ANA SANZ MAGALLÓN: GUIONES AMEBA VS GUIONES ROBOT

Es probablemente la analista de guiones más conocida y solicitada de España. Y además es la autora de uno de los libros sobre guión más leídos y elogiados (y hasta hace poco agotados): “Cuéntalo bien”.

Digo hasta hace poco porque la editorial PLOT, bendita sea, acaba de reeditarlo y ya está en docenas de librerías de toda España. Haz clic en la imagen para encargar tu ejemplar. (No tardes, porque están volando).

Portada libro de guion Cuéntalo bien

“El libro sobre escritura de guión que suelo recomendar en mis clases”, David Muñoz.

 

“Una pequeña joya sobre la escritura de guiones”, Gabi Ochoa.

 

“Mejor contado, imposible”, Jorge Naranjo.

 

“Explica el arte de contar historias desde la sensatez, sin fórmulas matemáticas.” Olatz Arroyo.

 

Cuéntalo bien puede permitirse el lujo de titularse así, porque está contado tan bien que dan ganas de releerlo cada cierto tiempo”. Juanjo Ramírez Mascaró.

Cuéntalo bien no quiere ser un manual al uso ni da fórmulas para narrar. No cita a los grandes teóricos, ni busca ejemplos en películas o novelas famosas. ¿Podríamos decir que has escrito el anti-manual de guión?

De hecho, el título iba a ser “Esto no es un manual de guión”. Así se llamaba el documento en mi ordenador, y cuando se lo pasé a Jonás, a la editorial Plot. Pero eso lo restringía al audiovisual, cuando en realidad habla de cualquier tipo de narrativa y además parecía algo confuso: ¿pues entonces qué es?

Le dimos mil vueltas hasta que mi amigo Salva sugirió “Pero cuéntalo bien”. Un pedazo de título, creo, aunque tenía la connotación negativa de “lo estás contando mal”. Acabamos quitando el “pero”, añadimos “El sentido común aplicado a las historias” y gracias a todo esto se ha convertido en el best seller galáctico que ahora es.

“Cuéntalo bien” no es el anti-manual porque no creo que contradiga a los manuales. Pero el argumento “Esto se hace así porque ya lo decía Aristóteles y también lo digo yo, y además se aplica en todas estas películas buenísimas”, puede llevar a que intentes obedecer las reglas sin entenderlas, como un peaje arbitrario si quieres que tu guión se venda. Y entonces, puede que las sigas mal.

En realidad esas “reglas” son muy flexibles y las pone el cerebro humano, nuestra manera de entender el mundo. En mi librito intento deducirlas a partir de anécdotas y leyendas urbanas, historias desnudas sin el ropaje de una fotografía flipante en una peli o un estilo literario maravilloso en un relato.

Si entiendes racionalmente cómo funcionan las buenas historias (mucha gente lo sabe por instinto) no tienes que ir contando páginas para calzar un punto de giro o una anagnórisis de esas.

Cuéntalo bien se editó por primera vez en 2007, cuando todo esto era campo (siendo “todo esto” el VOD). El propio YouTube era un bebé de dos añitos. ¿Has tenido que adaptar el texto a toda la nueva realidad de la distribución audiovisual, o en el fondo las historias se siguen contando como cuando Homero garabateaba hexámetros en un papiro?

Sigo pensando que la esencia de las historias se mantiene. Curiosamente, lo que he tenido que adaptar es un bloque referido a las diferencias con el periodismo. No voy a decir que antes, hijo mío, la prensa informaba, pero es verdad que en 2007 no te encontrabas esos titulares de “Nunca creerás lo que pasó a continuación”, o “Tu vida no será igual después de leer esto”, o esas trampas gordas, baratas y viles para llevar tu interés hacia algo que no lo tiene en absoluto.

Teniendo en cuenta lo que se ha reducido la capacidad de atención del lector digital, más nos vale hacer esta pregunta antes de que se nos vayan la mitad de los lectores. Danos una razón ineludible para comprar Cuéntalo bien en lugar del tocho de McKee o el juego de cartas ése de John August.

Porque “tu vida no será igual después de leerlo”.

Llevas muchos años siendo una de las analistas más solicitadas de España. Resumiendo mucho, a ti te sale trabajo cuando un guión tienen problemas. ¿Podrías decirnos cuáles son los problemas de guión más frecuentes?

Gracias, gracias. Cuando empecé siempre decía que era una de las diez mejores analistas de España -y una de las diez peores también-, porque seríamos como cinco o seis.

Ahora somos más, pero en realidad no nos sale trabajo cuando un guión tiene problemas, sino por un montón de motivos distintos: porque escribiendo en la soledad de tu casa puedes necesitar un frontón para tus ideas, o una señorita Rottenmeier (¿eso se entenderá ahora?) para cumplir plazos y no procrastinar; porque la gente involucrada en el desarrollo ha perdido la perspectiva y necesita una mirada externa; o porque quieres asegurarte de que tu guión no tiene problemas antes de empezar a enseñarlo, por ejemplo.

¿Problemas más frecuentes del guión? Te voy a decir el que me tiene obsesionada: que se escriba como una herramienta para el rodaje, cuando es sobre todo una herramienta de venta. Salvo que tengas el dinero para hacer tu película (o vayas a rodarla con tu móvil y tres colegas), un guión debería ser una lectura lo más disfrutable posible.

Desde tu escritorio seguro que tienes una perspectiva muy aventajada de las modas y las manías que arraigan en el mundo de la narrativa audiovisual. ¿Qué tendencias has notado en la forma de escribir guiones en los últimos años?

Mi sensación general es que antes (cuando todo esto era campo) podía haber mucha creatividad, o algo que decir, o una voz autoral originalísima… pero muy poca técnica. Y ahora en general la gente sí que se ha hecho un par de cursos o leído un par de manuales, así que cumple con la técnica, pero realmente no tiene nada que decir, ni una forma personal de decirlo.

Antes me encontraba más guiones ameba y ahora más guiones robot.

La analista de guión Ana Sanz Magallón

La figura del analista o script editor ha sufrido mucho intrusismo en los últimos años. Algunas webs ofrecen análisis de guión como quien ofrece reparaciones de fontanería. ¿En qué se diferencia tu trabajo de, por ejemplo, desatascar un bote sifónico (sea lo que sea un bote sifónico)?

Pues ahora que he mirado en internet qué es un bote sifónico, diría que son labores parecidas. Muchas veces un guión está atascado (o directamente huele mal), y se trata de “quitarle lo que le sobra”, como los pelos y el papel y demás porquerías de un bote sifónico.

Pero en ese caso cualquiera puede ver qué es mugre y qué es bote sifónico, mientras que en un guión hay que descubrir qué es la esencia, el cacha

rro perfecto, y qué lo está estropeando. Por malo que sea un fontanero, nunca te dirá que te quedes con los pelos y tires el bote, algo que sí puede hacer un mal asesor.

También, los botes sifónicos se fabrican en serie y ya han demostrado que funcionan, y en cambio cada película es un prototipo que nunca se ha probado, así que quién sabe cuál es el diseño que mejor va a funcionar… Quizá tiene más posibilidades de acertar quien ya ha acertado con su propio guión, o quien tiene más experiencia con guiones de otros, o quien es capaz de respetar tu apuesta loca e intenta ayudarte a mejorarla.

En esta (llamémosle) industria todo es cuestión de personas: cada guionista puede necesitar un tipo de analista, y cada analistillo puede tener su librillo, y yo estoy aquí para recordar que el mío es “Cuéntalo bien”.


Entrevista de Sergio Barrejón.


Para celebrar la reedición del libro, y por cortesía de PLOT Ediciones, sorteamos tres ejemplares de “Cuéntalo bien” entre nuestros seguidores de Instagram. Entra ya en instagram.com/bloguionistas y participa. Tienes hasta el lunes 10 de marzo.

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2 comentarios en «ANA SANZ MAGALLÓN: GUIONES AMEBA VS GUIONES ROBOT»

  1. Me encanta esta mujer. “Cuéntalo bien” es una delicia, uno de los mejores libros de guión que he leído. Y he leído unos cuantos.

    1. De acuerdo. Un libro estupendo, de verdad. Lo he recomendado muchas veces y siempre me han dado las gracias. Es divertido, corto y te da las claves del guion, ¿qué más se puede pedir?

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