MI EDUCACIÓN SENTIMENTAL EN 59 PELÍCULAS LGTBI

JAVIER GINER mini

Javier Giner, por ©Nacho López

Como persona LGTBI, mi camino ha sido allanado por la representación LGTBI en el cine. La temática LGTBI y los personajes LGTBI en la ficción no son meros instrumentos para llegar a un target específico de público. No son un capricho empresarial. Va mucho más allá. Es el relato cultural. Un relato cultural inclusivo y diverso. En nuestra sociedad, aquello que no se representa y de lo que no se habla no existe.

Por eso, el pasado 17 de mayo, Día Internacional contra la LGTBIfobia, decidí hacer una lista de películas LGTBI importantes para mí. Esta lista es un viaje mental a través de mi vida. Como el personaje de William Holden en “El crepúsculo de los dioses”. Todo en flashback. Es curioso, recuerdo mucho en términos de películas. Sé dónde las vi, con quién, cuándo y cómo me sentía al hacerlo. No soy capaz de escaletar temporalmente mi vida en términos de años o edades, pero sí de películas. Supongo que nos pasa a muchos. Entendemos nuestro desarrollo como una existencia paralela a las películas que vemos.

La hice de memoria, porque estoy fuera de casa, lejos de las estanterías por las que paseo de vez en cuanto repasando los dvds y que a menudo uso cuando alguien me pregunta por recomendaciones o listados de películas. Por eso habré olvidado muchas (estoy seguro) de las películas LGTBI que me han ayudado en mi despertar y acompañado en mi desarrollo.

LA LEY DEL DESEO:Recuerdo grabarla a escondidas de mis padres en VHS. Recuerdo su sexualidad descarada, su pasión invendible, su atrevimiento. En mi infancia en Barakaldo supuso un soplo de aire fresco y un salvavidas. Ahí afuera había otro mundo, lleno de color y de sentimiento, que se enfrentaba frontalmente con el mío: un universo gris patrocinado por los Altos Hornos de Vizcaya y los Jesuitas de Bilbao. Un universo de silencio y de estrictas maneras sociales. Esta película me hizo entender que estaba salvado. Los personajes de Almodóvar hablaban y amaban sin cortapisas, sin rendir cuentas a nadie, moralmente autónomos, en monólogos y secuencias en los que se abrían en canal y ponían sobre la mesa todo aquello que sentían. Su mezcla perfecta de melodrama y thriller sigue poderosamente vigente. Hoy el poster de esta película está colgado en mi casa de Madrid. Pedro corrió el mayor riesgo profesional de su carrera con esta película, a la que todo el mundo se oponía. Y con ello nos salvó a muchos y acompañó a generaciones españolas de la mejor manera que sabe: haciendo cine. Pedro nos dijo que estaba bien ser como éramos.

LA LEY DEL DESEO

UN AÑO CON TRECE LUNAS: Descubrí a Fassbinder gracias a la colección de DVDs que editó la FNAC. A Fassbinder solo le he visto en la televisión. De este director valdría cualquiera pero puse mis tres películas favoritas de él. Recuerdo perfectamente ver esta película y caer rendido a ella. El inicio, con esa secuencia fascinante de cruising al atardecer (o amanecer, me falla la memoria) continúa siendo uno de mis favoritos de su filmografía y probablemente de la historia del cine. Es cierto que la película ha envejecido, pero pensar que se hizo cuando se hizo, mostrando y acompañando a su personaje principal de la manera en que lo hace… los pelos de punta. Fassbinder fue otro, como Pedro, que jamás rindió cuentas a nadie y que creó desde la libertad y el descaro más absoluto. Quien tuviese su valentía.

LAS AMARGAS LÁGRIMAS DE PETRA VON KANT: Probablemente mi película favorita de Fassbinder. Drama (megadrama, más bien) bollo a todo gas. Y además confinadas, porque la película no sale de la casa de la protagonista. Es tan teatral, tan barroca, pero a la vez tan cinematográfica e íntima, que es prácticamente imposible que no se meta bajo la piel. Es un gran ejemplo de que no se necesitan mil localizaciones y grandes trucos de prestidigitación cuando tienes entre las manos una historia y personajes fascinantes. Si alguien algún día señala como un error de tu guión los diálogos largos, recomiéndale ver esta película. Volví a ella para inspirarme al dirigir “Taxi Girl” en el Centro Dramático Nacional. Como “Taxi Girl”, esta película habla del deseo, de la diferencia, de la libertad, de la autodestrucción.

LA LEY DEL MÁS FUERTE: La última que puse en el hilo de Fassbinder. Recuerdo su color y las secuencias del metro. Y los pantalones apretados y paquetes de los protas. Ojo guionistas a la importancia que le dais a los paquetes en un guión. Es un elemento de caracterización muy importante en los personajes masculinos. Un personaje, dependiendo de su paquete, actúa de diferente manera. Lo sabía Fassbinder y lo supo Elia Kazan. En esta sale el propio Fassbinder en uno de los papeles principales. ”La ley del deseo” es muy heredera de ella, pero esta la descubrí mucho más tarde. Estoy deseando volver a Madrid para volver a verla.

120 PULSACIONES POR MINUTO: Una de las películas más emocionantes jamás rodadas sobre la epidemia del SIDA. Se centra en el movimiento ACT UP en París y su estilo quasi-documental nos introduce en él con unas dosis de realismo admirable. La secuencia en el hospital, sin diálogos, es de lo mejor que he visto en cine en años. Sin una sola palabra, el director y los actores consiguen transmitirnos la pesadilla de la epidemia, la soledad, el amor, la desesperación, la entrega y generosidad de los que la padecieron… Reflejan en una secuencia, repito que sin una sola palabra, todo lo que significó la epidemia del SIDA para una generación.

DOMINGO, MALDITO DOMINGO: Si eres cinéfilx, solo te digo que aquí tienes a Peter Finch, Glenda Jackson y a John Schlesinger recién salido de “Cowboy de medianoche”. No hace falta decir mucho más. Si eso te sabe a poco, te cuento que no solo habla de homosexualidad, sino también de poliamor, de una manera rigurosa y bastante madura. La película está escrita por Penelope Gilliatt pero está inspirada en el romance que mantuvo el director con un actor. Como curiosidad, es el debut cinematográfico de Daniel Day-Lewis.

DOMINGO MALDITO DOMINGO

EL DIPUTADO: He elegido esta de Eloy de la Iglesia porque fue la primera que vi de él. Me impresionó muchísimo. Luego descubrí su cine quinqui. Muchas de sus historias transcurrían en Bilbao y en ellas se veían los decorados de mi infancia. Quizás por eso las sentí a menudo muy cercanas. El atrevimiento suicida de las temáticas del cine de Eloy de la Iglesia hicieron mucho por la población LGTBI española. En casi todas sus películas hay representación. Hoy en día, a menudo, me sorprendo pensando que muchas de sus películas serían imposibles de realizar hoy. Es triste.

UN HOMBRE LLAMADO FLOR DE OTOÑO: Me gusta mucho la idea de elevar a José Sacristán a aliado de la lucha LGTBI. Desde luego que hizo mucho con su trabajo. Doy por hecho que habría muchos actores en aquella época que no se atreverían a hacer cosas que hizo José Sacristán. En esta película de Pedro Olea, al travestismo se le añade la temática de la clase socioeconómica. Es una gran representación de cómo, durante muchísimo tiempo, ciertas actitudes vitales fueron relegadas al oscurantismo y al lumpen en nuestro país.

TOMBOY: Toda la comunidad cinéfila está on fire con “Retrato de una mujer en llamas”, pero a mí la que me gusta es esta. “Retrato” me parece una anécdota estirada, muy bonita de ver, pero un rollo de cuidado. “Tomboy” es una historia deliciosa, sensible y rigurosa, acerca de la identidad de género en la infancia. Donde “Retrato” transpira pretensión, “Tomboy” respira verdad, en algo muy complicado de representar: la transexualidad infantil.

MI QUERIDA SEÑORITA: De esta no digo nada. Solo que la veas. Y que fue rodada estando Franco vivito y coleando. Muy fuerte.

TODO SOBRE MI MADRE: De esta poco se puede decir que no se haya dicho ya. Estructurada a través de un viaje, es más grande que la vida.

TODO SOBRE MI MADRE

WEEKEND: El “Breve encuentro” de los maricones. Una delicia absoluta. Heredera del mejor cine naturalista inglés es sencilla de construcción pero emocionantísima. ¿El secreto? Los detalles, el realismo, los diálogos frescos y una construcción envidiable de los dos personajes protagonistas. Cuando eres honesto, no se necesita mucho más.

GOD´S OWN COUNTRY: Otro sorpresote de los últimos años. Todo lo que he dicho de “Weekend” vale también para esta, pero en este caso cuando los maricones son granjeros. Es cierto que esta es más hermética que la anterior. Ojo a todo lo que se puede decir con los ojos de los actores, sin necesidad de hablar. Nos lo dicen continuamente a todos los que nos dedicamos a esto, pero siempre se nos olvida. Esta película es un gran ejemplo del poder de las miradas.

LA CAÍDA DE LOS DIOSES: ¿Qué puedo decir de este peliculón? Nominación al Oscar al guión adaptado, ojo. De la época en la que Hollywood era atrevido. Esta película es tan valiente, en tantos sentidos (guión, temática, puesta en escena), que parece irreal. Pensar que se estrenó en 1969 hace que me estalle la cabeza. Es más heavy que muchas de las películas que se escriben y ruedan hoy en día. Su atmósfera malsana, de podredumbre moral, física y política, me persigue desde que la vi con la boca abierta. Las malas lenguas dicen que era la peli favorita de Fassbinder. Tuvo problemas de censura en todo el mundo y en América le cascaron directamente la X. Una joya, vamos. Visconti seguiría con el mariconerío y Dick Bogarde en “Muerte en Venecia”, pero esa me aburre soberanamente, así que no la pongo.

LA CAIDA DE LOS DIOSES

BOYS DON´T CRY: El primer Oscar que ganó Hillary Swank. Lamentablemente una historia real. La vi en USA y recuerdo llorar lo más grande en la sala de cine. El despliegue de humanidad de esta película, de una desesperanza dolorosa, me tuvo conmocionado horas después de salir de la sala. Para entonces yo ya era maricón oficial y vivía abiertamente mi sexualidad. Ser espectador de esta historia volvió a recordarme cuánto camino quedaba por recorrer en la lucha por lograr la igualdad.

HIGH ART: Hace años que no la veo, así que no la recuerdo muy bien. Sí me acuerdo de ver esta película de Lisa Cholodenko e inmediatamente caer rendido a ella y a la sutileza y elegancia que demostraba a la hora de narrar este romance lésbico.

ÁBRETE DE OREJAS: Podría poner “Mi hermosa lavandería”, que es la “famosa”, pero la que a mi me vuelve loco es esta. El pulso de Stephen Frears en esta película es impresionante. Atentos a la mezcla de géneros y tonos tan loco: dramón, comedia macabra, comedia romántica, ensayo sobre la creación artística… Lo tiene todo. Y funciona como un misil. Cuenta la historial real del dramaturgo Joe Orton y su pareja, Kenneth Halliwell. Y la muerte del primero a manos del segundo a martillazos. Podría describiros ahora mismo la puesta en escena de Frears de ese momento. La recuerdo como si la estuviera viendo. Una curiosidad: a los pocos días de verla, corrí a hacerme con los Diarios de Joe Orton y leí todas sus obras. Otra curiosidad: le regalé el dvd de la película a Fele Martínez al comenzar a rodar “La mala educación” porque pensé que sería una de las películas favoritas de su personaje.

CAROL: Una obra de arte hecha película, basada en la novela de Highsmith. Qué buenas adaptaciones tiene Patricia Highsmith en cine (eso daría para otro post entero). Dicen las malas lenguas que es realmente su historia, la de Highsmith, convenientemente ficcionada. En cualquier caso, uno de los primeros romances lésbicos que levantarían ampollas en la sociedad bienpensante desde su publicación. Es curioso que de todos los libros y multitud de adaptaciones esta haya sido la última en llegar. En cualquier caso, una joya, llena de sensibilidad y de saber hacer.

VICTOR o VICTORIA: A estas alturas no hace falta explicar el poder inherente de la comedia para llegar allí donde el drama no se atrevería (o no le dejarían atreverse). Eso lo sabía muy bien Blake Edwards, al igual que los grandes cómicos clásicos (Chaplin, Wilder, Lubitsch, Berlanga). En esta delicia musical se atreve con todo: transformismo, mariconerío, brillibrilli, París y los gangsters (¿hay algo más “macho” que el cine de gangsters? – para que veas que los contrastes en cine funcionan). Repleta de slapstick, diálogos tronchantes y afilados, juguetea libremente con todo tipo de identidades y personalidades sexoafectivas. Un festival.

VICTOR O VICTORIA

THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW/HEDWIG AND THE ANGRY INCH: Más comedia musical. Las películas son esponjas de su tiempo, porque como documentos reflejan la realidad (por mucha ficción que haya en ellas) y estas dos pelis conectan directamente con la explosión del punk y el glam a nivel global. No se entenderían sin Bowie. T-Rex y todas los demás. Como curiosidad ambas son adaptaciones de grandes hits del off (de Londres y Broadway, respectivamente). Dos obras de culto que han sobrevivido al calendario. Podríamos hablar de su apropiación de la serie B del terror, del mito de Frankenstein, de la guerra fría (en el caso de Hedwig) y de mil cosas más, pero llevo ya mucho escribiendo esto y estoy cansado. Buscad en imdb.

MY OWN PRIVATE IDAHO: Otra de las películas que me volaron la cabeza siendo adolescente. Impresionante de principio a fin. Esta película también marcó a toda una generación. En mi cabeza quedó almacenada casi como una tragedia griega, con dos personajes que pertenecen a un cuento de hadas y a la vez son profundamente realistas. La película está repleta de hallazgos poéticos (la narcolepsia, por ejemplo), muy difíciles de combinar. Sin embargo todo funciona. Y ellos dos… ay ellos dos.

TEOREMA: En esta lista no podía faltar Pasolini, maricón de honor. A Pasolini le denunciaron por obscenidad por esta película y el mismo Papa le quitó el premio que le habían dado en el Festival de Venecia. Esta es una de esas películas que te ponen cachondo como una perra mientras te deja medio loquer. Es tan tan tan tan especial que no sé si recomendarla. No digo más. Y es que además no hace falta decirlo, porque sobre esta peli se ha escrito todo y más.

SAUVAGE: Sorpresa francesa de estos últimos años. Una película que me gusta mucho, pero que no es para todos los estómagos. Es árida, brutal y descarnada. Pero refleja la verdad como pocas películas que tratan sobre la prostitución masculina se ha atrevido a hacer. Y lo del protagonista masculino no tiene nombre.

EL SILENCIO: Esta es la prueba de que incluso Bergman se metió en arena LGTBI. Algunos dicen que “Persona” también es LGTBI, pero ahí hay mil opiniones al respecto. En esta está claro.

EL SILENCIO

FEMALE TROUBLE: Descubrir a John Waters fue como descubrir a Almodóvar o a Fassbinder: una fiesta. Cualquiera de sus películas podría estar en esta lista, porque Waters ha construido una carrera irreprochable de la defensa de la diferencia (y del buen mal gusto). En el caso de Waters siempre a través de la comedia más camp y kitsch imaginable. Mi favorita es esta, con diferencia. Todo funciona en ella: desde los chacha heels hasta Edith Massey paseándose por Baltimore con un mono de vinilo negro (maquillada como una puerta) a punto de ser agredida por Divine desde un balcón con un pescado. Así es, como lo estás leyendo.

LOS CHICOS MALOS DE USA: Hay dos directores outsiders que merece la pena revisitar o descubrir: Gregg Araki y Bruce LaBruce. Bruce es sexualmente explícito, aviso. Ambos han llevado el queer cinema más allá de lo socialmente aceptable explorando caminos poco transitados por realizadores y realizadoras más mainstream. Pero merecen mucho la pena, especialmente sus primeras películas. Bruce en las últimas ha perdido un poco el norte. La última la vi en la Cineteca de Madrid y estuve hora y pico pensando que básicamente estaba viendo una película pornográfica. No entendí nada de nada.

MAURICE/CALL ME BY YOUR NAME: Doblete de James Ivory en dirección/guión y en guión, respectivamente. La demostración de que la flema británica, la elegancia, la suntuosidad de los sentidos y las secuencias alrededor de tacitas de té también pueden ser LGTBI. Me gusta ponerlas juntas, como si el alma de James Ivory se desplazase a lo largo del calendario, atravesando los años y los países.

MAURICE

JUEGO DE LÁGRIMAS: Oscar al Mejor Guión Original. Y no es para menos. ¿Cómo coño hizo Neil Jordan para mezclar al IRA con el movimiento LGTBI? A día de hoy no comprendo cómo este artefacto funciona tan diabólicamente bien. De nuevo es un thriller y un melodrama y un drama casi romántico. Lo es todo y es nada al mismo tiempo. Estuve muy obsesionado con esta peli durante mucho tiempo. A día de hoy me imagino a Neil Jordan sentándose a la mesa y pensando: ¿qué me interesa en la vida? Esto, esto y esto. Pues lo voy a poner todo junto. Y el resultado fue esta película que es casi un milagro.

TRAS EL CRISTAL: De Agustí Villaronga podría también poner varias pero es que esta, su debut, es tan atrevido, incómodo, excesivo… indescriptible, que merece ser la que esté en la lista. Si tu amigo guionista te cuenta que tiene esta idea para una película, probablemente le retirases el saludo o llamases a una ambulancia. Tiene que ser uno de los debuts más valientes de la historia del cine español. Es directamente marciana, en el mejor sentido.

ADIÓS A MI CONCUBINA: Esta Palma de Oro es la preciosidad hecha película y una prueba de que las chinas también se pueden poner LGTBI. No quiero contar nada del argumento, por si no la has visto, pero pocas películas tratan el tema con tanta delicadeza y elegancia. Una joya.

ADIOS A MI CONCUBINA

LOS JUNCOS SALVAJES: Otra de las películas que descubrí en mi adolescencia e hicieron el mundo mejor. Recuerdo perfectamente verla en Barakaldo y sentir, de nuevo, que había un mundo ahí afuera muy diferente a mi realidad. Supongo que cuando dicen que el cine es sanador se refieren a sensaciones como esta.

OCAÑA, RETRATO INTERMITENTE: Ocaña, uno de nuestros estandartes LGTBI patrios (junto a Nazario y compañía) se merecía una película, y Ventura Pons se la hizo. Años más tarde rendí homenaje a la artista que revolucionó Barcelona con sus paseos (Ocaña, no Ventura) en mi corto docuficción “De la Puríssima: Anatomía de una criminal”. Quizás sea una tontería pero ver a Julia de Castro pasear por Las Ramblas, como lo hizo Ocaña hacía ya 30 años, me emocionó muchísimo. Sigue siendo mi parte favorita del cortometraje.

Esto me está quedando eterno. Así que resumo títulos que podéis seguir descubriendo, si os apetece:

CRUISING: No la recuerdo especialmente buena, pero chico, Al Pacino de leatherona y el universo del cuero y el S/M en el Nueva York de los 80 bien merece echarle un vistazo.

TANGERINE: Antes de “The Florida Project” Sean Baker rodó esta película modesta pero llena de verdad.

TANGERINE

EL ASESINATO DE LA HERMANA GEORGE: Lesbothriller fuertecito de la mano de Robert Aldrich. Le cascaron la X en su estreno y dejó a medio mundo patidifuso.

EL AMOR ES EXTRAÑO: Una peli honesta, sin pretensiones, sencilla pero profunda, que se convierte en una delicia de principio a fin.

YO MATÉ A MI MADRE: De las “pelis LGTBI” de Dolan me quedo con esta, su debut. El resto me sacan un poquito de quicio. Quizá porque siento que esta es la más sincera, la menos prefabricada. Algunas veces ser consciente de uno mismo no es buena compañía para crear.

LAS AVENTURAS DE PRISCILLA, REINA DEL DESIERTO: La diversión hecha película o road movie travesti (con autobús). Brillibrilli y temazo tras temazo que salvan vidas.

HAPPY TOGETHER: Won Kar-Wai y maricones. Qué más quieres.

LA CALUMNIA: Mito del cine. Bollerismo en blanco y negro con Audrey Hepburn y Shirley McLaine, basada en una obra teatral y dirigidas por William Wyler.

LA CALUMNIA

UN CHANT D´AMOUR: Jean Genet en cine. Ahí es nada. La secuencia del pitillo… Ay la secuencia del pitillo. PD para guionistas: no hace falta que los personajes follen siempre, a veces solo hace falta un pitillo bien puesto.

TARDE DE PERROS: Ante esta obra maestra, basada en hechos reales, lo mejor que puedo hacer es callarme. De Sydney Lumet, por supuesto. Su making of o un documental sobre su rodaje (que debe de estar en YouTube porque yo lo he visto) es FASCINANTE.

BEHIND THE CANDELABRA: ¿Michael Douglas interpretando a Liberace en su biopic? COMPRO. Se dice por ahí que llevaban años intentando hacerla en cine (la vida de Liberace) y que lo consiguieron con esta película. Es cierto que no abarca todo lo que podría (y que Liberace tiene como personaje mucho más recorrido y chicha), pero algo es algo y sigue siendo delirante.

ANGELS IN AMERICA: Una de las obras de teatro, sino la obra, más importante de la última parte del siglo XX, que disecciona la epidemia del VIH. Impresionante de principio a fin. Si eres escritor/a deberías leer la obra y después ver la película o serie o lo que quieras que sea. El mapa de personajes, conflictos y emociones que muestra es prácticamente inabarcable. Es una de esas creaciones que reflejan la vida y que dan la sensación de ser un milagro absoluto.

CRIATURAS CELESTIALES: Otra joyita muy especial. No cuento nada de ella. Déjate sorprender. Basada en hechos reales también. Es juguetona y oscura como pocas.

INSTINTO BÁSICO: Peliculón al canto. Polémica como pocas, las bisexuales la liaron porque se quejaban de que las identificaba con asesinas. Pero mira, tampoco era para tanto. Yo soy de los que piensa que las bisexuales también pueden ser asesinas. Para mi la igualdad es eso.

EL BESO DE LA MUJER ARAÑA: Basada en la novela de Manuel Puig esta película es maravillosa en su originalidad y en los elementos narrativos que utiliza para reflejar sus temas: la ficción como redención y supervivencia, la dictadura política, la historia latinoamericana y la homosexualidad. Y el Oscar para William Hurt, claro.

EL BESO DE LA MUJER ARAÑA

FRESA Y CHOCOLATE: La homosexualidad cubana tratada de la manera más honesta posible. Es una película emocionantísima.

Algunas más, que no necesitan presentación: Brokeback Mountain, Philadelphia, La vida de Adèle, Dallas Buyers Club, Flesh de Andy Warhol, Beach Rats, La Favorita, Girl, Solo nos queda bailar y Cabaret.

Y hay muchísimas más, historias grandes y pequeñas, comedias, thrillers, film noirs, scifi, musicales etc. Me olvido de muchísimas, seguro. Lo importante de todo esto no es el listado en sí, sino seguir descubriendo relatos cinematográficos que ejemplifiquen la diversidad de la vida real. Seguir apostando por la diferencia. Y continuar construyendo universos donde todo tipo de personajes tengan cabida.

Javier Giner.

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