SECRETOS DE GUIONISTAS: DAVID GALÁN GALINDO

28 octubre, 2020

Hoy hace justo dos meses que se estrenó Orígenes secretos en Netflix. Y David Galán Galindo, su director y coguionista, nos revela sus trucos de escritor y nos habla de los libros que le influyeron y le convirtieron en mejor guionista.

David Galán Galindo.

David, ¿cuándo prefieres escribir? ¿Por la mañana, por la tarde, de madrugada…?

Como padre, escribo cuando me dejan. Pero si puedo elegir, soy noctámbulo. No tengo horario fijo porque vivo a caballo entre dos ciudades y entre dos situaciones familiares así que soy el caos personificado.

¿Qué es lo primero que haces al abrir el ordenador?

Abrir Twitter.

¿Qué software sueles usar para escribir?

Para guiones yo antes era de Celtx y ahora llevo tiempo con Final Draft. FD es bastante mejor que el otro porque te permite hacer triquiñuelas, jugar con más cosas.

La novela y los relatos los escribí en Word, no me hace falta más.

¿Escuchas música cuando trabajas?

Soy incapaz de escuchar nada. Ni radio, ni televisión de fondo… todo me distrae.

¿Trabajas en pijama?

No siento la necesidad de vestirme… de hecho este verano he escrito todo en calzoncillos (alarma de exceso de sinceridad).

¿Café? ¿Té? ¿Botella de agua?

Coca Cola light y refrescos de colores.

¿Windows? ¿Mac? ¿Linux?

Yo he sido durante muchísimos años de Mac. Actualmente he vuelto al Windows.

¿Escribes en papel? ¿Moleskine, folios sueltos, servilletas de bar? ¿Algún bolígrafo o pluma preferido?

El primer tratamiento de Orígenes Secretos lo hice a boli en una libreta tipo Moleskine que por supuesto conservo.

Suelo usar un boli Bic y listos. Otra cosa que hago es comprarme fichas (tipo cartulina) e ir escribiendo secuencias sueltas que luego voy colocando…

¿Eres capaz de escribir con Internet encendido?

Sí. Pero procastinando infinitamente más de lo recomendable.

Escaleta: ¿Sí o no?

Escaleta siempre. Eso de no saber adónde vas… no es para mí.

¿Prefieres escribir solo o en equipo?

Depende del equipo. Si lo has elegido tú, si hay buen rollo y comunión, el trabajo en equipo es muy enriquecedor. Si es un equipo impuesto puede ser el origen de una úlcera.

¿Género favorito a la hora de escribir?

He escrito muchísima comedia, pero no diría que es mi género favorito porque me gusta tomarme las cosas en serio, que importen…

¿Te ves incapaz de escribir algún género en concreto?

Cine social.

¿Cuál es el lugar más extraño en el que has escrito un guión?

Una sala de partos.

¿Qué libros y películas te cambiaron la vida?

La Historia Interminable, El nombre de la Rosa

Los cómics de Alan Moore, Kingdom Come, Astro City…

Y películas como Star Wars, Indiana Jones… Mi película favorita de todos los tiempos es Indiana Jones y la Última Cruzada, aunque fue el cine de Tarantino el que me hizo querer ser director/guionista de cine.

Las pelis de Guillermo del Toro… Los cortos de Santiago Segura, con su Jistory… Y por supuesto El Día de la Bestia. Para mí fue La Película.

¿Qué lecturas te han marcado como escritor?

Sé que tiene mala prensa, pero Salva al gato es maravilloso en su simplicidad.

También Guion de aventura y forja del héroe de Antonio Sanchez-Escalonilla.

Mientras Escribo de Stephen King me encantó, aunque esté no lo descubrí hasta hace pocos años.

¿Cuáles son tus referentes clásicos y modernos, españoles y extranjeros?

Admiro a Quentin Tarantino, David Fincher, Tim Burton, Nolan, Guillermo del Toro, Walter Hill…

Me siento también hermanado con los primeros films de Kevin Smith y lo que hace ahora James Gunn…

Españoles: Javier Fesser, Jose Luis Cuerda… Los huevos que tuvo Daniel Monzón para hacer en su día en España El corazón del guerrero me representan. Y su Celda 211 es de las mejores películas españolas de la historia.

O Álex de la Iglesia y su Acción Mutante.

O Vigalondo y Vermut, que siempre intentan, pues eso, romper los límites que parecen querer poner al cine español. Esa voluntad me inspira.

¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?

Orígenes Secretos. Y antes de él, El Hombre del Mañana, el corto incluido en la película colaborativa Al Final Todos Mueren. Los lectores dicen que lo mejor que he escrito es Astro Bus un relato incluído en la última edición de la novela. Normalmente hay que hacerles caso…


Entrevista de Sergio Barrejón.


HABLAN LOS GUIONISTAS DE “ORÍGENES SECRETOS”

1 septiembre, 2020

El pasado viernes 28 de agosto, Netflix estrenó en exclusiva Orígenes secretos, primer largometraje que dirige en solitario David Galán Galindo, después de haber firmado segmentos en las películas colaborativas Pixel Theory y Al final todos mueren, y de haber rodado numerosos cortos de éxito.

Orígenes secretos es la adaptación al cine de una novela homónima del director y está protagonizada por Javier Rey, Verónica Echegui, Brays Efe Antonio Resines. David Galán Galindo firma el guión junto a Fernando Navarro. En Bloguionistas hemos tenido la oportunidad de hablar con ellos sobre el proceso de creación del guión.

David, ¿cómo surge el proyecto de adaptar tu novela al cine? ¿Moviste tú la idea, te llegó una oferta…?

David: Fui yo. Desde el principio tenía la intención de que la novela tuviera una adaptación cinematográfica así que, prácticamente a la vez que desarrollaba la novela, iba ideando el guión, fue bastante paralelo.

Sir Arthur Quiller-Couch recomendaba a los autores aquello de murder your darlings. Adaptarse uno mismo supone hacerlo dos veces: primero para perfeccionar la novela y luego para traducirla a lenguaje cinematográfico (por no hablar de los cambios para acomodar el guión a las realidades de producción). ¿Cuántas darlings han caído por el camino? ¿Te ha costado mucho matarlas?

David: Yo hubiera ido a rodar con una versión de guión prácticamente idéntica a la novela. Punto por punto. Lo único a lo que tuve que renunciar sí o sí en mi primera versión es a las descripciones de Madrid, que es lo que más celebran muchos lectores del libro, pero era algo que no podía trasladar a no ser que usara algunos mecanismos que ralentizarían la historia y nos romperían el ritmo. Preferí convertir ese Madrid-Gotham en un sentimiento dentro del guión, una atmósfera hostil.

David Galán Galindo. Foto: Andrés Paduano.

Llama la atención la presencia de un segundo guionista cuando el director está adaptando su propia novela. Fernando, ¿en qué momento te incorporas al equipo y cuál es tu aportación?

Fernando: Cuando el productor Kiko Martínez me llamó para contarme lo que necesitaban, lo primero que hice fue leerme la novela de David. Me encontré con una historia original, loca, atrevida. Nunca se había hecho algo así en España y no dudé ni un momento en subirme al barco.

David: Yo llevaba ya tres o cuatro años con mi guión en solitario hecho y registrado. Para mí mi libreto era perfecto, pero para los productores tenía varios problemas: 125 páginas, demasiadas localizaciones, demasiados personajes, lo veían inasumible, había que hacerlo más realizable, supongo.

Fernando: David había escrito el libro, lo había adaptado e iba a dirigir la película. Creo que le costaba separarse de algunos elementos del guión que no estaban funcionando. Ese fue parte de mi trabajo. Además, yo ya había escrito Anacleto: Agente Secreto y el tono de esta película era similar. Tenía que ser un tebeo, sí, también una comedia pero sin alejarnos de cierto elemento más serio, si quieres, más dramático, basado en el thriller y en los conflictos.

David: Una persona con el currículum de Fernando Navarro (Verónica, Anacleto…) parecía una gran opción que sumar al proyecto para solucionar todo eso. Y además, Orígenes Secretos era una apuesta muy arriesgada, tener un nombre con más experiencia ayudaba a la que la película ganara credibilidad.

Su aportación, creo yo, es tener la distancia suficiente y la sangre fría para sacar la navaja y empezar a pelar, sintetizar, comprimir, destilar, fusionar… cayeron 35 páginas de guión y eso para mí, fue muy doloroso. Pero sé que todos los implicados trabajan siempre para conseguir la mejor de las películas. Y a la vista está el resultado.

Fernando: Fue un encargo cabrón, ¿eh? Tuve que tratar el material con algo de distancia, con más frialdad que David y sin estar tan pegado y al mismo tiempo con todo el respeto posible. Yo creo que he aportado eso: distancia y oficio. Hemos trabajado algunos chistes, hemos fusionado personajes, hemos concentrado la narración, los crímenes, el tempo, para que se sintiera más ágil, más apretado todo y fuera súper entretenida. El conocimiento enciclopédico de David en la cultura de los cómics y su convicción firme de lo que quería contar con esta historia hizo el resto. La película es puro Galán Galindo, eso no se puede negar.

Fernando Navarro. Foto: Natxo López.

¿Cómo os organizasteis el trabajo entre los dos?

Fernando: No te voy a mentir, no ha sido un proceso fácil. Y es lógico. Era la novela de David, era su guión e iba a ser su ópera prima. Tener que deshacerse de elementos que para él eran importantes fue doloroso. Aunque desde el principio ayudó mucho que tenía -y tiene- las cosas clarísimas, que es lo mejor que se puede decir de un director que además está dispuesto a que le toquen su guión. Agradezco su generosidad.

Después de leer su novela y el último borrador que tenía, nos reunimos varias veces, pero tuve muy claro que yo necesitaba hacer un borrador nuevo, en el que eliminara cualquier cosa que yo pensara que no funcionaba desde un punto de vista más ¿técnico? Odio esa palabra.

El caso es que, una vez soltado ese borrador, David señaló todo lo nuevo que le gustaba, lo que odiaba y lo que se podía mejorar o desde dónde se debía trabajar. Sobre esas notas yo seguí haciendo borradores, trabajando duro para que él se sintiera cómodo y llegáramos con un buen borrador final a las fechas de preproducción.

David: No curramos nunca juntos físicamente ni era un proceso muy consensuado, nos íbamos sorprendiendo. Se parecía mas bien a un partido de tenis en el que él enviaba una versión y yo acto seguido le mandaba otra. Era un proceso en el que él cambiaba muchas cosas, sin piedad, y yo, como elemento conservador dentro del proceso, trataba de recuperar las que consideraba fundamentales para que la esencia de mi historia estuviera intacta. Eran dos fuerzas antagónicas pero quizá eso era justo lo que necesitaba Orígenes Secretos.

¿Cuántas versiones del guión habéis llegado a hacer?

David: Pues yo antes de empezar a currar con Fernando creo que llevaba como seis… y quizá con él dentro otras siete o más… No lo sé con exactitud porque las renombrábamos con la fecha no con número de versión. Yo calculo que en total habrán sido entre doce y quince.

Fernando: Yo no sé cuántas llevaba él y tampoco recuerdo ahora cuántas hice yo. La estructura básica-básica de la película no se tocó. Se creó un prólogo, se trabajó en los finales de actos. Sobre todo en el tercero, que fue el que más costó. De eso sí se hicieron bastantes intentos. Encontrarle un final partiendo del de la novela (al que es muy fiel) pero cambiando pequeñas cositas ha sido, sin duda, lo que más tiempo y guerra nos llevó. Ha sido un proceso interesante.

David, planea sobre la película la idea de que vestir un disfraz es no sólo legítimo y razonable, sino además inevitable. Y me da la impresión de que has llevado esa idea hasta las últimas consecuencias, disfrazando la película de un thriller de fin de siglo, con numerosos guiños a Se7en en trama, diálogos y estilo visual. ¿Ese “manifiesto a favor del cosplay” por así llamarlo estaba en el germen de la historia, o a lo mejor soy yo que me estoy flipando?

David: No lo sé, pero me ha encantado, según lo has dicho suena genial… En realidad, lo que me hizo escribir la historia de Orígenes Secretos era la imposibilidad de realizar una historia pura de superhéroes en España.

Yo, como lector de cómics desde niño, soñaba con hacer algo del género pero me enfrentaba al problema de que en España no quieren hacerlos. Por lo menos en serio. Si es en coña, sí. Y yo quería una historia en la que los héroes se tomaran en serio, aunque fuera divertida. Nunca una parodia como Superlópez (un tebeo que me encanta, ojo, pero que no me interesa hacer).

Uno de los objetivos de la peli es demostrar que podemos creernos pelis hechas aquí con capas ondeando en azoteas. Y la mejor manera que se me ocurrió de introducir ese mensaje fue envolviendo todo con la apariencia de un thriller, porque los thrillers sí les interesan a los españoles.

David Galán Galindo con Verónica Echegui en el rodaje de “Orígenes secretos”. Foto: Andrés Paduano.

La fotografía de Rita Noriega es espectacular, es una pena no poder disfrutarla en pantalla grande. ¿Se planteó desde el principio un estreno exclusivo online o lo ha impedido la emergencia sanitaria?

David: La película iba a cines pero cierta pandemia nos hizo cambiar de planes. Yo amo ir a las salas, voy una vez por semana como mínimo, pero reconozco que, una peli tan especial como esta, en Netflix tiene su hogar ideal. A muchos espectadores quizá les hubiera costado más ir al cine, debido a lo inesperado de la propuesta y en Netflix, nada.

Lo de Rita Noriega no es de este mundo. Es buenísima. Entendió el reto perfectamente y ha elevado la película a la altura de los referentes que teníamos. Era muy importante para la credibilidad de la peli que la fotografía también se creyera la historia y supiera en cada momento qué estábamos haciendo (siendo una peli que navega entre géneros). Rita tiene un gran instinto.

La trama criminal que sostiene la historia es asequible para cualquier tipo de espectador, pero hay referencias a la cultura del cómic por todas partes (y estoy seguro de que se me escapa la mitad). ¿Qué nivel de friquismo es necesario para disfrutar al 100% la película?

David: El protagonista de la historia es alguien ajeno a la cultura comiquera, si el protagonista no se esta enterando, eso es que a ti no te hace falta entenderlo. Es como ver a dos personajes en Star Trek hablando en Klingon, si no les ponen subtítulos es que no tienes por qué entenderlo. Pero está claro que si eres amante de los cómics, el manga… puedes sacar más jugo a la peli. Digamos que con que seas sólo un poquito friki ya es suficiente.

¿Cómo piensas que recibirá el público español una película que se apoya tanto en referentes culturales norteamericanos, David? ¿Piensas que en ese sentido te beneficia estrenar en Netflix, al evitarte la difícil supervivencia en el ecosistema de las salas, muy poblado de críticos depredadores?

David: Creo que será bien recibida, espero que el público sepa apreciar lo difícil que es lograr que una película como esta exista. A mí como espectador me hubiera enloquecido ver esto y ojalá haya muchos como yo.

Confío mucho en el público, y muy poco en los críticos sesudos. Mi película favorita de 2019 fue Avengers: Endgame y yo aspiro a eso. No compito con el cine de autor, no es mi deporte.


Entrevista de Sergio Barrejón.


FIRMAS INVITADAS: PELÍCULAS DE EPISODIOS

11 julio, 2013

Muy buenas, soy David Galán Galindo, de profesión guionista,  y director de tropecientos cortos (tropecientos es el número exacto). Y además este año he tenido la suerte de dirigir un segmento en varios largometrajes colaborativos: “Al Final Todos Mueren” y “Pixel Theory” , dos películas de episodios.

Y es justo de eso de lo que quiero hablaros, un tipo de películas en auge (por lo menos en nuestro país) debido a que su carácter fragmentado hace que su producción independiente sea más asumible. Lógica pura: si empleas los mismos (escasos) recursos en hacer un capítulo, en vez de en hacer una película entera, es de suponer que estarán más optimizados.

Y de ahí surge “Al Final Todos Mueren”, largometraje dirigido por Javier Botet, Roberto Pérez Toledo, Pablo Vara y yo mismo (con Javier Fesser dirigiendo el prólogo y el epílogo, padrino de lujo) que estrenamos en el Festival de Málaga con gran éxito de público y crítica.

La película cuenta distintas visiones sobre el fin del mundo, que va a ocurrir debido al impacto de un meteorito. Sí amigos, cine low cost de catástrofes.  Los tenemos cuadrados. No voy a extenderme aquí hablando de la peli, sólo diré que estamos muy orgullosos de ella y que me encantaría que cuando esté disponible (ya sea en salas, Internet, DVD o todo a la vez) la veáis.

EL CASO ES (que me pierdo) que de vez en cuando alguien hace el siguiente comentario sobre las películas de episodios:

No es una película, son sólo cuatro cortos”.

Dejando a un lado el hecho de que usar la palabra “corto” como algo despectivo debería estar sancionado por la ONU, abre un debate interesantísimo ¿qué diferencia un largometraje de episodios, rodado cada uno por directores distintos y con actores distintos… de unos cuantos cortos pegados?

Busqué textos que hablaran de esto, para ver qué había dicho gente más inteligente que yo sobre el tema y dirimir así la polémica, pero no encontré ninguno.

Y de ahí me ha venido la locura de escribirlo yo mismo, dado que como tengo tropecientos cortos en mi haber (en serio, es el número exacto, comprobadlo), y participo en dos películas de este tipo, conozco ambos mundos muy bien, así que a lo mejor soy lo más parecido a un experto en el tema. O no, ojo. Pero, si me dejáis, voy a intentar echar un poco de luz sobre esto.

Debemos aclarar tres cosas: ¿Qué diferencia un corto de un episodio? ¿Qué importancia tiene la estructura? Y ¿cómo distinguir entonces un largometraje de episodios de un sumatorio de cortos? Al lío.

1. ¿CORTO O SEGMENTO?

Unas cosillas que os quería comentar sobre los cortometrajes:

Los cortos no tienen lenguaje propio.

Los cortos no tienen códigos propios.

Eso es mentira.

Veréis que mantendré una mente abierta en todo el artículo, excepto en este punto. Esta es una verdad fundacional e innegable: la única diferencia entre un corto y un largo es la duración. Su lenguaje es el del cine, y sus códigos los del género en que se enmarca. Un corto de terror, usa códigos de terror, no códigos de corto.

Pues no existen.

Así que alguien al ver un único segmento de una película de episodios no podría decir nunca que ha visto un corto y no un episodio (pues un episodio y un corto usan el mismo lenguaje y códigos). Para saberlo tendría que ver todos (o varios de) los episodios y ver qué es lo que los une. Si la respuesta es NADA, concluirá que ha visto cortos sueltos. Si entiende que forman parte de una única experiencia fílmica, un largometraje.

Resumiendo: la clave no está en cada episodio en sí, si no en su relación (o no) con los demás.

Y esto me lleva al Efecto Kuleshov.

2. LA IMPORTANCIA DE LA ESTRUCTURA

Lev Kuleshov era un señor ruso que investigó muchas cosas sobre el montaje cinematográfico. Uno de sus experimentos consistía en poner el plano de un actor y después un plano de un plato de sopa. Después la imagen del actor, seguida de una niña muerta en un ataúd. Y por último el plano del actor seguido del de una niña jugando. La gente interpretaba que el actor en el primer plano tenía hambre, que en el segundo estaba triste, y en el último alegre. El problema claro, es que el plano del actor ERA SIEMPRE EL MISMO.

Así que si sólo cuando están juntos esos dos planos significan eso, el remarcar su condición INDIVISIBLE para tener ese significado concreto es realmente importante.

Pues lo que sirve para los planos, que es la unidad más pequeña con significado del cine, sirve igual para las secuencias, la siguiente unidad en tamaño, y por supuesto para los capítulos. El exhibirse JUNTOS y en un ORDEN específico, les dota de un significado concreto. Y no uno cualquiera, si no precisamente para el que fueron concebidos.

Volviendo a “Al Final Todos Mueren”, que es lo que me ha motivado a escribir estas líneas, el que el segmento dirigido por Javier Botet (oscuro, pausado, AGOBIANTE) preceda al segmento romántico, más ligero, de Roberto Pérez Toledo, yo lo comparo a estar viajando en un tren, pasando un túnel durante mucho rato, y de pronto salir a fuera, con un sol de justicia que te deja ciego durante unos instantes. Así la historia del asesino en serie frustrado parece más trascendente de lo que era y la de “Los románticos del fin del mundo” parece más luminosa. Una experiencia cinematográfica totalmente distinta a verlos por separado. O en un orden distinto.

Por eso es normal que una de las preguntas habituales cuando presentamos la película es cómo se decidió quién haría el primer segmento, quién el segundo, y así… lo hemos contado muchas veces (aunque creo que esta es la primera por escrito). Usamos un método muy científico: meter unos papelitos con números en una gorra y luego sacar cada uno un papel (el 1 le tocó a Botet, el 4 a  mí…)

Divertido ¿eh? Mola.

Pues no es verdad del todo.

Es cierto que hubo papelitos con número. Es cierto que hubo un sorteo. Pero Al Final Todos Mueren ES UNA PELÍCULA. No se puede dejar al azar su estructura. No si quieres tener algún control sobre la experiencia que va a tener el espectador. No si de verdad quieres que sea un largometraje.

Así que, una vez escritos todos los guiones, hubo varias reuniones, para compartir personajes, meter guiños… y cambiamos el orden de las historias 2 y 3. Si hubiéramos hecho caso a la gorra, la historia de Roberto hubiera sido la penúltima y la de Pablo Vara la 2ª. Pero nos dimos cuenta de que el que las dos historias más intensas (Botet y Vara) y las dos más alegres (Pérez Toledo y yo) estuvieran juntas, hacía un flaco favor a la película. Y aún más importante, había ciertas cosas del segmento de Pablo que molaban mucho más si estaba antes el segmento de Rober para que la gente “respirara”.

Cambiar eso no fue el fin del mundo (mira qué bien traído) simplemente son cosas que se hacen para mejorar el conjunto en un largometraje.

3.- DISTINGUIR UNA COSA DE LA OTRA (TEST GALINDO)

Lo que yo quería hoy es que estableciésemos unas reglas sobre qué diferencia una película de episodios de un conjunto de cortos. Y para ello hay que responder a 5 preguntas.

A.-¿Fue concebida como una película desde el principio?

Empiezo por aquí para eliminar de un plumazo películas artificiales, como esas que conocemos todos los de la generación del videoclub y que consistían en pegar episodios de series de TV. También nos cargamos películas que son confesas recopilaciones de cortos preexistentes, como la cinta A Contraluz que unía los tres cortos de Eduardo Chapero Jackson, o Cult vol.I que recopila varios cortos de terror (como el estupendo Zombies & Cigarettes).

B.-Cruce de personajes:

Una película de episodios gana un +1000 en credibilidad si los personajes de sus historias se pasean por las otras aunque sea brevemente. No nos engañemos, son cruces muy patilleros SIEMPRE. Recordad al personaje de Jennifer Beals en Four Rooms (Angela, del segmento de Alexandre Rockwell), estando porque sí (PORQUE SÍ, no tenía ningún sentido) en la historia final de Tarantino.  Y a mí me encanta.

C.-Mismo Género:

Esto es importante más que para unificar la película, para unificar al público. Los géneros juegan con lo que espera la gente y con lo que no, el público quiere saber si es “una película romántica” o “una película de terror”, para amarla u odiarla entera desde antes de ir a verla. Por eso muchas de las películas de episodios tienen como principal nexo el género: Paris Je t’aime, The ABCs of Death

En AFTM, nosotros fuimos en la dirección opuesta. Queríamos contar cuatro visiones sobre el fin del mundo. Y si una misma historia puede contarse como una comedia o como un drama (olvidad Melinda & Melinda, mirad el Batman de los 60 y el de Nolan), entonces casi podríamos decir que “visión” en cine es otro nombre para género, así que teníamos casi la obligación de hacer géneros lo más distintos posibles unos de otros. Y lo hicimos. Ya os he dicho que los tenemos cuadrados.

D.- Mundo compartido: Que las cosas que ocurran en un segmento afecten al siguiente. De modo que si en el primer episodio alguien deja una chincheta en una silla, el que se siente en ella en el tercero se la clave en el culo.

IMPORTANTE: NO CONFUNDIR “MUNDO COMPARTIDO” CON “NOMBRE COMPARTIDO”. El que todas las historias ocurran en una ciudad llamada “París” o “Nueva York” no significa que compartan mundo. Del mismo modo que el Nueva York de Woody Allen no es el Nueva York de Los Vengadores, ni el París de Amelie es el París de Irreversible. Ni aunque las vendieran en un pack.

E.- Hilo conductor:

Suele ser una historia “entre historias”, como el botones de Four Rooms o el mítico Guardian de la Cripta de Tales from the Crypt.

Pero también puede ser un McGuffin, como la Movie 43 que se busca en la película del mismo nombre, o un suceso detonante como en 11’09’’01 – 11 de Septiembre, donde el hilo conductor serían los atentados del 11S.

En “Al Final Todos Mueren” el hilo conductor es tanto el propio meteorito como la cuenta atrás que lo acompaña y divide los segmentos. Desde el flash forward del prólogo de Fesser, hasta que volvemos a ver el impacto esta vez en la tierra, el meteorito nos va llevando al inevitable final.

He escogido 5 películas de episodios representativas, para aplicar este test y ver qué pasa. Y he metido de regalo AFTM porque la he hecho yo, claro.

Tabla-Películas-episodios-David-Galán-Galindo

* Si consideramos el abecedario y la muerte suficiente hilo conductor. Por ejemplo, el amor en Paris Je T’aime es insuficiente como hilo conductor, pues sería redundante con el “sí” de “mismo género”.
** De hecho, dos de sus tres historias son remakes de capítulos de la serie original de los ’50. No fueron escritos para que 30 años más tarde alguien hiciera una película.
*** Si entendemos “cine de catástrofes” como género para AFTM, entonces sería otro “sí” clarísimo. Pero he tenido en cuenta aquí la disparidad de ritmo y la diferencia, por encima de otros géneros, entre comedia y drama.

¿Cómo interpretar estos resultados? Pues como si fuera un test de la Superpop:

-Ningún “SÍ”: Has entrado por error en una sesión de cortos. Seguro que hay alguno de mis tropecientos, así que espero que te guste.

-Uno o dos: dejaremos que lo decida el sentido común de cada espectador.

– Tres: es muy probable que estés ante un largometraje.

– Cuatro o más: negar que es un largometraje sería ir contra la razón.  Sería un caso de cabezonería aguda. Tío, ríndete.

Espero haberos hecho reflexionar sobre el tema, os invito a aplicar el “Test Galindo” a vuestras películas de episodios favoritas.

Gracias por leer este tocho y hasta la próxima.