MARTES DE DAMA: CINCO CONSEJOS PARA ADAPTAR UNA NOVELA A GUION

por Guzmán Calleja.

El pasado martes 7 de noviembre, DAMA organizó, en el seno del festival Alcine, la conferencia “Adaptaciones literarias de ida y vuelta”, a cargo del guionista David Muñoz (No mires a los ojos, El espinazo del diablo, Infectado).

En esta charla, David detalló su proceso de adaptación de la novela “Desde la sombra”, de Juan José Millás. Esta adaptación desembocó en la película “No mires a los ojos”, coescrita y dirigida por Félix Viscarret y nominada a Mejor Guión Adaptado en la pasada edición de los Goya.

Tuve la suerte de asistir, y estuve tomando notas. Ahora que las he pasado a limpio, aquí os traigo cinco consejos para realizar una adaptación, extraídos de la charla.

El Guionista David Muñoz imparte una clase magistral sobre adaptación cinematográfica en el festival Alcine organizada por DAMA

David Muñoz en Los martes de DAMA. ©Guzmán Calleja

ENTIENDE LA NOVELA

Bueno, primero, lee la novela. Apunta en los márgenes, subraya, toma notas. En lápiz, eso sí. Los subrayadores de colores pastel… para tus cuadernos o para el libro de biología.

Asegúrate de que entiendes bien la novela. Has de comprender los personajes, sus arcos, sus motivaciones, sus conflictos, las tramas y subtramas.

¿Sabes eso de que sólo sabrás que has entendido bien algo cuando seas capaz de explicarlo? Pues intenta entenderla un poco más, porque tu objetivo va un poco más allá.

Y es mucho mejor darle vueltas en este punto inicial que descubrir que todo es una alegoría sobre la ambición del sistema capitalista cuando llevas media escaleta escrita y el autor ya ha descubierto que no has comprendido nada.

 

CUIDADO CON LOS MOTINES, CAPITÁN

Cuidado con las subtramas. Algunas son como marineros confabulados en un motín silencioso contra la trama principal, y atacarán en cuanto te despistes. Competirán por la atención del espectador y terminarán enturbiando la historia.

Necesitas una cierta jerarquía, y si hay marineros que no pueden obedecer las órdenes del capitán, lo mejor es deshacerse de ellos lo antes posible.

Dado que la historia está cambiando de formato, también habrá muchas digresiones que no aporten gran cosa en un contexto audiovisual. Por ejemplo, pensamientos del protagonista… que servirán quizá como notas para el guionista sobre la psicología del personaje, pero no como escenas a incluir en el guión.

En esta etapa de la adaptación, hay que escoger. Hay que ser selectivos.

 

LA FIEBRE DEL ORO

Llegamos al momento de la escaleta. En el caso de David, hubo un proceso previo de listado de las escenas del libro, como si fuese a convertir el libro directamente en guión.

Esto ayuda tanto a saber de qué material dispones, como a la selección posterior. Aquí se pueden destacar los puntos de giro importantes que hay que respetar y extraer la estructura a alto nivel que se quiere plasmar en la película.

En este punto te conviene hablar mucho y escribir poco. Piensa. No desarrolles escenas. Eso ya vendrá, y además, todo lo que escribas es susceptible de agarrarse al folio y negarse a ser eliminado, destruyendo toda actitud crítica frente al guión. Las palabras salen peor que una mancha de sangre.

Después de viajar al lejano oeste a buscar pepitas de oro a la orilla del río, llega el momento crítico. Cuando ya se tiene clara la historia que se quiere escribir, comienza la escritura de la escaleta.

Aquí se ve si realmente va a funcionar un guión. Si la escaleta no es buena, no hay quien levante el guión en diálogo.

 

BUM, BUM, BUM, BUM

Si vas a adaptar una novela es porque hay algo que te interesa de ella. En el mejor de los casos, un elemento narrativo. Si no, al menos te interesará el dinero que te van a pagar por realizar la adaptación… y será a quien te contrate a quien le haya llamado algo la atención.

Es ese algo, normalmente una conjunción de varios elementos, lo que hay que intentar mantener vivo durante todo el proceso, como un corazón destinado a un trasplante.

Ten mucho cuidado con la atmósfera de la historia y su tempo, y con el primer consejo. Con lo que cuenta, y con lo que quiere contar. No rompas la cadena del frío.

 

UNA INDUSTRIA LLENA DE IMPOSTORES

Si estás preocupado por tu relación con la novela o con el autor mismo, aquí hay un pensamiento que igual te sirve para rebajar esa tensión: la adaptación no sustituye a la novela. Esa novela seguirá ahí, dispuesta para quien quiera leerla. No desaparece de las estanterías.

Relájate y céntrate en aquello que te hace disfrutar de la obra, porque eso será lo que quieras transmitir a los espectadores. Y luego, si quieres, puedes volver a releer la novela y revisitar a nuestro amigo el síndrome del impostor. ¿Qué, pensabas que eras el único al que le pasaba?


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