LAS 10 RAZONES PARA HACER MILLONARIO A ROBERT MCKEE (y a otros gurús del guión)

Por Chico Santamano.

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Ya sé que intentar hacerles leer, en un día como hoy, un texto que no incluya los tags Dharma, Lost, Jack, Locke, Evangeline Lily, Desmond, 6×01, Jacob, el ruso tuerto que no se muere, the constant, teorías o el principio del fin, es misión imposible… pero bueno… ¡Entiéndanme!

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Hace siete años conocí en Pamplona a Robert Mckee, le pedí que me firmara su libro y nunca más volví a hablar con él. Esa fue toda nuestra relación, pero durante los días siguientes, él me estuvo hablando A MÍ durante horas y horas en una sala atiborrada de guionistas.

No sé a los demás, pero durante el transcurso de aquel seminario, yo sentía que cada frase de reprobación que soltaba por su boca en plan “¿No os parece horrible cuando en un guión pasa tal cosa?” yo apartaba automáticamente la mirada y pensaba “Dios, ha visto mi peli”. Ahora me río, pero os juro que hacía algunos comentarios tan concretos que lo llegué a creer en serio.

Un par de años después, también “conocí” a Syd Field cuando vino a Madrid, pero si les digo la verdad no me acuerdo ni de su cara. No sé si fue porque no me firmó ningún libro, porque no resiste la comparación con el primero o qué… pero no recordaría haber estado allí de no ser porque tengo testigos que así lo afirman. A la amiga Linda Seger, por citar a la Santísima Trinidad, no tengo el gusto de haberla tratado. Si alguno de ustedes sí, no dejen de comentarnos qué tal la experiencia en los comments.

Todo esto se lo cuento porque hay mucha gente que me ha preguntado desde entonces si realmente merecen la pena estos cursos y yo siempre doy un SÍ rotundo. ¿Las razones? Ahí van diez…

  1. Porque de vez en cuando nos viene bien que nos digan lo que no queremos oír (trabaja más, reescribe otra vez, dale una vuelta, no es suficiente) o cuanto menos todo aquello que creemos que sabemos por pura intuición, pero que necesitamos que alguien nos lo subraye y le ponga nombre.
  2. Porque, aunque ya exista un libro publicado con el contenido del seminario, no es igual que tu pareja te mande un sms de ruptura a que te lo diga a la cara. Las distancias cortas marcan más.
  3. Porque no estamos acostumbrados a oír a hablar de nuestra profesión, más allá de los lamentos de lo mal que está todo. Se nos va la fuerza por la boca hablando de la forma y nunca del fondo de nuestro oficio. O lo que es lo mismo… qué pocas veces hablamos de ¡escribir!
  4. Porque si eres mínimamente sociable y no te limitas a hablar con los de tu grupito puedes hacer contactos con otros guionistas. Ya sabéis que en esta profesión… quien tiene un contacto, tiene un tesoro. Además, vale que una reunión de guionistas no es precisamente una feria de turismo, pero lo mismo ¡hasta ligas! (Las posibilidades son mínimas, lo sé… pero se han dado casos)
  5. Porque a los que no controléis lo suficiente de inglés, el traductor simultáneo os puede hacer la velada más divertida con meteduras de pata varias. Como la historia que contó Mckee sobre su perro moribundo que cazaba ratones. La simpática traductora nos fue contando el triste relato de la mascota del gurú, hasta que se dio cuenta de que algo no cuadraba en su traducción y remató la anécdota, en un giro absolutamente shayamalanesco, con un “el perro era un gato” de su propia cosecha y siguió como si nada.
  6. Porque en un seminario, estos gurús del guionismo cuentan esos cotilleos que nunca se atreven a escribir en sus manuales y critican a algunos de sus más célebres alumnos o aquellas películas que parecen intocables y con las que se ceban que da gusto. ¡Con lo que nos gusta un cotilleo y más si es para dejar a alguno de los “grandes” por los suelos! Mckee se despachó a gustito con Jane Campion y su guión de “El Piano”.
  7. Porque (antes de que lo digan en los comments) NO HACE FALTA HABER ESCRITO NUNCA UN BUEN GUIÓN para enseñar a escribir. Ni Mckee, ni Syd Field, ni Linda Sieger, ni ninguno de estos gurús han ganado ni ganarán jamás un Oscar. Ellos no os van a enseñar nunca cómo tener una buena idea, o a tener la sensibilidad necesaria para acercarte a según qué historias. El talento está dentro de ti. Sin embargo, lo que ellos imparten son herramientas en forma de conocimientos técnicos, claves y consejos para poder construir tu guión de una manera fácil y eficaz. La creatividad, el talento, la sensibilidad (y la matrícula del curso) la pones tú.
  8. Porque, por desgracia en este país, son muy pocos los guionistas (especialmente de cine) los que se dedican todo el tiempo a ser eso… guionistas. Así que, si tienes la suerte de salir de tu provincia, te tirarás cuatro o cinco días en una auténtica burbuja. Sentirte escritor de cine desde que te levantas hasta que te acuestas, sin tener que alternar con trabajos alimenticios, es un subidón.
  9. Porque no hay mejor dinero que el que inviertes en ti mismo. Si quieres ganarte la vida con tu coco, hay que darle de comer. Vale que, entre la matrícula, el desplazamiento, el hotel y las dietas, el alimento neuronal salga un pelín caro, pero podemos recibir tanto a cambio. Además, ¿cuántas veces vas a verte en una de estas en tu vida?
  10. Porque estos cursos, al menos el de Mckee, son tremendamente ilusionantes e inspiradores. Yo salía cada tarde con la cabeza en plena ebullición de ideas y la sensación de que tenía la receta mágica para los problemas puntuales del guión que estuviera escribiendo en ese momento. Este tipo de seminarios te aportan una motivación y unas ganas de enfrentarte al teclado que ni todos los sueldos y galardones del futuro, señores.

Les advierto de que todas estas conclusiones están sacadas desde la perspectiva de alguien que en aquella época estaba empezando (un poco como ahora, pero más aún). Por lo que lo mismo, si usted es un guionista descreído que está de vuelta de todo, estos seminarios sólo le parecerá un sacacuartos.

Moraleja: si alguno de estos gurús (especialmente Mckee) pisaran próximamente la Península Ibérica y tienen dinerito para permitírselo no duden en asistir a su seminario. De momento, lo más inminente es… Mckee: primera quincena de abril en París y segunda en Londres. No es Pamplona, pero algo es algo… De Seger y Field no he encontrado fechas próximas en Europa.

En fin… Se lo ponía a todo el mundo, pero a mí me hace ilusión…

“Para Chico Santamano. Escribe la verdad”
Robert Mckee

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15 Responses to LAS 10 RAZONES PARA HACER MILLONARIO A ROBERT MCKEE (y a otros gurús del guión)

  1. Panov dice:

    Yo estuve en Málaga con Mckee y también lo recomiendo. Al personaje no entro a calificarlo porque supongo que es de todos conocido ciertas características de su personalidad que en mi opinión no vienen al caso. Pero respecto de su metodología, su forma ultra ortodoxa de concebir el guión, creo que es a la vez su mayor defecto y su mayor virtud. Su mayor defecto remito a Charlie kaufman y su “Adaptation”. Su mayor virtud es esa perspectiva casi matemática de entender un guión, que en determinados momentos resuelve indeseados atascos.
    En el caso de Málaga si que me gustaría mencionar algunas cosas que pueden tener que ver con lo que mencionas en los puntos 1 y 3, que me sorprende en nuestra parte, la de los asistentes. Desde multitud de gente dormida, asistencia menor a medida que pasaban las horas y los días (muchos asistentes iban a curso pagado), hasta un crítica casi masiva por las formas de Mckee y escaso debate sobre el fondo.

    Saludos.

  2. Pilar dice:

    Hola Chico Santamano:

    Yo asistí este otoño a un taller impartido por Linda Seger en Los Ángeles y la verdad es que la mujer sabe comunicar muy bien. El taller en cuestión se llamaba algo así como “La estructura de los tres actos dentro de la escena” y analizábamos escenas de diferentes películas para comprobar que, efectivamente, tenían tres actos internos claramente diferenciados, con sus puntos de giro, clímax, etc.

    Por cierto, el taller en cuestión se impartía dentro de la Screenwriting Expo de Los Ángeles. A quien le pueda interesar: son 4 días de seminarios ininterrumpidos sobre el guión, con posibilidad de hacer pitchings para las grandes (y no tan grandes) productoras, y con profesores muy pero que muy pontentes (Mckee y Seger suelen ser habituales), y el precio… irrisorio (creo que eran 150 dólares o así, claro que hay que pagarse el vuelo y el hotel…). Saludos y, por supuesto, enhorabuena por el blog, es interesantísimo.

    Pilar.

  3. stresso dice:

    Yo también estuve en Pamplona y lo que se me quedó grabado de McKee es que solía jugar al golf con Jack Nicholson. ¿O eso lo dijo Brian Cox en Adaptation?

  4. Me ha gustado mucho su post. Mucho. Tanto como para decidirme a empezar a sablear a quien se me ponga por delante para irme a Londres en abril. Dejo enlace directo para los más vagos:
    http://www.mckeestory.com/londonmain.html

  5. gabkarwai dice:

    Como Pilar también fui aluno de Seger, pero en Valencia, en la UIMP, y la verdad fue muy entrañable. Una especie de Miss Marple del guión (o será mejor decir Patricia Highsmith). Consejos sabios, directa, oyes, una gozada.
    Y es verdad: algunos seminarios te dan ganas de salir de estampida a mamporrear tu ordenador 7 historias a la vez, y reescribir todo lo que tengas.

    Mira, voy a mirar los seminarios de L.A. Gracias Pilar :)

  6. volga dice:

    Sobre el punto nº 7, no creo que el reproche esté en “Como no ha escrito un buen guión no puede enseñar” sino más bien que si sabe tanto de cómo hacer un buen guión ¿Por qué no se dedica a ello, o al menos escribe, si no el mejor, al menos un buen guión.
    No acepto que digas que le puede faltar la creatividad, la sensibilidad o las ideas. Podría trabajar en colaboración con otro guionista que le aportara aquello que le falta, o podría partir de una idea previa a la que aplicarle toda su sabiduría, por ejemplo adaptando una novela o reescribiendo un guión previo.
    Más bien creo que la explicación está en que gana lo suficiente diciéndole a los demás cómo comportarse como para necesitar mojarse, o escribir un guión concreto que sirva para ver aplicado todo su conocimiento.

    • Volga, es una cuestión de PICARDÍA EMPRESARIAL. Es decir, tú puedes escribir el mejor guión del mundo, pero si en el proceso de hacer realidad la peli tu historia se va a la mierda, tu prestigio se va a exactamente al mismo sitio. Así que, ¿para qué jugársela si ya les va muy bien así?

    • volga dice:

      Bueno, pero podría publicar luego el guión original y mostrar su trabajo a otros guionistas, sin ninguna intromisión de “seres inferiores” como productores o directores.
      Además, con la pasta que tiene y su aura de “guionista perfecto” estoy seguro de que le permitirían mantener en la película mucho de lo que hubiera en su guión, su visión y además podría escribir para un director que le interesara.
      Sigo pensando que el mayor miedo es a que al materializar un guión, muchos podrán decir “¿y esto es lo que piensas que es un buen guión?”. Todos somos mejores diciendo lo que hacer a otros que poniéndonos a materializar algo concreto. Igual le vendría hasta bien ver a lo que tiene que enfrentarse un guionista más allá de la fase de escritura para que se le baje la soberbia.

    • Lo que dice Volga es cierto, pero yo, al menos, he tenido algunos profesores excelentes que luego, como guionistas o como realizadores, no parecían “estar a la altura” (notense las comillas, por favor). Y también he tenido algunos profesores que me parecían auténticos gilipollas, pero que me han enseñado auténticas joyas (y estos han sido los menos: capullez y mala enseñanza me solían coincidir).

  7. profesorguapito dice:

    Panov lo clava. Para ser un tipo que se dedica a pontificar sobre el mensaje, la forma y el fondo, etc… sus formas son pésimas.
    ¿Es esto una paradoja?

  8. eduardoritos dice:

    A lo largo de la historia se ha dado una interesante correlación entre Genio y Capullo.

    Mozart, Beethoven, Picasso and many more.

    Fijaos en su obra, que es lo que cuenta; lo otro, para su familia, amigos y quienes los tengan que soportar.

  9. Xabier dice:

    Hola.
    Lo siento. Me voy a salir del tema. Se echa de menos (yo al menos) esas entradas en las que hablabas de tus aventuras y desventuras con ese guión sobre un principito en medio de una guerra. El productor Santiago y su hijísimo Enriquito, la «secre» deportista…
    ¿Lo has dejado de lado al empezar esta etapa en Bloguionistas, o volveremos a leer alguna de esas?
    Saludos.

  10. Elain dice:

    Ya estuve tambien en Pamplona con McKee y despues con Field y Seger. He hecho el triplete y fue el querido Robert quien mas me impactó. Puede que sea porque fue el primero y yo comenzaba un sueño pero creo que su fuerza, sus palabras y sus formas tuvieron mucho que ver. Suposo un autentico baño de consciencia de lo realmente jodido que es escribir. Intuí por otro lado y por primera vez que el asunto tenía tambien que ver con la constancia, el sacrificio y el autodesarrollo. Y aún así, ¡salí con ganas!. Joder, aquel discurso final sobre Casablanca fue apoteósico.

    Yo no me acerqué a que me firmara el libro pero ahora mismo voy a hacer algo. Voy a coger esa frase que te puso y me la voy a escribir yo en el mío porque en esencia creo que de eso se trata: escribir la verdad, tu verdad, sino se nota.

    PD: Y diría yo que ese baño de consciencia de lo jodido que es escribir y de la caca que has escrito se repite con frecuencia a medida que vas progresando como guionista.

    Saludos,
    Elain

  11. Mr. Brightside dice:

    Buenas, acabo de descubrir este foro, que me parece muy muy interesante y estoy totalmente de acuerdo con tus razones. Yo estoy empezando a tomármelo un poco más en serio, estudié en US, no en ninguna de las grandes (acabé en Miami), y me gustaba el guión, pero ahora estoy a fondo, (tratando de acabar un largo), así que si alguien sabe cuando cualquiera de los 3, Field, McKee o Seger vienen a España, estaría muy agradecido. En cuanto a lo que la gente ha dicho respecto a por qué McKee no escribe nada… ¿Por qué ha de hacerlo? Vosotros escribís porque tenéis algo que contar, a lo mejor él no tiene nada que contar. Además de guión he hecho 2 años de narrativa y técnicas, los profesores (y sobre todo profesoras) son brutales, y la que consideré la más increible y que mejor entendía los textos no escribía. Le pregunté; “¿Por qué? Yo no tengo nada que contar al mundo”.

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