CONSULTORIO: STORYBOARDS EN SERIES DE TV ESPAÑOLAS

2 octubre, 2012

Por David Muñoz y Koldo Serra

“Hola.

No sé muy bien a cual de los autores del blog dirigir este mail. Mi pregunta no es directamente sobre guión, pero sí sobre guionistas (creo).

Soy una dibujante de storyboard que trabaja en el mundo del cine, pero nunca he trabajado para TV y tengo un par de preguntas sobre ese medio.

¿En qué tipo de series se utilizan storyboards en España? Sé que en EEUU son relativamente habituales en la series de una hora o las que se ruedan al modo cinematográfico (single-camera) pero no en las que se ruedan con multicámara. ¿Ocurre algo parecido en España?

Y en caso de que se hagan storyboards para el rodaje de una serie (o de un determinado capítulo), ¿quién los supervisa? ¿Son responsabilidad exclusiva del realizador, o el coordinador de guiones tiene también que darles el visto bueno? He leído que en EEUU el showrunner o jefe de guionistas de cada serie se encarga, a través de una especie de libro de estilo, de verificar que todos los capítulos de la serie se ruedan igual, sin diferencias estilísticas entre un realizador y otro. ¿Ocurre algo similar en las series españolas?

Muchas gracias.

Jean”.

Hola Jean. Dado que tus preguntas son más de dirección que de guión, para contestarlas he recurrido a la ayuda del director de cine y televisión Koldo Serra, que sabe mucho más que yo de estos temas. Espero que sus respuestas te parezcan tan interesantes como me lo han parecido a mí.

Y Koldo, muchísimas gracias.

“La fuga”, una de las últimas series en las que ha trabajado como director Koldo Serra.

LOS STORYBOARDS EN LAS SERIES DE TV.: La verdad es que no suelen usarse storyboards en las series de televisión españolas. Pero supongo que dependerá de cada director. A la celeridad a la que se trabaja en televisión es complicado hacerlo. Esto, sumado a que se rueda mucho material a diario, complicaría hacer storyboard de todo.

Eso sí, cuando hay secuencias especialmente complicadas o con efectos especiales digitales, cromas y demás, es imprescindible para no perder tiempo o dinero.

A mí me suele gustar hacerlos si tengo tiempo, que no suele pasar muy a menudo.

Eso sí, yo lo que suelo hacer siempre es tener un guión técnico escrito el día anterior y mandárselo por e-mail a los jefes de equipo para que sepan lo que voy a rodar y como lo voy a hacer.

Para mí es imprescindible el pensar y tener claro antes de llegar al set cómo voy a rodar las cosas. Es más, me como mucho la cabeza con ello, me llego a obsesionar con secuencias que no lo necesitan, ja, ja, ja.

Otros directores prefieren llegar al set y hacer una puesta en escena con los actores y ver allí como rodarán. Cada cual tiene su forma de trabajar y todas son válidas.

De todas formas en “El don de Alba” (serie que acabamos de rodar) los tres directores entregamos “plantas de rodaje” de cada secuencia a diario. En un dibujo de la planta de cada set, marcamos donde irán y cómo se moverán las cámaras y los actores.

Éstas se reparten a todo el equipo y pese a no ser storyboards, funcionan como tal. Todo el mundo sabe cuantos bloques, de que manera y con qué valor se va a rodar cada plano en cada secuencia.

“Plantas” de la serie “El don de Alba”.

Planta de “La fuga”.

GRABACIÓN CON MULTICÁMARA: Aquí en España, quitando las comedias de situación al estilo de “Aída” o “La que se avecina”- que si se ruedan con multicámara, director y realizador – el resto de series se están rodando a la manera cinematográfica de la que habla Jean.

Eso sí, se rueda con dos cámaras (Al igual que en EEUU) sacando el doble de material en el mismo tiempo.

Normalmente se rueda en HD con cámaras Red One o últimamente Arri Alexa, con ópticas cinematográficas. Es decir, hay dos equipos humanos completos de cámara rodando simultáneamente y, dependiendo de las secuencias, se rueda, cruzando cámaras (plano & contraplano en una conversación) o por campos, rodando dos valores a la vez: Primer Plano y Plano Medio por ejemplo.

Series como “Imperium”, “Tierra de Lobos”, El Don de Alba”, “Gran Hotel” o “La Fuga” se ruedan de esta manera.

De hecho, últimamente muchas películas se están rodando de la misma manera., con dos cámaras. Se rueda menos tiempo pero se saca más material con las dos cámaras.

Como todo, tiene sus pros y sus contras.

Lo que está claro es que en televisión y con los tiempos que se manejan, para sacar 70/75 minutos de material en diez días, no hay más opciones.

EL USO DE LOS STORYBOARDS: La verdad es que en general los productores ejecutivos le dan bastante libertad al director para planificar y rodar como quiera. Se entiende que conocen como trabaja y se habla antes un poco de la forma que tiene que tener la serie.

Hay veces que el director suele tener cerca en el set al productor ejecutivo y en otras ocasiones se trabaja más conjuntamente en montaje. Maneras de trabajar.

De todas formas, y como ya he explicado que apenas se suelen hacer storyboards para las series españolas (tampoco para muchas películas), estos no se suelen supervisar.

Aunque también, como he comentado, en el caso de hacerse un storyboard para una secuencia de efectos en que van a estar implicados varios equipos y que económicamente va a ser más cara que las demás secuencias (por los digitales), la puesta del mismo es en común. Yo les muestro como quiero contarlo y vemos todos los planos y lo que conlleva hacerlos de esa manera.

A veces los planos van supeditados al coste directamente del efecto digital y se hace en función de este y no al revés.

Storyboards de “La fuga” para secuencias con efectos digitales .

LIBRO DE ESTILO: A veces sí y a veces menos. Depende de la serie y del productor ejecutivo. Pero también ocurre en algunas series yankees. Viendo diferentes capítulos de “Los Soprano” o “The Pacific” puedes saber que director ha dirigido cada capítulo.

De todas formas lo normal es que habiéndolo o no, los directores tratemos se rodar muy parecidos los unos a los otros.

Además elementos como la fotografía, común a toda la serie, sirven para “unificar” estéticas y línea de estilo.

Personalmente, en general siempre he entrado en series ya arrancadas. Series como “Gominolas”, “La Fuga” o “El don de Alba” ya habían arrancado cuando llegué y ya se había marcado previamente el tono narrativo y la línea a seguir.

Cuando pasa esto, yo trato de verme todos los capítulos rodados antes por otros directores para ver cómo lo han hecho y tratar de seguir su “libro de estilo”. Por supuesto cada uno somos diferentes y los guiones no son iguales, pero sí trato de seguir una serie de pautas que veo y no salirme de ellas.

En el caso de la mini serie “Karabudjan” que rodé para Antena 3, como la arranqué yo junto a los productores ejecutivos y guionistas, marcamos desde ese punto el tono y el lenguaje que tendría la serie. De hecho a la cadena se le hizo saber con innumerables referencias que línea llevaríamos, fotográficamente, a nivel de ópticas y a nivel de lenguaje. Al ser una mini serie y rodar yo cuatro capítulos de seis, trabajar junto a otro director fue fácil a la hora de ponernos de acuerdo en cómo tenían que ser los suyos para que no diera la sensación de que cada capítulo era de su padre o de su madre.

Incluso en este caso se pudo marcar una evolución en el lenguaje (y fotografía y vestuario) que partía de una manera de narrar muy concreta y terminaba en el sexto capítulo con otra, acorde a la evolución “mental” y física que iba sufriendo el protagonista que interpretaba Hugo Silva.

Lo ideal es hacer un libro de estilo y tenerlo, al igual que existe una biblia de personajes o un mapa de tramas.

Es cierto que esto no se suele dar en muchas ocasiones (al menos en los proyectos en los que he participado), al menos de manera muy marcada. Como decía, normalmente se suele hablar del tema antes de arrancar una serie. Incluso es un tema que se suele trabajar con la cadena. Dependiendo del proyecto a veces lo hay escrito y en otras ocasiones se trata verbalmente en alguna reunión.

Incluso en algunas de ellas es un tema que no se marca deliberadamente porque al productor ejecutivo no le preocupa que cada capítulo tenga el “estilo” de cada director.

Creo que depende de cada proyecto, de sus productores y de cómo se plantea.

Pasa lo mismo en torno a los guiones, hay veces que en conjunto de una serie uno es capaz de saber qué capítulos ha escrito uno u otro. Si es deliberado está bien, si no, malo.

También diré que a los directores siempre nos viene bien porque es cierto que a veces nos sentimos algo perdidos y no sabemos si la cosa tiene que ir por un lado o por otro.

Útil siempre será. Al final una serie es un conjunto de capítulos que hablan de los mismos personajes, de lo que les ocurre y en el mismo mundo en que está ambientada. Por tanto no debería de haber una diferencia bestial en la forma de contarlo o de escribirlo.

Al igual que, independientemente el número de guionistas que haya, se trata de que los personajes hablen de la misma manera o actúen acorde a una forma de ser prefijada, con el lenguaje debería de ser parecido. Al menos en un tipo de serie.

Como te decía, al final uno rueda como rueda y siempre tendrá cosas que le diferenciarán de otro director, ya sea por la puesta en escena, por la forma de trabajar con los actores, etc… Y eso es inevitable.

Uno no puede “vacunarse” contra “su estilo” y pasar a ser alguien aséptico en la manera de narrar. Pero siempre te puedes adaptar y tratar de hacer las cosas lo más parecido al resto de directores para que todo tenga esa unidad de la que hablábamos.


ALGUNAS DUDAS

27 marzo, 2012

Por David Muñoz.

Hace un par de semanas Tele 5 decidió que “La fuga”, la última serie de la que he sido guionista, no tenga una segunda temporada.

Normalmente no soy muy amigo de hablar en este blog de los proyectos en los que trabajo. Los cuatro o cinco folios de una entrada de Bloguionistas casi siempre me obligan a simplificar y a tomar atajos. Pero el proceso de desarrollo de una serie de televisión suele ser cualquier cosa menos sencillo. En este caso, cuando el guionista y productor ejecutivo Nacho Faerna concibió “La fuga”, la acción transcurría en el año 2055 y en una cárcel en la Luna. Cuando se estrenó, sucedía en un futuro muy cercano y en una plataforma petrolífera habilitada como prisión. Podéis imaginaros que entre medias pasó de todo, o casi. Así que para acabar explicando una versión de los hechos que se iba a quedar coja sí o sí, y que además podría sentarle mal, por inexacta, a algún compañero, prefiero callarme. Eso sí, espero que algún día Nacho Faerna, Joaquín Górriz (el productor ejecutivo de la serie tras la marcha de Nacho) y Tatiana Rodríguez (coordinadora de guión) se pongan de acuerdo para escribir el “cómo se hizo” de la serie. Os aseguro que a su lado el documental sobre el rodaje fallido en España de la película del Quijote de Terry Gilliam os iba a parecer una tontería (además, creo que la historia va más allá de lo puramente anecdótico y es bastante representativa de lo malo, lo bueno y lo regular de cómo se produce televisión en España).

Pero ya digo que no es eso de lo que quiero hablar hoy. En realidad tampoco quiero hablar de la serie en si. Sino de un tema en el que he pensado mucho según la audiencia iba perdiendo interés en “La fuga” semana tras semana.

Érase una vez una serie que ocurría en la Luna...

“La fuga” es una serie de “continuará”. Como es lógico, el hilo conductor de la serie es la fuga que le da título. En el capítulo 1 se presenta el plan de los personajes para escapar de la plataforma petrolífera, y en el 12 lo ejecutan. Aunque durante una fase del desarrollo, cada episodio incluía una subtrama que ocurría en tierra contando cosas sobre el pasado de los personajes que protagonizaban la trama principal (al estilo de las de “Perdidos”), estas fueron descartadas por razones presupuestarias. Rodar exteriores salía demasiado caro. Posteriormente, se decidió que los capítulos contarían historias carcelarias autoconclusivas. Pero cuando llevábamos escritos unos cuantos guiones, Tele 5 nos pidió que nos centráramos en el triángulo amoroso y en las tramas de los miembros de la resistencia y que aparcáramos o cerráramos cuanto antes las historias carcelarias que ya estaban abiertas.

La cuestión es que entre unas cosas y otras, al final “La fuga” se convirtió en una serie de la que no podías perderte un solo episodio si querías enterarte de lo que estaba pasando.

Y aunque su arranque fue muy bueno (casi un 17% de share), entonces llegó el fútbol, -dos semanas seguidas nada menos de Madrid/Barcelona-, los datos fueron a peor y empezó el parece que inevitable baile de fechas y de horarios. Que si hoy nos vamos los jueves, que si la semana que viene no emitimos pero volvemos a la siguiente los miércoles, que se anuncia a las 10 y media pero en realidad la emisión comienza a las 11 menos cuarto, etc.

O estabas muy atento a la parrilla de Tele 5 o era muy difícil saber cuándo se emitía “La fuga”. Recuerdo que un día, en medio de este lío, me llamó mi madre y me dijo: “Oye, ¿tú serie la han quitado ya, no?”. Pues no, no la habían quitado. Pero para muchos espectadores, “La fuga” había desaparecido de la programación.

Otro día un amigo que no tiene nada que ver con este negocio (es chófer) me dijo otra cosa que luego he escuchado más veces: “Pues es que como me perdí un episodio, me desenganché” .

En ese “desenganche” está la clave de todo.

Pese a Internet, todavía son muchos los espectadores que consumen televisión de la manera tradicional. “Hoy es martes, y después de cenar veo la serie de los martes”, me dijo hace poco una amiga mayor que yo. “Su” serie, la serie que ha elegido de entre las varias que se emiten. Y si no está “tu” serie, asumes que la han quitado y te pones a ver otra cosa (la serie de la competencia a la que te enganchas en lugar de la otra). Los que no la consumen así, se la descargan. Que quizá es lo que justifica las cifras récord de descargas que ha tenido “La Fuga”. ¿Para qué estar pendiente de los cambios en la programación cuando sabes dónde puedes encontrar la serie sin problemas? Lástima que las descargas no computen a la hora de decidir la continuidad de una serie.

Porque “La fuga” es un fracaso raro. No es que la serie no le interesara a nadie (ante lo cual habría poco que decir salvo tratar de hacerlo mejor la próxima vez) sino que a los millones a los que le interesaba no les merecía la pena esperar a ver cuando la programaba Tele 5 y preferían verla a su manera. Puede haberse dado la paradoja de que el éxito en Internet de la serie haya ido en contra de su continuidad al haberle restado espectadores en su emisión en abierto.

Según Vertele!, “La ficción se ha convertido en una de las series más seguidas en Telecinco.es y Mitele.es con un total de 3.146.199 de vídeos servidos (capítulos íntegros) desde que se estrenara a primeros de enero. De estos vídeos servidos, un total de 1.850.021 pertenecen a Telecinco.es, mientras que 1.296.178 pertenecen a Mitele.es. tal y como recoge Vanitatis”.

La cifra de Vertele! Se ha quedado antigua, porque en el momento en el que se publicó la noticia creo que solo se habían emitido ocho capítulos, pero aún así, esos más de tres millones me parecen una barbaridad.

Supongo que los programadores tendrán razones de peso para cambiar el día y la hora de emisión de una serie una semana sí y otra también. Me cuesta entender cómo nadie puede pensar que esa sea la forma de mejorar su “share”, pero… vete a saber, no soy un especialista en ese tema.

Sin embargo, mi impresión es que la relación de los espectadores con las series puede explicarse bien con la siguiente metáfora: conoces a una chica (o a un chico, vaya) y el primer día todo va estupendamente. Es  guapa, simpática y lo pasas de miedo con ella. Pero a la segunda cita la chica llega tarde, y a la tercera ni se presenta. A la cuarta ya te planteas si ir o no, pero bueno, después de pensarlo mucho decides darle una oportunidad. Pero si esa vez tampoco aparece… en fin, hay más mujeres en el mundo luchando por conseguir tu atención. Porque el espectador es un ligón. Viendo televisión todos somos Brad Pitt. Nos desean todas. Y el exceso de oferta nos convierte en unos veletas.

La cuestión es que al final el espectador que se siente maltratado, o pasa de la serie, o la consigue por otras vías. En los dos casos el resultado es el mismo: deja de verla por televisión.

De modo que partiendo de la premisa de que a pesar de todo los programadores saben lo que hacen (¿qué cadena tendría interés en sabotear su propio producto?), como guionistas quizá deberíamos preguntarnos cómo deberían ser las series que escribimos cuando estas van a ser emitidas por cadenas que tienden al “baile de parrillas”. Aunque bien pensado deberían ser las televisiones las que se lo pensaran dos veces antes de encargar series de “continuará” en las que perderte un episodio te impide comprender la historia. Total, nosotros nos limitamos a hacer lo que nos mandan.

No quiero decir que las tramas autoconclusivas sean la panacea universal. Hay muchas más razones por las que una serie no llega a funcionar. Pero sí que creo que merece la pena “blindar” las series contra los saltos en la programación escribiendo guiones que, independientemente de que hayas visto o no los capítulos anteriores, te ofrezcan algún tipo de satisfacción narrativa. Capítulos que cuenten una historia completa y no sean solo parte de una historia mucho mayor.

No se trata de que solo deban hacerse sitcoms o “procedurals” a lo C.S.I. Al fin y al cabo el cambio es el motor de la ficción dramática (e incluso series cómicas como “Con el culo al aire” incluyen tramas de continuará). Pero si yo fuera director de ficción de una cadena, me lo pensaría mucho antes de encargar una serie como “La fuga”. Intentaría que en “mis” series las tramas autoconclusivas supusieran al menos el 85% de cada capítulo. Algo que creo que en general hace muy bien Globomedia. La única alternativa es ofrecer siempre la serie a la misma hora el mismo día, y me temo que eso, salvo quizá en el caso de Televisión Española, y no siempre, es casi ciencia ficción.

Otra posibilidad es replantearse la manera en la que se mide el éxito de las series. Porque si se diseñan desde el guión para que sean consumidas cuando al espectador le apetezca verlas, muchas veces del tirón, ya sea descargándoselas o comprando la caja con la temporada completa en DVD, no sé qué sentido tiene que la continuidad de una serie dependa únicamente de su éxito en un medio donde las mismas características que son virtudes para el público que compra cajas y descarga, se convierten en defectos. Pero me da que eso tampoco va a ocurrir. Por lo menos no a corto plazo. No mientras la rentabilidad, o sea, los anuncios, estén en la televisión.

Precisamente he leído hace poco un artículo muy interesante de un periodista que no conocía llamado Ryan McGee, en el que habla tangencialmente de estos temas en su versión norteamericana. En “¿Hicieron los Soprano más mal que bien? HBO y el declive del episodio”, McGee explica como la popularidad del formato televisivo a lo HBO, donde cada episodio es solo un capítulo de una novela, y por tanto difícil sino imposible de disfrutar por si mismo, está haciendo más daño que bien a la escritura de las series. El artículo está muy bien argumentado y me temo que tiene razón. Así que la semana que viene (o a la siguiente) trataré de traducir parte para poder explicar las cosas en las que me ha hecho pensar y en cómo se aplican a la producción de series españolas.

Volviendo a “La fuga”, y terminando ya, creo que merece la pena reflexionar cómo ha sido su deambular por la parrilla de Tele 5, y también prestar atención a las cifras de descargas oficiales que ha tenido en la página de la cadena (y vete a saber las que ha tenido por medios extraoficiales). Y, sobre todo, creo que merece la pena tenerlo en cuenta a la hora de plantearse nuevos proyectos. Porque creo que ya no hay que pensar solo qué quiere hacerse de acuerdo al supuesto público que se busca (el famoso target) sino también en cómo va ese público a disfrutar del producto que se le ofrece. No podemos separar la forma del contenido.

La forma en la que se consume televisión está cambiando a toda velocidad. Y o espabilamos, o vamos a acabar quedándonos atrás.

*Justo termino el texto y me dice un amigo que ha estado en una reunión en una productora donde le han comentado que dada la dificultad de fidelizar al público joven (al que iba dirigido “La fuga”), se estaban planteando renunciar a ese tipo de proyectos para buscar un público de mayor edad (que en su mayor parte aún solo ve la tele), ese que ha convertido en un éxito la miniserie de la Pantoja.

Pero no creo que ese sea el camino. Esa es la técnica del avestruz. Meter la cabeza bajo tierra y esperar que pase el peligro. Y así no vamos a ninguna parte… salvo a la muerte, como el avestruz.


SIN GUIÓN

20 diciembre, 2011

por DAVID MUÑOZ

Hace más o menos un año, escribí una entrada en mi blog contando que durante el 2011 esperaba dedicar mi tiempo a cuatro proyectos. Como no podía decir demasiadas cosas sobre ellos no fuera que le sentara mal a sus productores o editores, decidí mostrar solo una imagen relacionada con cada proyecto sin explicar nada más.

Estas imágenes en concreto:

Y ahora por fin puedo contar a qué me refería con cada una de ellas.

-La primera es una plataforma petrolífera, el escenario de la serie de Tele 5 que por entonces se llamaba “2055” y que finalmente va a estrenarse (quizá el próximo enero) como “La fuga”.

-La segunda es un fragmento de la portada de la edición española de la novela “Capturado”, de Neil Cross, el creador de la serie de la BBC “Luther”. Compré los derechos de la novela junto al director Koldo Serra, y ya tenemos un guión que está haciendo la ronda por las productoras. Aunque ya hay quién se ha interesado por él, me da que tal y como están las cosas nos va a costar bastante más de lo que pensábamos conseguir que se haga la película. No es el mejor momento para mover proyectos. En todo caso, amigos productores que leéis “Bloguionistas”, si os interesa, ya sabéis cómo poneros en contacto conmigo.

-Luego, una ilustración inédita de Rayco Pulido para nuestro cómic “Sordo”. Un productor compró los derechos para llevarlo al cine y durante este año he escrito el guión junto al director, David Alcalde. Si todo va bien, podría rodarse el año que viene. Ojalá, porque es un proyecto que me gusta mucho y estoy convencido de que David tiene mucho talento.

-La última imagen es un trozo de una viñeta de un cómic que por entonces se llamaba “The Last Ones”. Cuando la subí, el dibujante y yo solo teníamos el dossier del proyecto (que incluía una sinopsis, varias páginas de prueba y los diseños de los personajes), pero aún no habíamos empezado a buscar editor. Varios meses después, lo vendimos a la editorial francesa Les Humanoïdes Associés, escribí el guión, y… antes de dibujar una sola página, el dibujante se vio obligado a abandonar el proyecto debido a sus problemas personales. Ahora mismo estamos buscando nuevo dibujante con la idea de conseguir publicarlo el próximo año. Después de recibir más de 150 e-mails de dibujantes interesados en hacerse cargo del álbum, el editor y yo hemos recibido la lista de candidatos a 3 que ahora mismo están trabajando en la prueba que nos ayudará a tomar la decisión definitiva.

Así que, como veis, ha habido de todo. En algunos casos el 2011 ha sido como esperaba, y en otros, ha sido totalmente distinto. Además de estos proyectos han surgido otros (por Ej., una miniserie para televisión muy interesante que ahora mismo está huérfana de cadena), y han empezado a asomar la cabeza los que puede que desarrolle a lo largo del 2012.

¿Me atrevo…?

Venga, sí.

Voy a repetir el juego del año pasado.

A día de hoy, estos parecen que van a ser los guiones en los que voy a trabajar el año que viene:

Vete a saber qué pasará con ellos. Ya os lo contaré dentro de un año. Seguro que casi nada ha sido cómo esperaba.

Así es este oficio. Lo único que puedes hacer es trabajar mucho, generar muchos proyectos y cruzar los dedos para que alguno llegue a hacerse realidad. Para bien y para mal, en buena parte nuestras carreras están en manos del azar (una ley que se modifica, una cadena de televisión que cambia de responsables…); no hay guión. A no lleva a B e inevitablemente a C. Vivimos en un eterno segundo acto. En una oposición que nunca se aprueba.

Y con esto digo adiós a Bloguionistas en el 2011. Como el año pasado, voy a tomarme un descanso hasta después de Reyes, como los escolares.

Pero para despedirme de este año, que en lo personal ha sido muy duro, quizá el más duro que he vivido, quiero dar las gracias a todos los compañeros con los que he trabajado en 2011.

En todos los proyectos en los que he participado este año he tenido la suerte de tener a mi lado a  gente buena cuyo apoyo ha sido muy importante para mí. Así que, Koldo, Óscar, los dos David A, Kano, Antón, Emma, Borja, Manel, Javier, Moure, Carlos M, Tati, Nacho, Mercedes, Joaquín, Bruno, Fabrice, Michi, Pedro, Carlos I…

…gracias.

Sin vosotros, todo habría sido mucho más difícil.

Y por supuesto…

…Feliz Navidad.