EL DESARROLLO: ¿GUIONES PROFESIONALES O ESCRITOS EN RATOS LIBRES?

En el  primer curso de guión que impartí ofendí sin intención a un alumno al decir que me parecía que para un guionista casi era más importante saber qué hacer con sus ideas que tenerlas. En definitiva, tener claro cómo desarrollarlas. No le convencí, y la verdad es que esta denostación del desarrollo está muy arraigada en nuestro país, no sólo ya por este alumno, sino por productoras e, incluso, las instituciones que se encargan de la cultura y el cine.

Para aclarar conceptos, el desarrollo son todas esas acciones que el guionista debe llevar a cabo desde la base, la idea, hasta tener una versión terminada de su guión. Es un proceso que puede conllevar una etapa de documentación, si la historia lo requiere, y que tiene una duración indeterminada. A medida que se avanza se van tomando decisiones, cada una de las cuales te conduce por un camino determinado.

A veces llegas a un punto en que te das cuenta que ese camino es erróneo, de modo que hay que localizar la decisión que te llevó allí, corregirla y emprender de nuevo el viaje. Por esto, de una misma idea pueden surgir mil desarrollos distintos, tantos como decisiones debamos tomar. Se trata de encontrar el mejor camino en un bosque de infinitas opciones.

Es obvio que sin desarrollo no hay guión, y que es una etapa crucial en todo proceso de escritura. Sin embargo no hay cultura del desarrollo en España porque supone inversión, se traduce en pagar por algo que aún no existe. Pero es que, si no lo pagas, no existirá, o no existirá de la mejor manera. Es decir, en España no se apuesta por el I+D del cine. Bueno, tampoco se hace mucho por la Ciencia, pero ese es otro tema.

Según datos amablemente facilitados por Rodolf Giner de FAGA para este artículo, en el último estudio sobre la situación del guionista que realizó la SGAE se reflejaba que el 65,7% de los guiones que se “movieron” por parte de productoras no recibieron retribución alguna. Al 27,7% le pagaron por una opción de compra (cuya media es inferior a 2.000€), y solo el 5% consiguió que le pagaran la totalidad.

En Hollywood, el modelo ideal de industria para esto del cine, parecen tenerlo más claro. Según datos de FAGA también, se produce sólo 1 guión de cada 10 que se desarrollan. ¿Es porque los otros son todos malos? Alguno lo será, sin duda, pero un alto porcentaje no salen adelante porque no encuentran los medios para hacerse. Se entiende que forma parte del proceso.

Puede que se trate de un proyecto caro, o demasiado experimental o… lo que sea, pero hay que leerlo para poder valorarlo. Para eso también sirve un guión. Evidentemente no tiene por qué producirse cada guión que se escribe, pero cada guión sí debe estar lo mejor escrito posible.

¿Y quién debe costear esa inversión en desarrollo? Sin duda los productores, que son los principales beneficiarios si la película sale bien, pero aquí algunos productores son especialmente hábiles en ahorrar todo lo que puedan.

No es su culpa directa, forma parte de los pilares sobre los que está edificada la raquítica industria patria, así que… ¿para qué pagar por un desarrollo si pueden ahorrárselo? Esto no es nuevo y lo ilustró magistralmente Fernando Fernán Gómez en “El vendedor de naranjas” allá por 1961, pero completamente vigente hoy día:

Las plataformas y cadenas están empezando a invertir en desarrollo, pero lo hacen con proyectos propios surgidos internamente. O con creadores muy específicos y de cierto renombre, quedando la creatividad en manos muy concretas y dirigidas.

Algunas comunidades autónomas cuentan con ayudas al desarrollo, frente a otras que no, creando una profunda y desconcertante desigualdad entre profesionales de un mismo país que no se encuentran con igualdad de oportunidades según sea su lugar de residencia.

El ICAA contaba con unas ayudas nacionales al desarrollo, pero esta iniciativa desapareció durante la crisis y aún no ha regresado pese a las continuas promesas incumplidas de los sucesivos gobiernos de distinto signo, dejando un profundo hueco en la industria. Recientemente este organismo ha convocado unas ayudas para que otras entidades se ocupen de esta tarea, es decir, que sean otras instituciones las que se ocupen de gestionar este proceso de desarrollo.

¿Por qué no lo hace el ICAA como antiguamente? Pues parece ser que el ICAA aspira a que cada guión que vea su desarrollo apoyado se produzca, y es que eso es algo que, como hemos visto, no se puede saber antes de escribirlo por mil y una razones, motivo por el que han decidido pasarle la pelota a otras instituciones.

Es de suponer que instituciones que ya apoyan el desarrollo se vean beneficiadas con esta convocatoria, pero en el fondo no crecerán las opciones de que los guionistas puedan ver su trabajo respaldado directamente sino a través de otros organismos y entidades que lo harán con sus socios o aplicando los criterios de selección que crean oportunos.

Entre estas instituciones que cuentan con programas de desarrollo distinguiría dos tipos: las que van dirigidas directamente a autores, como las de la Academia de Cine, la Fundación SGAE o DAMA, y las que se dirigen directamente a productoras, como es el caso de The Screen.

Con las primeras tengo alguna experiencia. Algunas cuentan con apoyo económico y otras no, por lo que se cubre ese hueco del desarrollo de manera muy desigual pese a su indiscutible apoyo y el esfuerzo que les supone a las instituciones. Pero en mi opinión todas fallan en lo mismo, y es a la hora de hacer llegar los proyectos a la industria. Sigue quedando de la mano del guionista y de su suerte el llegar a potenciales productores.

En algunos casos sí se están haciendo sesiones de presentación y pitch de esos proyectos. Lo hace la Fundación SGAE con los procedentes del laboratorio de series de televisión en Conecta Fiction. Lo hacen las Residencias de la Academia de Cine. Pero debería ser algo que estuviera incluido en toda iniciativa de este tipo, puesto que sin ello su labor, en mi opinión, queda incompleta.

En definitiva, sin inversión en desarrollo las historias que produzca nuestro cine serán o deficientes o estarán siempre dependientes de lo que impongan las modas. Esas coletillas tipo “la gente ahora sólo quiere comedia” o ese “mejor adaptar una historia de éxito de otro país”.

Hacer películas cuyo guión no haya tenido el tiempo suficiente para madurar y crecer provoca un gran daño. Resta público a una cinematografía como la nuestra, que ya tiene dificultades para atraer a gente a las salas.

Sin inversión en los creadores tenemos una industria escrita en los ratos libres, en los huecos disponibles sobre las mesas de las cafeterías. O en los almacenes de las tiendas donde sus autores se ven abocados a trabajar para mantenerse.

En resumen, una industria edificada sobre no profesionales porque no pueden hacer de su vocación su profesión. Quizás estos creadores lleguen a vender un guión, pero para el segundo se verán en la misma complicada situación, y no podrán construir una carrera donde cada proyecto lleve al siguiente y donde poder crecer profesionalmente.

Sin inversión quedan fuera las nuevas propuestas, las nuevas miradas, ese tipo de proyectos que hace que una cinematografía avance, que sea característica. Y no por ello deben ser películas arriesgadas sin posibilidades en taquilla. Hay ejemplos que demuestran lo contrario.

Los creadores necesitamos que se apoye y se incentive el desarrollo. No sólo económicamente, sino también abriendo ventanas en los que podamos presentar y mostrar aquello de lo que somos capaces de hacer. No apostar por los nuevos creadores es cerrar las puertas al futuro.


 Pedro Pablo Picazo

5 comentarios en «EL DESARROLLO: ¿GUIONES PROFESIONALES O ESCRITOS EN RATOS LIBRES?»

  1. Un artículo brillante. Solo comentar lo de que en Hollywood se produce 1 guión de cada 10 — eso es de un optimismo exacerbado. Le falta un cero.

    Lo que si tienen un sistema de managers y agentes en el que es mucho más fácil que te lean. No se puede entender muy bien que para un guionista español, sin nombre ni padrino, le sea mucho más fácil trabajar o ser reconocido en América que en España solo por la manera en la que tenemos montado el chiringuito aquí. Y eso habría que cambiarlo, digo yo.

  2. Artículo muy interesante.
    Lleva usted mucha razón.
    A mi modo de ver el problema radica en la base misma de la profesión.
    Nadie considera escritor a un guionista. Ni siquiera muchos guionistas se consideran tal cosa.
    Hoy en día todo está enfocado al pitch.
    Y ya pocos cursos de guion enseñan a escribir. Enseñan a vender.

    Usted es dramaturgo. Una palabra que rezuma nobleza.
    Por qué esa gran diferencia entre dramaturgo y guionista? Hacen lo mismo.
    Sin embargo, al dramaturgo lo consideran escritor y al guionista, no.

    Yo amo la literatura y el primer profesor que tuve de guion me dijo que me olvidara de ella.
    -En los guiones no hay literatura – grito.
    Y eso me mato.

    Cuando me preguntan a qué me dedico respondo que soy escritor. Y escribo mis historias en formato guionizado.
    -Eres guionista. De los que escriben chistes. Eso lo puedo hacer yo también.

    Ahí agacho la cabeza y me voy.

    El libro es del escritor y no del editor.
    La obra de teatro es del dramaturgo y no del director.
    Sin embargo, la película es del director y no del guionista que la escribió.

    Hace poco contemplé en televisión una escena que refleja perfectamente lo que digo.
    Era en la segunda cadena estatal.
    Emitían una película española, que llegué tarde a ver, pero sí a tiempo para la tertulia posterior.
    La presentadora, dos actrices, el director y la guionista.
    Vi los últimos diez minutos. La presentadora preguntaba con entusiasmo. Las actrices respondían sobre la calidad de sus papeles y la dureza de sus interpretaciones. El director hablaba sobre lo complicado del rodaje pero el buen ambiente creado entre todos.
    A la guionista nadie le dirigió la palabra.

    El último mono de la compañía, que decía mi abuelo.

    Y así nos va. Una profesión cada día más vilipendiada y moribunda.

    En fin, disculpe la extensión pero es que estoy muy cansado.

    Muchas gracias.

    Ximo.

  3. Muy cierto todo, aunque yo veo que hay un cierto problema de terminología, probablemente debido a que no hay un consenso sobre lo que es el desarrollo. Desde la humildad de mi posición de productor autodidacta, me atrevería a proponer que debemos diferenciar entre el desarrollo de guión y el desarrollo del proyecto:

    Las ayudas a desarrollo de guión deberían ser para el guionista, facilitando que una buena idea pudiera llegar a convertirse en un buen guión, algo que requiere de muchas horas de trabajo de escritura, investigación y documentación. Y varias reescrituras y versiones. Deberían ayudar también a que ese guión, una vez terminado, llegue hasta las personas potencialmente capaces de producirlo. Ahí termina el desarrollo del guión.

    El desarrollo del proyecto es cosa bien distinta, en la que ya no interviene solo el guionista sino que requiere de al menos un promotor (las analogías con el ladrillo siempre se entienden mejor) al que llamaremos productor porque será el dueño del producto final, tras pactar y retribuir a todas las partes implicadas.

    Ese desarrollo del proyecto es, a mi entender, la fase que comprende desde que el productor manifiesta su intención de convertir en película ese guión… hasta que se da luz verde a la fase de producción (el rodaje), una vez conseguida la financiación y armado el equipo. La fase de desarrollo durará normalmente muchos meses (probablemente años) sin garantías reales de llegar a ver la luz verde, por lo que tiene sentido que no haya una compra del guión sino una opción de compra. Esta debería compensar al guionista, el motor de esta aventura, por el trabajo ya realizado y por el riesgo de lucro cesante que asume al dejar su proyecto en manos de un productor que podría no conseguir llevar a buen término el desarrollo del proyecto. 2.000€ es un insulto en toda regla. Un proyecto de 2M€ (una peli indie) no puede comenzar con una inversión del 0,001%. No tiene ningún sentido. El guionista debería exigir más o buscar otro promotor para su proyecto. Puede acceder a rebajar el precio de venta, si quiere, pero nunca debería vender tan barata la opción de compra.

    Y hay que tener en cuenta que, a lo largo de esa fase de desarrollo del proyecto, es probable que se requieran nuevas versiones del guión. El proyecto ya no es solo del guionista, todo el mundo opina: el productor, el director, los coproductores, las televisiones, todo el mundo quiere meterle mano a la trama. Armar el proyecto puede requerir cambios de escenarios, de personajes, de lo que sea. Hay que seguir escribiendo, puede que el guión que finalmente se rueda haya cambiado considerablemente con respecto a aquel que sobre el que se pagó una opción de compra. Todas esas versiones deberían ser convenientemente retribuidas, nadie debería esperar que el guionista escriba gratis. Y esta inversión en seguir escribiendo debería estar contemplada en las ayudas a desarrollo de proyecto, junto con los viajes a mercados, presentaciones y gastos varios en preparación, que serán también considerables pero nunca más importantes que el guión.

    El escritor no puede ser el último mono. Desarrollar y producir un proyecto es todo un viaje para todos los implicados, un viaje que no puede empezar sin él (o ella), sin su trabajo. Hay que hacerse valer antes de subir al barco. Si no, mejor no subir porque el viaje siempre acabará mal.

  4. Brillante artículo y NECESARIO.
    Al respecto del mismo, sólo comentar que las propuestas de DAMA y SGAE son Concursos, -que ese es otro tema sobre el que también se ciernen sombras muy negras-, no ayudas a desarrollar nada porque, como bien argumenta el usuario PEEPJORDAN, el proceso de desarrollo abarca mucho tiempo e intervinientes.

    Al respecto de los comentarios de los otros compañeros, FIRMO DEBAJO de cada uno. Especialmente del de Ximo.
    Muy descorazonador todo. Mucho. Esto es trabajar por amor al Arte, EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

    1. Muy ilustrativo y necesario tanto el artículo de Picazo como los diferentes comentarios. Tan sólo un par de aclaraciones que en ningún caso invalidan nada de lo dicho por todos. Jimmy, entiendo que Picazo se refiere a los programas de desarrollo DAMA AYUDA y a los laboratorios de creación de la SGAE y no tanto a los concursos de guión “Lola Salvador” y “Julio Alejandro”. Gallosai, efectivamente la cifra de Picazo de “1 guion de Hollywood producido por cada 10 escritos” es muy optimista. En realidad se acerca más “1 guion de Hollywood producido por cada 333 escritos”, teniendo en cuenta los datos del Writers Guild of America que indican que se registran una media aproximada de 50.000 guiones al año y las 6 majors producen unas 150 peliculas al año aproximadamente.

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