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LOGROÑO: “JESÚS MARTÍNEZ ASENCIO. NO SÉ DÓNDE ME HE METIDO. TELE, CIENCIA Y TODO A LA VEZ EN NINGUNA PARTE”

Segundo día del Encuentro de guionistas. No sé dónde me he metido yo, pero me he perdido la primera ponencia, de Joserra Fudio. Intentaré reconstruir un resumen con las notas que amablemente me pasarán otras personas. Vamos allá con la segunda ponencia del día.

JESÚS MARTÍNEZ ASENCIO. Esta historia comienza en la Fantástica Historia de la Ansiedad del año pasado. Me hackearon la cuenta de Twitter, tuve sesión de tanatorio, cistitis… y me obligaron a preparar una charla en el Encuentro, delante de todo el gremio. Y yo tengo mucho miedo escénico. Pero me sobornaron con orfidales y dije p’alante. Y me convencieron para dar una charla sobre guiones y ciencia.

Os pongo en contexto: llevo toda la vida dando disgustos a mis padres. En una familia de abogados, dije que quería dedicarme primero a la Física… y luego al artisteo. Me fui a Madrid a estudiar guión y rechacé un contrato científico de 90.000€ al año. Pero al terminar el máster, decidí juntar los dos aspectos: la ciencia y el guión… y de esa mezcla sale la divulgación científica. Le envié un email al creador de Órbita Laika, y él me dijo que tenían el equipo completo, pero que le gustaba mi perfil y se guardaba el currículum para más adelante.

Y una semana después me enviaron una prueba de guión. Justo cuando ya estaba yo listo para volver a casa y escuchar el sonoro “ya te lo dije” de mi madre. Pero hice la prueba, me contrataron y entré en Laika. Y ahí descubrí las diferencias entre cine y TV.

Los científicos hacen cosas importantes pero les gusta estar de chill también. Ir a su ritmo, con sus papers… Y en la tele todo lo necesitan para ayer.

También me di cuenta de lo importante que es distinguir lo que se cuenta del cómo se cuenta. (Proyecta la foto de la Voyager 1 Un punto azul pálido. La describe fríamente. Luego proyecta el arranque de la serie Cosmos de Carl Sagan, con esa voz en off que te pone los pelos de punta: nuestro planeta es una mota solitaria en la oscura inmensidad cósmica… todo eso).

JESÚS MARTÍNEZ ASENCIO. ¿Veis la diferencia? Una cosa es dar fríos datos y otra cosa es esta narración de perspectiva humanista, que también da datos… pero a la vez aporta emoción, que es el ingrediente principal de las historias. Es a lo que nos dedicamos todos: a transmitir emoción con las historias. No sirven sólo para entretener e informar. Las historias crean vínculos, conectan a las personas. A esto lo llamo yo el guionismo de Troya: trasladar movidotes científicos a través de historias emocionantes. Tú cuentas una historia con valor dramático… pero a la vez estás colando un mensaje. El clip de Carl Sagan en Cosmos con el pálido punto azul contiene un evidente mensaje ecologista: ése punto azul es el único lugar donde podemos vivir, cuídemoslo.

Series como House, Numbers, Breaking Bad, Big Bang Theory o pelis como Jurassic Park han generado un repunte en el acceso de estudiantes a carreras de ciencias. Cuando yo entré en la Universidad no había nota de corte. Después de Big Bang Theory la nota de corte era muy alta. Había mucha demanda de estudios científicos.

La mejor forma de convertir la ciencia en un contenido de interés cultural masivo es… Hollywood. Bueno, nosotros no somos Hollywood pero en eso estamos. Contamos historias en la continuidad, llevamos colaboradores, hacemos clips de realidad aumentada (una vez destruí el plató, se lo comió un agujero negro)…

Y un día me di cuenta de que el guionismo de Troya se puede extender a otros formatos y otras cadenas que no sean La 2 de TVE. Y empecé a trabajar en Quién quiere ser millonario verificando asuntos de ciencia porque ya tuvieron problemas en temporadas anteriores que generaron controversia y críticas en redes.

¿Cómo funciona? Los guionistas, ahora llamados redactores de preguntas (abucheos entre risas en la sala) hacen preguntas a cholón, y detrás venimos los verificadores… a destrozarlos. Para que no los destrocen luego los tuiteros.

Y poco a poco pasé a escribir directamente preguntas de ciencia. Luego tuve un período de paro, e hice algo bastante extremo: quitar de mi currículum todo lo relacionado con la ciencia. Para sonar más a guionista, y menos a científico.

Y así descubrí que el guionismo de Troya podría aplicarse a otros ámbitos que no fuesen la tele. Por ejemplo: guionista de museos. ¿Sabéis a veces cuando vais a un museo y la guía es un peñazo? Pues si eso se escribe bien, hilando una historia interesante, el contenido acaba siendo interesante. Y lo mismo con talleres, exposiciones interactivas (por ejemplo una para ilustrar el eclipse total que va a haber en España este mes de agosto, que se va a liar parda).

(Hace un truco de mentalismo imposible de transcribir).

Os animo a que sigáis contando historias y a que sigáis intentando cambiar el mundo. Fuertes aplausos.

 

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