por Pianista en un Burdel. Foto de Thomas Hobbes.
Uno de los memes más populares que circulan por la blogosfera, y en el que me han invitado a participar unas cuantas veces, consiste en describir qué tiene uno encima de su escritorio. Nunca he escrito al respecto porque no creo que pueda aportar gran cosa: normalmente sólo tengo el ordenador, el móvil, una taza de café y un sandwich mordisqueado: el 75% de mi trabajo lo hago en cafeterías.
No tengo el clásico escritorio en casa. Hace años que sólo trabajo con portátiles. Es más, creo que los ordenadores de sobremesa no tienen ningún sentido para quien no sea diseñador, operador de algo, o en general necesite una pantalla de más de 20 pulgadas para trabajar. En las épocas de más trabajo he llegado a alquilarme un despachito minúsculo, pero en general mi trabajo se desarrolla en el sofá, en la cama, en la mesa del salón, y en bares sin televisor ni tragaperras.
Así que mi escritorio ni es interesante, ni es mío. Por eso voy a tunear el meme, y voy a hablar del escritorio… de mi portátil. Y confío en que el post sirva como aviso para esos chavalines que rondan por los foros preguntando eso de “tengo un guión, ¿y ahora qué?“.
La respuesta abreviada sería: y ahora, OTRO. Pero entremos en detalles. En mi escritorio tengo los siguientes iconos de carpeta:
-“Un montón de buenas intenciones“*. Un proyecto de largometraje, un thriller, coescrito con el coordinador de una serie en la que trabajé. Idea original mía. Estamos puliendo la primera versión.
-“92“. Otro proyecto de largometraje, esta vez de vampiros. Hoy en día, todo el mundo tiene un proyecto de vampiros, de zombies, o de Sherlock Holmes. ¿Por qué iba a ser yo menos? La idea original es de un antiguo alumno (caramba, qué viejo me hace esta frase), y lo coescribo con él. Tenemos un tratamiento secuenciado, y el guión va por la mitad.
-“Sarna con gusto“. Un guión de cortometraje, escrito por un buen amigo y mejor guionista, que pretendo dirigir. Estamos buscando financiación. Quizá a finales de este año, o a principios del que viene. La carpeta contiene varios análisis del guión literario hechos por amigos guionistas; un guión técnico y una memoria de dirección; y documentación sobre concursos y subvenciones.
-“Totum revolutum“. Podía llamarse de cualquier otra manera, pero se llama así. Como su propio nombre indica, es un revoltijo de cosas heterogéneas. Sinopsis a medias, recortes de periódico, ideas sueltas, a veces tan breves como una frase. Entre ese barullo, hay un par de ideas para cortometraje, unas cuantas para largo, un par de posibles tv-movies… Una de las ideas de largo voy a empezar en breve a escribirla con un compañero de Girona. Estamos completando la documentación.
Aparte de eso, tengo lo típico: el icono del disco duro, accesos directos a algunas apliaciones… y bueno, las carpetas de trabajo. De trabajo reumerado. Porque, no sé si se lo había dicho, pero todo lo de arriba son cosas que escribo por amor al arte.
Lo que me da de comer son otras cuatro carpetitas, donde guardo el material de la serie en la que trabajo; un documento de venta para una hipotética telenovela; la documentación para otra serie y para una tv-movie en las que -posiblemente- me embarque dentro de unos meses; y apuntes para clases y conferencias que doy cuando me queda tiempo.
Sí, esto funciona así. Se levanta uno por la mañana y trabaja. Se va a comer, y sigue trabajando. Y por las noches, después de cenar, piensa. No en cómo dar el pelotazo, no. En cómo mejorar un proyecto. En cómo presentar mejor a un personaje. En cómo dosificar la información. Cosas así.
Algunos pensarán que con ese volumen de trabajo, no me quedará tiempo libre. Bueno, no soy el tipo más trasnochador del mundo, pero tengo mi vida social. Voy al cine, salgo a cenar, tomo una copa de vez en cuando… En realidad, no es el trabajo lo que le roba a uno más tiempo. Es el síndrome de Tío Vanya. El pasarse las horas pensando en las teorías conspiratorias y los complicados sistemas de enchufes y nepotismo que nos impiden hacernos ricos y famosos. El por qué triunfa ése y no yo. Cuando uno trabaja de plano diez o doce horas diarias, no queda tiempo para esas gilipolleces.
¿Y ustedes, qué tienen en su escritorio?
* Los títulos son falsos, naturalmente.

Bueno, me alegra ver que hay otros guionistas sin despacho y escritorio al uso. Más que bares yo prefiero las bibliotecas públicas. Aunque ahora que se acercan los exámenes estarán a tope. Claro que eso no me valía cuando tenía que estar en contacto telefónico con el coordinador de la serie en la que trabajaba, o cuando yo coordinaba.
La comunidad de Madrid intenta boicotearnos: ahora en algunas bibliotecas públicas han prohibido el uso de la red eléctrica para enchufar portátiles, móviles o ipods. Dicen que se sobrecarga la red. Paparruchas.
Cierto, el otro día me pasó. Habrá que tirar de baterías. Lo bueno (o malo) es que algunas tienen wifi.
Sobre mi escritorio tengo una demanda por plagio. Deje de copiarme el formato de mis fotos de cabecera.
GRACIAS.
Sobre mi escritorio: taza con infusiones que varian durante el día para darme la sensación de una rutina menos rutinaria, diccionarios, teléfonos que no atiendo y caramelos para los ataques de ansiedad.
Yo tengo un mac de sobremesa y no veas cómo se ven las pelis de bien. Tengo un flexo, y a veces una taza de café o una coca cola. Y ya está.
Entiendo la utilidad de este tipo de posts, siempre tienen interés y supongo que los principiantes los agradecerán. Ahora, que pereza me empieza a dar el rollo didáctico (en plan viejo guerrero) que se trae vuestra web. Digo, por si no os habíais dado cuenta.
Las cafeterías van bien, es curioso cómo el bullicio (ligero) puede acabar creándote una burbuja de protección.
Para mi desgracia, tengo un portátil que pesa un cojón y cuya autonomía ronda los 35 minutos, así que sólo me da para escribir haikus si los traigo pensados de casa. Espero que el próximo cheque sea lo suficientemente jugoso como para renovar el material.
Jajajaja… Está bien lo de los haikus. Yo a veces fantaseo con que se cae el wifi y escribo tres horas del tirón. Amo los imposibles.
¿Te imaginas? Qué bendición sería…
pregunta ¿cuando escriben en un lugar público no les entra la paranoía de que alguien los esté espiando?. Perdón, ya me tomo la pastilla
Es que en mi barrio no hay más guionistas. Me aseguré bien antes de mudarme.
Yo soy del tipo escritora-organizada, así que tengo un portatil supercool sobre una mesa que no se ve y un tablero de corcho donde pego la estructura de los guiones que nunca llegarán a ver la luz. No se puede ser más guionísticamente perfecta :-)
El post del Pianista me lleva a hacer una pregunta que se sale del tema: ¿cómo manejamos el escritorio?
Pianista habla de varios proyectos abiertos, que supongo que es como estamos casi todos. ¿Cómo distribuis el tiempo (y el esfuerzo)? Hay doscientos millones de consejos: ir de tirón uno a uno, tener un par abiertos cada vez para evitar procastinar, dedicar un día a la semana a cada uno… Yo estoy experimentando con una fórmula mixta de los dos últimos pero, el año pasado, lo que me mejor me funcionó fue coger uno solo y no dejarlo hasta no tener la primera versión.
No sé si ha pensado en hacer un Mi Escritorio II con esto, pero yo, al menos, le estaría muy agradecida.
Pero Mullidito, has leído todo el Blog o apenas una parte…? Es que hay para todos los gustos, información, didáctico, chismes, anécdotas, experiencias personales…,más variado no podía ser! Autores y comentadores, todos con sus puntos de vista y sus propias historias. Lee los Post anteriores y cambiarás tu opinión. Saludos
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