En mi artículo anterior, El “increíble” hombre araña, dije que suelo disfrutar, aunque sea solo un poquito, con casi cualquier película de superhéroes. Bueno, eso era porque todavía no había visto “The Dark Knight Rises”. Fui a verla el viernes pasado creyendo que me ayudaría a rematar una entrada de Bloguionistas sobre trilogías que ya tenía más o menos pensada, pero me pareció un horror tan grande que no tengo ganas de volver a pensar en ella. Así que ya hablaré de trilogías otro día.
De modo que hoy voy a hablar de finales, usando como ejemplo “Esto es la guerra”, una película que sin ser nada del otro jueves, al menos consigue entretenerte durante hora y media.
Escrita por Timothy Dowling, Simon Kinberg y Marcus Gautesen y dirigida por un comedido McG, (al que la mayoría conoceréis por sus películas de Los Ángeles de Charlie), “Esto es la guerra” cuenta la historia de dos agentes de la CIA, Tuck (Tom Hardy) y FDR Foster (Chris Pine), que además de trabajar juntos, son buenos amigos.
Pero las cosas empiezan a torcerse cuando ambos se enamoran de la misma mujer, Trish (Reese Witherspoon), y deciden competir entre ellos para ver quién consigue convertirse en su pareja. Esa es la “guerra” a la que se refiere el título. La gracia es que ambos usan todos los recursos de la CIA a su disposición para ganar la guerra. Y que por supuesto ella no tiene ni idea de a qué se dedican realmente. Trish cree que Tuck es viajante de comercio y FDR capitán de barco.

No lo recuerdo muy bien, pero creo que el tráiler me dio la impresión de que “Esto es la guerra” era una película de acción con toques cómicos, cuando en realidad sucede lo contrario: es una comedia sentimental en el fondo muy clásica, con varias escenas de acción de las cuáles ninguna es especialmente memorable.
Lo que mejor funciona es la química entre los tres personajes que componen el triángulo amoroso. Y eso que, si bien Reese Whitherspoon tiene una edad similar a Hardy y Pine, parece mucho mayor que ellos y resulta algo difícil creerse que semejantes maromos se enamoren perdidamente de una chica tan poquita cosa, a la que además cuando surge el flechazo aún no ha tenido oportunidad de conocer muy bien. Pero bueno, son problemas menores.
Lo que ha hecho que me planteara hablar de ella es su final.
Y sí, aviso, se acercan SPOILERS (aunque si seguís leyendo, veréis que en realidad esta es una película cuyo final no importa mucho; de hecho ese es el problema).
El dilema de Trish es el siguiente: ¿elige a Tuck o a FDR? Tuck es más cariñoso que FDR, está separado y tiene un hijo, y prefiere las camisas de cuadros a las chaquetas. Podríamos decir que es el sensible de la pareja. Por su parte, FDR es un caradura, un vividor y un ligón, y tiene ese desparpajo y esa soltura de los que se saben atractivos y no pierden ocasión de explotarlo en su propio beneficio. Es un tipo superficial.
Por compararlos con otros agentes secretos, Tuck es Jason Bourne y FDR James Bond.
Cuando quedan más o menos 20 minutos para terminar, Trish está hecha un lío, no sabe con quién quedarse, los dos le gustan por igual, aunque por diferentes razones.
Entonces, en mitad de la escena de acción que cierra la película, Trish está a punto de morir. Para salvarse, tiene que elegir entre lanzarse a los brazos de Tuck o los de FDR. Y…
…se lanza a los de FDR.
¿Por qué?
Pues aún no lo sé. Porque ya os he dicho que Trish tiene las mismas razones para elegir a uno que a otro.
Es una decisión totalmente arbitraria. Por tanto, es un mal final. “Malo” porque no resulta satisfactorio, porque no responde a nada que se ha planteado previamente en la película. Y ya sabéis que los buenos finales son los que te sorprenden mientras los estás viendo pero luego te parecen lógicos, inevitables. No es fácil conseguirlo, pero bueno, si fuera fácil, los guionistas no haríamos ninguna falta.
Lo primero que pensé al ver el final de “Esto es la guerra” es que parecía el resultado de las votaciones del público asistente a los pases de prueba de antes del estreno. Por lo que sea, les gustó más Chris Pine.
También pensé que probablemente habrían rodado otros finales.
Y al ver los extras del Blu-Ray, descubrí que sí que había sido así.
Grabaron otros dos finales: uno en el que Trish elige a Tuck, y otro muy divertido en el que… ¡los que acaban abrazados son Tuck y FDR mientras que Trish muere! Éste último lo grabaron como una broma, porque, como explica McG en la pista de comentario, jamás habrían tenido el valor de utilizarlo.
Pero lo que me importa de cara a esta entrada es que incluso una película tan insustancial como esta, que no pretende más que entretener, acaba transmitiendo un mensaje, teniendo una moraleja.
Una película con vocación tan comercial no puede acabar con uno de los coprotagonistas amargados porque la chica ha pasado de él. Por eso, tras elegir a FDR, Tuck encuentra consuelo en los brazos de su ex mujer, y tiene la oportunidad de recuperar a la familia que perdió.
Viendo ese final (y la manera tan edulcorada en la que está rodado) es inevitable concluir que para los guionistas de la película, el mejor final para Tuck solo podía ser ese. Una final de una moralidad muy convencional. Usando metáforas norteamericanas, porque para eso estamos hablando de Hollywood, podríamos decir que es el final que aplaudiría el Partido Republicano. La obligación de Tuck es ocuparse de su familia y no tiene derecho a rehacer su vida con otra mujer.
Sin embargo, no es lo que querían contar los guionistas (o sí, quién sabe), porque como he dicho antes, en otro de los finales, Trish elige a Tuck, y en las escenas que vienen a continuación, el agente bandarra sigue con su vida, solo que, en vez de acostarse con solo una azafata como vimos al principio de la película, ahora se acuesta con dos. Esa es su recompensa por haber perdido a Trish. Es el final para… no sé si el partido Demócrata, pero sí al menos el del Hollywood de las pesadillas de Newt Gingrich.
Por tanto, está claro que no hay intención ninguna por parte de los cineastas de moralizar en un sentido u otro. Por eso se cubrieron las espaldas en rodaje y filmaron todos los finales posibles.
Pero lo quiera uno o no, las historias son vehículos de transmisión, no sé si todas las veces de ideología, pero sí que de una visión del mundo. Lo tenemos grabado en el cerebro desde chicos, desde que nuestros padres empezaron a contarnos las primeras historias, y descubrimos que al final venía la moraleja, la lección que pretendía comunicar el relato.
Hay quien dice que todas las historias son solo versiones más o menos sofisticadas, más o menos obvias, de las fábulas de toda la vida. Y probablemente no le falte razón. “La cigarra y la hormiga” corre por nuestras venas. Eso por no hablar de las parábolas.
Y creo que conviene asumirlo.
Porque todas las decisiones que tomas al escribir el primer acto obedecen a razones que tienen que ver con lo que quieres contar con el tercero. Resulta muy difícil escribir sin rumbo, sin tener por lo menos una idea de cómo es el final (donde reside la esencia de lo que quieres contar).
Por supuesto, puedes decidir escribir un entretenimiento insustancial como “Esto es la guerra”. ¿Y por qué no? También hacen falta. A mí por Ej. la película me dio justo lo que necesitaba en el momento en el que la vi. Pero aún así, lo quieras o no, tu historia hablará de algo, transmitirá un mensaje, y encima, si no controlas a dónde vas, correrás el peligro de que sea un mensaje que no tiene nada que ver contigo, que en absoluto refleea tu forma de ver las cosas.
Es prácticamente imposible crear un mecanismo dramático vacío de contenido (aunque McG lo haya intentado varias veces). Porque así es como estamos hechos. No observamos el mundo de forma neutra, lo valoramos, lo juzgamos, nos posicionamos respecto a él. Todas las miradas son turbias. Desde que nacemos estamos entrenando para buscar significado, para encontrar conexiones incluso dónde no las hay. Por eso existen las historias.
Además, los últimos minutos de una película pueden cambiar totalmente nuestra opinión respecto a ella. Y no, no me refiero solo a los finales con giro sorprendente al estilo Shyamalan. Pasa con todos.
Como me dijo mi amigo y profesor Lewis Cole respecto al tremendo final de “La lengua de las mariposas”:
“Hace que te olvides de que la película parece construida a base de trozos que no encajan demasiado bien entre sí; la fuerza del plano en el que el niño tira la piedra hace que no seas capaz de pensar en otra cosa al salir del cine”.

Pensando en esto de los finales intercambiables, creo que es una de las razones por las que a veces el cine espectáculo es tan insatisfactorio dramáticamente. Como pasa en “Esto es la guerra”, en su afán de gustar a todo el mundo, los finales no resuelven el asunto que se dirime en la trama de la película (que en este caso sería algo tan clásico, especialmente en la comedia, cómo elegir entre dos modelos posibles de masculinidad a la hora de decidir tener una relación).
Así, uno sale del cine y a los diez minutos olvida lo que ha visto.
Si las películas fueran canciones, como espectadores preferimos los finales con redoble de tambor a esos en los que el volumen baja lentamente.
Y al final, no quería, pero voy a hablar de “The Dark Knight Rises”. Porque una cosa que no se le puede reprochar a Christopher Nolan es que no supiera lo que quería contar o que no se haya atrevido a contarlo.
Porque el final de su trilogía del hombre murciélago es coherente, y también rotundo.
Eso sí, la próxima vez sería mejor que contrataran a un director al que no le diera vergüenza hacer una película de Batman.
Por David Muñoz.
*Ya que mi comentario negativo sobre “The Dark Knight Rises” ha despertado tanta polémica, y alguien se preguntaba por ahí abajo qué pensaba yo exactamente de la película, si tenéis curiosidad mi opinión se parece mucho a la de Harry Knowles y, también, en cuanto a la interpretación de su carga ideológica, a la de Santiago García. Creo que no merece la pena que me explaye más para acabar diciendo cosas muy parecidas a las que han dicho ya muy bien ellos.
Quizá lo único que añadiría es que tratándose de la película sobre la redención de un héroe, su final me produjo el efecto contrario al que supongo pretendía conseguir Nolan: me deprimió. Primero, porque no creo que el trauma de Wayne pueda curarse así por las buenas ni que él sea capaz de abandonar su “misión” de un día para otro; y luego, aún aceptando todo eso, a mí este Wayne que deja a un lado sus responsabilidades (¡incluso con los huérfanos de Gotham!) y solo piensa en retirarse me parece una pena de personaje.
Todos perdemos a seres queridos, todos sufrimos, todos nos equivocamos. No hay casi nadie con más de 40 años que no haya pasado por cosas parecidas a las que ha vivido Bruce Wayne. Sin salir de la ficción, seguro que los polis de Gotham al día siguiente vuelven al trabajo. Pero Batman, no. Menudo héroe, que renuncia cuando las cosas se tuercen. La moraleja de la película: cuando no puedas más, ríndete. Que por inusual, tiene hasta su gracia.
Pero vaya, que el común de los mortales no podemos ni rendirnos aunque queramos, sobre todo porque no tenemos a dónde ir ni cómo. Este Batman apela a la compasión de sus espectadores, a su empatía. Pero para mí no necesitaba una novia nueva y dejar la máscara, necesitaba un psicólogo. ¡Y llevaba ocho años así! La verdad es que no sé qué estaba pensando Alfred.
¿Vergüenza? Ningún otro director ha extraído tanto de los cómics de “Batman” como Nolan.
Hay un libro interesante al respecto de lo que hablas: “The moral premise”, que tiene el inquietante subtítulo de “Harnessing virtue and vice for box-office success”. No hace falta decir que es americano. Viene a decir que detrás de cada película hay una opción moral que ha elegido el guionista. Como digo, el planteamiento asusta un poco, pero no deja de tener mucha verdad, en mi opinión.
“Es una decisión totalmente arbitraria. Por tanto, es un mal final. “Malo” porque no resulta satisfactorio, porque no responde a nada que se ha planteado previamente en la película. Y ya sabéis que los buenos finales son los que te sorprenden mientras los estás viendo pero luego te parecen lógicos, inevitables. No es fácil conseguirlo, pero bueno, si fuera fácil, los guionistas no haríamos ninguna falta.”
Estoy totalmente de acuerdo. Por ejemplo, a mí el final de “La posesión de Emma Evans” me pareció una puta mierda.
El final de tu post también es una puta mierda, por cierto.
También hay que ser muy mierda para venir a decir esto. Las cosas como son.
Excelente post y excelente final, con intención clara. Ganas de saber tu opinión pormenorizada de la última de “the batman”
¿Por qué dices que Nolan se avergüenza de hacer Batman? Yo creo que es el director que más se ha sumergido en los cómics y ha hecho crecer a los villanos. Compara sino el Bane de Batman y Robin con el de el caballero oscuro…La pega que le pongo a la peli es que no da pie a la imaginación, lo deja demasiado atado. Y algún aspecto relevante de la trama que me parece de broma. ¿A ti por qué no te gustó?
Aun no he visto Batman… ya os diré que me parece. Pero el trabajo de Nolan con el personaje hasta la fecha, para mi, ha sido impecable… No sé si merece eso de que “le da vergüenza el personaje” (Por otra parte y ahora que lo pienso, como la cinta vaya en la línea de “Origen” mal me pinta la cosa)
Para final cojonudo y con una gran moraleja “Los caballeros de la mesa cuadrada” jaja. Es un: “el mundo es absurdo y lo mejos es reirse de todo, incluso de tí” tan fuerte como un puñetazo directo a la cara.
Saludos!
Vaya tontería de post. Como no queremos/podemos razonar sobre TDKR, escribimos sobre una película que es una soberana tontería de principio a fin. Ni entretenida, ni vehículo cumplidor ni nada. Y para terminar, una puya sin sentido al mejor director de su generación. Muy bien…
Está claro que los Batman de Nolan se han convertido en un curioso fenómeno de credo cinematográfico. Como todas las religiones, son capaces de despertar pasiones e intolerancias extremas. No las comparto. En mi opinión, El caballero oscuro es una de las películas más sobrevaloradas de la historia. No sé cómo lo consiguieron – marketing, la muerte de Ledger…- pero los millones de fieles que tiene esta película son capaces de desollarte si insinúas que solo es una película más de superhéroes, (incluso algo aburrida) con todas las limitaciones del género, y no un tratado excelso sobre las pasiones oscuras del alma humana etc… Yo me he atrevido a hacerlo aquí, refugiado en el anonimato. Si no, para rato…
Y David consigue, con tan solo un par de adjetivos, que se hable más de su opinión de Batman que de su post.
‘Normalmente borro los comentarios que incluyen frases tipo “puta mierda”’
Pues a mí eso me parece penoso David, no censurar a mí me parece que incluye dejar comentarios que usan ese lenguaje.
Si yo entiendo lo que dices, claro. Pero y qué más da que alguien diga que “Batman es una puta mierda” sin dar más razones. Yo creo que no hay que filtrar las cosas en función de la buena educación. Con mucha más razón entonces podríamos cerrar infinidad de periódicos y cadenas que faltan el respeto a cosas mucho más importantes que películas o artículos en un blog.
Creo que no merece la pena seguir porque no nos pondríamos de acuerdo, pero yo creo que el límite a lo que se puede escribir sólo debería ser el código penal y las alusiones privadas.
Vamos, que yo soy de los que siendo homosexual no multaría a Intereconomía por los comentarios que allí se sueltan(vomitan) al respecto, para explicarlo de otra manera.
“Gánatelos al final y tendrás un éxito”. Eso dice McKee/Cox en esta escena de la inagotable “Adaptation”:
Creo que el principal problema de “Esto es la guerra” era el estilismo capilar de sus protagonistas. No sé cómo pudiste concentrarte en otra cosa, David.
Pues a mi fue precisamente el final de esta peli el que le dió sentido a todo lo anterior. La película es pura diversión, no busca en ningún momento sorprender, ni dar un planteamiento nuevo… simplemente, acción, amor y risas. Pero, francamente, no vi venir que el final de la parte de acción coincidiría con el final romántico de esa manera tan original. Y es que al final no importa, en ningún caso, con quién se queda, sino cómo llega a esa elección. Me pareció genial, siendo el resto una película facilmente prescindible.
Y lo de que Reese en esta peli es “poquita cosa”… guau, no sé yo a lo que estás a costumbrado, pero siendo una mujer que a mi nunca me ha llamado la atención, en esta (y en la de Jonhy Cass) me quita el hipo.
Aun así, es una reflexión intersante. Como todas las que hacéis.
Un saludo!
A Pine le sobra y a Hardy le falta. Y no te voy a apoyar en este mismo post en lo de Reese porque me parecería ya demasiado homosexual, pero vamos… que TAMBIÉN. Muy de acuerdo.
A mi me gustaría saber si de verdad se aprende sobre guion viendo este tipo de pelis tan prescindibles como “Esto es la guerra”. No es la primera vez que te leo analizar bodrios (sucker punch me viene a la mente)
¿Tú como guionista aspiras a escribir ese tipo de pelis? ¿Es alguna estrategia para llegar a la industria de EEUU?
No sé, está bien ver de todo, pero no creo que analizar estructuras de ciertas pelis que no tienen más pretensión que entretener o que son fruto de decisiones de despacho para lanzar la carrera de fulanita/o sirva para algo. Creo que precisamente los guionistas y más en españa, donde no hay una industria fast food cinematográfica, tenemos carta blanca para al menos, poner el listón un poquito alto y no imitar modelos mediocres de industrias que nos sacan años luz de ventaja. Esa es la sensación que me da David, que no te dejas llevar y piensas demasiado como guionista de cadena de montaje. Creo que en el guion no hay fórmulas cerradas, ni teorías definitivas y que hay que poner un poco de alma y de toque de autor en lo que hacemos, es lo único que salva el panorama nacional.
Releo mi mensaje y creo que no me he expresado bien. No es nada contra ti ni mucho menos, es sobre lo que nos enseñan a la hora de escribir guiones. Las fórmulas absolutas , las motivaciones, los arcos… Si hasta una película tan insustancial tiene arco y se ciñe a estas reglas, la verdad es que es para que se te quiten las ganas de escribir. A lo que voy es que si de entrada no deberíamos pensar en algo más, ese toque que haga de la película algo único.. La diferencia entre una película del montón y un peliculón.
Hola Luis, si me permites me introduzco en la conversación. Entiendo lo que dices, pero no lo comparto. Creo que es necesario tener claro, aprender y asimilar, todos esos elementos y técnicas de escritura. Como ejemplo se puede utilizar un paralelismo con la pintura. Todo “artista” antes de encontrar su medio de expresión, se ha cansado de trabajar la perspectiva, los colores, las formas etc. Picasso antes de ser un artista abstracto, internacionalmente reconocido, fue un estudiante de brillante trazo realista.
Y también estoy en contra de tu opinión con respecto a “Esto es la guerra”. No creo que sea un bodrio, ni si quiera, que sea objetivamente mala. Para mi, sí, según mis gustos o criterios, sí la considero “mala”, pero quien haya escrito esa película seguro que no le preocupa que no vaya al cine a ver su peli. Creo que una película es mala, o mejor dicho, fallida, cuando no consigue lo que se pretendía desde un principio. Es decir una comedia que no hace risa, un drama que no emociona o una de miedo que no te asusta. Por ejemplo, en mi opinión la serie “Prison Break” es bastante fallida puesto que siendo yo parte de su “target” ni me emociona, ni me entretiene, ni entro en su juego, ya que para ello, utiliza trucos horribles que te tienes que tragar, porque a Paul Scheuring le apetece. Al igual que en TDKR (por seguir con la polémica), me tengo que creer, porque sí, porque a los Nolan les apetece, que Blake reconoció que era Bruce Wayne quien está tras la máscara de Batman, siendo tan solo un niño y solo con una simple mirada a sus ojos…. ¡VENGA HOMBRE!
Bueno, perdona la intromisión.
Un saludo
La respuesta de David me ha parecido impecable, y la suscribo completamente. Coincido en que no hay que despreciar el trabajo de los guionistas de películas comerciales: con toda probabilidad, lo que hacen tiene mucho más mérito de lo que parece. Retomando el ejemplo de la música, si fuera fácil fabricar un éxito de verano… ¿qué músico no lo intentaría, aunque solo fuera para pagarse las facturas de los próximos cinco años? Además, no creo que haya un solo guionista que, por muy comercial, insustancial y frívolo que sea el tema con el que esté trabajando, se dedique a fabricar deliberadamente una película fast-food. Querrá hacerla bien, trascender, dar una vuelta al género y luego llegará… pues hasta donde llegue, como todo hijo de vecino.
Tampoco creo en esa frontera entre el cine prefabricado y el puro, instintivo. Cambian los temas, los géneros, los enfoques, pero todo cine es prefabricado por definición. El cine es un gran truco de magia donde todas las piezas están artificiosamente colocadas en una línea de tiempo. El gran mago/guionista es aquel a quien no se le ve el truco, el que escribe cosas ficticias que parecen de verdad.
Y rompo una lanza por la conveniencia de este post. Creo que la primera fuente de verdadero aprendizaje para un creador viene del análisis de los errores propios; a continuación, de los ajenos. Se aprende mucho más de las películas mediocres que de las obras maestras. A estas “no se les ve el truco” y uno las contempla con la frustración de no saber cómo demonios ha aparecido ese as de corazones donde hace solo un segundo había un rey de tréboles…
Creo que el punto de vista de David es el de un profesional; probablemente, sus inquietudes creativas y sus declaraciones solemnes de principios sobre la búsqueda del arte puro deben convivir cotidianamente con las exigencias del primer mandamiento de todo guionista: sobrevivir. Personalmente, el terror que me infunde la incertidumbre de cómo lograré pagar las facturas el mes que viene – y no creo que sea algo coyuntural, por muy bestia que sea la crisis que sufrimos ahora, porque va con el oficio – me completa como guionista, y me hace estar con los pies en el suelo y no permitirme “genialidades” de dudosa salida en el mercado que me da de comer.
Respecto a “Es la guerra”, película que por cierto no he visto, se me ocurre un final alternativo que a lo mejor podría funcionar. Se trataría de aplicar la vieja fórmula salomónica de “partirla por la mitad”, y entonces aquel de los dos pretendientes que verdaderamente la ame, renunciará a ella porque solo desea su felicidad. De esta manera, el personaje de Reese descubriría quién la ama de verdad y se iría con él. Ahora habría que idear esa fórmula salomónica para aplicarla a la trama… pero creo que el ladrillo ya es suficientemente largo. Saludos!
Nada de intromisión hombre. Faltaría más :) Y gracias por la respuesta David.
He sacado el tema porque me toca de cerca. Estoy escribiendo el guion de una peli y el tema de calidadVsfuncionalidad aparece constantemente hasta el punto de pensar que lo que estoy haciendo (siguiendo mecanismos de guionista para que la historia avance) es una auténtica mierda.
Y se me viene el mundo encima. Creo que me autoengaño prolongando el momento de escribir, pensando que cuando lo haga será la leche, será algo distinto bla bla y la verdad es que cuando por fin me pongo manos a la obra, el resultado es bastante mediocre, en el sentido de que no es novedoso; ya está contado. Los personajes parecen sosos. Los giros, son giros obvios. Eso sí, técnicamente cumplo todos los parámetros de manual. (y es entonces cuando le veo posibilidades a la historia, cuando cedo a la norma, pero no es lo que tenía pensado, claro.)
Me queda la esperanza de pensar que esto solo es una fase y que después podré revestir una estructura tan simple con toques personales. También me anima pensar en aquello que decía Hithcock “es mejor partir del cliché que caer en él”. Desde luego que por el momento, no estoy encontrando ningún placer a la hora de escaletar una peli.
Hola de nuevo Luis.
Estoy de acuerdo en lo que te dice David y subrayo lo de “encontrar tu voz” porque eso es lo que te hace disfrutar/sufrir con tus historias/personajes. Si no disfrutas escaletando es que algo estas haciendo mal, o por lo menos eso me ocurre a mi.
Personalmente creo que esa búsqueda de “voz” debe ser algo que salga más de tus entrañas que de tu cabeza. Más emocional que racional. Encontrar tus motivaciones para encontrar las del personaje. Empieza con algo que te toque directamente (por ejemplo) e intenta hacer que nos emocione también los demás. Es entonces cuando echarás mano de esos “clichés” para que la gente pueda entender lo que nos quieres transmitir.
De esta manera: yo disfruto mucho más a la hora de escribir, la gente que lo lea entenderá la historia y ya después te darás cuenta si eres más cómo Von Trier o cómo Billy Wilder (por decir dos).
Sé que es una tontería, pero a mi me ayuda bastante.
Aún así, todo eso de los “arcos”, “motivaciones”, “objetivos”, etc. Son elementos de los que echar mano si los necesitas, una ayuda. Si te ciñes a ellos como norma, cumpliendo los pasos estrictamente, olvidando de poner tus “entrañas” en la historia, tu guión acabará por convertirse en un manual de instrucciones.
Saludos de nuevo.
Ah, otra cosa. Recuerdo que te gustó Melancholia. A mi también. Me pareció increíble. Pero, dejando a un lado toda el espectáculo visual y la particular forma de rodar de Von trier… leyendo solo el guion, dirías que es un peliculón?
Muchas gracias por tus comentarios. Creo que tienes razón, pero por lo que estoy viendo esto es un trabajo muy, MUY solitario y creo que hay que estar preparado psicológicamente para afrontarlo a diario. Uff. Lo dicho, gracias ;)
Dos preguntas, sobre todo a los guionistas. En un producto tan comercial como “Esto es la guerra” ¿cómo es posible que la historia que el guionista ha escrito transmita un mensaje en su final -y subrayo en su final- cuando, por imperativos de producción, casi el 99% de las películas se ruedan con varios finales diferentes y el del montaje definitivo se elige el mas valorado en los “screen tests”?
Y dos, al hilo del Bats ¿Qué es ál final el mensaje de una película? ¿El que el autor tiene la intención de transmitir o el que al final interpreta el espectador? Un poco como pasaba en “The producers”, que convertían un guión vomitivo de apología del nazismo obra de un nazi en un escojonamiento, mofa, bega y escarnio de Hitler y cía.
Es que a mi me da la impresión de que llega un momento en que nos pasamos con lo del mensaje. Que recuerdo a Zack Snyer escojonándose porque había críticos interpretando que su película era tanto una apología como una crítica de la guerra de IRak, y el contestó que esa pregunta deberían habérsela hecho a Frank Miller años antes cuando escribió el comic en 1998… en que la guerra de Irak y el 11-S ni se imaginaban en el ambiente.
Yo creo las referencias y orígenes del personaje marcan mucho el teórico mensaje de “DK Rises”. Ya se ha dicho desde hace mucho tiempo las similitudes de Brue Wayne con personajes de una obra de la ideología de “La rebelión de Atlas”: un superhéroe perteneciente a las castas superiores de la sociedad. Y lo que si me ha chocado mucho es no leer en ningún sitio que el tema de la “dictadura” de Bane está sacado casi letrita a letrita de la saga “The Cult” que escribieron Jim Starlin y Berni Wrightson, a principios de los 80. Cambiando el personaje de Bane, que aún no había so creado, ahí está todo todito el tema de la rebelión contra las castas superiores de Gotham que deriva en un fascismo
Creo que Nolan se avergüenza de Batman: lo rodea de un supuesto mundo real pero lo básico que es el personaje y todo su entorno no encaja bien. Nolan quiere hacer Heat, que también es una película de buenos y malos, pero donde nos sumergimos mejor porque ninguno viste un traje de cuero cutre ni voz gutural. Y además, Heat ya la hizo Michael Mann. Por lo demás, la música machacona durante toda la película es algo que el amigo viene haciendo desde Batman Begins, pasando por El prestigio (película que mejora con cada visionado) de forma suave pero llegando a límites insoportables en Origen y este Batman.
Hola a todos, poco se puede aportar ya a lo debatido. Si a alguien le interesa mi opinión detallada sobre la película, está ahí arriba. A mí me ha gustado mucho (en algún momento más que El caballero oscuro), más que nada porque la he disfrutado como un niño mientras la veía. En cuanto al mensaje político yo no haría sangre, primero porque no estoy seguro de que haya que tomárselo muy en serio y, segundo, porque al menos ha puesta el dedo en el interruptor y ha hecho que hablemos del tema. Además, si nos ponemos a pensarlo no creo que el mensaje sea tan reaccionario como parece (de hecho Bane no se atreve a dar el detonador al pueblo, quizás porque sabe que el pueblo es capaz de una verdadera revolución sin criminales y con buenas intenciones).
La pega que le pongo es la aparatosidad en la acción, o elementos como la batnave esa que me sacan un poco de la película.
Creo que Nolan ha conseguido hacer tres películas generacionales que han llevado al cine a mucha gente que, quizás, se está acostumbrando a no pisar las salas.
En fin, muy interesante el debate; ojalá todos los bandos se redujeran a seguidores y detractores de una película.
viste tdkr y no te molo, nos lo cambias por “esto es la guerra” una de las mayores basuras estrenadas ultimamente,guionistas… luego reclamamos que se confie en la ficcion nacional que se escribe…un poco de seriedad por favor
Deberías escribir un post sobre esto que acabas de escribir. Pero desde una visión personal, puede ser muy interesante y esclarecedor aunque a mi lo que dices me parece un fraude sin sentido.
No soy objetivista pero sí tengo en alta estima la lógica y la no contradicción. (Por esa misma razón soy ateo).
Por ejemplo, no tiene sentido decir: “Aceptar que en esto no hay verdades objetivas, certezas absolutas” ya es falso en sí mismo. Así que lo que parece es un subjetivismo radical e integrista, no algo liberador.
Por eso te pedía una opinión sincera y personal. ¿O es que no decías que el debate era bueno?
Yo no defiendo que tdkr sea la octava maravilla del universo o ke sea una pelicula esplendida (que no lo creo) ni que deba gustar a todo el mundo “canon freak?”. Lo que si defiendo es que esto es la guerra es una basura de pelicula, tipico papel “alimenticio” que hacen las nuevas estrellas para aprovechar popularidad y llenar sus arcas
si me comparas un cordero asado con una ensalada de pasta y me dices que te gusta mas la ensalada, pues vale, lo entiendo, es tu gusto, si me lo comparas con un trozo de mierda, pues no…
pd: lo de canon freak me ha llegado al alma, siento no respetar el canon rebelde y contracorriente de las opiniones generalizadas, que tambien suele ser topico…
;)
Muy acertada respuesta.
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