A VECES OLVIDO QUE…

…no es lo mismo ser un bribón que un mamón.

David Muñoz.

En mi primera columna en bloguionistas dije que quería hablar de cómo el montaje acaba convirtiéndose siempre en la última reescritura del guión y que para explicarlo iba a utilizar como ejemplo varias escenas suprimidas que aparecen en los extras de los DVD de dos películas que había visto recientemente. Y también dije que la segunda película la dejaría para esta semana, ya que tenía que ver con otro tema que también me apetecía comentar aquí.

Pues bien, la segunda película en cuestión es el último largometraje de la serie Star Trek, dirigido por J.J.Abrams y escrito por Roberto Orci y Alex Kurtzman. La escena es la versión alargada del momento (muy importante en el universo Star Trek) en el que, cuando aún era sólo un cadete, el futuro Capitán Kirk supera una prueba legendaria que ningún otro alumno de la Academia Espacial había logrado pasar hasta entonces, conocida como “El Kobayashi Maru”. En ella, el aspirante a héroe del espacio entra en un simulador y se pone al mando de una nave estelar tipo la famosa Enterprise, cuya misión es rescatar a una nave civil que está siendo atacada por los  malvados Klingon. En la Wikipedia lo explican bastante bien: “Rescatar a la nave civil Kobayashi Maru es el objetivo principal en una batalla simulada con los Klingons. La nave ha sido inutilizada y la tripulación de cadetes que se acercan a ella deben decidir si intentar rescatar o no a la tripulación, poniendo en peligro a su nave y sus vidas, o marcharse permitiendo que el Kobayashi Maru sea destruido. La difícil decisión de ayudar a la nave se debe a que el Kobayashi Maru está en la zona neutral Klingon y que entrar en la zona constituiría una violación del tratado de paz”. En la película la llaman una “no win situation” (una situación en la que no se puede vencer). De ahí que el objetivo de la prueba no sea que los cadetes la superen sino comprobar cómo reaccionan los candidatos a formar parte de la flota estelar cuando se enfrentan a un problema de este tipo.

Y tal y como dije antes, James T. Kirk se las arregla para destruir a los Klingon que están atacando a la nave civil y rescatar a sus tripulantes.

¿Y cómo lo consigue?

Pues bloqueando momentáneamente el programa.

O sea, haciendo trampas.

Sí, es el héroe de un “blockbuster” norteamericano y es un fullero.

Pero aún así, la escena funciona y logra que nos “enamoremos” de Kirk (o que al menos empaticemos con él lo suficiente como para preocuparnos de lo que pueda ocurrirle durante el resto de la película). El chaval es un desastre en muchos aspectos, pero algo que en principio puede ser un defecto, su incapacidad para aceptar una derrota y para, si es necesario, quebrantar las reglas para lograr ganar, es en realidad su mayor virtud*.

Spock y Kirk

No obstante, tras ver la versión alargada de la escena que aparece en el DVD está claro que Abrams y compañía estuvieron a punto de no conseguir crear esa empatía. En ella, Kirk no queda como un bribón simpaticote sino como un mamón (algunos dirían que como un gilipollas).

Y que el personaje merezca un adjetivo u otro depende solo de unos segundos eliminados en montaje.

Eso que Kirk nunca ha sido un héroe de ciencia ficción al estilo clásico. Ni siquiera en la serie de televisión original. Como a casi todos los grandes personajes que ha dado el género desde los años 70, le definen no sólo sus cualidades positivas (inteligencia, valor, entrega, capacidad para tomar decisiones rápidamente), sino también las negativas (arrogancia, chulería, egocentrismo, machismo). Aunque algunas de ellas, como su carácter impulsivo y un tanto inconsciente, acaban siendo también positivas en el contexto de la historia y son las que terminan convirtiéndole en un tipo tan carismático. Además, esta  Star Trek es esencialmente una “buddy movie” y, como en todas las “películas de colegas”, lo importante es que uno de los dos protagonistas sea todo lo que no es el otro y viceversa. Por eso, simplificando mucho, Spock es la cabeza y Kirk el corazón. Y cuanto más extremo se muestre cada uno de ellos, mejor. Pero de esa dinámica basada en los contrastes (cuya necesidad también olvidamos a veces los guionistas) hablaré en otra columna, así que de momento no voy a decir nada más al respecto. Aunque ahora que lo pienso, también puede que merezca la pena hablar de Avatar y su ahora atípico (y casi me atrevería a decir que anacrónico) protagonista, Jake Sully. Éste sí es un héroe de una pieza, sin fisuras morales, que quizá le debe más a Buck  Rogers o a Flash Gordon que al capitán Kirk.

Pero ya digo que esos son temas para otra entrada del blog. Lo que nos importa hoy es que como guionista nunca suele interesarte que en este tipo de historias la balanza se incline peligrosamente hacia las cualidades negativas (que a veces son mucho más fáciles de explicar). Por eso, debes tener mucho cuidado a la hora de mostrar qué hacen tus personajes  y cómo lo hacen a lo largo de la película.

Y unos segundos pueden marcar la diferencia entre el fracaso y el éxito, entre la empatía y el odio.

En la versión que se vio en los cines de la escena, parece que Kirk consigue bloquear momentáneamente el programa del Kobayashi Maru dando órdenes aparentemente absurdas al ordenador que controla el simulador; órdenes que éste es incapaz de asimilar, ya que van en contra de todo lo que suele hacerse normalmente en una situación así. Visto así, si bien es cierto que Kirk sigue siendo un fullero, también es inteligente. Ha aprovechado un defecto del programa -que encima ha programado Spock-, para “hackearlo”  (reforzando esa dinámica de contrarios de la que hablaba antes; la emoción vence otra vez a la lógica).

La tripulación del Enterprise

Sin embargo,  en la versión ampliada del DVD, descubrimos que Kirk ha hecho algo totalmente distinto: ha engañado a una chica con la que le vimos acostándose un par de escenas antes, diciéndole que va a mandarle un e-mail al ordenador central de la academia justo cuando él se está sometiendo a la prueba, para que al abrirlo ella introduzca sin saberlo un virus informático en el programa que controla el simulador. Eso es lo que realmente provoca el bloqueo. Y una cosa es manipular y engañar a una máquina (cuya forma de funcionar ya digo que es una metáfora perfecta de la manera de hacer las cosas, mecánica y sin sorpresas, a la que siempre se enfrenta Kirk) y otra muy diferente hacer lo mismo con una persona. Además, para rematar la faena, en una escena eliminada posterior, Kirk busca a la chica extraterrestre para disculparse por haberla utilizado y se da cuenta de que es otra de su misma raza cuando ya lleva un rato hablando con ella. Se acaban de ir a la cama y ni siquiera recuerda su cara. Casi podría decirse que este Kirk es un pelín racista. Sólo imaginaros que en vez de tener la piel verde, la chica fuera negra.

Vamos, que sí, que éste Kirk es un mamonazo de cuidado y resulta difícil creer que pudiera ser el protagonista de una película con una vocación tan comercial como esta.

Aunque no es eso lo único que resulta difícil creer. Menuda academia militar futurista, que es incapaz de detectar que un virus entra en sus sistemas, y que cuando descubre que uno de sus cadetes ha hecho trampas no le  expulsa inmediatamente.

Los guionistas y el director lo explican bastante bien en sus comentarios de la escena ampliada. El método que emplea Kirk es muy cutre,  y además es demasiado facilón. Casi es mejor no explicar lo que ha hecho y que cada espectador se imagine lo que le parezca (de la misma manera en que yo imaginé mi explicación anterior).

Me sorprende un poco que en el comentario uno de los guionistas no parezca muy seguro de haber hecho lo correcto eliminando esos momentos. Pero yo estoy convencido de que no se equivocaron. Gracias al montaje consiguieron corregir un problema que no supieron anticipar mientras estaban escribiendo.

Y cosas así pasan muy a menudo.

Porque no es lo mismo escribir o leer algo que verlo interpretado por unos actores.

A veces… bueno, no, a veces no, casi siempre, los guionistas acabamos hartos de recibir notas por parte del director y de los productores de la película pidiéndonos que mejoremos tal o cuál escena o que afinemos un aspecto de la caracterización de un personaje que no llegan a ver demasiado claro. En muchas ocasiones es cierto que esas notas son el resultado de una lectura apresurada del guión o muestran a las claras que quien las ha mandado no tiene ni idea de cómo se escribe una película (como esos ejecutivos que creen que el primer acto de una película acaba en la página 10, por Ej.), pero también hay gente inteligente que detecta fallos o cosas mejorables y que lo único que quiere es que llegar a rodaje con la mejor versión posible del guión. Y cuando es así (problemas de estructura aparte) lo más habitual es que esas notas mencionen cosas como lo que ocurría con el Capitán Kirk en esa escena.  De pronto, un personaje hace algo que resulta incongruente o que cambia en una dirección no deseada la percepción que tenemos de él. Y es mucho más fácil que eso lo vea alguien que no ha participado en el proceso de escritura con la intensidad del guionista (a veces el personaje que hemos escrito se ha alejado mucho del que teníamos en mente al empezar a escribir y no nos hemos dado cuenta). Fastidia reconocerlo, sobre todo porque aplicar una nota de un par de líneas puede llevarte días de trabajo, pero cuando tienen razón… pues tienen razón.

Al final, una vez la estructura está asentada y se tiene clara la historia que se quiere contar (cosa que no siempre llega a ocurrir antes de rodar), de lo que se trata es de repasar el guión una y otra vez revisando y mejorando pequeños momentos, solucionando errores que sobre el papel parecen intrascendentes, pero que siempre, una vez la película se rueda, y más aún cuando la ves proyectada sobre una pantalla del cine, revelan su verdadera importancia. No hay detalles menores en una pantalla de quince metros. Y si antes no han intervenido un montador o un productor avispados, esos errores permanecerán ahí para siempre, impidiéndote disfrutar del resto de la película. Incluso, años después del estreno, si te la encuentras por casualidad en la televisión, no podrás evitar pasarlo mal viéndola y pensar: “¿Por qué no cambiaría eso? ¿Por qué creí que no era importante?”.

Porque al final, en las películas, todo importa. E igual que a menudo suma, también puede restar.

Como a Kirk, a los guionistas tampoco nos gusta perder nunca. Puede que la película perfecta sea uno de esos “no win scenarios” cuya existencia se niega a aceptar el capitán del Enterprise. Pero como en el fondo somos igual de chulos que él y preferimos pensar que algún día llegaremos a escribirla… que al menos una frase mal empleada o un momento valorado erróneamente no sea lo que nos impida conseguirlo.

*Algún día tendré que escribir aquí sobre como el cine de Hollywood hace que nos comamos con patatas un concepto tan absurdo (derivado en arquetipo de tanto que se usa) a poco que uno lo piense como el del “rebelde dentro del sistema”. Alguien que aparentemente va a la suya y vive de acuerdo a sus propias reglas, pero que, “curiosamente”, acaba siempre haciendo (y más y mejor que sus compañeros) lo que el sistema (personificado en sus superiores) espera de él. En ese sentido, Kirk, Jack Bauer o John McClane, por poner solo tres ejemplos, son primos hermanos. En la vida real  todos habrían acabado en la calle más pronto que tarde o habrían aprendido a agachar la cabeza y dejar de tocar las narices.

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9 Responses to A VECES OLVIDO QUE…

  1. Javi dice:

    Muy buen artículo, sí señor. Es muy valiente por tu parte usar ejemplos de películas tan comerciales en tus posts. Resulta muy didáctico a pesar de todos los prejuicios que hay contra los blockbusters.

  2. Panov dice:

    Magnífica entrada. Muy didáctica y útil para quién se pare a reflexionar sobre ello. Aunque no he visto la película sobre Star Trek, estoy muy de acuerdo con el fondo de tus conclusiones.

  3. Juanjo dice:

    No entiendo porqué no debería hablarse de blockbusters, al fin y al cabo es lo que la gente quiere ver…

    • David Muñoz dice:

      Bueno, si he utilizado esas películas como ejemplos en mis dos primeros textos es sencillamente porque las he visto hace poco y porque creo que como son más o menos populares supongo que así habrá más gente que entenderá de qué estoy hablando. Pero vamos, que veo (y disfruto) todo tipo de películas. Si bien es cierto que como lector de libros sobre guión ya estoy un poco harto de que prácticamente siempre se recurra a los mismos clásicos indiscutibles. Podría haber escrito un texto similar sobre alguna película de Billy Wilder (al que por cierto sí que voy a citar la semana que viene), pero creo que es más divertido -y se ha hecho menos- usar como ejemplo Star Trek, que además me encantó.

  4. lalas dice:

    Me gusta, primero por didactica y segundo por humilde y autocritica. A veces los guionistas os mirais demasiado el ombligo. Y ademas me has animado a ver la peli. Un saludo

  5. lorezaharra dice:

    Bo bom = bribom
    como
    cabron = a x como todo el mundo puede darse cuenta esto es una equación matemática y a Bo bom le falta una letra ,esa letra casí termina con el chistoso de turno con los pies en la cárcel me ha venido a la memoría al leer lo de no es lo mismo ser un bribon que ser un mamón.

  6. Raquel dice:

    Qué interesante, gracias por el currazo que te has tomado.

    A mí me obsesiona especialmente esa fina línea entre que un personaje resulte un “simpático caradura” o un cabronazo que no le cae bien a nadie. Fue un tema muy discutido en las writers de La familia Mata a propósito del hermano del prota, que había que mantener en equilibrio entre el egoísmo y la ternura todo el rato. A mí me sirvió de mucho para darme cuenta de hasta qué punto hacer ficción, aun siendo comedia, puede tener que ver con expresar tu ética, con todos los quebraderos que eso supone.

    Y aunque ya igual me desvío mucho (más) del tema del post, me encanta cómo dos series americanas muy comerciales hacen eso con sus protagonistas, mantener ese equilibrio: Dos hombres y medio con el personaje de Charlie Sheen y, mucho más difícil, Will y Grace con el de Karen, una elementa de mucho cuidado a la que no se juzga duramente y que aun así consigue caernos bien.

    Saludos!!

  7. Txakra dice:

    Estupenda columna, si señor. Hacen falta muchas reflexiones de este tipo para que los que aspiramos a ser guionistas consecuentes vayamos aprendiendo como y donde se nos puede ir la tecla.

    Un saludo.

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