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MARTA GONZÁLEZ DE VEGA: CUATRO CONSEJOS PARA GUIONES DE COMEDIA

El pasado martes 23 de enero, Marta González de Vega (Padre no hay más que uno, A todo tren, De caperucita a loba) acudió a la sede de DAMA en Madrid para dar una charla sobre la escritura de comedia y sobre sus experiencias y procesos creativos escribiendo guiones y otros formatos.

Y como en todos los martes de DAMA, allí estuvimos tomando notas. Y esto fue lo que aprendimos.

 

HAZ QUE CONVIVAN LA COMEDIA Y EL DRAMA

Al contrario del entendimiento popular, la comedia y el drama no son polos opuestos. Al menos en su concepción y estructura. No son conceptos tan distanciados.

De hecho, al construir una escena cómica necesitas tener una preparación muy similar a cuando trabajas una escena de drama. Has de profundizar en los personajes, sus emociones, conflictos, secretos y esperanzas. Y observar cómo dialoga todo esto con el punto de la trama en el que te encuentras.

Tienes que entender al personaje hasta el punto de poder ruborizarle, avergonzarle o desnudarle emocionalmente. La comedia no es superficial. Llega al fondo para, desde ahí, zarandear a quien contempla desde la superficie.

En ese punto, cuando has llegado a un cierto nivel de profundidad, viene la diferencia entre ambas construcciones: el chiste. En palabras de Marta, “el humor tiene que hacer todo el recorrido que hace el drama, y continuar hasta el chiste”. La comedia y el drama, al igual que la risa y el llanto, son primas hermanas.

PERSONALIZA LOS CHISTES

Una vez entendidos los personajes, dibujados hasta la extenuación, conocidos como si fuesen tus amigos (o, mejor aún, tus enemigos), se ha de personalizar la comedia. ¿A qué me refiero con esto? A que cada uno de los personajes haga los chistes que únicamente él o ella podría hacer.

Desde Sheldon Cooper a Juan Cuesta, pasando por Alvy Singer o Asno, cada personaje cómico tiene un terreno en el que se siente cómodo. Son sus chistes, sus gags. Su personalidad le lleva de forma inexorable a cierta parcela de la comedia, le sale de forma natural.

A este punto debemos llegar en la construcción de nuestros personajes y, por extensión, en la especificación de los elementos de la comedia que tenemos entre manos. En general, haz especiales a tus personajes, pero en comedia, además, haz especiales sus chistes.

DIBUJA ESTRUCTURAS FRACTALES

En la construcción de escenas, además de prepararlas respecto al nivel de comedia buscado y a la modulación del mismo, se ha de tener en cuenta la película al completo. Aléjate. Toma perspectiva.

Ya hemos hablado más veces aquí de que cada escena ha de hacer avanzar la trama. Asegúrate de eso. ¿Ya? Perfecto. Ahora has de entender cada escena como una reproducción en miniatura de la película completa, una muñeca rusa en la que el esquema general dialoga con el esquema de este pequeño fragmento.

Tu escena debe ser capaz de representar a la película como tu propio personaje protagonista. Igual que una hoja cualquiera de Pedro Páramo nos transportaría de forma inevitable a Comala. Hay que intentar que cada escena sea un fractal de la película.

MANTENTE ALERTA

Yéndonos ya a un terreno menos técnico pero quizá más práctico, hay que hablar del proceso creativo. Y de cúal es una de las claves para seguir en ese proceso aunque el toro no pare de revolverse para que salgas volando. Esa clave es la constancia.

Una vez que inicias un proceso así, se crea una conexión con el proyecto, y no solo a nivel emocional. El cerebro lo mantiene en segundo plano, incapaz de separarse del todo, atento, con una alerta permanente y plenamente consciente. En tensión para captar todo lo que sea útil: una conversación, una forma de despedirse, de escupir al suelo o de rezarle a un dios en un McDonalds.

Hay muchos matices en el día a día, y únicamente si mantenemos fuerte ese músculo, esa conexión, seremos capaces ya no sólo de detectarlos, sino de unirlos con nuestro proyecto como aportaciones importantes.

Escribir tiene mucho de observar, y para observar hay que mantenerse atento y en contacto con el objetivo de esa acción. Si no tienes medio párpado levantado, no se te va a ocurrir que quizá ese comentario gracioso de tu amiga o esa mirada indiferente que el rider empapado le devuelve a tu vecino puede ser la respuesta a cualquier problema que te bloquee.

Y si no, date un baño. A Arquímedes le funcionó.


Texto y fotos: Guzmán Calleja

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