PEQUEÑOS TRUCOS DE GUIÓN

Ayer, la ganadora del Goya Alicia Luna lanzaba un reto en su Twitter:

Yo no soy mucho de grabarme con el móvil, así que aceptaré el reto en nombre de Bloguionistas, pero en formato post. Mi truco para escribir es alejarme del ordenador. Intento retrasar al máximo el momento de abrir un documento. Prefiero refugiarme en el papel. Y no cualquier tipo de papel: mi truco infalible es estructurar toda la historia en tarjetas de cartulina de diversos colores. Una tarjeta, una escena (o una secuencia de escenas).

 

“Quemad Barcelona”, largometraje. Se me acabaron las tarjetas de colores y tuve que hacerlo todo en amarillo. Y mira tú por dónde, la peli no se hizo y todavía me deben dinero. Si es que los trucos están para respetarlos.

 

Se parece un poco al truco que tuiteó el guionista de “Cuéntame” y creador de “Hernán” Curro Royo, sólo que él lo hace con post its y yo prefiero claramente las tarjetas de cartulina: no se despegan, no se doblan y se clasifican mucho mejor.

A mí me gusta cambiar de lugar de trabajo. Soy culo de mal asiento. Por eso necesito un soporte que pueda guardar en la mochila y llevarme a un café, a una biblioteca, a una oficina… O simplemente pasarme del estudio al salón, si me apetece… En mi despacho normalmente las dispongo sobre una superficie metálica, sujetadas con imanes. Pero a veces me voy al sofá y las dejo sobre la mesa. Según me da.

Un proyecto actual.

Eso sí, al igual que Curro, tiendo a separar las tramas o las localizaciones por colores, porque eso me permite visualizar de manera muy clara la estructura de la película, calibrar si alguna subtrama está parasitando la historia principal, o si me estoy olvidando de algún personaje.

Alguna vez, incluso, he descubierto la solución a una trama atascada por algo tan tonto como “falta color azul” (siendo el azul el color elegido para una determinada localización, en la que podría ocurrir una escena clave para desatascar la trama). Sobre los colores, es importante reservar al menos un color para las ideas que no sabes dónde irán, o que no tienen forma de escena (que son una imagen, una línea de diálogo, una intuición abstracta…) Nunca desecho una idea sólo porque no sé cómo usarla en ese momento. Me hizo mucha ilusión ver que el maestro Curro Royo también mencionaba esa costumbre en su vídeo:

Las tarjetitas me sirven no sólo para estructurar mis historias, sino también para estudiar la estructura de películas o capítulos de series que tengo como referentes. Analizar la construcción de otras películas me ayuda a entender qué puede estar fallando en la estructura de mi historia.

El único problema de este truco es que interfiere con mi otro truco: tener siempre varios proyectos en marcha, para vacunarme contra la frustración de los bloqueos, las esperas y los rechazos. Cuando tienes muchas historias empezadas, no te queda tiempo para andar lloriqueando porque te has atascado en el segundo acto, tal productor no te responde o tal otro te responde que no. Te pones con otro proyecto y a correr. El problema, claro, es que haciendo esto puedes llegar a juntarte con varios cientos de tarjetitas de colores. Más te vale ser ordenado si no quieres volverte loco o perder material valioso. Y para eso me han servido mucho estos cacharros:

Si venís a mi casa a robar, no busquéis joyas ni dinero: en esos archivadores está lo más valioso que poseo.

Y ahora os dejo con los trucos de otras grandes guionistas: Ángela Armero y Virginia Yagüe. Gracias por la iniciativa, Alicia.

Salud,

Sergio Barrejón.

 

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