El pasado 20 de febrero hubo martes de DAMA en Madrid. La guionista Paula Sánchez Álvarez nos contó cómo empezó en la industria y, más importante aún, cómo sobrevivió dentro de ella en una lucha constante, tanto interna como externa, por mantener a raya el ego. De su interesantísima charla extraje estas cuatro enseñanzas:

MATA AL AUTOR
No tengas miedo. Haz que disminuya y mata de inanición a esa parte de ti que te dice que eres un autor. Y te hace tomarte tan en serio que al final es un peso. Muchísimos kilos sobre tus espaldas hacen que una persona encorvada tenga que ser respetable, perfecta, acabada. Y no, no eres una persona acabada. Nadie lo es.
Sacúdete esa carga y prueba. Escribe de formas diferentes, en otros formatos, otros géneros, sean escenas o proyectos completos. Quítate ese peso y aprovecha tu ligereza recién estrenada para zarandearte. ¿Cómo, si no es probando y arriesgando pretendes aprender y mejorar?
Pero no basta con salir de tu comodidad, de tus cercos autoimpuestos. También hay que permitirse tener errores, fallar. No lo vas a hacer todo bien a la primera, y especialmente si pruebas lugares que nunca has visitado… así que no te preocupes si te equivocas, es lo normal. No te tomes tan en serio, los guionistas son artesanos de lo hecho.
DEJA DE ROMANTIZAR TU VIDA
Si has matado al autor, has sido capaz de quitarte importancia. Ya no buscas embotellar la fama ni preparar la gloria, solo buscas mejorar tu escritura. Ahora falta bajarle la intensidad a esa figura del escritor con la que te han alimentado durante años y años. Quítate el sombrero. No escribas en la ducha. Deja los mitones para los ciclistas. Aparta la bohemia de tu lado, todo esto formaba parte de aquel peso que te encorvaba.
Quítate ese peso a ti, y también a la gente que te rodea. No les exijas lo que te exiges. Habla con gente que no es de la industria. Aliméntate, da igual que sea gente que no vaya al cine una vez a la semana, pueden incluso no ver películas. Pero tienen sus vidas, y tú te vas a dedicar precisamente a eso: a engullir realidad para regurgitarla en el Final Draft.
Con un poco de suerte, todo esto te llevará a un sencillo verbo muy difícil de alcanzar: hacer. Deja de posponer, porque lo que vas a hacer va a tener errores. Sí. Va a tener un montón de errores, ya partimos de eso porque nos hemos alejado de la bañera de Trumbo. Pero revisa la frase: lo vas a hacer. Y, a partir de ahí, lo refinarás, también con errores, hasta disminuir la densidad de estos al mínimo. Y si no, no pasa nada. Aprenderás para que el siguiente proyecto pueda tener menos fallos. Estaremos de acuerdo en que nunca se ha llegado a la perfección unánime. Abandona esa lucha y entrégate al barro de los guiones imperfectos que, por otro lado, son todos.
EL DEMONIO DE LA OPTIMIZACIÓN
Olvídate de monetizar tu existencia. No es necesario ser productivo todo el tiempo. Puedes desconectar, está permitido tirarse en el sofá sin leer, ver películas, escribir o hablar por WhatsApp. Puedes, incluso, no hacer nada. Absolutamente. Qué antisistema, ¿verdad?
Aprovecha lo que te haga feliz, porque no habrá ningún combustible semejante a ese. Escribe de broma, sin pensar en productoras, en cómo podría encajar tu proyecto en el mercado o en cuánto te podrían dar por esas cien páginas. Escribe borradores, historias imposibles, largos, cortos y series que sabes que nunca podrás colocar, pero que te permitan reconectar. No te tomes tan en serio, de nuevo, acuérdate de cuando empezaste a escribir y por qué. Vuelve a aquella niñez en la que escribías fanfics de Edward Cullen o Kirtash. Será la gasolina más barata que encuentres. Te lo aseguro.
NO PIERDAS LA ILUSIÓN
Si estás buscando trabajo como guionista, tienes cinco, diez, veinte proyectos en el cajón esperando a ser producidos o te gustaría entrar en una diaria, ten paciencia desde la ilusión.
No te obsesiones porque no tienes el control de las oportunidades que puedan salir. No puedes alinear todo, influir en tantos factores, amoldar la realidad a tu gusto. Sí, puedes hacer lo que esté en tus manos para conseguirlo. Pero ten en cuenta siempre que fuera de tu alcance hay infinitas variables incontrolables. Es para enfrentarlas cuando tienes que quitarte el ego, escribir desde la ilusión, no dejar que los baches te hagan alejarte del lápiz o el teclado y seguir nadando. Sigue nadando.
Los martes de DAMA es un ciclo de conferencias y actividades coordinado por la guionista Alba Lucío y organizado por la entidad de gestión de derechos audiovisuales DAMA.
Si quieres más información, mira esta entrevista a Paula Sánchez Álvarez que grabaron Carolina Daza y José Alcalá para nuestro canal YouTube: