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EVA LIBERTAD: FILTRAR EL MUNDO A TRAVÉS DEL CINE

Eva Libertad sale, dice “hola” y ya se lleva una ovación.

EVA LIBERTAD: No aplaudáis mucho, que tengo poquísimo tiempo. (Risas). Me han pedido que cuente el proceso creativo de Sorda.

Eva cuenta que la historia nació de los emails en los que su hermana sorda le contaba una lista de miedos que tenía ante su inminente maternidad. Eva Libertad tenía otra idea para hacer el corto, pero quedó desplazada por el descubrimiento de que ella, incluso siendo hermana de una mujer sorda, nunca había pensado en los miedos que una mujer sorda podía tener a la hora de ser madre.

Justo después de hacer el corto (Sorda, en el que se basa el largometraje) salieron las primeras ayudas al cine de Murcia (donde ellas viven). Y decidieron presentarse. Y justo en ese momento el corto, que al principio de la distribución parecía que iba a pasar sin pena ni gloria, empieza a ganar premios y a tener mucha repercusión. Y empiezan a ver lo que produce en la audiencia esa historia de una persona sorda y sus miedos.

Eva cuenta una técnica súper interesante para centrar la historia: escribe una “carta de motivación”… pero no para ninguna comisión. No. Se escribe una carta a sí misma contándose qué historia quiere contar y por qué. Y así encontró la parte más luminosa de la historia: el vínculo entre esa pareja de sorda y oyente que van a ser padres.

EVA LIBERTAD. Por mucho que quieras a la otra persona, hay un lugar al que no puedes acompañarla. Y viceversa.

A ese tema central, Eva Libertad sumó un montón de documentación sobre cómo viven la maternidad las madres sordas. Para empezar, el parto. Parir rodeada de personas con las que no te puedes comunicar de forma completa. Luego amplió la investigación al arte creado por personas sordas. Para conocer toda la cultura de las personas sordas mucho más allá de ese diagnóstico capacitista que para mucha gente las define y las acota.

Ella no quería simplemente documentar el proceso de parto de una mujer sorda. No quería hacer una “tesis sobre la sordera”. Y se topó con una frase sobre Borges: él sólo investigaba hasta el 40%. Luego dejaba de investigar. Y entonces paró la investigación… y decidió filtrar el mundo a través del cine.

EVA LIBERTAD: Ya tenía el sustrato. Ahora tocaba el proceso enigmático de filtrar la vida. Cada persona tiene una vida específica. ¿Qué le falta y que le sobra a tu vida? ¿Cómo aplicas tu voz, tu punto de vista, pero prescindiendo de tus sesgos? Y luego… confiar.

Sobre la construcción de personajes. Eva concibe a los personajes como multicausales. Las personas somos enigmáticos. En realidad, no se puede saber por qué la gente hace lo que hace. No hay una lógica que nos explique por completo. (Proyecta una frase de Miranda July que empieza diciendo “nadie sabe nada”… y desaparece de la pantalla antes de que pueda transcribirla). 

Durante el desarrollo, me decían que Ángela (la protagonista sorda) corría el riesgo de caer mal y Héctor… es perfecto. Y eso me parecía bien. Tenemos el derecho de caer mal. A todos nos pasa en cierta medida. Y Héctor… pues yo conozco hombres así. Que cuidan, que acompañan. Yo me lo creo. No quería someterme a ciertos roles de género. ¿Por qué un personaje masculino no puede cuidar?

Ana Sanz Magallón me ayudó a darme cuenta de que tenía que colocar el parto antes de lo que yo lo tenía en el guión. Para poder desarrollar todos los problemas posteriores al nacimiento.

Luego el diseño sonoro de la película fue todo un tema. Se llegó a plantear una película sin sonido. Sorda. Pero yo no quería hacer eso. Yo quería ver el vínculo con su pareja oyente. Entonces decidí guardarme la forma de oír de Ángela para ese momento en que el público calculaba yo, empezaría a no entenderla. “¿Qué le pasa a esta? Tiene una hija que la quiere? Todo le va bien. Es una caprichosa”. Ahí es cuando yo hice que la película contase la forma de oír de Ángela, para que la entendieran.

Eva Libertad celebra que el Senado ha promovido un protocolo para atender a mujeres sordas en sus partos. Y en el texto están las palabras de su hermana Miriam al agradecer el Goya. “Las personas sordas no somos mudas. Tenemos una voz”.

Aplausos. Ovación.


Texto: Sergio Barrejón. Foto: Débora L. Giammarini.

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