“ESTAR EN I+D SIGNIFICA QUE EL TRABAJO NO TERMINA EN TUS HORAS DE OFICINA, SIEMPRE HAY QUE ESTAR CON LOS OJOS Y LOS OÍDOS ABIERTOS”

11 abril, 2019

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Teo Palomo está por cumplir tres años trabajando en el departamento de I+D de Cuarzo, una de las productoras de entretenimiento más importantes de España: ya son más de 18 años los que llevan dentro de la industria. Aprovechando que en Cuarzo están preparando La Isla de las Tentaciones (formato que ya se ha adaptado a 18 países), hemos podido debatir con Teo acerca de las particularidades del trabajo del guionista de I+D, así como de todo lo relacionado con el formato actual de entretenimiento, sus tendencias y el constante aumento de su audiencia.

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¿En qué consiste el día a día del trabajo de un guionista en un departamento de I+D como el tuyo?

Nuestro departamento es muy pequeño (solo somos dos) y siempre hay trabajo que hacer. Podría decir que nuestras tareas básicas en el área de I+D son idear formatos nuevos y preparar los documentos de venta para presentarlos en cadena.

Sin embargo, al formar parte de un grupo internacional como Banijay, también nos encargamos de adaptar formatos del catálogo (programas que se han hecho en otras empresas extranjeras del grupo) para venderlos aquí en España. Además, luego hay mil encargos más que nos llegan día a día: pensar nuevas ideas para actualizar programas que ya están en antena, analizar tendencias, preparar una escaleta para algún posible formato e incluso, en algunos casos, el guión del piloto.

En nuestro caso, también nos encargamos del área Internacional, por lo que estamos atentos a qué se hace en el extranjero y opcionamos los derechos de los formatos que nos gustan para tratar de venderlos aquí.

¿Qué conocimientos crees que son necesarios (sean o no de guión) para que un guionista pueda desarrollar su trabajo en I+D de una manera adecuada?

Lo más importante es ser muy curioso. Hay que ver, leer y escuchar muchísimo. Todo tipo de prensa, de programas, de música, de series, de videojuegos… Estar en I+D significa que el trabajo no termina en tus horas de oficina, siempre hay que estar con los ojos y los oídos abiertos: mientras lees un artículo, ves una peli, tomas algo con un amigo…

Entendemos que, en una rama de la profesión como la tuya, la capacidad de reacción, adaptación a las necesidades de cada momento e incluso de reescritura sobre el contenido ya creado es imprescindible. ¿Crees que hay una forma de aprender a ser más flexible en este aspecto?

Es el día a día el que te enseña a ser flexible. Nosotros estamos reescribiendo y reformateando constantemente; en ocasiones porque la cadena quiere cambios, en otras porque la tendencia ha cambiado y ya no es actual, y en otras muchas porque hay un presentador o elemento nuevo al que hay que ajustarse. A veces reformateas tanto una idea que al final no tiene nada que ver con la original. Estamos muy acostumbrados.

Suponemos que, también, el estrés que se genera entre mercados y ferias de contenido, rodajes y escritura de nuevos formatos debe ser considerable. ¿Cómo se gestiona el estrés en una profesión tan dinámica?

Con pinchos de tortilla de La Primera, el restaurante que hay debajo de nuestra oficina, que sirve la mejor tortilla de Madrid. La verdad es que tenemos picos de mucho estrés (mercados, arranques de programa, presentaciones a cadena…) pero sarna con gusto no pica.

La profesión del guionista se basa, en gran medida, en la creatividad. Suponemos que en un departamento como en el que trabajas la innovación es, si acaso, más imprescindible. ¿Tenéis algunas rutinas que os ayuden a fomentar un clima de trabajo donde se potencie la creatividad?

Siempre que podemos y los picos de estrés nos lo permiten, tenemos una sesión de creatividad, donde cada uno se inventa juegos para idear formatos; por ejemplo: en tres minutos, pensar tres formatos de entretenimiento basados en las tres series más famosas del momento. Hay cien ejercicios de ese estilo. Es muy divertido y salen cosas muy locas pero también muy interesantes.

Pese a que los tiempos han cambiado, en ocasiones sigue existiendo la creencia de que el formato de programa televisivo es un género menor al de la ficción. ¿Qué le dirías al espectador (y al guionista) que no se ha acercado a este género para que le diera una oportunidad?

La ficción te puede llevar a universos e historias increíbles e inalcanzables, pero el entretenimiento (los programas de televisión) tiene una verdad que no tiene la ficción: lo que estás viendo le está pasando de verdad a una persona, no es un actor.

Si un concursante llora porque ha ganado 50.000€, llora porque de verdad lo siente, porque se imagina lo que va a solucionar con ese dinero y eso el espectador lo percibe. Si en un reality un participante tiene celos porque su amante habla mucho con otro, puedes identificar esos celos, esos gestos, esas miradas porque todos hemos estado ahí.

Es una verdad que, si una película es muy buena, podrá llegar a transmitir, pero que es inherente a los personajes de un programa de entretenimiento.

En el plano más técnico, el guión de entretenimiento se estructura en muchas ocasiones de la misma manera que el de ficción. En un reality también necesitas crear personajes y tramas, y en edición tienes que aferrarte a ellas para enganchar al espectador. Pero no solo ahí: en un concurso, por ejemplo, tienes que estudiarte al concursante y sacar su historia. Desde luego hay un trabajo de creación de personajes (con una base dada) muy interesante y entretenido.

A su vez, tú que eres un guionista que ha trabajado en las dos vertientes, ¿en qué crees que puede beneficiar al guionista de ficción escribir programas, y al guionista de entretenimiento escribir ficción?

Como guionista de entretenimiento aprendes a ser más rápido, porque los tiempos de grabación son más ajustados y eso te ayuda a ser más práctico, detectar rápidamente qué es lo bueno y lo interesante. Como guionista de ficción aprendes a recrearte en los detalles, puedes escribir con más mimo, complicarte más y buscar siempre la sorpresa.

En muchas ocasiones, quizá por una falta de acercamiento al género, podemos pensar que el formato de programa de televisión se queda en Sálvame o Gran Hermano, que son, probablemente, algunos de los programas más extendidos y conocidos, pero la realidad es que, a día de hoy, casi existe un programa distinto para cada tipo de espectador. ¿Cuáles son los programas más excéntricos o que puedan salirse de lo más común que han pasado por vuestro departamento?

Ese pensamiento es muy limitado. El entretenimiento no son solo realities o magazines. Tienes factuals, talents, concursos, physical challenge… el abanico es tan amplio que encuentras formatos desde lo más ligero a lo más denso, sobre sexo, ciencia, paternidad… Hay para todos los gustos y sobre todos los temas, de verdad. En cuanto a excéntricos, los japoneses y los coreanos se llevan la palma; recuerdo uno que consistía en jugar al pilla-pilla dentro de una casa con drones.

En este mismo aspecto: a tu juicio, ¿dónde se arriesga más actualmente a la hora de buscar contenido rompedor con lo establecido, en ficción o en formato de programa televisivo?

Los formatos de entretenimiento y las series siguen normalmente la tendencia del momento. Por eso ahora mismo encontramos cien programas derivados de Ven a cenar conmigo y tantas series de policías mujeres investigando asesinatos. Sin embargo, creo que se arriesga mucho más en entretenimiento y factual porque, a fin de cuentas, es más barato que la ficción.

En televisión, la actualidad manda. ¿Cómo de importante es en un trabajo como el tuyo conocer las tendencias sociales que predominan en cada momento?

Hipernecesario.

¿Y cómo consigues avanzarte a los deseos del espectador? Es decir, ¿cómo detectas que un programa original puede tener su hueco en parrilla?

Estando muy atento a las tendencias y a qué triunfa en otros mercados. En nuestro caso, al pertenecer a una empresa internacional, tenemos la ventaja de recibir informes diarios de qué se estrena y qué funciona en el resto del mundo. Aun con todo, hay que conocer bien el mercado español. Que algo funcione fuera no significa que vaya a triunfar aquí.

Relacionado con la anterior, una pregunta complicada ahora: ¿crees que es la televisión la que crea el gusto del espectador por un tipo de programas, o es el espectador el que demanda cierto contenido?

En mi opinión, creo que el espectador demanda un tipo de contenido y que no hay un ente malvado que nos obligue a ver un determinado estilo de televisión. Un ejemplo reciente: la última edición de GH Dúo ha arrasado. Da igual el día que lo pongan (lo han puesto ya en cuatro días distintos de la semana) y lo que echen en otras cadenas (series, talents y cine), nada puede combatirlo. Quizás la gente quiere ver GH Dúo. La realidad es que es más fácil engancharse al entretenimiento. No requiere que prestes tanta atención. Puedes verlo mientras preparas la cena o te haces la mochila, puedes ir al baño sin perderte nada de la trama, y algo que decían nuestros profesores en el máster de guión (aquí debes explicar que fuimos compis de clase) y es la pura verdad: puedes estar mirando el móvil y enterarte de lo que pasa sin problema.

De los programas en los que has participado en su creación, ¿alguno del que guardes especial cariño?

En el departamento estamos constantemente creando formatos, y aunque la mayoría de ellos se quedan en el papel hay uno que me dolió especialmente que no llegase a hacerse. Era un concurso con una idea muy original (e incluso un poco controvertida) que me encantaría haber visto en pantalla y del que no te puedo decir más (lo siento).

Y de los formatos que no hemos creado pero sí producido, le tengo mucho cariño a Singing in the car, porque fue mi primera experiencia completa como guionista en un programa de entretenimiento.

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EL FORMATO DEL GUION Y MIS AMIGOS DE LA RAE

23 octubre, 2017

Por Germán Aparicio

Hubo un tiempo en el que para ser un buen escritor era necesario tener una buena caligrafía. Imagino que hubo grandes filósofos cuyos pensamientos no transcendieron por culpa de una letra ininteligible. Con los médicos pasó lo contrario, pero esa es otra historia.

Siglos más tarde, las máquinas de escribir homogeneizaron la caligrafía, pero seguía existiendo el escollo de la ortografía. Los ordenadores y los programas de edición con autocorrección han hecho mucho por los delincuentes de la palabra, aunque muchos siguen cometiendo delitos casi en cada página.

Puedes tener historias muy interesantes que contar, pero si te huele el aliento, es poco probable que encuentres una audiencia dispuesta a escucharlas. Con la ortografía ocurre algo parecido, solo que por escrito. La diferencia estriba en que el aliento suele delatar lo que has comido, mientras que las faltas de ortografía delatan lo que no has leído.
Últimamente, el archiconocido y pirateadísimo Word, está dando paso a otros programas de edición de guiones, importados casi siempre de los anglosajones. Entre los más populares están el Screen Writer, el Final Draft, y el Celtx. Paradójicamente, diría que este último es el que se usa menos pese a ser gratuito.

El caso es que estos programas están estandarizando un uso de los signos ortográficos y del formato de guion que no se corresponde con el de las ediciones impresas. Además, según la editorial que leas, encontrarás un formato u otro, e incluso hay distintos formatos dentro de la misma colección de una misma editorial. Supongo que para respetar el original.

Muchos diréis que lo importante de un texto es que se entienda, y yo os digo que sí, pero que también es importante que sea cómodo de leer. Y para ello existen las normas de ortografía y gramática. ¡Coño, ya! Que si cada uno escribe como le viene en gana esto es un sindiós.

Para aclarar la manera correcta de dar formato a un guion, me dirigí hace unos meses a los señores de la Real Academia Española, vía mail. Para mi sorpresa me contestaron, y para mi gozo, coincidían conmigo. Me quedó alguna duda que volvieron a resolverme tras una segunda consulta. Os transcribo un resumen de lo hablado con ellos.

CONSULTA 1

…quisiera consultarles acerca de las normas de puntuación para cine y televisión.

En ocasiones se escribe una acotación en mitad de un diálogo. Como en el siguiente ejemplo:

JUAN

No he sido yo. (Enfadado). Y es la última vez que lo digo.

(…)

… casi nadie usa el punto después del paréntesis de la acotación, y algunos tampoco usan la mayúscula, como en el siguiente ejemplo:

JUAN

No he sido yo. (enfadado) Y es la última vez que lo digo.

Quisiera saber cuál es la manera correcta.

RESPUESTA 1

En primer lugar, siguiendo la norma general, en las acotaciones el punto se escribirá tras el paréntesis de cierre:

«Bernarda. (Golpeando con el bastón en el suelo). ¡No os hagáis ilusiones de que vais a poder conmigo!» (GaLorca Bernarda [Esp. 1936]).

En segundo lugar, lo indicado es empezar la acotación con mayúscula solo si va precedida de punto (a no ser que, por ejemplo, esta esté constituida por más de un enunciado y aparezca en mitad de una intervención).

En tercer lugar, se recomienda escribir punto delante de la acotación si está formada por una oración completa, pero no si está formada por un grupo nominal.

De acuerdo con esto, en su ejemplo, lo más indicado es escribir punto antes y después de la acotación y empezar esta con mayúscula:

JUAN

No he sido yo. (Enfadado). Y es la última vez que lo digo.

CONSULTA 2

…en mi consulta olvidé preguntar si se recomienda utilizar la cursiva en la acotación entre paréntesis o es indiferente.

Quedé muy satisfecho  con su respuesta que, sin embargo, no es aplicable a la mayoría de los guiones de televisión con los que me encuentro (porque tampoco lo era mi pregunta). Y es que, debido a que se usan programas de edición importados de EE.UU. es usual encontrarse con el siguiente formato:

JUAN

No he sido yo.

(enfadado)

Y es la última vez que lo digo.

A mí me parece que no hay motivo para empezar la acotación sin mayúscula, ni para obviar el punto después del paréntesis de la acotación, pero querría conocer su opinión, así como si consideran necesario o recomendable el uso de las cursiva en la misma.

RESPUESTA 2

Las indicaciones que le ofrecimos sobre el uso de mayúscula en las acotaciones son válidas aunque la acotación o indicación aparezca en una línea aparte en este tipo de guiones.

Así, si la intervención del personaje se cierra con punto, la indicación deberá comenzar con mayúscula. Si la acotación, como sucede en este caso, no es una estructura oracional ni presenta puntuación interna y está aislada en una línea, prescindir del punto no sería completamente censurable:

JUAN

No he sido yo.

(Enfadado)

Y es la última vez que lo digo.

El criterio editorial más habitual es escribir en cursiva tanto el contenido de la acotación como los paréntesis.

Así pues, amigos guionistas y editores, mis amigos de la RAE y yo, os recomendamos fervientemente usar el siguiente formato.

JUAN

No he sido yo.

(Enfadado).

Y es la última vez que lo digo.

Queridos guionistas, coordinadores y editores, sé que cuesta cambiar, y que la inercia os llevará a seguir escribiendo esas tristes acotaciones en minúscula y sin punto, como si fueran huérfanas, como si no tuvieran derecho a nada. Os costará, como os está costando escribir “solo” y “guion” sin tilde, pero mis amigos de la RAE y yo os pedimos que lo intentéis.

 


 

Quisiera acabar con algunos ejemplos extraídos de esta web al azar para poner de manifiesto que no existe consenso acerca de la manera correcta de dar formato a un guion. Incluso dentro de un mismo guion el formato “baila”.

ministerio del tiempo

El Ministerio del Tiempo. Acotación integrada en el diálogo, en cursiva, a veces empezando en mayúsculas, a veces no, y sin punto después del paréntesis.

isla.jpg

La Isla Mínima. Acotación en una línea aparte, en cursiva y sin punto después del paréntesis.

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Prim. Acotación en una línea aparte, en cursiva (no siempre), empezando minúsculas y sin punto después del paréntesis.

 

Germán Aparicio es guionista de televisión desde hace más de veinte años. Aunque su especialidad es la ficción y más concretamente la comedia, también ha escrito monólogos, sketches y programas. Actualmente se encuentra escribiendo un thriller para Movistar y una comedia para A3. Es socio de ALMA.

 


PROBAMOS FADE IN, UN NUEVO SOFTWARE DE GUION

31 agosto, 2015

Parecido a Final Draft, pero más barato y más compatible. Ese sería el titular.

Hace unas semanas, Carlos J. Marín nos hablaba de este software a través de Twitter. Hace tiempo que oí hablar de él en el podcast de John August y Craig Mazin, y me sonaba que estaba desarrollado por profesionales de la industria norteamericana. Pero me va bastante bien con Final Draft, así que no presté mucha atención. Además, reconozco que me echaba un poco para atrás su logo escrito en Trajan).

Sin embargo, cuando Carlos nos habló de que de Fade In importa y edita guiones escritos Final Draft y otros procesadores de texto, me empecé a interesar. Desde mi punto de vista, el único punto débil de Final Draft (aparte de costar doscientos eurazos) es su limitada compatibilidad con otros programas como Word o Celtx.

Un primer vistazo a la comparativa de Fade In versus Final Draft, Screewriter, Adobe Story y Celtx me acabó de convencer de que tenía que probarlo.

Así que hace un par de días descargué la versión de prueba para Mac. Es gratuita y no tiene límite de tiempo. Me gusta que al abrir el .dmg, en la primera ventana, aparezca la firma del desarrollador: Kent Tessman. Su firma aparece también visible en la web de Fade In. Bien.

La primera impresión a abrir el programa es agradable. Una ventana sencilla, bien organizada. Estoy haciendo este test en un MacBook Air de 11”. Con una pantalla tan pequeña, se agradece un interfaz que aproveche bien el espacio. La combinación estándar de colores (página blanca sobre fondo gris oscuro) resulta agradable a la vista, nada agresivo. Invita a concentrarse en la escritura.

En un primer vistazo rápido da la impresión de que cualquiera mínimamente versado en Final Draft se puede hacer con los controles de inmediato. El contenido de los menús desplegables se parece bastante.

Una cosa que me llama la atención rápidamente es la capacidad de cambiar la organización de las ventanas básicas en un sólo clic. Como puede verse en la siguiente captura de pantalla, la opción “Layout” permite colocar la página de redacción a ambos lados de la pantalla, o en posición superior, o inferior. También existe la opción de configurar una disposición de ventanas personalizada y dejarla memorizada.

Pero lo que yo más destacaría es la capacidad de Fade In para importar documentos desde formatos como .fdx o .scriv. Para los que llevamos años alternando por obligación entre procesadores de texto mal avenidos como Word, Final Draft, Celtx o Scrivener, esto es un gran adelanto.

Muchas productoras españolas insisten en pedir los guiones en Word. Personalmente, me parece una aberración que en el fondo refleja la equivocada jerarquía de las productoras españolas, donde un auxiliar puede imponer, por su propia comodidad, qué software usar en departamentos clave. Pero el caso es que, si quieres escribir en esas productoras, es el sistema establecido.

Después te contratan para trabajar en cine y te piden el guión en Final Draft. Bien. Lógico. Luego escribes un guión con un colega que no tiene Final Draft, y para no acabar trabajando en Word, lo hacéis en Celtx, que es gratis (más o menos). Y para escribir una novela, lo mejor es sin duda Scrivener, con su eficiente sistema de carpetas internas y de captura de archivos y webs, que tanto favorece la organización de la documentación y la navegación entre capítulos. Por no hablar de la adorable función “Composition Mode”, que mantiene el cursor siempre en el centro de la pantalla, reproduciendo el funcionamiento de una vieja máquina de escribir, donde el papel se movía por ti, evitándole a tus ojos el tener que perseguir el cursor por la página. Esto puede parecer una fruslería… hasta que tienes que pasarte dos meses escribiendo durante diez horas diarias.

El problema es que si quieres saltar de un software a otro, porque una productora te pide en Word un guión que escribiste en Final Draft; o un traductor necesita en Word un guión que escribiste en Celtx; o un guión de cine que escribiste en Celtx entra en producción en una productora que usa Final Draft… Vas a tener todo tipo de problemas de formato. Tabulaciones que saltan, mayúsculas que desaparecen, vocales acentuadas que se convierten en una especie de emoji satánico…

En mi primera prueba con Fade In, importé el capítulo 4 de La Catedral del Mar (serie que he escrito con Rodolf Sirera y Antonio Onetti para A3 y que se rueda este otoño, toma plug) y el guión del largometraje 19 DE MARZO (que escribí con César Sabater y presentamos en el al PitchBox del Festival de Sitges, toma otro plug)… Y la conversión fue perfecta. El formato respetado línea por línea. Encabezamientos, diálogos, nombres de personajes… Todo en su sitio.

Un aspecto que puede echar para atrás a algunos usuarios es que Fade In no tiene incorporado diccionario en castellano. Sin embargo, existe la posibilidad de instalarlo. Aquí las cosas se complican un poco. Lo que hace Fade In es invitar a los usuarios a instalar diccionarios “third-party”. En mi caso, descargué el es-ES-pack.zip de OpenOffice desde Red Iris. Lo que hay que hacer es

  1. Descomprimir el .zip inicial
  2. En la carpeta resultante, descomprimir el es_ES.zip
  3. Desde Fade In, con un documento ya abierto, ir a Document/Check Spelling. Ahí se abrirá una ventanita de corrección ortográfica como las de toda la vida. Lo que debemos hacer para instalar el diccionario en castellano es abrir el desplegable donde se seleccionan los idiomas (señalado con la flecha roja), y clicar en Install/Remove.

En el cuadro de navegación que aparecerá, tendremos que ir adonde hayamos guardado el diccionario descargado, y elegir la subcarpeta “es_ES”. El archivo que queremos instalar se llama “es_ES.dic” y no tiene pérdida: es el único que el programa nos permitirá instalar.

Sólo he invertido una hora trasteando con el programa, así que no puedo dar muchos detalles ni asegurar que no tenga bugs ni cosas raras. Pero las primeras impresiones son muy positivas. La versión de prueba gratuita es completamente funcional. Los documentos de más de diez páginas verán aparecer cada poco un recordatorio de que el programa es de pago, y si se usa esta versión para imprimir un guión, aparecerá una marca de agua. Por lo demás, es el programa completo, con todas las opciones de la versión de pago de 50$.

Personalmente, tras esta primera prueba he quedado convencido de comprármelo. Y no sólo eso: si fuera un guionista que está empezando y tuviera que decantarme por un solo software de guión, ahora mismo elegiría Fade In sin dudarlo: formatea el guión de manera profesional, es totalmente compatible con otros procesadores, y tiene el mejor precio del mercado.

Sergio Barrejón.

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