15 CUTRECES A EVITAR EN LAS PRIMERAS PÁGINAS

5 julio, 2017

Lucy V Hay es guionista, escritora y blogger en bang2write.com, donde publicó el artículo que traducimos hoy:

  15 Cheesy Writing Fails To Avoid In The First 10 Pages

               por Lucy V Hay. Traducción de Carlos Crespo.

Como bien sabe cualquier guionista, las diez primeras páginas pueden ser determinantes para que el guión sea un éxito o un fracaso. Pero hoy día, también los novelistas -tanto los que se autoeditan como los que intentan destacar entre la montaña de manuscritos no solicitados que reciben las editoriales- se van dando cuenta de que tienen que arrancar sus historias sin tiempo que perder. Los lectores y los espectadores tienen más cultura mediática que nunca y simplemente NO ESTÁN DISPUESTOS A ESPERAR a que empiece la historia.

Siendo el comienzo de tu trabajo algo TAN importante, no tiene sentido alguno incluir escenas o elementos que hayamos visto ya miles de veces. Hacer eso es comprar un billete de ida a la Ciudad de los Documentos Eliminados / trituradora de papel. Es una realidad muy cruda, pero habiendo tanto contenido y tantos manuscritos ahí fuera, algo con un aire fresco siempre tendrá prioridad sobre lo cutre y lo “esto ya lo he visto”.

Hasta aquí las malas noticias. La buena noticia es que es más fácil que nunca saber lo que huele a rancio. Aquí tienes la lista con las 15 cosas que estoy SUPERABURRIDA de ver, especialmente al principio de un texto. ¿Preparado? Pues vamos allá.

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1) Tipos misteriosos en funerales

Si has leído mi libro, Escribir y Vender Guiones de Thriller (Writing And Selling Thriller Screenplays,), ya sabrás que te vengo aconsejando en contra de hacer esto en thrillers desde entonces, porque estaba ya superaburrida de este tipo misterioso que llega al funeral con LA MISIÓN para el/la protagonista. ¡Bostezo!

Pues desde que salió mi libro, el funeral parece haber infectado todos los demás géneros también, sobre todo el drama y la comedia. ¡Argh! Mira, entiendo que las muertes puedan ser efectivas como catalizador, pero si decides incluir un funeral, POR FAVOR hazlo de manera innovadora o intenta encontrar otra forma de detonar la investigación de tu protagonista al principio del guión o la novela.

2) Llegar a casa “justo a tiempo”

¿Cuándo fue la última vez que llegaste a casa justo a tiempo de descubrir a tu pareja montándoselo con otra persona? De verdad, con la cantidad de películas y novelas que incluyen esta escena, una pensaría que le pasa a TODO EL MUNDO. Por favor, escritores, retirad esta imagen cutre, rancia y vieja.

3) Confesiones en el lecho de muerte

Cómo me gustan estos secretos familiares tan inesperados. Todo es maravilloso y guay en tu mundo cuando de repente alguien MUERE, pero antes de estirar la pata REVELA ALGO QUE LO CAMBIA TODO. ¿Quién narices hace eso? Esto apesta a “lógica de peli”. Tu protagonista debería descubrir estos tremendos secretos familiares por cuenta propia, de alguna manera. Así el personaje sería más activo, ¿no?

4) Caminar / correr

Solo te digo que más vale que tu película o novela vaya sobre caminar o correr si decides escribir páginas y páginas sobre el tema. Si no, lo único que tienes es un personaje caminando a algún sitio. NO REVELA PERSONALIDAD Y NO HACE QUE LA HISTORIA AVANCE. Y punto.

PERO… PERO…”¿qué hay de Clarice Starling corriendo en El Silencio de los Corderos?” Mira, me alegra que me hagas esa pregunta. Porque Clarice no solo corría, ¿verdad? Estaba haciendo una carrera de obstáculos… más o menos como la que le espera después con Lecter. ¡Boom!

5) Despertares y rutinas mañaneras

De verdad, colega, si incluyes esto al comienzo de tu guión (en particular), mereces que te lo trituren. Y no me refiero a tu guión. Muajajajajajaja.

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6) La terapia revela al verdadero personaje

Mi odio particular: empezamos con nuestro héroe o nuestra heroína, que normalmente se muestra hostil, negándose a participar porque su carácter es DEMASIADO COMPLEJO, NO TIENE TIEMPO PARA ESTAS MIERDAS. Terminamos con el terapeuta diciendo algo como “tienes que enfrentarte a esto, porque si no eres un peligro estando de servicio / para tu familia / para ti mismo”. AAAAAAH. A este odio mío le sigue muy de cerca cuando el personaje, normalmente una mujer, abre su alma y reconoce que su vida en casa es TERRIBLE, que su marido no la entiende y que sus hijos son unos desagradecidos.  ¡No, gracias!

7) Amante dentro del armario

Teniendo en cuenta el número 2 de esta misma lista, sería increíble que alguien pudiera ocultar una infidelidad colocando al amante dentro del armario las 24 horas… o sea, el marido tiene que saber dónde se oculta el otro tío, ¿no? EPIC FAIL.

8) Banda musical mala es abucheada

Esto parece ocurrir solamente en guiones (no lo recuerdo en ninguna novela, publicada o sin publicar). Curiosamente, ahora mismo estoy leyendo BASTANTES guiones sobre bandas tributo y sobre bandas de los 70 y los 80 que se siguen creyendo en la cresta de la ola. Casi siempre empieza con alguien diciéndole a la banda que tienen que abandonar el escenario, lo cual acaba en pelea. Ya está.

9) Interrogatorio policial

Obviamente, este sí tiene cabida, sobre todo en -sorpresa sorpresa- procedimentales policiacos. Pero demasiados guionistas y escritores usan este elemento para abrir a los personajes en canal y llenar el espacio con borbotones de diálogo. Hacer esto en la primera parte de tu guión o novela es una locura total, porque te cargas la intriga.

10) Tour guiado épico

Algunos guiones y novelas aprovechan el momento en que a un personaje le hacen una visita guiada por un espacio que no conoce para dejar caer un trozaco enorme de información. No está lo suficientemente camuflado, es obvio y hay que esconderlo mejor YA.

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11) Congelar el plano / nombre

Ya sabes cómo funciona: nos presentan a un personaje, se congela la imagen y su nombre aparece en grande en la pantalla. ¡Joder chaval, NO! No solo es una cutrevuelta a los años 90/00, sino que además aquí el guionista lo que hace es dirigir desde la página. Si vas a hacer algo así, al menos da una marca de dirección que sea original. Si no, vete ahora mismo al rincón de pensar. ¡Hombre ya!

12) La lectura del testamento

O sea, no. Es que me saco los ojos.

13) El día realmente malo, malo, MALO

Un personaje al que le pasan un montón de cosas malas, desde pisar un charco y empaparse cuando va camino del trabajo, hasta que le despidan o le humillen. Esto a veces se combina con el cliché número 2 de esta lista para conseguir una MUY repugnante y cutre asquerosidad. ¡Noooooo!

14) Pesadilla / Despertar

Es posible empezar con una secuencia que resulte ser una pesadilla / sueño – BABADOOK hace esto bien, demostrando que a veces el cliché puede funcionar, SOLO SI de verdad lo bordas. Pero 9 de cada 10 intentos se quedan en el cliché. ¿Merece la pena arriesgarse?

15) La enseñanza que tiene que ver con el argumento

Colegios, clases, universidades y aulas magnas son GENIALES como escenario de conflictos potenciales en una historia, pero demasiado a menudo aparecen solo para volcar sobre nosotros un montón de información por algún motivo. Ver el número 10 de esta lista. Esconde esa información CON HABILIDAD, no nos abofetees con ella.


THE COMEDY CROWD: LOS 5 MAYORES ERRORES DEL GUIONISTA DE COMEDIA

21 diciembre, 2016

Jon y Peter han fundado The Comedy Crowd, una comunidad que apoya a los creadores de comedia para que aprendan, colaboren entre ellos y obtengan un feedback. Este post lo escribieron para la web Bang2Write, una de las webs más útiles que pueden existir para quien se dedique a escribir.


Los 5 mayores errores del guionista de comedia

Artículo original: Top 5 Mistakes Comedy Writers Make.

Existe la idea de que ahora es más difícil que nunca entrar en comedia. Escritores consagrados han lamentado el cambio de horarios y presupuestos que ha sufrido la televisión a favor del drama y de las malditas “dramedias”, y en detrimento de la comedia de situación (también conocida como sitcom).

Si lo que tú estás intentando es hacerte un hueco en el primetime de la BBC y no eres un humorista consagrado, esos escritores probablemente tengan razón – sí que es muy difícil entrar en comedia.

Pero visto desde otras muchas perspectivas es un GRAN momento para el aspirante a escritor de comedia.

Si lo que estás buscando es ver tu guión realizado y encontrar una audiencia, la comedia es ahora más accesible que nunca. Para tener ventaja, los escritores necesitan adaptarse a un nuevo mundo donde los shows de éxito crecen a partir de contenidos de pequeño formato, y deben evitar estos cinco errores que los ralentizarían:

1) Lanzarse directamente a escribir una comedia de situación.

Andy Riley (Veep, Black Books) equipara empezar escribiendo una sitcom en tu viaje por la escritura de comedia con empezar el gimnasio usando la mancuerna más pesada.

Nuestra opinión es que las sitcoms deben ser el producto final de una idea que ya ha sido probada. Los sketches son el mejor modo de empezar, porque cada uno puede ser una mini-sitcom a su manera. De esta manera puedes probar tus personajes, endurecer tu escritura, y no invertir demasiado tiempo antes de saber si una idea tiene o no tiene potencial.

2) Centrarte en cualquier otra cosa al principio que no sean los personajes.

Si aceptas el consejo de arriba tu objetivo es simple: Crea personajes geniales.

Tu idea puede girar en torno a una premisa o a una situación en particular, pero eso no va a llamar la atención de nadie, los personajes lo harán.

Lo que realmente buscan los productores son personajes, así que no decepciones. Trabaja en la construcción de personajes ricos e interesantes, y muéstralos en piezas cortas como monólogos o sketches. Son la base de tu comedia, el resto se puede construir más adelante.

3) No recibir un feedback de manera temprana.

Hay muchas razones para no buscar feedback. Asusta, se siente personal, y podría dar como resultado darse cuenta de que la idea que pensabas que era buena no lo es tanto.

La comedia es el género más subjetivo de todos. Y nuestra opinión sobre el propio trabajo es muy poco fiable. Así que expón tu trabajo lo antes posible. Te va a ahorrar tiempo y te va a dar confianza en que estás persiguiendo una idea con potencial. Nosotros hemos estado utilizando un plan de trabajo donde los escritores intercambian feedback bastante pronto, lo cual ha probado ser bastante positivo para aquellos guionistas que ya estaban listos para plasmar sus ideas.

4) No editar sin piedad

Aprender a desechar material que no es lo suficientemente bueno marca una gran diferencia en la calidad final de la pieza.

Obtener feedback también te va a ayudar a editar. Es muy difícil cortar líneas divertidas, y ese es el problema: gran parte del material que desecharas será bueno (guárdalo en el cajón para otra ocasión), pero el impacto de hacer toda la pieza más ajustada y precisa es mucho mayor que el efecto de esas secciones individuales.

5) Trabajar solo

Probablemente hayas notado una cosa:

Muchos escritores abrazan la soledad, y no estamos sugiriendo que todo proceso de escritura debe ser colaborativo, pero para provocar un impacto escribiendo comedia necesitas tender tu mano. Encuentra personas con la capacidad de llevar tu guión a la realidad a través de desempeño, feedback y motivación.

Los canales online ahora permiten a los escritores probar y evidenciar la calidad de sus ideas. Si eres capaz de crear ideas originales, tienes voluntad de abrazar los formatos cortos y de encontrar otros creadores de comedia que te ayuden, entonces se te abren un mundo de oportunidades.

¿A qué esperas? ¡Buena suerte!


Texto original de The Comedy Crowd publicado en Bang2Write. Traducción de Nico Frasquet.


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10 ERRORES FRECUENTES DE LOS ESTUDIANTES DE GUIÓN

11 enero, 2016

por Sergio Barrejón.

Dar clases de guión no es particularmente lucrativo. La docencia quita tiempo y energía que uno podría emplear en trabajos mejor pagados, o en escribir esos proyectos personales que siempre está uno postergando. O mejor: en pasar más tiempo con la familia y amigos.

2019. Máster de Guión, Univ. Pontificia de Salamanca. © Jean Cité.

Pero dar clase es rentable, de una manera distinta a la económica. No quiero caer en el cliché según el cual “el profesor aprende más que los alumnos” (menudo fraude). Pero lo cierto es que uno se renueva como profesional.

Cuando uno es guionista profesional corre el riesgo de anquilosarse, encasillarse, acomodarse en una forma rutinaria de trabajar. Analizar muchos textos con ojo crítico ayuda a desentumecer el músculo creativo. Estar en contacto con jóvenes aspirantes obliga a repensar las técnicas, los arquetipos, los clásicos. Le recuerda a uno que escribir consiste en investigar, explorar, arriesgar. Y es que cuando crees que eres bueno, es porque ya estás viejo. Enseñar rejuvenece.

Basándome en lo que he vivido en mis clases de la ECAM, de másteres como el de Salamanca, y en mis propios cursos, he escrito un decálogo de errores comunes de los estudiantes de guión:

1. Pensar que no tienen contactos. En general, conviene pensar menos en los malditos contactos y más en lo verdaderamente importante, que es escribir mucho y cada vez mejor. Pero la cuestión es que la mayor parte de los estudiantes de guión, por definición, ya tienen “contactos”: sus profesores. Muchos, pero muchos profesionales de guión muy reputados, estarán encantados de echarles una mano a sus ex alumnos si preguntan con sentido común, con educación y con respeto.

2. Pensar que los estudios les dan más posibilidades de trabajar. Muchos estudiantes de guión piensan que, al poco de terminar su máster o su curso, alguien les hará llegar una de esas míticas PRUEBAS DE GUIÓN, mediante la cual demostrarán su TALENTO y verán abrirse ante ellos LAS PUERTAS DE LA INDUSTRIA. En realidad, a nada que uno lo piense, no hay ningún motivo lógico por el cual el productor ejecutivo de una serie esté dispuesto a contratar a jóvenes recién salidos de la escuela, sin ninguna experiencia, y cuya actividad literaria se limita a esperar que alguien les haga llegar una prueba. No funciona así. Uno sólo se acredita como escritor… bueno, escribiendo.

Por un lado, es casi imposible (¿Imposible del todo? No, pero CASI) que un chico de veintipocos haga una prueba brillante para una serie si antes no ha escrito unos cuantos cientos de páginas. Un largo, unos cuantos cortos, una obra de teatro, un proyecto de serie, un piloto

Por otro lado, hacer una prueba brillante no garantiza que uno tenga los recursos para alimentar la exigente máquina de una serie semanal (ni hablemos ya de una diaria) durante meses, manteniendo un buen nivel y sin acabar en un psiquiátrico. Molaría mucho que así fuera, pero en la vida real las cosas no suelen ser así. (¿Acaso nunca ocurre así? Alguna vez, pero CASI nunca). En la vida real, uno puede haber entrenado con el mismísimo Yoda, pero si se enfrenta a Darth Vader demasiado pronto, lo más probable es que le corte una mano. Y en la vida real no te implantan una mano biónica al final.

3. Pensar que tienen vidas infinitas. El ambiente controlado y seguro de una escuela o facultad de guión es engañoso. Hay un cierto tipo de alumno que piensa que entregar un guión sin terminar, o lleno de erratas, o de incoherencias, no va a tener consecuencias, porque al fin y al cabo sólo está estudiando (léase pagando) y “tiene derecho a equivocarse”. Esto es un error gravísimo. En primer lugar, nadie tiene derecho a equivocarse nunca, en ninguna circunstancia de la vida. Lo que ocurre es que todos nos equivocamos, y lo lógico es ser más o menos tolerante con los errores ajenos, especialmente con los errores de la gente que está empezando. Pero de ahí a pensar que tienes DERECHO a equivocarte va un abismo.

Lo cierto es que los errores que cometes en la escuela también te pueden pasar factura. Recuerda que tus profesores y tus compañeros son tus primeros “contactos”. ¿Quieres quedar como un vago delante de tus primeros contactos? No es buena idea. Tus tareas de clase deben estar tan bien trabajadas, tan bien formateadas y tan bien presentadas como si fueran encargos profesionales pagados en oro puro. Nunca es demasiado pronto para adoptar una actitud profesional. En el caso de que algún día yo tenga que recomendar a un guionista joven, es poco probable que elija al que en mis clases presentaba sus guiones tarde, sin portada, con erratas y escritos en Word con Comic Sans.

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4. Juzgar a sus profesores por sus créditos profesionales. El hecho de estar pagando para aprender guión enturbia, en cierto modo, todo el proceso. Dado que el objetivo final es que uno cobre por escribir, hay algo contradictorio en empezar pagando por hacerlo. Y algunas personas, por su carácter, sólo saben lidiar con esa contradicción adoptando una postura cínica ante el proceso: “qué me va a enseñar a mí un guionista de Amar es para siempre“.

Un sano escepticismo hacia las presuntas capacidades del profesor siempre está bien. Le protege a uno de caer en el sectarismo de algunos gurús del guión. Pero no confundamos sano escepticismo con autodesprecio. Porque seguir acudiendo a unas clases que consideras una mierda no es más que una forma de autocastigo. Si eres tan bueno, los profesores tan malos y las clases tan caras, ¿qué haces ahí? Coge todo ese dinero que estás pagando e inviértelo en producir tu propia película low budget.

5. No creer en sus personajes ni en sus historias. Éste quizá es el peor error. Y tiene mucho que ver con el punto anterior. Cuando uno empieza a profundizar en el proceso de la escritura, se da cuenta de que es condenadamente difícil hacer esto bien. Y no hablo sólo de la técnica. Es que, apenas uno se pone en serio a escribir, se da cuenta de que la única manera de no escribir una basura banal es PROFUNDIZAR en la historia. Y profundizar en la historia duele. Porque consiste en poner algo PROPIO en el texto. Hay que dejar un trocito de la propia piel en cada página. Hay que vomitar. Hay que desnudarse. Hay que sacar a la luz cosas que la gente normal no va por ahí enseñando. Y eso DA MIEDO.

Para paliar la falta de autenticidad y de profundidad, muchos estudiantes recurren a EFECTOS:

  • Referencias culturales que no son más que una desesperada búsqueda de complicidad en la cobardía
  • Giros impactantes por inesperados… pero que no afectan a la vida del protagonista, igual que el guionista quisiera no ver alterada su vida por la historia (cosa que es necesaria para que la historia valga algo)
  • Diálogos altisonantes o súper irónicos para demostrar que, a falta de valentía, al autor le sobra inteligencia.

6. Pasar demasiado tiempo delante del ordenador. Uno no llega a ser escritor si pasa más tiempo en las redes sociales que leyendo libros. Que viendo películas. Que asistiendo al teatro y a conciertos. Y ninguna de esas cosas debería ocupar más tiempo que el que se dedica a escribir. Como además conviene hacer algo de ejercicio al día, dormir siete horas y relacionarse con los amigos y la familia, alguien que está realmente dedicado a formarse como guionista no debería tener tiempo de entrar en Facebook. Y si un estudiante realmente considera que el tiempo que pasa en las redes sociales es importante para su carrera, entonces debería dedicarle un tiempo fijo cada día. Debería planificar y administrar correctamente el tiempo que invierte ante el ordenador. Y recordar que, con las mismas manos con las que teclea, podría agarrar un bolígrafo y un cuaderno. Y escribir fuera de casa, lejos de las pantallas y las distracciones.

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7. No pasar suficiente tiempo delante del ordenador. No existe nadie tan ingenuo como para pensar en llegar al equipo olímpico de atletismo sin entrenar todos los días durante AÑOS. Sin embargo, muchos estudiantes piensan que con vomitar la primera versión de un guión de cortometraje ya están listos para petarlo. Las probabilidades de que alguien lo pete con su primer guión son las mismas que las de ganar el bote del euromillón. Imposible no es, pero NO TE VA A PASAR A TI. Así que opta por el camino lógico: sienta el culo en la silla y escribe cuatro páginas diarias. No serán buenas. De hecho, lo más probable es que sean atroces. Porque los primeros cientos de páginas de todos los escritores casi siempre son atroces. Por eso conviene escribirlas cuanto antes, para que cuando empecemos a escribir las páginas decentes y a ganar dinero con ellas, aún nos quede juventud para disfrutarlo.

8. Entregar su guión demasiado pronto. Escribir un guión no es complicado: basta con sentarse y enumerar una serie de acciones en presente de indicativo, trufándolas de vez en cuando con diálogos atribuidos a unos personajes con nombre propio. Ni siquiera hace falta inventar nada: todas y cada una de las palabras que se usen pueden sacarse de un diccionario. Ahora bien, que el resultado tenga sentido o un mínimo interés es difícil. Difícil que te cagas. Por eso, muchos estudiantes se dejan llevar por la euforia de haberlo conseguido y se apresuran en mostrar al mundo su creación, esperando erróneamente que el mundo compartirá su alegría.

No es buena idea. Lo recomendable, cuando uno termina un primer borrador, es guardarlo en el cajón unos días. Dos, doce… Depende de cada cual. Pero hay que dejarlo reposar. ¿Te comes el bizcocho nada más sacarlo del horno? No, ¿verdad? Pues con tu guión lo mismo. Lo has terminado. Enhorabuena. Siéntete bien. Eres parte de esa élite que no sólo quiere escribir, sino que efectivamente escribe. Pero no te vengas arriba demasiado pronto. Guarda el borrador. Déjalo madurar en tu cabeza. El fin de semana que viene lo relees. Corriges las ciento treinta y siete erratas que no parecían estar allí la semana pasada (y que sólo son la mitad de las que realmente hay). Y entonces sí, se lo enseñas… a tu grupo de lectores beta. (¿No tienes un grupo de lectores beta? Echa un vistazo al error número 10.)

9. Entregar su guión demasiado tarde. En televisión, y a veces también en cine, un guión brillante y sin erratas entregado fuera de plazo es peor que un guión mediocre, en Word y en Comic Sans entregado dentro de plazo. Los plazos son importantes. Habrás oído ya que el cine (y la televisión) es a la vez arte e industria. No es un cliché. De que tú entregues a tiempo puede depender mucho dinero. Pueden depender muchos empleos. Entrega en plazo. También en clase.

10. No escuchar. Cabe suponer que cuando una persona decide estudiar una materia, es porque quiere aprender todo lo posible sobre esa materia. En el mundo del guión se produce con frecuencia una paradoja: gran parte de la gente que se dedica a estudiar guión es porque piensa que lo sabe todo sobre guión. No escuchan los consejos de sus profesores. Se toman las sugerencias de reescritura como ofensas personales. Ninguna idea ajena les convence. Las referencias que se les proponen les resultan anticuadas, facilonas o banales. Erróneas. Asisten a conferencias y charlas con la ceja levantada. Olvidan incluso los consejos más prácticos que reciben en clase. Y no es falta de inteligencia. Es sólo prepotencia inducida.

En cierto modo, resulta comprensible. En una sociedad donde la prensa “especializada” vive de la caridad de las multinacionales, donde los datos de taquilla son noticia, donde la percepción del artista cinematográfico está polarizada entre los conceptos de “genio” y “titiritero subvencionado”, es difícil enfrentar esta profesión de forma sobria y sensata.

Por otro lado, a cada generación le incomoda especialmente el discurso de la generación anterior. Es lógico e incluso saludable. Por eso es tan importante que el estudiante de guión cuente con un grupo de lectores beta. Esta es una de las mayores ventajas de ser estudiante: conocer y frecuentar a colegas con los que se comparten intereses, criterio e incluso franja de edad. Un estudiante de guión ganará mucho si cuenta con la ayuda de uno o dos lectores afines, con los que haya la suficiente confianza para intercambiarse primeros borradores y decirse las verdades a la cara, por dolorosas que puedan ser. Y si, en lugar de discutir sus comentarios en el momento, se dedica a escucharlos atentamente y reflexionar sobre ellos durante un par de días, especialmente sobre aquellos con los que no está de acuerdo. No es casualidad que los guiones necesiten de este proceso dialéctico: el arte dramático se basa en la discusión y el conflicto. Igual que dos personajes que están de acuerdo no dan lugar a una escena, un lector beta no es útil si no encuentra defectos a tu guión.

Y hasta aquí. Esto es lo que he aprendido de mi experiencias docentes. Espero que haya sido de utilidad para algún estudiante de guión. Si en algún momento he sonado paternalista o impertinente… es porque lo soy. No conscientemente. Me gustaría no serlo, pero qué demonios: soy un profesor cuarentón que pontifica desde un blog. Cómo no voy a sonar paternalista para gente a quien le doblo la edad. Quiero pensar que de vez en cuando digo algo concreto que resulta aprovechable. Pero al final, esto es un arte. Nadie tiene la fórmula para hacerlo bien. Desde luego, yo no la tengo. Como mucho, puedo orientar a alguien en el uso de ciertas herramientas. Nada más.

Supongo que el error número once podría ser “hacer demasiado caso a profesores, gurús y blogueros bocazas”. Por mucho Obi-Wan o Yoda que nos haya aleccionado, en el momento de enfrentarnos a Darth Vader vamos a estar solos.