COMPAÑERAS DE METRALLA: CÓMO LLEVAR TU GUIÓN DE PILOTO HASTA LA FINAL DE FILMARKET HUB

10 noviembre, 2020

Compañeras de Metralla es uno de los proyectos finalistas del Concurso de Pilotos Internacional 2020 organizado por Filmarket Hub. Sus autoras son Marta González de la Vega y Náyade Gómez Félez. Se conocieron en el circuito del cortometraje y a partir de desarrollaron Compañeras de Metralla.

Teniendo en cuenta que ambas tenéis una laureada trayectoria haciendo cortometrajes, ¿a qué se debe que escogierais el formato seriado?

Marta: Al conocer a Náyade le comenté el material que había ido recopilando, que era algo que pedía un formato más largo. Salió de manera natural.

Náyade: Claro, además empezaron esta serie de convocatorias de la era Covid que las llamo yo. Salió el concurso de pilotos de televisión, que es el primer año que se hace. Han surgido varios concursos nuevos a pilotos que era algo que no existía tanto. Nosotras hablábamos de otros temas y recordamos este proyecto. Que era material de serie, con tantos casos, posibles personajes, background interesante etc. Además desde una perspectiva que hasta ahora no se había tratado. Con la excusa del concurso de Filmarket Hub nos pusimos a ello.

Marta: Sí, porque sin un deadline a veces cuesta ponerse. Las dos tenemos nuestros trabajos y para este segundo empleo cuesta ponerse si no hay unas convocatorias o una motivación externa, cuando ya estás haciendo otras cosas y además no te están pagando por ello.

¿Cuánto teníais desarrollado antes de la convocatoria?

Marta: Nada (risas). Aún no sé cómo lo hicimos.

Náyade: Estaba la documentación que Marta había ido recopilando. A raíz de nos ponemos a desarrollar los personajes, el tono, etc. Cuando vimos que no teníamos tiempo suficiente, porque vimos que se acercaba la entrega, hicimos la de empezar la casa por el tejado. Apostamos por dos de los personajes que habíamos desarrollado y a partir de ahí sacamos el piloto.

¿Entonces a día de hoy tenéis dossier o solo el piloto como tal?

Marta: Ahora ya casi lo tenemos. 

Náyade: Ya teníamos de antes la idea pero era algo que más bien sobrevolaba nuestras cabezas y no estaba materializado en un dossier. 

Imagino que puede haber servido para ver la química entre personajes. Suele ayudar verlo en negro sobre blanco.

Marta: Teníamos los personajes antes de escribir el piloto, porque queríamos que fuera una cosa muy coral. En el piloto nos centramos en dos personajes y en un tercero que abre y cierra el episodio. Ahora sí nos hemos centrado más en las tramas de temporada. En profundizar más, ver cómo y cuándo entra cada personaje. Ha sido algo bastante natural. No es algo que nos bloquee, como lo hemos interiorizado durante mucho tiempo a la hora de ponerlo en común es bastante fácil. 

Náyade: No es algo que saliera de la nada. La clave fueron los personajes. Al conocerlos tan bien es fácil que de ahí surja el resto. Lo bueno de tener un piloto escrito antes de lo habitual, es que ya tienes algo real y palpable más allá del dossier. Unos posibles productores pueden ver como escribimos. Es una carta de presentación fenomenal, más allá de que el proyecto pueda interesar más o menos.

Náyade Gómez Félez

Uno de los personajes que aparece es Dolores Ibarruri. ¿Cómo ha sido escribirla? Incluir a una persona real viene con una serie de limitaciones sobre lo que se puede hacer. Es algo delicado.

Marta: En este caso es lo opuesto. Hay tanta documentación sobre ella que ayuda. Discursos y testimonios. Tanto de la gente que era afín como de la que no compartía sus ideales. No nos ha limitado, nos ha dado profundidad y contradicciones para el personaje.

Náyade: De entrada nuestras protagonistas sí que están inspiradas en personas reales. Las dos protagonistas son completamente ficticias. Hay casos históricos que dan muchísimo juego y se sabe mucho de ellos, son figuras importantes pero no llevan el peso de la serie. Ahí tienes un toma y daca. Con quienes se centra la serie tenemos más libertad. 

¿Cuál es el tono de Compañeras de Metralla? En la descripción del proyecto lo catalogáis de acción y aventura. ¿Se orienta más al espionaje o a las escenas de acción?

Marta: Tendemos más a la acción que al espionaje. Hay violencia. Queremos huir de la imagen que se ha dado de la mujer en la guerra civil, que es muy victimista. Esas mujeres no estaban ahí pintándose las uñas en el frente. Daban miedo. Mujeres armadas y fuertes. Queremos mostrar eso.

En España con la guerra civil se suele tirar más al drama, comparado con ficciones de la segunda guerra mundial. Historias como Salvar al soldado Ryan han influenciado al género. El desembarco de Normandía está muy codificado en el imaginario colectivo. ¿Cómo es el acercamiento que habéis tenido a la acción para un conflicto que no está tan encasillado?

Marta: Predominan las tácticas de guerrilla con camuflaje. Operaciones donde debe prevalecer el ingenio. El primer cóctel molotov se hizo en España en este periodo. Había tanques y ametralladoras rusas. Empiezas a escarbar y te das cuenta que esto era un ensayo.

Náyade: El borrador de la segunda guerra mundial. Marta es la que llevaba más tiempo documentándose. A raíz de ponerme a leer, te das cuenta que es más complejo que lo que nos han enseñado en historia y en el cine. Nosotras hablamos de Libertarias, que es una de las referencias de enseñar mujeres milicianas. Y aunque no tiene porque ser determinante, para empezar está realizada por un hombre. Entonces ya tiene un punto de vista que no es femenino. Ya tiene un punto de vista como el que comentaba Marta, se centra en el drama que ellas sufren.

Quizás los americanos sí que han hecho más lo de mostrar las batallas y la táctica de la lucha. También teníamos de referente Malditos Bastardos. Nos encanta el tono que aporta otra perspectiva. También hablamos que sobre Hitler se han hecho mil películas. Los que intentaron matarle, el Plan Valquiria etc. Hay otras filmografías donde existe ficción cinematográfica y televisiva que ha tratado sus conflictos bélicos desde más ángulos, tonos…, donde hay más referentes bastante populares que nos dan una visión distinta. Sentimos que aquí son escasas las ficciones que abordan este conflicto desde una perspectiva más fresca o con mirada o tono más actual.

Marta González de la Vega

¿Podríais hablarnos de cómo habéis estructurado el episodio piloto?

Náyade: Nosotras vimos que teníamos mucha trama y mucho personaje. Tuvimos que reducir. Nos centramos en los dos personajes que te comentamos y en un vistazo de un tercero que aparece al principio y al final. Al acabar el episodio también hay varias pinceladas de otras chicas que acabarán formando parte del grupo.

La trama está planteada a la estructura clásica de serie. Un detonante, un primer punto de giro que cambia la idea de lo que de entrada parecía que iba a suceder a estos personajes, vamos avanzando en la trama hasta llegar a un clímax. Ese es el momento en el que ellas abandonan su vida y se alistaban como milicianas, coincidiendo con el contexto histórico que es que estalla la guerra.

Inicialmente planteamos más pulsos de los que podían entrar. Escribimos las tramas por separado y luego las entremezclamos. Luego Marta dialogó una trama y yo la otra, para luego intercambiarlas y revisarlas. 

Entrevista por Sergi Jiménez.


LEY DE SANGRE – LAS SERIES QUE NO RODAREMOS

19 abril, 2013

ley de sangre

Por Natxo López

Retomo esta propuesta de nudismo guionístico que hice hace unas semanas para volver a compartir hoy aquí otro guión escrito y no rodado. Esta vez se trata de un piloto para televisión titulado “Ley de sangre, una serie policíaca escrita hace unos dos años. Yo acababa de dejar mi trabajo de coordinador de guión de”Hispania” y me apetecía descansar y divertirme un poco escribiendo. Lo más habitual en televisión a la hora de crear un proyecto suele ser empezar con un documento de venta o una biblia, pero en este caso decidí escribir el capítulo piloto directamente. Llevaba tiempo dándole vueltas en mi cabeza y le tenía ganas, además que lo considero una forma estupenda de ir dando con el tono y la serie que uno está buscando.

Mi propósito era tratar de crear un producto adecuado al prime time nacional (y, por lo tanto, de 70 minutos), pero no iba a preocuparme tanto por lo que se supone que las televisiones demandan (series generalistas y familiares, en mayor medida), sino por lo que creo que podría interesarle a espectadores del target al que yo pertenezco. Vamos, que iba a intentar hacer una serie que me gustara y que al mismo tiempo fuera comercial. No era un equilibrio fácil de conseguir, pero eso formaba parte del reto.

Escribí un primer borrador y pedí a unos pocos colegas guionistas que le echaran un vistazo. Me transmitieron lo que les gustaba y lo que no, lo que les funcionaba y lo que no. Hubo apreciaciones valiosas, tanto positivas como negativas. Hice caso de muchas de ellas y desestimé otras con las que no estaba de acuerdo. Un par de meses después de empezar tenía una versión presentable, y me planteé la posibilidad de mover el proyecto. Parecía lógico intentar darle salida una vez escrito, a pesar de las dificultades que yo sabía que entrañaba su venta.

David Muñoz habló hace poco aquí de cómo se venden los proyectos en televisión en este momento. Él ya lo dijo y yo lo repito: los guionistas no vendemos las ideas, las venden las productoras. Ahora mismo, para bien o para mal, más importante que una idea es qué empresa está detrás de ella. Algunos profesionales dentro de las cadenas reciben con agrado proyectos de guionistas con una cierta trayectoria, pero si descubren alguna idea que les interese van a pedirte que vuelvas de la mano de una empresa grande con la que tengan buena relación. De esta forma las cadenas dejan, quizá, el mayor filtro de contenidos en manos de las productoras, que deciden qué proyectos se presentan (y de qué manera) y cuáles no. Pero eso es otro debate para otro post.

Justo en aquel momento una interesante productora de nueva aparición me ofreció un contrato de coordinador para ayudarles con el desarrollo de una serie que les había encargado una cadena generalista. A pesar de que me apetecía tomarme mi merecido descanso, el proyecto -ambicioso, de género- me interesó y decidí aceptar el trabajo. A cambio les propuse mover “Ley de Sangre” con ellos. Les pareció bien y además les gustó el guión, así que firmamos una opción de compra por la cual si la serie se vendía yo estaría al frente del proyecto. Era un buen trato para ambos puesto que ellos tendrían la posibilidad de hacerse con una idea bastante desarrollada sin invertir pasta y yo me aseguraba el control creativo de la serie en caso de que llegara a producirse. Hay muchas otras formas de negociar estos asuntos, quizá aparentemente más rentables a priori, pero yo cuento mi experiencia por si a alguien le sirve de ejemplo.

La serie se presentó en tres grandes cadenas nacionales. Fuimos bien recibidos. El proyecto gustó y de hecho recibí algunas muy buenas impresiones, estoy convencido de que sinceras. Supongo que también las pudo haber malas, por supuesto, pero a mí no me llegaron (hubiera preferido que sí lo hubieran hecho, porque ahí es donde más aprende uno).

Finalmente, o por el momento, la serie no se ha vendido. Las cadenas no suelen dar razones de por qué no compran una serie -tendrían que dar demasiadas y a demasiada gente- aunque leyendo el piloto creo que es fácil imaginar cuáles pudieron ser algunos de sus principales motivos (aventuro que diferentes en cada cadena). Además, claro, de que los grandes canales reciben cientos de proyectos cada año, y es una carrera en la que es muy, muy difícil llegar el primero.

Evidentemente a mí me gustaría ver rodada esta serie. Por eso la he escrito, porque me apetece, porque disfrutaría llevándola a cabo. Pero nunca me engañé a mí mismo: sabía de antemano que las posibilidades de ponerla en pie no eran muy altas, más en estos tiempos. No es una actitud derrotista, sino realista. Derrotista sería no intentarlo. Escribir un piloto exige tiempo, reflexión y esfuerzo. A cambio te ves retribuido con experiencia, mucho aprendizaje, y, al menos en mi caso, por el interés sincero de muchos compañeros, además de ser una buena manera, como ya apuntó David Muñoz, de mostrar tu trabajo y tus habilidades como guionista (para bien o para mal).

Considero que los guionistas, como narradores que somos, tenemos la responsabilidad, incluso el deber, de proponer historias. Seguramente este piloto no sea el mejor ejemplo de nada, pero les aseguro que hay por ahí rulando guiones e ideas que no desmerecen en absoluto a muchas de las series que nos llegan de fuera. Y aunque sean ideas difíciles de vender, el mero hecho de que existan supone, para mucha gente, un motivo de esperanza. Hay mucho talento y muchas ganas de ponerlo en práctica, y creo que poco a poco iremos disfrutando de propuestas más arriesgadas en nuestra ficción televisiva (en los últimos años ya se intuye, en mayor o menor medida, esa tendencia).

“Ley de Sangre” es una serie que no se rodará. No al menos en un futuro inmediato ni en España. Como además ya finalizó el plazo para la opción de compra de la productora y vuelvo a tener los derechos sobre ella, no me ha parecido mala idea compartirla aquí por si a alguien le pudiera interesar como ejemplo de lo que, ahora mismo, no se vende. Como dije en el anterior post, se puede aprender tanto de los proyectos que se producen como de los que no ven la luz.

Renuevo por lo tanto la invitación de ese post para que descarguen y lean aquí  el guión del piloto, si tienen interés, y que comenten, pregunten, critiquen todo lo que les apetezca, intentando mantenernos dentro de unos ciertos límites de buena educación. No me molestará que a alguien no le guste nada, incluso que le parezca muy mala, es el precio de exponerse. Insisto en la idea de que formarse como guionista implica también la necesidad de cultivarse una piel dura y de aprender de los errores propios y de las diferencias de criterio. Nada hay peor que un guionista endiosado que no acepta disensiones. Ya les avanzo que puede que algunos aspectos de la historia les recuerden de refilón a cosas ya vistas; en parte eran parecidos conscientes, en parte no, podemos discutirlos si quieren. Espero, también, que les resulte lo suficientemente entretenida como para animarse a leer hasta el final.

Lo único que sí les pido por favor es que, si alguien llega a la última página, no deje caer por aquí espoilers. Nunca se sabe.

Muchas gracias a todos.

(Por cierto, hoy estaré dando clase en el Máster de Guión de la UPSA, discúlpenme si no contesto inmediatamente).