Sube Majo Siscar y arranca su ponencia con un clip de fragmentos de Lo de Évole que arranca risas y aplausos.

MAJO SISCAR. La temporada pasada tuvo un millón de espectadores de media por programa, seguimos siendo lo más visto de La Sexta. No lo digo para fardar. Lo digo porque en estos tiempos de reels infinitos, de tertulias infinitas… hacemos un programa basada en la conversación, con lenguaje de documental, sin juegos ni estridencias, y aun así la gente nos ve. Siendo un ornitorrinco, somos un romántico intentando coquetear galantemente en la calle Laurel, rodeado de ruido y despedidas de soltero. Es un programa a medio camino entre periodismo y entretenimiento. De hecho, en los premios nunca saben a qué nominarnos. A veces hemos competido contra el Especial campanadas de Navidad de José Mota.
No tenemos plató aunque hacemos entrevistas largas. Tiramos datos contratados con rigor en mitad de lo que parece un diálogo fluido. Jugamos a propiciar escenas como en un documental. Cada programa es único. Buscamos patrones universales, sí, pero no tenemos un formato. Hacemos un traje a medida para cada entrevistado.
Proyecta una entrevista con Manuel Carrasco, ex triunfito: un montaje que homenajea Resacón en Las Vegas.
Él tiene un viaje del héroe en su narrativa: viene de un entorno humilde, de pronto le llega la fama con Operación Triunfo, luego tiene una recaída, una remontada… Y todo esto queríamos contarlo de forma diferente. Porque nuestras charlas, aunque no lo parezcan, están 100% guionizados. No sólo las preguntas, eso por supuesto, pero también las localizaciones se eligen de forma que propicien situaciones, pero también de forma que nutran a la historia. Jugamos con esos límites entre realidad y la ficción. Con Manuel Carrasco en Londres fuimos a comprar ropa de segunda mano, a determinados bares… fuimos a un open mic… Generamos unas secuencias que diesen la sensación de “una noche de fiesta en Londres”, aunque en realidad fueron dos tardes-noches (en Londres anochece muy pronto) y por supuesto no iban borrachos.
Todo este artefacto lo genera un equipo de guión junto con Realización, y concretamente en el programa de Carrasco consiguió un espíritu festivo, brillante, juguetón… que reflejaba en cierto modo la personalidad del invitado. Obviamente, al ex Fiscal General del Estado no nos lo íbamos a llevar de farra por Londres. Pero bueno, con él intentamos adoptar la estética de La Conversación de Coppola, incluyedo cámaras viejas para lograr cierta textura, etc.
El guión tiene muy interiorizado el modo de expresarse de Jordi. Él podría hacer la entrevista sin guión. Es una ventaja para Guión que sea tan experimentado, pero a la vez nos obliga a incorporar su lenguaje, su forma de expresarse. Évole es un personaje más del programa, no es sólo “el entrevistador”.
Cuenta la descacharrante historia de Évole pidiéndole a Lola Herrera que fingiera un orgasmo como en Cuando Harry encontró a Sally. Risas y final abrupto porque se acaba el tiempo. Aplausos. Esto va toda velocidad. Cuatro charlas TED de 20′. Si parpadeas te lo pierdes.