En el mundo de los monólogos casi todo el mundo se conoce, así que cuando se juntan un grupo de cómicos no paran de lanzarse puyas (y halagos).
Eso es lo que ocurre con los invitados de una mesa redonda de cómicos de stand-up que acabo de ver en YouTube: Mike Birbiglia, Alex Edelman, Jacqueline Novak, Jenny Slate, Taylor Tomlinson y Ramy Youssef no paran de interrumpirse unos a otros con bromas y comentarios, pero he conseguido sacar cuatro consejos para guionistas de stand-up que resumen los 45 minutos de conversación.
(Si no tenéis ganas de leer, podéis ver el vídeo en el canal YouTube de The Hollywood Reporter)Dale al público la importancia que tiene (pero no más).
Ramy Youssef considera que debe conectar con los espectadores. Y si lo que dice en el escenario podría haberlo dicho en su habitación, ha fallado con el show. Respeta el hecho de que los espectadores dediquen tiempo a escucharle y si él siente que no ha cumplido sus expectativas, considera que el monólogo ha fracasado.
Y es que, tal y como explica Taylor Tomlinson, una vez subidos al escenario, los cómicos notan enseguida si el espectador está disfrutando o no. Al hacer stand-up, si la gente no se ríe, el cómico es consciente en ese mismo momento de si el show está funcionando o no. Quizás por ello, Jacqueline Novak intenta bloquear la reacción del público si siente que no está funcionando; intenta alejarse de esas sensaciones para centrarse en lo que ha subido a hacer al escenario.
Y si a la gente no le funciona, ella se fuerza a seguir adelante para no perder el hilo. Para conseguirlo, Novak se centra en hacer su trabajo confiando en que va a encontrar su lugar.
No hay temas tabú
Jenny Slate considera que hay temas como la maternidad de la mujer o el agotamiento de ser padre del que habla Mike Birbiglia, que parecen tabú al hacer stand-up porque las personas no suelen hablar de ello. O quizá porque la sociedad no ve con buenos ojos hablar de ciertos temas.
Sin embargo, Slate considera que los cómicos deben arriesgar yendo a esos lugares a los que podría dar miedo llegar. Alex Edelman también apoya esa idea, ya que considera que los temas que se suelen considerar tabú son aquellos que resuenan con más fuerza. Los temas controvertidos que pueden crear tensión son los más interesantes porque la comedia juega a acumular y soltar tensión. A veces los cómicos buscan tensión donde nadie creía que podría haberla o saben que un tema provoca tensión y juegan a tensar la cuerda hasta que la sueltan.
Sea como sea, se debe hacer con elegancia y buen gusto. Por ejemplo, tras los sucesos del 7 de octubre de 2023, cuando Hamas atacó Israel, Alex, que es judío, consideró cancelar su espectáculo. Pero al final decidió que lo mejor era hacer que el show conversara con la realidad y ayudar a escapar al espectador de las noticias: “La mejor comedia habla de las tensiones con las que vivimos”.
Juega con las expectativas del público.
Ramy Youssef considera que las noticias están tan pegadas a los hechos y son tan frías que la comedia puede abrir un espacio de dialogo. Para él, la comedia crea un espacio que permite a los cómicos hablar al espectador de lo que éste necesita y quiere escuchar.
Pero al mismo tiempo desafiarle a escuchar algo que quizá no quiera oír. Jugar con eso es lo divertido de la comedia, abrir una puerta que permita a los espectadores iniciar una conversación.
Sé lo más real posible
Cuando Mike Birbiglia dijo en un show que había intentado tirarse por la ventana de un segundo piso, hubo gente que le escribió preguntando si era cierto. Aunque cuando un espectador está viendo stand-up se entiende que hay un cierto nivel de verdad, Jenny Slate cree que mucho de lo que ella dice en sus shows es su percepción de la realidad. Considera que sus monólogos tienen más que ver con el poso que la realidad deja en ella que el que ella deja en la realidad.
Por su parte, Ramy Youssef cree que lo importante no es la realidad exacta de lo que ocurre sino cómo el cómico se aproxima a ese tema. Mike Birbiglia defiende la honestidad de los monologuistas, ya que no tienen ni cadenas ni estudios que filtren lo que van a decir. Por eso le encanta el stand-up, porque no lo nota procesado: “Es muy fresco y cercano a lo que piensa y siente el cómico”.
Youssef considera que esa honestidad va a ser clave para los que vienen detrás y para el stand-up del futuro cercano. Porque los espectadores buscan algo cada vez más real. Debido al auge de la IA y la incertidumbre que provoca lo que vemos en las pantallas, la inmediatez de actuar en directo delante del público va a tener más y más valor. Y para ello los cómicos deben ser lo más honestos posible.
Por ejemplo, Mike Birbiglia considera que en los inicios de su carrera no era la suficientemente honesto porque creaba una especie de personaje en el escenario que pensaba y decía lo que él creía que el público quería escuchar. Sin embargo, visto con la madurez que le dan los años de experiencia, se avergüenza de haberlo hecho así. A día de hoy, el mejor cumplido que podrían darle es decirle que en el escenario es igual que en la vida real.