EL MINISTERIO DEL TIEMPO: ASÍ SE ESCRIBIÓ LA ESCENA DE LORCA VIENDO CANTAR A CAMARÓN

26 mayo, 2020

Recién incorporada al equipo de guión de El Ministerio del Tiempo, Isa Sánchez (Malaka, 321 días en Michigan) recibió el encargo de escribir uno de los capítulos que más repercusión han tenido: Bloody Mary Hour.

Atención spoilers


INT. LOCAL FLAMENCO – DÍA

Rótulo: Granada, 1979.

FEDERICO

¿Hemos viajado por el tiempo?

JULIÁN

Digamos que ha sido un sueño.

CAMARÓN DE LA ISLA (29 años) empieza a cantar.

CAMARÓN

El sueño va sobre el tiempo flotando como un velero/ flotando como un velero. Nadie puede abrir semillas en el corazón del sueño/ en el corazón del sueño...

Julián y un Lorca emocionado están en el pequeño local.

FEDERICO

Es mi poema. ¿Tantos años después se acuerda España de mí?

JULIÁN

Sí.

FEDERICO

Entonces yo he ganado. Ellos no. Dejemos las cosas como están.

Julián lo mira emocionado, mientras Camarón sigue cantando.

La guionista malagueña Isa Sánchez.

Esta es la última versión de guion de la secuencia que cierra el capítulo de El Ministerio del tiempo ‘Bloody Mary Hour’, emitido el pasado martes 19 de mayo de 2020. Y pongo el año porque puede que esta escena quede para la historia de la televisión.

Desde el mismo momento en el que se emitió, los mensajes, referencias, GIFs, fotos, capturas y retweets se dispararon hasta hacerla viral. A partir de ahí, la escena ha sido comentada por críticos, periodistas de renombre, seguidores de la serie, compañeros de profesión y miles de espectadores anónimos de distintos de países, la mayoría, emocionados y admirados por su potencia poética.

Esta es la fuerza de El ministerio del tiempo: imaginar momentos históricos que nunca sucedieron pero que desde que son creados, recuerdan, repiensan e interpretan La Historia para siempre. Todos los que seguimos la serie desde su primer capítulo, lo sabemos.

Yo soy ministérica. Desde chica. Así que, cuando Javier Olivares me propuso entrar en su equipo de guion para la cuarta temporada, junto a Carolina González y Jordi Calafí (después se sumarían Daniel Corpas y Pablo Lara), me alegré por partida doble: como fan y como profesional.

Cuando me incorporé, ya estaban escritos los dos primeros capítulos y me pasaron el dossier de la temporada completa con las tramas y algunas escenas clave; de entre las cuales, las que más me emocionó sin duda, fue el encuentro imposible entre Federico García Lorca y Camarón de La Isla. Había escenas buenísimas (¿habéis visto cómo arranca el cuarto capítulo?), pero esa… Uf. Por eso, cuando me tocó escribir la escaleta y primera versión del capítulo que la contenía, me fui a casa más contenta que unas castañuelas.

Estuve leyendo sobre la repercusión de la publicación en 1979 del álbum La leyenda del tiempo, sobre los poemas de Lorca, sobre su muerte y el soterramiento de su figura las décadas posteriores.

Después, intenté imaginar cómo hubiera reaccionado Federico si hubiera podido escuchar sus versos cantados décadas después por ese portento musical tan revolucionario como él. Eso me lo llevo. Me llevo la emoción del proceso, de inventar imágenes, acciones y palabras posibles en este cruce ‘cuántico-poético’ (esto es del profesor Emilio González Ferrín) cuando todavía no existía en la cabeza de nadie.

Eso nos lo llevamos siempre los guionistas. Me emocioné imaginándolo, escribiéndolo, leyendo las posteriores versiones y viendo el resultado en TV (Ángel Ruiz es un grande que no deberíamos dejar ver en nuestras pantallas de aquí en adelante).

En la sala de guión, barajamos otras ideas, como que Julián intentara advertir a Federico de su muerte, pero este le tapara la boca para no escucharlo. Planteamos también que Julián confesara al poeta que aún no habían (no hemos) encontrado su cuerpo y este cerrara diciendo:

FEDERICO

(...) Mejor dejar las cosas como están. Además, si nunca encontraron mi cuerpo... quién sabe.

Yo quería introducir la posibilidad de que un poeta tan libre e innovador como Lorca probablemente hubiera sido de los pocos que disfrutara y valorara al instante ese nuevo flamenco que creó Camarón para la historia.

FEDERICO

(fascinado)

Nunca pensé que el flamenco pudiera sonar así.

JULIÁN

Ni nadie. Camarón fue un revolucionario. Y un grande, como tú.

Cuántas cosas nos hubiera gustado poner en boca de Federico… y qué difícil elegir una sola que condense la esencia de un encuentro como este. En eso consiste nuestro trabajo, ¿no? Desde luego, la elegida es perfecta. No lo digo yo.

Llevo toda la semana recibiendo felicitaciones por esta escena y yo no dejo de responder que ni la idea ni la reescritura final son mías, sino mérito absoluto de Javier Olivares.

Sabemos que el guion de una serie de TV es un trabajo de equipo en el que cada guionista aporta ideas, escribe, reescribe y se deja reescribir, y el proceso de trabajo en El Ministerio no es diferente:

  • Primera reunión de equipo para esbozar escaletas de tramas capitulares y trasversales;
  • Reparto de capítulos entre los guionistas, bien de forma individual (como en este capítulo 3 que me tocó a mí), por parejas (capítulos 1, 2, 6 y 8) o incluso tríos (5 y 7);
  • Desarrollo en casa de las escaletas;
  • Nueva reunión para corregir y afinar escaletas;
  • Redacción en casa de la primera versión dialogada; notas del showrunner a esta primera versión;
  • Reescritura (segunda versión) del guion en casa y entrega al showrunner para que reescriba personalmente la “última” versión.

Tras esto, vienen las reuniones con los directores y lecturas técnicas que prosiguen la cadena de versiones y separatas. Así que sí: es un trabajo de equipo.

La particularidad de El Ministerio es, como ya se ha dicho tantas veces, que se trata de una serie de tono, enfoque y argumento muy personal creada por dos hermanos, de los cuales, desgraciadamente, solo tenemos a uno para salvaguardar la idea primigenia.

Por eso el trabajo carga más sobre los hombros de su creador y por eso lo de la incomodidad, porque hay que reivindicar el mérito cuando se nos quita (que no son pocas veces), pero no gusta quedarse con flores que no nos corresponden (que también pasa) como cuando un actor o un director de fotografía cuenta aquello a lo que la letra no puede llegar o no hemos conseguido que lo haga. Esto es algo a lo que le doy muchas vueltas en mi trabajo y en mis clases, pero dejémoslo si acaso para otro post.

Bloody Mary Hour tiene otros momentos memorables como las charlas entre Irene y María I de Inglaterra, el predictor en la corte inglesa del s. XVI, la propuesta de reclutamiento del Duque de Alba a Alonso de Entrerríos o su irrupción en el Palacio de Woodstock junto a Pacino al grito de “Stop. In the name of love”.

Y no me olvido, cómo no… de los no-besos de Amelia y Julián (evidentemente, soy fan total de nuestros Amelian). Muchos de estos pasajes requerían bastante documentación, gracias a la cual hemos recordado y aclarado algunos aspectos confusos sobre este periodo histórico, como el lugar de encierro de Isabel (que en algunos documentos aparece equivocado), el supuesto carácter sanguinario de María Tudor o sus supuestos embarazos que no llegaron a término.

Todas esas lecturas y conocimiento me los llevo también. ¿Y cuánto vale eso? Está claro que lo que he ganado yo no se puede medir en parámetros cuantificables, como sucede con el impacto de una serie tan importante como esta, como sucede con todo lo que importa de verdad.

Isa Sánchez


NO HAY QUIEN LAS ENTIENDA

22 noviembre, 2017

por Isa Sánchez

– ¿Cómo que el café preparado, Johnny? —preguntó Mike mientras su amigo ahondaba una muesca en la barra y apuraba su tercer vaso de bourbon—. ¿Te preparó el café y después se largó?

– Así es Mike. Cuando me levanté, ella se había llevado todas sus cosas, pero me había dejado el café preparado.

– ¿Y no te ha dejado una nota ni nada?

– Nada, Mike… Ya sabes: mujeres… No hay quien las entienda.

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Olatz Arroyo y Marta Sánchez al inicio de su charla: “Mujeres que escriben comedia”.

Como en cualquiera de las escenas similares que hemos visto en el cine, los libros y en todo lo que se lleva contando desde que se cuentan cosas, los pobres Johnny y Mike no entienden nada. Las mujeres hacen cosas raras sin que sepamos sus motivos. No creo que este texto pueda ayudarlos, pero quizá les dé alguna pista sobre por qué están tan perdidos.

Los pasados 2, 3 y 4 de noviembre tuvo lugar en Santiago de Compostela el V Encuentro de guionistas (cuyo resumen se puede leer aquí gracias al currazo que se metió anotando y redactando Teresa de Rosendo), una sucesión de charlas de las que salí, como muchos de mis compañeros, con un chute de inspiración y ánimo para escribir más e intentar hacerlo bien.

La presencia de la mujer en la comedia

Una de estas charlas fue la que dieron Olatz Arroyo y Marta Sánchez sobre la presencia de la mujer en la comedia. Ellas, como guionistas de larga trayectoria en series de TV (7 vidas, Aída, Gran Hotel, Allí abajo…) venían a reclamar la necesidad de desprejuiciar a la industria nacional y sus gerifaltes respecto al potencial cómico de la mujer, ya sea como personaje o como autora/estrella (“Desde Lina Morgan, no ha habido otra Lina Morgan”, repitieron en un par de ocasiones con toda la razón del mundo). ¿Cuánto tiempo va a tardar España en engancharse al carro de mujeres cómicas que capitanean todo tipo de espacios audiovisuales? A lo Tina Fey, Kristen Wiig o Lena Dunham entre otras (norteamericanas todas).

Una de las sentencias con las que Marta y Olatz introdujeron su presentación fue que se necesitaban “más comedias no DE mujeres, sino CON mujeres”. Y a esta diferencia entre el DE y el CON es a la que quiero dedicar mi primer artículo para bloguionistas (gracias por acogerme entre vosotros), ya que ahí reside buena parte del meollo. El protagonismo de personajes femeninos en una historia no implica que estos tengan que ser el contenido a tratar. Dicho así puede parecer obvio, pero vista la situación de nuestro cine y nuestra TV, la obviedad parece quedarse solo en lo teórico. A veces, he explicado esta diferencia a mis alumnos con una equivalencia: la mujer como tema versus la mujer como argumento. Y es que no es lo mismo hablar DE ellas, que A TRAVÉS DE ellas. Obvio de nuevo, ¿no?

Si lo primero, hablar DE mujeres (así enunciado, como si pudiéramos constituir un tema por nosotras mismas porque compartimos cualidades, virtudes y defectos esenciales… un asunto que bien daría para otro artículo), es algo que a alguien determinado en unas circunstancias concretas, puede parecerle poco apetecible, interesante o…. cansino (hartible como dicen por el sur); lo segundo, hablar CON mujeres, es algo tan habitual en el día a día, que parece extraño que pueda ningunearse en nuestra ficción. Y es que somos muchas… como hemos dicho tantas veces: la mitad de la población. Y no somos iguales (perdón, que se me cuela de nuevo el asunto para otro artículo).

Le preguntaba alguien del público a Concepción Cascajosa, quien nos brindó una auténtica masterclass como las que suele regalar a sus oyentes, por qué creía que en Estados Unidos, de ramalazo tan machista, nos llevaba la delantera en cuanto a ficciones de protagonismo femenino. Aunque la respuesta derivó a otras reflexiones de carácter más sociológico, a mí me da por pensar que probablemente, esto se debe más a la avispada visión de negocio estadounidense que a una mayor conciencia de género en el país que ha elegido a don Donald para que los gobierne.

Tampoco hay que ser muy avispado para suponer que las mujeres somos un importante nicho de mercado deseoso de ficciones que nos contemplen más allá de ser el tesoro que proteger, la damisela que salvar o la motivación de pulsiones testosterónicas increíbles. (Sobre la construcción patriarcal de los personajes femeninos es muy interesante la segunda parte de esta entrevista a Laia Aguilar, Mercè Sarrias y Carmen Fernández Villalba). Repito: somos muchas, somos la mitad. Y si es hartible el temita de la mujer y solo se lleva escuchando unos años, podéis imaginar cómo estamos algunas del hombre como tema, protagonista y amo, como lleva siendo siglos.

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Concepción Cascajosa analizando las tendencias narrativas en las series internacionales para 2017-2018.

El temita de la mujer y el temita del hombre

Dicho esto, podemos plantearnos qué es eso del temita del hombre. Pues no lo sé, o sí, porque todos asumimos al hombre como el personaje neutro capaz de personificar cualquier tema universal, como si no compartiera (solo) con sus congéneres cualidades, virtudes y defectos esenciales, mientras que la mujer acostumbra a vehicular solo asuntos considerados femeninos. Es decir: con un personaje masculino puedo hablar de lo que quiera, pero uno femenino debe estar justificado por la trama, como si el género (el de las tías, claro) acarreara (SOLO) determinados temas prefijados. Como si a nosotras no nos importaran las hipotecas, la crisis de los cuarenta, los políticos que nos roban, la amistad… o salvar al mundo, qué coño.

El otro día, le contaba a un amigo una idea para una historia sobre el equipo olímpico de un deporte individual formado por cuatro deportistas. Él, conociéndome como me conoce, me preguntaba extrañado si todos los personajes serían hombres. Yo contesté que claro que no. Entonces mi amigo me preguntó si serían dos y dos, o tres hombres y una mujer. No se planteó que podrían ser tres mujeres y un hombre. Y lo entendí, fíjate, porque tres hombres y una mujer podrían representar cualquier historia, pero la combinación de tres mujeres y un hombre, destacaría al hombre del trío femenino. Y cuesta pensar una historia en la que este papel destacado no fuera el del vértice principal, en vez del de un elemento secundario subordinado al trío de protagonistas femeninos, como es lo habitual en el 3 más 1 contrario.

En la charla, se mencionó a Sole, quizá el mejor personaje de 7 vidas, interpretado magistralmente por Amparo Baró y prácticamente ajeno a su condición de mujer. ¿Cuántos personajes como este hemos visto? Es que para tener más Soles tenemos que creer y defender que puede haberlas. Mientras sigamos constriñendo a los personajes femeninos en temas considerados femeninos, seguiremos careciendo de mujeres de edades variadas, (¡edades intermedias incluso!) con problemas de madurez, laborales, existenciales, etc. Y claro, así, si nadie nos explica, es que no hay quien nos entienda. Y los pobres Johnny y Mike seguirán perdidos, haciendo muescas en barras y bebiendo bourbon sin entender nada.

Total que, como una cosa es el tema y otra el argumento, podemos hacer series y pelis CON mujeres sin que sean DE mujeres. Y para eso estamos los guionistas aquí: para crear argumentos potentes a través de los que tratar temas interesantes… e incluso, variados. Así que ¡hagámoslo!

* Si quieres saber más sobre Olatz Arroyo y Marta Sánchez, puedes hacerlo a través de dos entrevistas que se le hicieron en el Blog anteriormente, aquí y aquí.


HABLANDO DE “321 DÍAS EN MICHIGAN” CON ISA SÁNCHEZ

28 marzo, 2014

Texto y fotos por Alberto Pérez Castaños y Vicente Bendicho Cascant

Isa Sánchez es la coguionista de 321 días en Michigan, largometraje seleccionado en la Sección Oficial del Festival de Málaga, y que cuenta con la particularidad de ser una producción en la que casi el cien por cien del equipo, incluyendo al director y coguionista Enrique García  y al reparto, es de la propia ciudad de Málaga.

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Isa Sánchez

321 días en Michigan cuenta la historia de Antonio, un joven ejecutivo que es condenado por fraude fiscal y delitos financieros. Para que su entorno no se entere de que va a ingresar en la cárcel, decide contar que se va a Michigan a cursar un MBA.

“La idea era que el espectador viera al protagonista como una persona normal, como tú y como yo, que de repente tenía que entrar en la cárcel. Buscamos que el espectador se sintiera cercano al protagonista y se identificara con él”, empezó a explicar Isa Sánchez cuando le preguntamos acerca de la elección del protagonista, que a pesar de pertenecer a un gremio tan odiado actualmente por la sociedad, logra conectar con el público. Discutimos esto y ella puntualiza: “El público se posiciona junto a él porque, en contraposición con los otros internos, es el más cercano a la realidad del espectador”.

Enrique García, el director, ya había visitado la cárcel algunas veces para impartir unos cursos de cine a los internos. De estos cursos salió una idea para un cortometraje titulado Tres razones, que compartía actores y protagonistas con la película. Isa Sánchez se incorporó al proyecto después de que el director, Enrique García, ya tuviera una primera versión del guion. “Una vez me incorporé yo, decidimos empezar de cero pero sin perder la esencia. Manteniendo la base de los personajes y el espíritu de la historia, empezamos a desarrollar las posibles tramas y en paralelo iniciamos el proceso de documentación”.

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Isa Sánchez con Chico García, protagonista de “321 días en Michigan”

Una de las primeras decisiones que se tomaron fue la de mantener la cámara dentro de la cárcel, es decir, que el espectador tuviera la misma información que los internos. Isa nos contó que ésta fue la única propuesta que contemplaron: “Para que el espectador se metiera en la película, debíamos hacer que se sintiera como un recluso más”. No es que todo ocurra dentro de la cárcel, sino que lo que ocurre fuera, está en off. De esta forma, solo nos enteramos de lo que les pasa a los familiares y amigos de los reclusos cuando alguien va a visitarlos, por lo que tenemos la sensación de asistir a una realidad cuarteada, sin posibilidad de saber realmente qué ocurre más allá del muro de la cárcel. Precisamente esto es lo que buscaba el equipo de 321 días en Michigan.

Otra de las decisiones que tomó el equipo fue la de abordar el tema y la historia con naturalidad y cercanía. “Sabíamos que queríamos un drama carcelario alejado de la épica. Las experiencias de Enrique García respecto al género venían marcadas por la realidad, no por otras películas. Él había visitado muchas veces la cárcel y tenía una opinión que no era la que nos suelen mostrar en las películas. En este sentido, nuestro referente era la realidad que vivimos, no otras películas del género”, aseguró. De hecho, la guionista malagueña nos explicó que la primera aproximación se hizo casi desde el documental, mediante entrevistas tanto a los reclusos como a los funcionarios, quienes ayudaron especialmente en la parte de verosimilitud, aportando datos sobre el funcionamiento de una cárcel: “Disfruté mucho del proceso de documentación. Todo el mundo está dispuesto a contarte su película, su vida. Si prestas atención y eres respetuoso, la gente se abre”.

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Relacionado con la documentación que realizó, Isa nos contó qué fue lo que más le impactó: “Lo que más me impresionó fue la rutina de las puertas. Hasta que no se cierra una, no se abre la siguiente. Ahí fue cuando realmente tuve la sensación de encierro. Esa era la sensación que queríamos transmitir”.

En la actualidad, Isa Sánchez combina sus trabajos personales con la docencia en la ECAM, donde imparte clases de guion en el primer curso. “A mis alumnos les exijo mucho, porque considero que, al ser estudios superiores, el que está ahí es porque quiere, por lo que yo les pido que den el máximo de ellos mismos”, aseguró. En cuanto a los consejos que da a sus alumnos se pueden resumir en pensar mucho antes de escribir y confiar en las reescrituras.

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Al terminar la entrevista nos encontramos con Daniel Castro, que este año es jurado de la sección Zonazine del Festival