores para conocer cómo ha ido a nivel de ventas, de promoción y de distribución. Y está muy extendido el que ni siquiera el editor lo tenga claro porque convivimos con un sistema de distribución que es un auténtico caos.

Fernando Llor lleva más de cinco años como guionista profesional de cómics.

¿Los guionistas tienen un problemas específicos que no sufran los dibujantes por ejemplo?

Pues sí, varios además. El primero es que ganamos una tercera parte menos. Normalmente, el reparto del adelanto suele ser de una tercera parte para el guionista y dos terceras partes para el resto del equipo que puede ser solo un dibujante o un dibujante, un colorista y puede que alguien más. Esto se suele establecer así por una cuestión de reparto del tiempo. Si yo tengo que escribir un álbum de unas 60 páginas es posible que pueda terminarlo en dos o tres meses. Para el dibujante resulta mucho más complicado poder hacer 60 páginas y va a tener que meterle muchas más horas en la mesa de dibujo.

Esto es justo y no creo que tenga demasiada discusión, sin embargo acarrea una problemática para el guionista: para ganar la misma cantidad que un dibujante, y por tanto tratar de ganar lo suficiente con nuestra profesión, tenemos que vender tres proyectos en vez de uno. Ahora bien, ¿qué mercado puede recibir tres títulos del mismo guionista el mismo año? ¿Cuántos guionistas conocemos que puedan asumir ese ritmo de trabajo? Se cuentan con los dedos de las manos. Así que tenemos unos cuantos dibujantes que sí que pueden vivir de su profesión haciendo cómic y a muy pocos guionistas que puedan hacerlo.

Además de eso tenemos un enorme problema de visibilidad y de desconocimiento de nuestro oficio. En España, en los últimos años, se ha publicado el trabajo de alrededor de unos 120 guionistas nacionales, pero ¿cuántos se conocen? ¿alguien sabe quiénes son?

Y aparte de todo eso tenemos problemas propios que son mínimos, pero que van sumando como el hecho de que los guionistas nos convertimos en una especie de agentes intermediarios entre los editores y nuestro equipo asumiendo funciones de negociador, asesor legal, asesor fiscal y hasta de psicólogo y coach motivacional, y aunque a veces lo hagamos de buena gana, hay veces en las que simplemente nos gustaría escribir y ya.

¿El guionista de cómic está bien representado en eventos?

No, ni en eventos ni en premios ni en concursos ni en revistas ni en podcasts ni en prensa especializada ni en prensa generalista. Los guionistas de cómic no estamos bien representados en general.

Lo de los eventos es sangrante. En mi caso por ejemplo he publicado tres álbumes en Francia y en Enero, coincidiendo con el salón de Angouleme, saldrá el cuarto. Todos han salido con diferentes sellos editoriales, pero todos han coincidido en lo mismo: cuando se ha hablado de llevar a alguno de los autores a algún evento siempre se ha llevado al dibujante, siempre, y además, se ha utilizado la misma excusa para no llevarme: la gente prefiere llevarse un dibujito además de la firma. Pero eso no es algo que me ocurra solo a mí, ocurre en Francia con autores consagrados, ocurre en USA y, por supuesto, ocurre en España, aunque gracias al cielo hay determinados eventos como puede ser el de Carmona, el de Avilés o el Viñetas desde o Atlántico en Coruña que suelen incluir guionistas y charlas sobre guión en sus programas.

¿Existen otras asociaciones o sindicatos de guionistas en otros países?

Sí, en Francia y en USA tienen asociaciones y además son bastante fuertes.

¿Quién puede apuntarse a ARGH!?

Cualquier autor o autora que tenga al menos una obra publicada con ISBN. Y me refiero también a dibujantes, coloristas, rotulistas, entintadores… Todos los que compartan nuestros objetivos o todo lo que pretendemos llevar a cabo para cumplirlos es bienvenido.

¿Qué acciones y servicios tiene ARGH! que beneficien al medio?

Pues a pesar de que acabamos de nacer ya hemos dado algunos pasos para intentar mejorar nuestra situación. La primera es que hemos llegado a un acuerdo con Isabel Méndez, una abogada especializada en derechos de autor y propiedad intelectual y propietaria del portal web firmadopor.com.

Isabel es la abogada de ARGH! Y además nos está preparando una herramienta que será muy útil para todos los socios: un “contrato blanco” que consiste en un contrato tipo de edición que incluye y explica todo aquello que es fundamental y que debe figurar obligatoriamente en un contrato. De este modo todos vamos a aprender mucho más sobre cómo defender nuestros derechos.

También estamos poniendo en marcha unas cuantas iniciativas con respecto a la formación de nuevos guionistas. Estamos preparando un manual técnico, un podcast y un curso que supondrá una gran novedad ya que será el primer curso integral de un año de duración para formar guionistas de cómic y que nace gracias a la colaboración de ARGH! Y de O Garaxe Hermético la escuela profesional de cómic que hay en Pontevedra.

Y aparte de todo lo anterior estamos creando una base de datos en la que estamos almacenando gran cantidad de documentos que pueden ser de utilidad para los autores como contratos, guiones, escaletas, dossieres de venta o un gran listado de contactos editoriales.

¿Qué le depara a ARGH! en un futuro próximo?

Pues no lo sé, de momento espero que podamos crecer y que lleguemos a ser al menos cincuenta socios en los próximos meses. Tenemos buenas intenciones y tenemos muchas ganas, pero necesitamos crecer para obtener visibilidad y también representatividad de cara a negociar o hablar con editoriales, eventos o administraciones.

por Sergi Jiménez Arranz.

[twitter-follow screen_name=’pandus_maximus’]

[twitter-follow screen_name=’ FernandoLlor ‘]

[twitter-follow screen_name=’ARGH2019′]

[twitter-follow screen_name=bloguionistas’]

(Más información en la página web de ARGH!)


“EL CHISTE PERFECTO ES POESÍA”

17 abril, 2019

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea. Fotografías de Tato Baeza.

Para Roger Drew, (Reino Unido, 1971) la buena comedia no tiene nada que envidiar al mejor de los dramas: no cree que dicho género sea superior ni en lo que se refiere a la construcción y profundidad de sus personajes, ni en la complejidad de sus tramas ni en la capacidad para establecer una critica sobre la realidad que nos rodea.

Aunque la comedia, eso sí, suele ser más divertida.

_0008846.jpg

Drew habla con conocimiento de causa. En sus más de 25 años de experiencia en la industria, ha escrito innumerables monólogos, sketches y capítulos de series de comedia y sátira política tan ilustres como The Thick of It o Veep, serie por la que incluso ganó un Emmy.

Gracias a EDAV, a la Fundación SGAE y a Lab de Series, el nuevo festival de series que acaba de celebrar su primera edición en Valencia, todo aquel que quiso pudo acercarse a una larga y completa Masterclass del guionista impartida de manera completamente gratuita. Todo un lujo.

Drew estructuró su charla en dos grandes bloques. El primero de ellos estuvo dedicado a reflexionar sobre el oficio del guionista. Para él, nuestro trabajo se sustenta en siete pilares. Pilares que, a su parecer, no siempre se enseñan en las escuelas. “Hay algo que solo se aprende trabajando”.

Según Drew, todo nace a partir de las ideas que tenemos. Ahora bien, ¿cómo saber si una idea es buena?

A su juicio, cualquier guionista con algo de callo puede tener dos ideas buenas por semana. Quizá, reflexiona, solo las que permanecen en nuestra cabeza más de 1 mes son aquellas a las que vale la pena dedicarle más tiempo.

Tras superar este filtro, su sugerencia es ir a Google para ver si alguien más está escribiendo sobre ello. A diferencia de lo que podemos pensar, Drew explicó que si no encontramos a nadie más interesado en esa idea, lo más probable es que no sea buena.

Si no hay al menos otros tres guionistas desarrollando la misma historia en Hollywood, probablemente es que estás escribiendo la historia equivocada“. La frase no es suya, se apresura a decir. No recuerda el autor, pero es lo de menos. La cita cumplió su función.

Captura de pantalla 2019-04-12 a las 16.55.47.png

Tras la idea, viene la historia. Para él, toda buena historia tiene en su ADN un giro irónico, una contradicción. El conflicto, apuntó, está precisamente en las buenas contradicciones.

Sobre las historias también destacó la importancia de compartirlas con cuanta más gente mejor, oponiéndose así a la idea del guionista que guarda con recelo sus ideas. “Las ideas no tienen copyright”, expresa, por lo que es muy interesante ver la reacción de la gente cuando escucha lo que tenemos que contarles.

Para acabar, destacó que, a su juicio, “la verdad psicológica del personaje siempre es más interesante que la verdad factual”. Es decir: como guionistas debemos conectar con las emociones por encima de respetar al 100% la historia en la que se inspira. “Si no eres fiel a los hechos, quizá puede molestarle a alguien que se viera envuelto en ellos, pero poco más”. Como ejemplo de ello, Drew expuso que incluso de una historia tan clara como el Titanic (básicamente, un barco que se hunde) pueden hacerse diferentes películas a nivel de trama, pero las emociones que resuenan de fondo son muy similares en todas ellas.

Localizada la emoción que queremos transmitir, viene, a su juicio, la parte más complicada: construir la trama. “Es como hacer un cubo de Rubbik montado en una montaña rusa”, ironiza al respecto. Drew resultó ser un gran defensor del modelo del Beat Sheet de Snyder. En su opinión, la “plantilla” que Snyder propuso en Save The Cat sigue muy vigente a día de hoy, y puede ayudarnos mucho para construir nuestras historias. Es más: para él, Hollywood entero está basado en las ideas de Snyder. “Todos lo odian, pero, a escondidas, todos lo usan”, a lo que añadió que “si quieres hacerte rico, el modelo de Snyder es un buen camino para lograrlo”.

Drew también lanzó una interesante reflexión sobre cómo gran parte de la teoría del guión puede aplicarse actualmente a las series. Para él, las series se basan cada vez menos en una trama episódica, lo que permite construir grandes y complejos arcos de transformación. Como ejemplo, citó la que, quizá, es la serie más seguida del momento: “Juego de Tronos no es más que una aplicación de Snyder a un modelo de una extensión masiva.”

Llegó el turno de hablar sobre los personajes. La base, la de siempre: debemos pensar qué quieren nuestros personajes, qué quieren realmente y, cómo no, qué les detiene para conseguirlo. Estas tres preguntas deben entrar en contradicción, con tal de conseguir personajes con conflictos ricos e interesantes.

Un ejemplo: Drew reflexionó sobre cómo Joey (Friends) es un personaje encantador, pero a su vez es estúpido y se comporta como un depredador sexual. Por ello, Drew cree que Joey es un gran ejemplo de contradicción interna que, además, consigue respetar cierta lógica y coherencia para que el personaje no se desmorone y entre en el terreno de lo poco creíble.

Captura de pantalla 2019-04-12 a las 16.57.07.png

Drew también destacó que, en su opinión, los personajes cómicos siempre son más divertidos de construir que los dramáticos, puesto que los primeros suelen tener más profundidad y riqueza. Como ejemplo, puso a dos personajes similares pero de perfil opuesto. Por un lado, habló del Capitán Alatriste (del que se declaró fan) y expuso cómo se trata de un héroe, siempre correcto, siempre en la búsqueda de un ideal. Y, quizá, por ello, un personaje aburrido, que apunta siempre en la misma dirección y objetivo. Por otro, citó a Flashman, la versión británica de un coronel de la etapa del imperialismo británico. Flashman, a diferencia de Alatriste, es un cobarde, un desleal. Una persona horrible, en definitiva. Ahí está la contradicción. Y la comedia.

En lo que sí que está de acuerdo es en que tanto los personajes cómicos como los dramáticos ayudan al guionista a reflexionar sobre el mundo en el que sucede su historia y las reglas por las que se rige, por lo que siempre es buena idea construir en base a nuestros personajes.

El tono también está estrechamente relacionado con las reglas del universo sobre el que escribimos. Como ejemplo, contó la divertida anécdota de un momento de su vida en la que estaba escribiendo para HBO a la vez que guionizaba un programa infantil. Su cabeza no fue capaz de recordar la importancia del cambio de registro entre ambos formatos, por lo que lo despidieron del programa infantil con un duro mensaje: “estás mentalmente enfermo”. Conclusión: nunca debemos perder de vista el tono de la historia que estamos escribiendo.

Antes de acabar este apartado, reflexionó sobre la herramienta que, a su juicio, es imprescindible conocer para manejar el tono y registro de la historia. “Si os tenéis que quedar con algo de la charla de hoy, que sea con esto”, sentenció.

Captura de pantalla 2019-04-15 a las 10.28.57.png

Dibujo realizado por Scott Kolbo.

La herramienta en cuestión es el Triángulo Realista, de Scott McCloud. Drew aplicó los principios del triángulo a la escritura del guión. La explicación fue compleja, pero, en un intento de sintetizar, podríamos decir que en la punta superior del triángulo se encuentra la Realidad Borrosa (The Picture Plane). En ficción, dicha realidad correspondería con la ruptura de la cuarta pared, elemento que, para Drew, “es mucho menos original de lo que muchos guionistas pueden pensar”. A la izquierda del triángulo se encuentra la Realidad. “Se trata de la realidad aburrida. No hay que contar las cosas tal y como son, puesto que ese no es el trabajo del guionista“.

Para acabar, a la derecha se encuentra la Realidad Simplificada (The Word “Face”). Este es el elemento que le interesa a Drew. El buen guionista, para él, es aquel que consigue transformar y simplificar la realidad a un código comprensivo, interesante y lógico en términos audiovisuales. Es ahí donde podemos comunicar y contar nuestra historia. Aunque, eso sí, lanzó un claro mensaje. “No debemos abusar de la comunicación, ni soltar discursos que sobreexpliquen nuestra historia. Como dijo Glodwyn: si quieres enviar un mensaje, utiliza Western Union”.

Acto seguido, Drew se lanzó a reflexionar sobre las escenas. “Su escritura siempre debería ser igual a la de un partido de tenis”, contó, en referencia a la importancia de que el espectador nunca sepa quién gana y quién pierde conforme avanza el guión. “Nunca debemos estar de acuerdo al 100% con un personaje”, expuso, mientras recordaba varias “reglas”. Empezar tarde. Acabar pronto. Dejar lo más interesante para el final de la escena.

_0008915.jpg

Llegó el turno para hablar de los chistes. Su especialidad. “Llevo 25 años escribiendo chistes. De vez en cuando tengo suerte y escribo alguno bueno”.

Para él, el gran chiste es aquel que no cuenta con demasiados elementos, que no es demasiado complejo para evitar que sea claro y que no deja lugar a interpretaciones confusas. A su vez, contó que una buena forma de estructurarlos es pensar en 3 actos que siguen una norma básica: primero se utilizan dos ejemplos que marcan una pauta. El tercer elemento, contradice lo anterior.

De esa contradicción, justamente, nace el humor, lo que nos permite reflexionar que, para Drew, la contradicción es una de las bases del humor.

Drew lanzó una reflexión interesante sobre la construcción de los chistes, y expuso cómo Los Simpson estructuran sus chistes en una regla de cuatro. Dos ejemplos que marcan una pauta, un tercero que causa contradicción, y un cuarto que contradice a la contradicción.

Para acabar, Drew expuso que, para él, Seinfeld es una de las series que mejor ha sabido utilizar la teoría sobre la construcción de la buena comedia para avanzarse a las expectativas del espectador. “Siempre rompía los esquemas. Cuando pensabas que sabías por dónde iban, conseguían salir por otro lado. Sus chistes eran perfectos. Eran poesía”. Y de ahí, lanzó la bonita frase que quien aquí escribe ha decidido que era un buen titular. “El chiste perfecto es poesía”.

Captura de pantalla 2019-04-12 a las 16.55.07.png

No quiso dejar de hablar del oficio del guionista sin antes reflexionar sobre el punto que, para él, es el más importante: la reescritura. “Ningún primer borrador debería ser grabado jamás”. Irónicamente, expuso que una de sus escenas favoritas de The Thick Of It, y de las que más orgulloso está, se rodó precisamente en su primer borrador, lo que viene a recordarnos la importancia de reflexionar sobre que, al final, no hay regla que funcione siempre ni que podamos aplicar en todo momento.

Sobre la reescritura también aconsejó a los presentes la importancia de no tener compasión alguna con nuestro material. “La reescritura es el momento en el que matas a tus seres queridos”, aunque también aconsejó disfrutar del primer borrador. “Es un momento de tranquilidad que no va a repetirse”.

Con esto hacía referencia a la cantidad de opiniones que entran en juego a partir de que el guión empieza a pasar por los diferentes departamentos. “Las opiniones son como los ojetes, todo el mundo tiene una”, ironizaba, aunque también reconocía que hay que saber qué opiniones escuchar. “Hay mucho que aprender en las opiniones de los demás para saber cómo mejorar tu trabajo”. Eso sí, se declaró firme opositor de las notas contradictorias. Notas que, reconoció, le hicieron llorar cuando en una ocasión le tocó una dura reescritura en una sola noche con notas por parte del productor y del actor principal que eran completamente opuestas.

Drew quiso finalizar su Masterclass lanzando algunas reflexiones sobre el trabajo del guionista en el marco de la industria actual. Cómo no, tratándose de un guionista de comedia al que, literalmente, expuso que “nada le ofende”, utilizó toneladas y toneladas de ironía para hacer un análisis mordaz de la industria.

Es cierto que dejó claro que lo más seguro es que todos los trabajos funcionen igual, y que dentro de nuestra industria siempre hay excepciones, que por supuesto hay gente bellísima e inteligente, pero, tras las aclaraciones, expuso que, básicamente, lidiar con parte de la industria es lidiar con “idiotas, cobardes, irresponsables e inmaduros completamente incompetentes”. Cosa que puede ser complicada, sobre todo, como dijo, “si tú también eres un idiota”. Las risas fueron generalizadas.

Más allá del humor, Drew se puso serio y sí reflexionó sobre la importancia de la actitud de cada uno a la hora de afrontar los desafíos de la industria, y lo hizo con una interesante metáfora. “Ante el mal tiempo, el viento y la lluvia, puedes quedarte en tu casa pensando que eres una víctima más de la meteorología, o puedes ponerte un abrigo y salir a la calle.” Puede que Drew no dejara de ironizar sobre la industria, pero no cabe duda que al menos parte de su triunfo viene de haber sabido afrontar y superar las adversidades que, como en todo trabajo, siempre acaban surgiendo.

Por último, también reflexionó sobre que, a su juicio, es mejor escribir algo cool y que pueda recibir algún premio que no algo que sea muy taquillero pero que se considere de poca calidad. “Todo el mundo sabe que eso no es bueno. No sirve”. Ahí queda el debate.

_0008928.jpg

Que Drew es un hombre que se toma la vida con humor es algo que quedó más que patente a lo largo de las dos horas y media en las que estuvo hablando sobre la profesión del guionista. Que el humor es una herramienta que puede servir para quitarle hierro a lo que nos sucede, también.

En esta línea, a lo largo de la Masterclass Drew no tuvo problema en hablar con humor de las múltiples veces que ha sido despedido de varios de sus trabajos, ni tampoco de tomárselo, solamente, como lo que es: una parte más del trabajo del guionista.

Drew tampoco tuvo problema en sintetizar lo que ha aprendido tras tantos años de carrera. “El mejor guionista es aquel que consigue un equilibrio entre tener la confianza exacta en uno mismo y a su vez la sensibilidad necesaria para aceptar lo que digan los demás de él y de su trabajo. Demasiada confianza puede provocar un problema con el ego de cada uno. Demasiada sensibilidad, que no sobrevivas en la industria”.

Quizá, el punto medio entre confianza y sensibilidad nos lo puede dar, precisamente, el hecho de encajar lo que nos ocurre con algo de humor. Y, quizá también, es posible que todos podamos aprender algo sobre la filosofía con la que Drew afronta nuestro oficio desde hace ya 25 años.


CÓMO SER GUIONISTA Y SOBREVIVIR EN TIEMPOS DE LAS NUEVAS PLATAFORMAS

20 junio, 2018

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea.

De un tiempo a esta parte, el panorama audiovisual se ha transformado casi por completo. Debido al auge de las plataformas de contenidos digitales y a las productoras internacionales, hoy en día los contenidos traspasan las fronteras con facilidad y son susceptibles de llegar a una audiencia global. De ahí la importancia, para los guionistas, de estar al día sobre la legislación al respecto, para poder negociar sus contratos con garantías. Y de ahí la importancia de charlas como la que organiza el sindicato ALMA el sábado 23 de junio en la Sala Berlanga de Madrid. Hemos querido hablar con el sindicato, para que nos cuenten de qué tratará el taller, exclusivo para los socios.

logos.jpg

¿Qué nueva geografía se abre (o se ha abierto) en la industria del guión para que consideréis que ahora es el momento de hacer un evento como este?

Estamos viviendo un cambio sin precedentes en la industria audiovisual. Hemos pasado de crear y producir contenidos para una audiencia nacional y luego exportarlas o no, a hacerlo para ventanas que abarcan de golpe 190 países. En Europa, Vivendi ha creado Studio Plus para producir y vender contenido a plataformas en España, Brasil, Italia y Francia. En EEUU, Amazon y Netflix invierten más de 10 mil millones de dólares. Apple ya ha firmado un acuerdo con el WGA y ha puesto otros mil millones más. Atresmedia ha creado Atresmedia Studios… y así hasta el infinito. Lo advierte el director de contenidos de Vivendi: “[para sobrevivir en este nuevo mercado] Hay que ser capaz de producir 10 nuevas series cada mes, o una sola que tenga la misma calidad”. La época del 20% de share y dos cadenas generalistas ha terminado.

¿Por qué consideráis importante que los guionistas acudamos al evento?

Los guionistas somos los creadores de todo el contenido que estas plataformas desarrollan, producen y venden. Sin guionistas no hay proyectos ni por tanto industria audiovisual. Sólo en Europa, esa industria mueve más de 107.000 millones de euros y crea 1,2 millones de puestos de trabajo. Conocer la situación del mercado y sus tendencias es imprescindible tanto para crear contenidos ad hoc como para adquirir herramientas que nos permitan negociar nuestros contratos de una forma justa y adaptada a esta nueva realidad. No puede valer lo mismo un guión para una cadena generalista en España que para una plataforma que lo explotará en 190 países.

Sabemos que en nuestro gremio todavía no se puede hablar abiertamente de dinero por aquello de la competencia. ¿Creéis que es un problema que se solucionará a corto o medio plazo?

Es un problema en el que ALMA lleva mucho tiempo trabajando. En 2015 dimos un paso muy importante consiguiendo incorporar a los guionistas al convenio que rige el audiovisual. Desde entonces sí podemos hablar de cifras y negociarlas para aquellos guionistas con contrato laboral. La asignatura pendiente son los autónomos, y parece que podría haber una luz al final del túnel con el Estatuto del Artista. Desde el sindicato nos hemos reunido con todos los grupos políticos para conseguir que se incluya una excepción a la Ley de Competencia para que podamos, por lo menos, publicar tarifas orientativas y que los guionistas con un contrato mercantil sepan qué es justo pedir por un guión de largo, una biblia, un documento de venta, etc. Esa propuesta ha sido recogida en el informe que aprobará la Comisión de Cultura del Congreso el jueves 21 de junio. En cualquier caso, la mayoría de los contratos están sujetos a cláusulas de confidencialidad, con lo que hablar de cifras concretas siempre es complicado.

¿Este mismo problema sucede en otros países e industrias cinematográficas?

Depende de los países. En UK o EEUU sí está permitido negociar tarifas mínimas para los freelancers, y los sindicatos y asociaciones profesionales pueden llevarlo a cabo sin enfrentarse a multas como ocurre aquí. Otros, como Irlanda o Polonia, se encuentran en nuestra misma situación y también están trabajando por cambiarlo, y hay algunos como Alemania y Holanda donde lo han solucionado a través de sus ministerios de Cultura e Industria. Como decimos arriba, es una asignatura pendiente, importante (el propio Parlamento Europeo ha puesto un ojo en ello) y hasta que no se solucione seguiremos viviendo una situación en la que, pese a existir libertad contractual, una parte podrá seguir imponiéndose a la otra sistemáticamente. Adivinad cuál.

¿Cuáles son los retos que afronta nuestra profesión con el nuevo panorama?

A nivel creativo, ser capaces de crear contenidos capaces de atrapar a una audiencia tanto nacional como internacional. Hace unos años esto parecía imposible, pero La casa de papel o Las chicas del cable han demostrado que no es así. A nivel contractual, ser capaces de negociar condiciones que se ajusten a este nuevo mercado. Hemos asombrado al mundo entero haciendo series de alta calidad con un presupuesto muy reducido, pero este increíble mérito nos puede condenar a convertirnos en la “mano de obra barata” del audiovisual internacional. ¿Cómo podemos evitarlo? Siendo conscientes de la fuerza que tenemos (sin guiones no hay industria) y formándonos en talleres sobre asuntos legales como el que organiza ALMA el próximo sábado.

¿Qué exigencias son las que el Sindicato cree que se deberían implementar para defender nuestros derechos?

Por un lado, necesitamos una excepción a la Ley de Competencia como se plantea en el informe del Estatuto del Artista para que, por lo menos, podamos publicar información de tarifas medias de mercado, para hacer que este gane en transparencia. Ahora mismo nadie sabe ni puede encontrar referencias que le indiquen si una determinada cantidad es justa o abusiva. Por otro, hacer extensivo a toda Europa un derecho de remuneración equitativa para el uso online de nuestras obras como tenemos en España. Desde ALMA estamos impulsando esta iniciativa a través de la Federación de Guionistas Europeos. Todo esto contribuiría a crear un entorno más justo para que nuestra capacidad de protegernos y de negociar sea real. La situación actual a menudo deja a los guionistas con menos trayectoria o capacidad de negociación con sólo dos opciones: firmar un contrato tal como se lo dan, o darse la vuelta.

¿Existen diferencias entre España y otros países de Europa por lo que respecta a las condiciones en los contratos con plataformas privadas de pago?

Hay algunos países que sí se han sentado a hacer esta reflexión y han iniciado conversaciones con algunas plataformas de streaming. Todos los países se están movilizando para plantearse esto mismo que nos estamos planteando nosotros: ¿vale lo mismo nuestro trabajo ahora que antes? La clave está en que, siendo nosotros el cuarto país exportador de series y escribiendo en el segundo lenguaje más hablado del mundo, partimos de unas remuneraciones muy inferiores a los principales países de Europa: en precio por guión, en derechos de autor que cobramos a través de las entidades de gestión, y en el tipo de contratos que firmamos (a diferencia que en otros países, los nuestros son siempre buy-outs, es decir, cesión de todos los derechos para todas las ventanas y para siempre).

¿Y con Estados Unidos?

Estados Unidos es como siempre el más avanzado en este sentido. Sus precios mínimos de guión ya están pactados y son públicos. Para los residuals (que son parecidos a nuestros derechos de autor pero no exactamente lo mismo) tienen un tanto alzado por la puesta a disposición (que es lo que hacen las plataformas de streaming en lugar de la tradicional “emisión”) en el supuesto de que la serie se emita globalmente, y en caso de que se haga solo en determinados países, el guionista percibe un 1.2% del pago por la venta de la licencia que hace el productor en cada país. En Europa, salvo en Francia, no hay ningún país que haya llegado a un acuerdo claro en cuestión de derechos de autor, aunque algunos están cerca.

¿Qué nos puede faltar en nuestra industria para solventarlas?

Además de lo que contamos arriba, es importante que todos en el sector, guionistas pero también productores, nos concienciemos del valor de nuestros productos, y nos sentemos a negociar antes de firmar contratos, porque nos beneficiará a todos. Y esto es importante: los productores muchas veces también se encuentran ante contratos abusivos por parte de ciertas plataformas que les exigen todos los derechos de sus series para todos los países, ventanas, medios, etc. reduciendo drásticamente su margen de negocio, y eso puede acabar repercutiendo negativamente en los contratos que luego nos ofrecen a los guionistas.

¿Y los guionistas, qué podemos hacer para cambiar la situación?

Informarnos, formarnos y unirnos. Y es importante tener claro que el primer paso para cambiar la situación radica en la responsabilidad individual. Obviamente, la capacidad de negociar es distinta en cada caso: un guionista novel no tiene la misma fuerza que otro con 20 años de experiencia, pero pasarle un contrato a un abogado no cuesta nada (en ALMA, literalmente), consultar a los compañeros tampoco, y es fundamental para ser conscientes de a qué nos comprometemos y qué ponemos en juego cuando firmamos un papel.

Si hay algún guionista que todavía no está afiliado al Sindicato, ¿qué puede hacer por él en este nuevo panorama y por qué creéis importante que se afilie?

La fuerza de cualquier sindicato reside en su capacidad de representación. Si los guionistas americanos tienen un acuerdo tan fuerte es porque todos forman parte del WGA, y eso es lo que le permite al sindicato sentarse con productoras, estudios y cadenas y negociar un convenio con unas condiciones justas. No hace falta irse tan lejos. En Dinamarca, todos los contratos pasan por el sindicato y por su servicio jurídico (y no, no es obligatorio formar parte de él –como tampoco lo es en el WGA-), cosa que permite detectar y frenar cláusulas y prácticas abusivas. Volviendo a nuestro país, en los últimos años hemos duplicado el número de afiliados en ALMA. Ahora mismo contamos con más de 500 guionistas de todas las comunidades y subiendo. La gran mayoría de los creadores más reconocidos de cine y televisión están con nosotros. Es un gran momento para ALMA, pero es necesario seguir creciendo. Es cuestión de concienciarse. Si queremos la fuerza y autoridad para negociar en un mercado dominado por empresas cada vez más grandes y con más recursos, tenemos que estar juntos.

[twitter-follow screen_name=’bloguionistas’]

[twitter-follow screen_name=’almaguionistas’]