JACOBO BERGARECHE: “ES BUENO QUE HAYA TENSIÓN ENTRE PRODUCTOR Y GUIONISTA”

11 junio, 2020

Jacobo Bergareche ha escrito guiones, libros y blogs, y ha sido productor ejecutivo de varias series (en la actualidad trabaja en Onza). Fue uno de mis primeros jefes cuando yo empezaba a escribir guiones, y en este curso que ya termina hemos coincidido como profesores en el Máster en guión de series de ficción de la ECAM, donde él impartía clases de Producción Ejecutiva. Me ha parecido una ocasión estupenda para charlar con él sobre el papel del productor ejecutivo y su relación con la sala de guionistas.

Jacobo Bergareche. Foto: © Kuki Bastos

Está muy de moda decir que los guionistas deberían ser productores ejecutivos, y a veces da la impresión de que quien lo dice no tiene muy claro qué hace un productor ejecutivo. ¿Nos lo puedes aclarar?

No hace un año que murió el primer productor ejecutivo que conocí, el gran José Sámano. Escribí una tribuna en ABC recordándole, y me esmeré en explicar qué hace un productor, te voy a responder a la primera parte de la pregunta copiando el primer párrafo:

Todo el mundo sabe lo que hace un actor, el director de cine, el cámara, el maquillador, el músico, el guionista. No muchos entienden lo que hace el productor, pocos lo relacionan con el proceso creativo, los más piensan acaso que su función es la de pagar la fiesta. Poner el dinero, o más bien encontrarlo, o sencillamente hacer que las cosas salgan como sea, es una de las muchas funciones del productor.

Joseph Conrad definió involuntariamente la labor del productor cuando describía lo que hacía un representante de mercaderes de efectos navales en los puertos del océano Índico: «No tiene que examinarse de materia alguna de cuantas existen bajo el sol, pero debe estar dotado de capacidad en sentido abstracto, y demostrarla en la práctica».

Es decir, tiene que saber hacer que las cosas ocurran y que los problemas se resuelvan. Debe ser capaz de casar al director con el actor, al guión con el presupuesto, al novelista con el adaptador. Si un actor tiene un accidente tiene que encontrar otro en el menor tiempo posible sin que el espectáculo se pare. Si un día de rodaje llueve inesperadamente tiene que encontrar un lugar donde rodar una escena de interiores. Pero sobre todo, un productor tiene que tener el olfato para identificar los grandes temas, encontrar buenas historias para representarlos y saber juntarlas con el talento necesario para crear con todo ello un producto para la pantalla o el escenario.

Añadiría que un buen productor debe saber gestionar y gobernar la nave, cosa que a los que venimos del guión a veces nos cuesta mucho.

¿Podríamos decir entonces que, para algunos guionistas, lo de ser productor ejecutivo sería una “plegaria atendida” por la que derramaría muchas lágrimas?

Ser productor exige mucha responsabilidad hacia un equipo muy grande de gente que siempre trabaja al límite y a contrarreloj para aprovechar cada jornada, y donde suele haber tensiones creativas todo el rato entre cadena y productora, entre diferentes departamentos y entre los egos de unos cuantos. Enfrentarse a eso puede ser una pesadilla según para qué personalidades. También hay un factor empresarial importante que atender, hay que poder dar un margen de beneficio a la productora. Y para eso a veces hay que recortar escenas de acción, en música, en cantidad de figurantes, grúas y demás cosas con las que un guionista sueña para su guión.

¿Qué tipo de formación específica debería tener un guionista para llegar algún día a ejercer de productor ejecutivo con eficacia?

Yo para empezar le recomendaría que supiera algo de ese programa infernal llamado Excel, y alguna noción de cómo funciona un contrato y una cuenta de resultados. Unas ciertas dotes para negociar, saber expresarse oralmente y tener algo de capacidad de persuasión no viene mal. Creo que es importante saber de diseño gráfico y de hacer buenas presentaciones. Tampoco sobra saber algo de dirección.

¿Qué porcentaje de los guionistas que has conocido a lo largo de tu carrera dirías que están preparados para crear sus propias series y además ejercer de productor ejecutivo?

Uno nunca sabe quién está preparado para ser productor hasta que le toca, en general, lo más importante para ser productor es querer serlo. Crear series es más fácil, cualquier buen guionista con la imaginación bien nutrida puede crear unas cuantas. Muchos guionistas que conozco no quieren meterse en ese lío.

¿Qué relación tienes con el resto de guionistas en las series en las que eres productor ejecutivo? ¿Son tus subordinados? ¿Tus compañeros? ¿Eres un ‘primus inter pares’?

Creo que cada productor tiene su estilo y su manera de gobernar una serie. Algunos son más colegas y otros son más militares. Tiendo a pensar que a los que asumen con claridad que son jefes les va mejor que los que tienden a colegiar todas las decisiones creativas. También los guionistas tienen que saber defender su guión y sus aportaciones, por mucho que haya un productor por encima, esa tensión es buena.

Creo que el productor debe saber escuchar muy bien a los guionistas, que para eso los ha elegido, pero es importante que la cadena de mando esté clara para todo el equipo, más allá de los guionistas, al final hay decisiones urgentes y críticas que tomar de manera ágil y rápida, sobre todo durante el rodaje, y no se pueden tomar consultando con el equipo de guión, por mucho que afecten a la historia. También el productor va a ser el responsable de cara a la cadena o la plataforma, de modo que es importante que se responsabilice de las decisiones importantes y las haga suyas.

Foto: © Belen García-Mendoza

Si creas una serie, la colocas en una plataforma y ejerces de jefe de guionistas y productor ejecutivo… ¿Te haces rico? ¿Te da para comprarte un yate? Y por otro lado, ¿acabas siendo carne de psiquiatra?

Para hacerse rico es mejor trabajar en banca o ser futbolista, pero entiendo que si negocias bien tu ganancia (un fijo y un variable en función del margen del beneficio que dejes), si ejecutas con calidad el producto, gusta al público y no arruinas a la productora durante el rodaje, puedes vivir bien. También dependerá de la recurrencia que tengas después y de las series que vayas enganchando. A veces se pasa un tiempo largo en el dique seco por no bajar de rango, es el problema de jugar a hacer tus propias series, luego trabajar para otros es bajar el caché y hasta que vuelves a colocar una puede pasar un tiempo largo.

Lo de la carne de psiquiatra creo que es cuestión de cómo lleves el estrés que conlleva dirigir una producción. Puede dar bastante angustia algunas veces, sobre todo cuando el actor se pone enfermo, cuando descubres en postpo que la mitad de los planos de una persecución están fuera de foco o cuando llueve en exteriores y no hay cover…

Habiendo sido guionista, ¿hasta qué punto supone cruzar al lado oscuro esto de hacerse productor?

Para un guionista ser productor es aspirar a sacar adelante sus propios proyectos, acompañar su guión hasta convertirlo en un producto terminado. Es una aspiración muy legítima. Ser productor no implica pasarse al lado oscuro, yo creo que es más bien salir de la oscuridad. Otra cosa es pasar de ser un guionista amable a ser un productor inmisericorde. Eso ya forma parte de la manera en que cada uno ejerce el mando cuando obtiene la oportunidad de hacerlo.

¿Y qué tal se lleva lo de ser responsable de todo?

Supongo que eso depende de la capacidad de cada cual para asumir responsabilidades. A mí no me entusiasma cargarme de responsabilidad, pero llevo mucho peor no poder ser responsable de nada. Más aún si es una serie que he creado.

El consuelo del guionista ante un fracaso suele ser echar la culpa a Producción o a Dirección por haber mutilado a la criaturita? Pero ¿cómo lidias con un fracaso cuando eres tú mismo quien mutiló a su propio retoño?

Echar la culpa a otro de lo que ha salido mal no es un privilegio exclusiva del guionista. El productor también puede echar la culpa al director y viceversa. Y ambos pueden echar la culpa al canal o a la plataforma, y así podemos ir pasando la culpa hacia arriba hasta culpar a Dios. Siempre se puede echar la culpa a otro. Pero el productor haría bien en echársela a sí mismo si quiere hacer las cosas mejor en la siguiente producción. Una producción en marcha se encuentra siempre con obstáculos, limitaciones de tiempo y de presupuesto, a veces de capacidad y talento. El buen productor debe saber improvisar respuestas que hagan el producto viable y que a la vez no supongan la ruina de la producción.

En el Máster en Guión de Series de Ficción de la ECAM impartes un programa específico de Producción Ejecutiva. ¿Saldrá de la ECAM una nueva generación de guionistas preparados para leer contratos, calcular presupuestos y manejar hojas de Excel?

Sin duda, aunque no será por lo que yo les he enseñado, que estoy más en la parte creativa. Será por lo que otros compañeros que saben mucho de Excel, rebates, AIEs y presupuestos les han podido enseñar.

Entrevista de Sergio Barrejón.


TIRSO CALERO: “UN COORDINADOR QUE NO ESTRUCTURE, OPTIMICE Y SE ORGANICE EL TIEMPO NO ESTÁ HACIENDO BIEN SU TRABAJO”

24 mayo, 2018

Por Pablo Bartolomé. Fotografías de Bárbara Fernández.

Al ser ésta mi primera entrevista para Bloguionistas, acudo con bastante antelación al lugar de la cita; estoy un poco nervioso y quiero que todo esté preparado cuando llegue el entrevistado, Tirso Calero, quien asegura que uno de sus trucos como coordinador es “ser previsor y aprovechar bien el tiempo”, quizá por eso aparece prácticamente a la misma hora que yo.

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Tirso me habla sobre la buena marcha de “Servir y Proteger”, donde es coordinador y productor ejecutivo, del estreno en Madrid de su texto teatral “Aguacates” y, gracias a la confianza que genera en el trato cercano, nos regalamos analizando la situación de la ficción nacional en televisión.

Productor ejecutivo de “Servir y Proteger” (“SyP”) y coordinador de guión; también lo fuiste de “Amar es para siempre” (“Amar…”) y de “Bandolera”; has escrito novelas; has dirigido dos largometrajes y ahora estrenas en plena Gran Vía… ¿Cómo lo haces?

Yo escribo bastante rápido, pero sobre todo soy organizado y muy cuadriculado. En mi papel de coordinador, por ejemplo, lo fundamental es optimizar el tiempo. En “SyP”, los guionistas que trabajan conmigo lo saben. Cada día de la semana hay una tarea especifica, esa tarea dura unas horas. Un coordinador que no se estructure o como te decía, optimice y se organice el tiempo, creo que no está haciendo bien su trabajo.

Y cuando escribes para ti, eso que quizá nadie vea nunca, ¿qué genero manejas?

Mis géneros favoritos siempre han sido el Western y el policíaco, pero a nivel espectador. Nunca me he planteado escribir un Western. Sin embargo, “Syp” tiene mucho que ver con el cine policíaco de los setenta, un cine donde no había grandes efectos especiales. Había tensión; había acción, pero no estaba todo supeditado a grandes explosiones o artificios.

Háblame un poco de tus rutinas de trabajo como coordinador de una serie diaria.

En la serie contamos con once guionistas. Cinco escaletistas, cinco dialoguistas más guionista de plató. Todo es muy mecánico. Cada capítulo lo firman dos personas (dialoguista + escaletista). Luego lo edito y voy preparando los contenidos de los siguientes capítulos. Es una rueda que no puede parar. El problema es cuando uno siente que se queda bloqueado, sin ideas que contar. En “SyP” acabamos de firmar el capítulo 300 y cada capítulo tiene que tener alguna idea nueva. Eso es lo complicado de una serie diaria, ahí está el reto. Afortunadamente, yo he coordinado alrededor de 2500 capítulos en distintas series y eso te da músculo, porque la escritura es un oficio empírico, que a fuerza de escribir y reescribir se aprende la técnica de forma natural.

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Pero un coordinador invierte muchísimo tiempo de su día a día en el trabajo. ¿Hay espacio para la conciliación?

Tiene que haberla. Yo tengo dos niños pequeños, lo que me obliga a conciliar con mi mujer. Intento no trabajar nunca más allá de las nueve de la noche. Eso implica que a veces me tenga que levantar a las cinco o seis de la mañana. Soy la antítesis de esa imagen de guionista que trabaja hasta altas horas de la madrugada.

En una entrevista anterior en Bloguionistas nos contaste todo tu recorrido en “Amar…”, primero como guionista, luego como coordinador y finalmente tu salida de la serie. Después de haber estado tanto tiempo lo normal es que se genere una relación casi umbilical con la serie, con el equipo. Cuando surge la oportunidad de volver a la sobremesa, ¿no te dieron ganas de decir que no? ¿Qué supuso para ti ese retorno a la sobremesa?

La cuestión es que me ofrecieron algo a lo que no pude decir que no. César Benítez me llamó y me propuso ser productor ejecutivo. Estoy muy agradecido a César por esto y creo que es algo que otros productores deberían hacer, ceder ese testigo (el de la producción ejecutiva) a los guionistas o a los coordinadores, que son al final quienes crean las historias. Nos permite estar más encima del producto; opinar en cuanto al casting o a labores de dirección. Detalles muy importantes para acompañar a la creación de una serie. A día de hoy, la única serie diaria donde un guionista cumple ese rol es en “SyP”, pero confío en que con el paso del tiempo se unan más compañero/as.

El viernes pasado (por el viernes 18 de mayo) superasteis a “Amar…” en audiencia y no era la primera vez que lo hacíais. ¿Cuando arrancaste “SyP” te pones eso como objetivo?

No, no, el primer objetivo era crear un producto que se mantuviera. Es decir, cuando empieza “SyP” hay que recordar de dónde venimos, las tardes de TVE no pasaban por su mejor momento y ofrecer una serie contemporánea de policías era algo que no se había hecho, que no tenía nada que ver con el formato tradicional de sobremesa, lo que implicaba un riesgo. Afortunadamente ha funcionado bien y la audiencia se ha ido ganando poco a poco, porque las series diarias necesitan tiempo para crear ese vinculo con el espectador. Es muy difícil superar a “Amar…” por lo que representa, por la propia marca “Amar…”, por la inercia.

¿Es posible la convivencia?

Sí, sí. Claro.

Pero al final, hay una lucha por un espectro de la audiencia.

Sí, pero mira, hay datos de audiencia muy sorprendentes como por ejemplo que el número de espectadores masculinos ha ido en aumento en “SyP”. Son espectadores que quizá nunca hubieran visto una serie diaria y que, quien sabe si por el género o por qué, pero se han enganchado a nuestra serie. Ambas series son compatibles y eso es una buena noticia para todos, porque al final es trabajo para todos. En “SyP”, por ejemplo, somos más de cien personas trabajando.

Sal un momento de tu rol de profesional, ¿cuál crees que es el motivo de la buena aceptación de la serie por parte de la audiencia?

La novedad, sin duda. Es una serie totalmente diferente a lo que se puede encontrar en esa franja en otras cadenas. Esto es fácil verlo ahora, pero como te decía fue un riesgo, todo el mundo ofrecía el mismo tipo de producto y lo normal era pensar que es lo que se demandaba. Desde mi opinión, la gente está cansada de las series de época. Ha habido un momento que las series de época se parecían tanto entre sí que llegaban a despistar al espectador. “SyP” ha ofrecido aire fresco y por supuesto, el ritmo y la intensidad. Intentamos que “SyP” tenga un ritmo de prime time, que pasen muchas cosas. Yo he estado en otras series diarias y es otro ritmo, otra dinámica. Cuestión distinta son los gustos, habrá gente a la que nunca le llegue a gustar un género como el policíaco.

Ese ritmo e intensidad de la que hablas y que se puede ver en la serie tiene resultados y no sólo en datos de audiencia: sois la primera serie diaria con un galardón al guión.

Sí, hombre, eso llena de satisfacción. Ha servido también para distinguir el trabajo silencioso de los guionistas de series diarias que es un trabajo titánico. Encima es un premio que nos dio ALMA, que sale de los compañeros. Eso ha sido impulso, la verdad.

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Estás al tanto de las audiencias, imagino.

Sí, claro.

¿Qué crees que está pasando con la ficción? ¿Por qué esa tendencia a la baja en el consumo tradicional de ficción, sobre todo en prime time?

Las audiencias en ficción en general están bajando y no sólo en prime time. Yo, como guionista, estuve en “Amar…” cuando esta hacía un 20 %. Cuando estaba como coordinador nos movíamos en torno a un 15 % o 16 % y ahora está en un 12 % y “SyP” en un 11 %. Todo ha bajado menos las audiencias de los eventos o del entretenimiento. Habría que estudiar por qué programas como “Operación Triunfo”, “Master Chef” o “Supervivientes” siguen haciendo datos tan buenos.

¿Por qué crees que esa bajada se ha resentido menos en la franja de sobremesa? ¿Crees que tiene algo que ver que las series diarias tienen que centrar sus esfuerzos en los guiones y no tanto en lo visual?

No, no… Yo creo que no tiene nada que ver. Los guiones de prime time están trabajadísimos. Yo creo que es la fuerza de la costumbre. Mira, un capítulo de una serie diaria equivale a tomarse un café. La gente después de comer está habituada a tomarse un café. Es más, hay gente que necesita ese café, así como necesita ver un capítulo de su serie. Los capítulos de prime time no han creado esa necesidad, ese hábito, puesto que la competencia es bestial.

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Llevamos un rato hablando de audiencias, pero tú trabajas en una cadena pública.

Y no debería ser un factor determinante, pero yo vivo con la misma presión que cuando trabajaba en una privada. Cuando hay buena audiencia todo el mundo está contento y cuando hay mala audiencia, prepárate para que tu teléfono suene. Está así montado. Yo creo que la televisión pública debería tener vocación de servicio público, pero tal y como es la programación, al final se buscan productos que lleguen a la audiencia y cuando uno acepta entrar en el juego no vale con decir luego “si me gusta a mí ya vale”, no. Si no se llega al público no tiene razón de ser.

Y tú como coordinador, ¿cómo manejas, desde un punto de vista emocional, cuando los datos no son buenos? ¿Te lo llevas al terreno personal?

Bueno, pues hay que intentar no tomarse esto como si la vida te fuera en ello. A partir del tercer fracaso o tercer éxito, uno empieza a relativizar.

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Cartel promocional de Aguacates, escrita por Tirso Calero.

Oye, Juanjo Artero estuvo contigo en “Amar…” interpretando a Victor Reyes, personaje sobre el que posteriormente hiciste una novela. Ahora, en “SyP”, interpreta al personaje del Comisario Bremón y también protagoniza la obra de teatro que has estrenado esta semana. ¿Esta fijación con Juanjo es personal?

Es una fijación que nace a raíz de una amistad. Le conozco hace unos ocho años. Al poco de conocerle logré que entrara en “Amar…”; escribí un personaje para él, le propuse y le contrataron y a partir de ahí nuestros destinos han ido un poco de la mano. También me empeñé en que estuviera en “SyP”. En “Aguacates”, su personaje lo escribí expresamente para él. Es lo único que tenía claro, el título y un personaje para Juanjo.

Entiendo que esa relación personal implica una complicidad profesional.

Claro, claro.

¿Cuán importante es para un guionista el conocer a actores o actrices que sepan entender aquello que escribimos y que identifiquen las claves y herramientas que les dejamos en los guiones?

Es muy importante porque uno sabe lo que puede escribir a ese actor; lo que puede sacar de él; dónde se va a sentir cómodo o incómodo. Yo creo que lo bonito de esa relación es llegar a exprimir al máximo al actor. En el fondo, todos los actores quieren eso, que alguien les exprima todo el talento. Así ocurre con Juanjo en “Aguacates”, donde se va a demostrar que es un gran actor de comedia y mucha gente que sólo conoce su faceta de “SyP” o de “Amar…” se va a llevar una sorpresa.

Esa relación que existe en teatro entre escritor (dramaturgo) y actor y que tan buenos resultados produce, no se da en televisión.

Es cierto que esa es una relación muy de teatro. Se puede dar en el cine cuando el director también escribe sus propias historias. En televisión no se da tanto porque es casi contraria al formato. En televisión hay muchos filtros; muchas personas que intervienen, coordinadores, productores, realizadores, directores de casting… esto obliga a que la relación no sea tan íntima. El teatro sí que te permite esa comunión con el actor, por eso yo siempre que pueda intentaré seguir escribiendo teatro.

Nervioso no te veo, quizá el éxito de haber estrenado antes en Valencia te permite relajarte un poco.

Bueno, a ver, un estreno siempre produce nervios. Es la primera vez que la obra se va a ver en Madrid. Es un teatro que impone, el Principe Gran Vía, que es un histórico en la ciudad. Además, estamos tomando el relevo a “Toc Toc“, que ha sido el éxito de comedia que lo ha reventado durante años. Todo esto carga de mucha responsabilidad, pero es cierto que yo vi el estreno en Valencia y funcionó muy bien. Así que contento y satisfecho. Cada minuto hay un par de gags y esto hace que la gente entre desde el principio.

Por cierto, antes has comentado que lo primero que tenías de la obra era el título.

Sí, me gustaba mucho cómo sonaba, pero no sabía qué hacer con él: una película, una novela… Hasta que decidí hacer una comedia muy veraniega, muy en la línea de “Sé infiel y no mires con quién” o de las comedias de Neil Simon, que me gustan mucho. Y como te comentaba, con eso pensé en Juanjo y en un personaje para él, que es un aventurero playboy que dice que tiene mucho éxito pero que está endeudado hasta las cejas. Por ello acude a pedir ayuda a un amigo suyo, que es un político conservador que está a punto de ser nombrado presidente del gobierno. Este hombre, muy conservador, muy tradicional, tiene una hija que se acaba liando con el mejor amigo de su padre. La obra es un vodevil con mucho ritmo, cuya gran pretensión es hacer reír.

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Y después del teatro, ¿qué? ¿Tienes algún proyecto en mente? ¿Estás trabajando en algo?

Bueno, yo sigo trabajando en “SyP” y tengo un contrato con Plano a Plano que no se adscribe solo a la serie. Estamos preparando una miniserie para una cadena generalista de la que también soy guionista y productor ejecutivo y, además, estamos ya desarrollando la Biblia para una serie diaria, que no tiene cadena, pero que seguramente la tendrá pronto.

Además, en noviembre se estrena, tanto en Francia como en España, “Bernarda”. Una película basada en la obra de Federico García Lorca (“La casa de Bernarda Alba”). Venimos de presentarla en Le Marché du Film en Cannes y ha conseguido una importante distribución gracias a que la protagoniza Victoria Abril, que allí es muy reconocida.

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