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LADJ LY: “EN MIS GUIONES CUENTO MIS HISTORIAS, LAS QUE HE VIVIDO”

Entrevista y traducción de Carlos Muñoz Gadea.

Ladj Ly estrena esta semana en España Los Indeseables, su nueva película como director y guionista tras Los Miserables (2019), Premio del Jurado en Cannes y nominada al Oscar a Mejor Largometraje Internacional.

En esta entrevista, Ladj Ly nos cuenta cómo ha sido el proceso de escritura de esta historia, un drama social que narra los conflictos que se derivan de la expropiación de un barrio humilde de los suburbios de París, cuyos vecinos se ven obligados a actuar ante el desamparo institucional. El guión lo firma junto a Giordano Gederlini, con quien ya trabajó en su anterior película.

Poster de la película francesa Los indeseables

Los Indeseables comienza con una secuencia muy potente en la escalera del edificio que nos recuerda inmediatamente a esa escena final de Los Miserables. Esta vez ya no asistimos a la violencia del final de tu anterior película, sino que vemos a un grupo de Hermanos Musulmanes intentando bajar el ataúd de una señora mayor porque el ascensor está fuera de servicio. ¿Qué puedes decirnos sobre este paralelismo? ¿Recoge Los Indeseables el testigo de tu película anterior?

Sí, de alguna manera, al escribir Los Miserables, realmente lo concebí como una trilogía. Quería contar la historia de estos territorios durante los últimos 30 años, y cada película corresponde más o menos a una década. Los Miserables era actual, mientras que Los Indeseables sucede en 2007. Y la última entrega, que comenzaré a escribir pronto, estará ambientada en los años 90. Para mí, por lo tanto, era importante establecer un paralelismo entre esta película y la anterior. Comenzamos y terminamos con esa escalera. Para mí, es importante crear el vínculo y también hacerlo con el dron. El dron se utiliza muy poco en esta película. Al principio lo usamos un poco, en medio y al final de la película para el cierre. Así que también era un pequeño paralelismo con Los Miserables y un pequeño guiño al personaje de Buzz.

Si en Los Miserables buscabas señalar la violencia policial, aquí tratas de poner el foco en problemas de alojamiento de los barrios de la periferia. ¿Cómo decides qué quieres contar en tus películas?

Esta película es una continuación admitida. Para mí era importante hablar de la crisis de vivienda porque es un problema muy recurrente. Es un problema que afecta a millones de personas, no solo a la gente de los suburbios. Y yo, al escribir esta película, quería hablar sobre todo de mi barrio, pero también ir más allá y hablar de todos los barrios de Francia, porque nos damos cuenta de que es la misma problemática. Así que ahí está la crisis de la vivienda. Sí, tenemos más de 7 millones de personas mal alojadas. Este tema también es recurrente a nivel internacional, y en todas las grandes ciudades del mundo tienen lugar casos de expropiación, de gentrificación y de especulación inmobiliaria.

En todo caso, lo que está claro es que en tu cine el espacio es muy importante y está cargado de simbología. ¿Se podría decir que esas escaleras forman parte del imaginario de los Banlieues que muestras en tus películas?

Sí, las escaleras son muy importantes. Para los que crecimos en lugares como éste lo son. Es ante todo un terreno de juego. Mis amigos y yo siempre jugábamos en las escaleras. Cuando salíamos del edificio, no teníamos un café o un lugar donde reunirnos. Inevitablemente, todos nos encontrábamos en la escalera. Esto es algo muy importante. Desde fuera, la gente suele tener una imagen errónea y piensa que es un lugar de narcotráfico. Y eso sigue siendo un cliché. Es ante todo un lugar de reunión, un lugar social donde la gente se encuentra.

El guionista y cineasta francés Ladj Ly
Ladj Ly

¿Representa entonces una limitación o una inspiración para ti en términos de escritura?

Para mí es una gran inspiración. Como he dicho, crecí ahí. Conozco estos barrios de memoria y uno puede darse cuenta de que, en mis películas, ya sea en Los miserables o en esta, casi todo sucede en el barrio. No quiero decir todo, pero casi todo sucede en este barrio y es este barrio el que estoy contando. Hablando de mi labor como guionista, cuento ante todo mis historias y las historias de estos habitantes, las historias que he vivido. Así que para mí es más sencillo, algo natural_

Sí, entiendo. Volviendo a esa escena de inicio en las escaleras, o también a la secuencia de la evacuación forzada después del incendio del restaurante clandestino, ¿cómo trabajasteis la escritura de esas escenas? ¿Partís del espacio o imagináis primero la situación y el conflicto y luego decidís hacerlo allí? ¿En qué orden ocurre?

La escena de evacuación también parte de la realidad. Son imágenes que están grabadas en mi memoria y que yo he vivido a lo largo de mi vida. Por eso sé exactamente lo que quiero contar. Recuerdo que cuando escribíamos la escena, fuimos a visitar el lugar, y mi coguionista alucinó con el nivel de detalle que yo le había contado sobre cómo quería contar estas secuencias. Así que sí, en definitiva, es más sencillo escribir escenas en lugares que conoces a la perfección.

Si esta segunda secuencia de la evacuación funciona es en gran parte porque llega en un momento en que ya conocemos a los personajes que pueblan el universo. ¿Cómo eliges a tus personajes para llegar a este punto?

Bueno, esta secuencia es precisamente un buen ejemplo de ello. Son sobre todo familias como podría haber sido la mía, que están a punto de ser expulsadas. E igual que sucede con los protagonistas, a los que seguimos desde el principio de la película, lo importante es que empaticemos con ellos, que tengamos tiempo para entender sus luchas.

La complejidad de puntos de vista necesaria para entender un ecosistema tan complejo debe haber supuesto un reto desde el punto de vista del guión. ¿Qué puedes contarnos del diseño de las diferentes partes aquí enfrentadas?

En términos de escritura, es un trabajo difícil y que requiere mucho esfuerzo. De ahí que hayamos tardado tanto en escribir Los Indeseables. Lograr dotar a cada personaje de conflictos complejos, hacer que existan, y hacer que todos existan en el mismo lugar siempre es un reto. Estamos bastante contentos porque todos los personajes logran existir, logran emerger, y eso es el fruto de muchas horas de trabajo.

¿Qué elementos de la realidad te han servido de inspiración para diseñar a tus personajes?

Como te comentaba para el espacio en que tiene lugar la historia, todo está inspirado en la realidad. La parte de ficción es esta película es mínima y tiene más que ver con adaptarse al formato de ficción. Siempre parto de una historia que ha existido cuando creo un personaje. Son historias que he vivido, sobre personas que he conocido. Siempre tengo un punto de partida real, algo que ha existido, para después ficcionar algunos aspectos y así mejorar la comprensión de la historia. No debemos olvidar que estamos haciendo cine. Así que intentamos mezclar ambos, la parte de realidad y la parte de ficción, siendo lo más justos posible porque para mí es importante la precisión en mis películas. Intento no tomar partido y tratar a mis personajes con justicia.

Después del éxito de Los Miserables, que pareció alertar a mucha gente sobre los problemas de las Banlieues, ¿tienes la sensación de tener mayor responsabilidad a la hora de escribir? ¿Te ha afectado de alguna manera?

Una responsabilidad mayor que antes, eso seguro. Y esto, por supuesto, ha afectado a mi manera de escribir. Después de Los Miserables, cuando piensas en que la película ha sido vista sólo en Francia por más de 2 millones de personas, eso te afecta y te hace pensar en la responsabilidad que tienes como autor, te obliga a reflexionar un par de veces antes de escribir algo. Puedo dar un ejemplo: cuando escribíamos la escena final, había voces en mi cabeza que decían “el personaje tiene que dejarse llevar por la ira y prender fuego a la casa”. Pero luego piensas en la responsabilidad que puedes llegar a tener y en la gente va a ver la película. Los jóvenes de esos barrios van a ver la película, así que tengo que tener un poco de cuidado.

Esa era precisamente mi siguiente pregunta. ¿Por qué decidís que el personaje de Blaz se arrepienta al ver a Haby y no siga adelante con su venganza? ¿Por qué no dejar a Blaz ajustar cuentas con toda esa violencia física e institucional que él y los suyos han sufrido a lo largo de la película?

Cuando acabé mi primera versión así era. Blaz pegaba fuego a la casa del alcalde. Después, tras diferentes discusiones con mi coguionista Giordano, y tras mucha reflexión, llegué a la conclusión de que esto no era lo más adecuado. También me ocurrió en la escena final de Los Miserables, donde incluso llegué a filmar la secuencia en la que le niño quema al policía con un cóctel molotov. Filmamos las dos versiones y al final, en la edición, dijimos: “Venga, relajémonos”. Porque sabemos que puede tener un impacto enorme. Como cineasta, me digo: “debo tener cuidado y utilizar bien mis herramientas como creador”.

¿Entiendes sin embargo que algunas personas se sientan un poco traicionadas por el hecho de no haberte decantado por la opción de quemar la casa del alcalde en la película?

Por supuesto, lo entiendo. Obviamente, entiendo que a menudo se pregunten por qué no quemaron la casa del alcalde. ¿Por qué? Claro, hay personas que están frustradas. Pero bueno, no se puede agradar a todo el mundo.

Sí, efectivamente, admito que yo mismo noté parte de esa frustración mientras veía la película.

Claro. A veces me digo a mí mismo que hice bien y otras veces me digo: “¡Maldita sea, debería haberla quemado!”. Pero lo importante es eso también. Al final de la película, la gente debate, los que están a favor y los que están en contra. También ocurrió con Los Miserables. Hay quienes dicen que hicimos bien en no lanzar el cóctel molotov al final, en dejar la película en suspenso, y otros que dicen que hubieran preferido ver al policía arder. Esto también permite iniciar debates y discutir.

Entre los protagonistas destacan Haby, una joven militante que trabaja en el ayuntamiento, y su compañero Blaz, más derrotista y en última instancia capaz de recurrir a la violencia. Imagino que el diseño de estos personajes es consciente por vuestra parte.

Sí, la idea para el personaje de Haby era que ella encarnara la esperanza, que fuera una militante que luchara por sus derechos y que llegara hasta el final de la batalla sin caer en la violencia. Queríamos generar esa oposición entre los dos protagonistas y por eso Blaz, que aunque era bastante brillante y estudió, no logró encontrar su lugar en esta sociedad, finalmente se rinde y cae en la violencia. Queríamos mostrar esta dinámica entre quienes no se rinden y aquellos que continúan luchando. Esto es algo que vemos mucho en este tiempo de situaciones sociales, así que era importante oponer a estos dos personajes: aquella que cree y lucha, y aquel que se rinde y decide caer en la violencia. Y es importante, en términos de escritura, tener estos dos opuestos. Creo que este fue uno de los aspectos más divertidos en la escritura de Los indeseables.

A diferencia de lo que ocurría en tu anterior película, Haby destaca como papel femenino fuerte entre los protagonistas y es la única que parece ver una alternativa a la violencia, tanto institucional como física. ¿Qué puedes decirnos sobre esto?

Sí, completamente. En Los Miserables se hablaba mucho de violencia en general, pero especialmente de la violencia policial. Y efectivamente había muy pocas mujeres. Y aquí, sí tenía ganas de tratar este tipo de personaje, el de una mujer fuerte. Ver a mujeres musulmanas asumiendo este tipo de roles sigue siendo algo raro en el cine, y me pareció interesante introducir este lado femenino en la historia. En cierto modo, es una manera de rendir homenaje a todas estas mujeres que son militantes, que viven en estos barrios, que luchan para crear asociaciones, que militan y ayudan a los demás. Y lamentablemente nunca se habla de ellas, o se tiende a hablar en su lugar.

Por otro lado, la dualidad entre Haby y el alcalde que hace las veces de antagonista también es uno de los motores de tu historia. Es la representación de la batalla entre la política institucional y la colaboración ciudadana de quienes sí viven los problemas de aquellos a quienes quieren representar. Dar a Haby el equilibrio necesario entre joven combativa y al mismo tiempo optimista sin que caiga en el juego del alcalde ha debido ser complicado. ¿Cómo enfocasteis este aspecto?

El objetivo era hacer de ella un ejemplo. ¿Cómo crear una heroína que la juventud pueda inspirarse en ella? Porque partimos del principio de que si la mayoría de los jóvenes se inspiran en el personaje de Haby, es algo positivo porque es una luchadora, una militante, alguien que va hasta el final con sus ideas. Así que si puede crear vocaciones, mejor. Pero sí, ese equilibrio hay que encontrarlo. Lo que me parece bastante fuerte en el personaje es la esperanza. Haby es muy realista y está totalmente involucrada porque conoce el terreno, ha militado en su asociación, ha enfrentado muchos obstáculos. Sabe cómo son las cosas y con esa experiencia adquirida, intenta armarse y llevar la lucha.

Hablemos ahora del oficio de guionista. Coescribes el guión con Giordani Gederlini. ¿Cómo es vuestra rutina de trabajo durante la escritura?

Nuestra rutina de trabajo es muy simple, pero nos funciona. Él es belga y está en Bélgica, mientras que yo vivo en París. En general, hacemos 3 horas de zoom todas las mañanas, y nos vemos cada quince días, dependiendo de la necesidad. Trabajamos mucho a distancia. Hay muchas discusiones previas al momento de la escritura.

¿Cuánto tiempo pasáis antes de poneros realmente a escribir?

Yo diría que un 80 % del tiempo lo dedicamos a discusiones, en las que Giordano va tomando notas. A partir de ahí, las analizamos y seguimos discutiendo el tiempo que sea necesario. Él hace una propuesta. Yo rebato, le digo lo que funciona y lo que no, muevo elementos y él me los devuelve. Escribo mis pequeñas notas, escribo las secuencias que me interesan y así vamos intercambiándonos información hasta estar los dos satisfechos.

Cada uno escribe entonces por su lado y os vais intercambiando las versiones, ¿no?

En principio, yo tengo una idea clara de lo que quiero contar, y Giordano está ahí para ayudarme a estructurar esa idea.

Además de realizar algunos de tus guiones, también has trabajado escribiendo películas dirigidas por otros directores. ¿Qué diferencias ves entre trabajar pensando en que vas a dirigir el proyecto o escribir para otros directores?

Lo llevo bastante bien porque incluso cuando escribo para otros, a menudo es una idea que tengo o que desarrollamos juntos. Así que es prácticamente el mismo ejercicio. He escrito con Kim Chapiron para Le Jeune Imam. He escrito también con Romain Gavras la historia Athena y ambas han sido grandes experiencias. Es genial poder trabajar con otros directores y guionistas. Es algo que disfruto mucho.


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