SARA CANO Y PAULA FABRA, GUIONISTAS: SE LO DEBEMOS TODO A LA ECAM

Sara Cano y Paula Fabra forman uno de los tándems más prometedores del panorama actual del guión. Ambas estudiaron la especialidad de Guión en la ECAM tras haber cursado antes otra carrera, y ambas son residentes de la Academia de Cine, en la que desarrollan actualmente el proyecto de serie Cuidadoras. Además, juntas están desarrollando otra serie con Rodrigo Sorogoyen en Caballo Films y un guión de largometraje para Paco Plaza.

Las guionistas Paula Fabra y Sara Cano en la ECAM

Las guionistas Paula Fabra (izq.) y Sara Cano en la ECAM.

Previamente, Paula Fabra escribió en la primera temporada de Un asunto privado (Amazon, 2022), desarrolló otro proyecto para Paco Plaza, colaboró con Diego San José en la escritura de un largometraje y adaptó la novela El siglo de los indomables para Mediapro.

En cuanto a Sara, escribió en la primera temporada de la serie Deudas (Atresmedia, 2021) y es autora de varios cortometrajes y de dos piezas para Microteatro. Además, este año se ha incorporado al equipo docente de la ECAM como tutora de prácticas en 2º de Guión.

Y allí, en la ECAM, nos reunimos para hablar sobre su trayectoria desde las aulas de la escuela de cine de Madrid hasta el éxito profesional.

Bloguionistas. ¿Cuándo empezasteis a interesaros por el guión?

Sara Cano. Yo en 2010. Es un momento en que quiero dar un cambio a lo que estaba haciendo. Yo había estudiado Medicina. No sabía ni que existía un sitio como la ECAM. De hecho, no sabía que existía la posibilidad de estudiar algo así. Cuando llegó el momento de ir a la Universidad yo conocía sólo tres opciones: ingeniería, derecho y medicina. Y me licencié en Medicina.

B. O sea, un poco lo contrario del cliché según el cual uno elige una profesión artística y su entorno le insiste en que no cometa ese error, que mejor elija algo “con futuro”.

S.C. Claro, cuando yo estaba en medicina y digo que me voy a cambiar a esto, mi familia y mis amigos me decían, “pero si tú ya tienes una cosa de verdad”…

Me acuerdo que, en la prueba de acceso a la ECAM, primero me preguntaron un montón de referencias, preguntas sobre cine polaco o… no me acuerdo, no tenía ni idea de lo que me estaban preguntando. Y luego me preguntaron por qué hice medicina y por qué estaba aquí. Y les dije que el motivo era el mismo, que era la serie M*A*S*H* Era una serie de médicos que estaban en la guerra de Corea y eran muy divertidos, anti belicistas y encima destilaban whisky… La vi en mi último año de colegio y dije, bueno… ya está, esto es lo que quiero ser.

Luego estás ahí y te das cuenta que no tiene nada que ver, hay alguna diferencia (risas).

B. Total, que empiezas a trabajar de médico…

S.C. Sí, y recuerdo una guardia en la que mi Residente mayor y yo estábamos muy agobiadas, diciendo “¿qué hacemos aquí?”. Ese mismo día escribí una carta de renuncia a mi adjunta, y le dije que dejaba la medicina. Yo estaba muy desorientada porque quería escribir, pero no sabía qué hacer. Hoy en día hay publicidad de la ECAM en el metro, pero entonces no sabía ni que existía.

Mi tutora me rompió la carta y me dijo “tú lo que estás es muy cansada, te voy a quitar guardias”. Pero la decisión ya estaba tomada. Y cuando me quitó las guardias y volví a tener vida, empecé a ir a algunos talleres de escritura creativa. Y allí descubrí que existía la ECAM. Recuerdo que rellené la solicitud de matrícula en el ordenador del hospital.

B. ¿Y tú, Paula, cómo contactas con el mundo del guión?

Paula Fabra. Yo en el colegio me había presentado a algunos concursos de relatos. Había ganado un premio en 3º de la ESO, en 4 º de la ESO… tonterías así. Y una amiga que era hija de actores me dijo que ser escritora era muy difícil, pero que quizá podría escribir guiones para el cine, para la televisión.

Y así me enteré de que había escuelas donde podías estudiar cine. Ella me habló de la escuela de San Antonio de los Baños (Cuba) y también de la ECAM. Algún tiempo después, viajando en Interrail, no sé si estaba en Holanda, o en París, recuerdo que entró en el vagón un chico con una mochila de la ECAM, y a mí me impresionó mucho. Decían que era muy difícil entrar…

Pero al final no tuve fuerzas para intentarlo. Nunca se me pasó por la cabeza otra cosa que no fuera estudiar una carrera universitaria. Era lo que se esperaba de mí, lo que yo esperaba de mí, lo que me habían metido en la cabeza desde que era pequeña. No había otra opción en la vida. De hecho, tuve ya un poco de movida por elegir Periodismo y Comunicación. Mi padre me decía “estudia lo que sea para formarte bien, y luego un máster de Periodismo”.

En Periodismo no terminaba de encontrarme a gusto. A mí me encantaba escribir, pero no tenía ese instinto por la noticia y no me gustaba saltar de una historia a otra tan rápido. En la carrera sólo disfruté realmente del cuatrimestre que tuve de guión, con Alejandro Hernández. Disfruté muchísimo. Y pensaba “yo me quiero dedicar a esto”.

Recuerdo que Alejandro Hernández, como yo era la más motivada de la clase, me ofreció prácticas en Hospital Central. Esto sería 2006 o 2007. Y mis padres me dijeron: “tú acaba la carrera y luego ya trabajarás”. Y ahí sí les hice caso. Porque era horario completo, difícil de compaginar… Lo rechacé y luego me arrepentí muchísimo. Si lo hubiera cogido, a lo mejor no habría sido todo tan difícil…

Pero bueno. En aquel entonces no pudo ser. Lo que sí que hice fue apuntarme a cursos de escritura de guión por las tardes: en la Factoría de Guión, en la Escuela de Letras… Y en 2009 tuve la inmensa suerte de tener a Pablo Remón de profesor. Él me habló muchísimo de la ECAM, me dijo “tú lo que tienes que hacer es entrar en la ECAM”.

B. Entonces, ¿vosotras os conocéis en la ECAM?

S.C. / P.F. No. En la escuela no llegamos a hablar nunca. Hola y adiós.

P.F. Yo entré un año después que Sara. Y Pablo Remón, que volvió a ser mi profesor en tercero, nos hablaba muy bien de ella. Nos la ponía como ejemplo.

S.C. Yo era la única chica de mi clase.

B. ¿En serio?

S.C. Bueno, yo entré en primero de guión (en aquella época aún no existía el primer curso que es común a todas las especialidades), y solo había dos chicas más. Pero lo dejaron en segundo.

B. ¿Qué es lo más relevante de vuestro paso por la ECAM?

S.C. A mí me gustaba mucho escribir, pero es en la ECAM donde descubro que la escritura más sensorial, con imágenes, me apasiona. Y en la ECAM me dieron las herramientas para convertir esa pasión en un oficio.

P.F. Encontrar un profesor que te inspire. Como Pablo Remón. Ahí sabes que no estás tú en tu casa sola intentando levantar una historia, sino que de repente hay alguien que te habla directamente, que te resuena todo lo que dice. También recuerdo que en mi primera clase en la ECAM, con el gran Juan Miguel Lamet, le envié un mensaje a una amiga que había estado en la escuela y me había recomendado que entrara, y le dije “Muchas gracias. Muchas gracias porque siento que aquí es donde quiero estar”.

También es muy importante el equipo que creas. Yo me eché un novio en la ECAM y mientras estuve con él pues la hora del piti, la hora del bocadillo… no estaba con los compañeros, estaba con mi novio. Y luego cuando lo dejamos y pasé más tiempo con compañeros, sentí que me había perdido mucho de esa experiencia de hacer equipo. Así que ya sabéis: no os echéis pareja en la ECAM (risas).

S.C. ¡O échate muchas! (risas).

Las guionistas Paula Fabra y Sara Cano en la ECAM

B. Y si en la escuela sólo os decíais hola y adiós, ¿cómo llegáis a formar tándem?

P.F. A mí Roberto Bueso, compañero de la escuela, me habló muy bien de Sara y me dijo que me podría entender muy bien con ella. Y después de trabajar en Bambú, donde escribí con Carlos Ruano y Mikel Alvariño, vi que me gustaba mucho escribir en equipo.

Es curioso, porque cuando comentas que necesitas buscar un compañero, mucha gente te dice “no, hazlo tú sola, que tú puedes, confía en ti”. Pero es que no es una cuestión de confianza, es más bien querer vivir de otra manera el proceso. Compartirlo. Los momentos buenos, que son muchos más, y los malos, que son menos. Estar con alguien que sabe tan bien como tú por qué se ha llegado a un sitio, a una idea, a un diálogo… Escribir implica ponerse en duda todo el rato y siendo dos, te sientes mucho más fuerte.

S.C. Sí. Escribir es muy demandante. Paula y yo cada mañana nos contamos la vida. Nuestra alegrías, nuestras penas, nuestras luchas… El momento más fructífero de nuestra jornada laboral es, sin duda, el desayuno. El resto del día consiste en llevar todo eso al papel.

P.F. Un día Paco me propuso currar en otro proyecto y pensé en llamar a Sara para hacerlo juntas. Esto sonará muy místico, pero justo fue coger el móvil… ¡Y tenía un mensaje de Sara proponiéndome currar juntas en el proyecto de Caballo Films! Y eso que nosotras apenas hablábamos. ¡Fue como una señal!

S.C. Y justo por entonces salió el laboratorio SGAE de series. A mí me habían dado el laboratorio SGAE de largometraje unos años atrás, y le dije: “Paula, vamos a presentarnos”. Y entonces, mientras se formalizaban los otros dos proyectos, coescribimos Cuidadoras, un proyecto de serie desarrollado a partir de una idea de Paula.

P.F. El proceso de escritura fue maravilloso y encima tuvimos la suerte de que lo seleccionaron primero en este laboratorio y, después, en el Programa de Residencias de la Academia de Cine.

B. Y de pronto estáis trabajando en tres proyectos a la vez. Imagino que escribís muy rápido.

P.F. La rapidez es cosa de Sara.

S.C. Y Paula es muy perfeccionista. Yo me pongo al teclado y soy una locomotora. Pa, pa, pa… Y luego viene Paula por detrás y lo deja todo… que brilla.

P.F. Nos complementamos muy bien. Compartimos pantalla y nos ponemos a ello.

Las guionistas Paula Fabra y Sara Cano en la ECAM

B. Qué porcentaje de vuestro éxito creéis que le debéis a la ECAM?

S.C. ¿Porcentaje? Todo. Y eso que nosotras salimos de la escuela en plena crisis. Pero los profesores nos ayudaron muchísimo: Pablo Remón, Silvia Herreros de Tejada, Inés París…

P.F. Yo entré en Bambú por recomendación de un compañero, David Orea, que me consigue la entrevista.

S.C. Sí. Los compañeros de la escuela son también clave a la hora de encontrar trabajo.

Si quieres conocer más sobre el trabajo de Sara y Paula, presta atención a las redes de las Residencia de la Academia de Cine, y a los próximos proyectos de Caballo Films o de Paco Plaza, porque es muy posible que lleven su firma.


Entrevista y fotos de Sergio Barrejón.

 

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