OLATZ ARROYO: PANES Y GUIONES

5 febrero, 2020

Entre libros de cine, en la cafetería 8 y Medio a Olatz Arroyo se le iluminan los ojos al hablar de comedia. Llevamos años riéndonos con ella, en Aída, en Allí Abajo, en El mejor verano de mi vida… Y este año seguiremos haciéndolo con su nueva película Hasta que la boda nos separe (Dani de la Orden, Febrero 2020) que coescribe con Eric Navarro y Marta Sánchez; y con su serie Supernormal, creada y escrita junto a esta última. 

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del guión?

Fueron tardíos. Yo estudié Filosofía, como es una carrera tan densa y tan profunda salí con muchas ganas de escribir algo más ameno y pensé en escribir guiones. Estudié un año de guión y cuando terminé me costó mucho encontrar trabajo de guionista, es un mundo muy hermético para los que están empezando, es muy complicado entrar. Me dediqué a trabajar en otras cosas hasta que me harté y decidí dejarlo todo para intentarlo con todas mis energías. Por casualidad hice una prueba para la serie Aída, la leyeron, gustó y me contrataron, así entré. Y desde entonces la verdad es que no he parado. Entré tarde, pero entré muy decidida. Cuando lo conseguí dije “ya esto no lo suelto” (risas).

A pesar de haber “entrado tarde”, tienes una extensa carrera en esto. Después de haber sido miembro “raso” de equipo de guión, ¿Cuáles son los principales retos de la coordinación de un equipo de guionistas? ¿Qué valor adquiere ese aprendizaje en el momento en el que creas una serie o eres showrunner? 

Como coordinadora el primer reto es formar el equipo, tienes que conseguir juntar un buen equipo de guionistas que se complementen. También hay que tomar decisiones: de argumento, giros de temporada, vivir con los plazos, entregar a tiempo con un plató pisándote los talones… Y gestionar todo eso. Y resolver, resolver siempre en el último minuto. Como has estado donde están tus guionistas ahora, intentas ser útil y ayudarles. Los guionistas somos inseguros, nos gusta involucrarnos en los procesos, no estar en nuestra casa aislados. Además tienes que entender que coger el tono requiere de tiempo, y que los guionistas necesitan ir poco a poco asimilando los entresijos de la serie. Y luego como coordinadora también aprendes que cuando surge un problema de guión siempre termina apareciendo la solución, termina saliendo la “idea feliz”. Cuando te hacen cambios de tramas y tienes que añadir dos capítulos en la última temporada que ya tienes cerrada, parece que no hay nada que hacer, que no se te va a ocurrir nada… y de repente aparece… Siempre sale algo. Cuando ya has vivido varias crisis de estas, sabes que siempre vas a salir adelante. Y a la hora de crear una serie te da muchas tablas, desde luego. 

Este año se estrena Supernormal, la comedia que has escrito junto con Marta Sánchez Guillén para Movistar +.  Con Allí abajo ya comenzábais a explorar un tipo de humor menos textual (como podía ser el de Aída) y más de situación. ¿En Supernormal continuáis por ese tono? 

Sin duda. A mí siempre me ha gustado mucho más ese tono, de situación, de personajes y no tanto de chiste de texto, que también están bien, eh. No hay que renunciar tampoco a los chistes de texto. Movistar nos ha dejado total libertad y ha sido maravilloso. Hemos explorado mucho el personaje protagonista, la situación y el universo en el que vive, que es un poco especial porque es un banco de inversión. Yo he sido secretaria en un banco de inversión, lo conocía desde dentro y conocía todas sus particularidades (que no son pocas) y hemos querido explotar eso, ese contexto, y que la gente descubriese lo que pasa realmente en ese universo. Y teniendo una protagonista femenina nos apetecía plasmar situaciones muy nuestras que normalmente no se ven en pantalla.  

¿La comedia más “pura” se está quedando obsoleta? Porque en la actualidad cada vez son más las comedias que mezclan géneros, se alejan del humor textual…

Pues a mí es que me sigue gustando la comedia pura. Agradezco cuando en una comedia siento que se ha hecho todo lo posible por explotar y por sacar todo el potencial cómico a las situaciones. Y sí, es verdad que ahora se mezclan mucho los géneros pero yo no dejo de reivindicar “la comedia-comedia”. Aunque también es cierto que la mezcla está bien y es enriquecedora. Ahora los guionistas tenemos más libertad a la hora de escribir y se nota que existe más variedad de tonos, géneros, formas de entender el humor. Porque cada autor tiene su personalidad. Todo es menos homogéneo y menos uniforme, y eso está muy bien.

La protagonista de Supernormal es fuerte, ambiciosa y en ella reside el peso de la comedia. Este último punto es cada vez más frecuente y por suerte ya no nos sorprende verlas, ¿Crees que gracias a series como la tuya, Vida Perfecta o Fleabag el público está “normalizando” más a las mujeres protagonistas cómicas? 

Eso espero. Ya toca. Es que es un movimiento casi natural y lógico, y necesario e inevitable. El mundo está lleno de mujeres divertidísimas, siempre lo ha estado. Ya es hora de que la pantalla y las historias muestren eso. El hecho de que cada vez haya más mujeres creando y escribiendo propicia que empecemos a ver más historias contadas desde nuestro punto de vista. Es sorprendente pero resultan hasta “frescas”. Y en realidad no debería ser algo tan “nuevo”, porque siempre ha habido mujeres cómicas. Lo que nos ha faltado es un altavoz. Si ahora se nos abre esa ventana y podemos hacerlo genial, no vamos a desaprovecharlo. Ya es hora de que se normalice y de que un protagonista femenino cómico deje de resultar llamativo.

¿Qué papel  juegan las plataformas en estas nuevas narrativas? 

Muy importante. Las plataformas han cambiado radicalmente la forma en que se escriben, se producen y se emiten los contenidos. Muchas plataformas ahora piden los proyectos directamente a los autores, buscan voces originales, series más de “autor”. Necesitan crear contenidos muy variados para un amplio catálogo, y permitir que cada cual encuentre su serie. Lo que no quita para que también encarguen series a productoras, como se hacía antes con las cadenas. Lo importante de las plataformas es que han empezado a pedir proyectos directamente a los autores, antes siempre teníamos a la productora de intermediaria, que era la que proponía ideas y vendía. Hoy los guionistas empezamos a gozar de cierto prestigio, y eso está muy bien. 

¿Podrías hablar de algunos retos del sindicato en materia de igualdad? 

ALMA está muy volcada en las guionistas, porque queremos que haya más mujeres afiliadas. Hicimos hace poco un acto de mujeres escritoras, y vinieron muchas guionistas de todas las edades. Pudimos hablar, intercambiar opiniones, ver cómo podemos ser más visibles, hablar de nuestras experiencias, y que las chicas jóvenes que quieren ponerse a escribir no sientan que sus historias importan menos. Estamos en ello. Es verdad que hay muchas menos mujeres afiliadas pero en las últimas altas hemos recibido más peticiones de mujeres que de hombres y eso está fenomenal. Hay muchas mujeres guionistas jóvenes y necesitamos que tengan referentes y que vean que sus voces son tan necesarias e interesantes como las de cualquiera. 

¿Qué te gustaría destacar del trabajo de ALMA como vicepresidenta?

Pues muchas cosas. Tengo que destacar tanto el trabajo de las personas que trabajan en el sindicato como el de los miembros de las juntas, presentes y pasadas. En treinta años ALMA se ha convertido en un referente. Ha conseguido que los guionistas tengamos una visibilidad en medios que hace unos años no teníamos. También estamos presentes en entidades internacionales como la Federación Europea de Guionistas. A parte de los muchísimos encuentros que organizan para guionistas y por supuesto los premios del sindicato. Dentro de poco celebramos la segunda edición, y esperamos que la gala sea tan divertida y emotiva como la primera. Otra cosa de la que estamos muy orgullosos es de la negociación del convenio colectivo y de un programa de mediación para resolver conflictos entre autores, además de haber abierto la puerta a negociar con productoras.

¿Cuáles son tus rutinas de escritura?

Yo escribo en mi casa. Soy de escribir por la mañana, pero porque tengo hijas y cuando las dejo en el colegio tengo mis horas de tranquilidad máxima que son mi santuario y mi templo.  Por la tarde cuando vuelven a casa me resulta más difícil. Y mientras escribo pues: hago pan, cocino, pongo una lavadora, todo muy glamuroso. Así es la vida de una guionista-madre: ya que tengo que estar varias horas en casa trabajando, si un día no escribo nada bueno, por lo menos que fermente una masa  (risas)  

-Serie que recomiendas: Pues acabo de ver The Morning Show, que me ha encantado. Habla del acoso en el trabajo, las relaciones de poder, el silencio, la complicidad de los que callan… Muy tremendo todo. Y con unos actores excepcionales. También me ha gustado The crown, el personaje de la reina me ha hecho casi monárquica. After Life de Ricky Gervais y The Kominsky Method también, son comedias muy personales y con mucha ternura. Españolas me gustaron mucho Arde Madrid, El día de mañana y Paquita Salas

-Guionistas/escritoras referentes Muchas. Sally Wainwright me encanta, Maren Ade, Tamara Jenkins, en comedia Nancy Meyers, Amy Sherman Palladino… Y en España, una mujer guionista de comedia en la que me fijé cuando empezaba era Yolanda García Serrano, ha sido un referente para muchas. 

¿Qué consejo darías para los nuevos y las nuevas guionistas?

Que escriban. En esta profesión te haces escribiendo. Hay que entrar con muchas ganas porque la clave del éxito como escritor es el trabajo, no hay más. Tienes que tener esa necesidad de contar, de querer que tus historias sean vistas, de divertir, de entretener. Así que mi consejo es escribir y juntarse con otros guionistas, que aprovechen las oportunidades que les brindan ALMA o asociaciones como CIMA, encuentros de guionistas, talleres. Escribir es como cualquier artesanía, tienes que coger músculo y soltura. 

Olatz acaba definiendo su tono como “un canto a la vida”, porque según ella, en esta vida ya se ven demasiados dramas.

Entrevista por Paula Sánchez Álvarez
Fotografías por Ana Álvarez Prada


GEMA R. NEIRA: “ME MOLESTA EL TÉRMINO ‘SERIES PARA MUJERES'”

15 enero, 2020

Gema R. Neira entra a la cafetería 8 y medio con entusiasmo y con una energía vital admirable para alguien que se gana la vida coordinando series. La directora de desarrollo de proyectos de Bambú ya avisaba de cómo no morir con esto en una entrevista anterior para nosotros. Uno de los rostros detrás de exitazos como Fariña, Velvet o Las chicas del cable nos habla de sus inicios, del sindicato y de la importancia de utilizar la presencia en los medios para reivindicar.

¿Cual ha sido el camino para acabar siendo creadora de series?

Yo empecé en Galicia, haciendo diálogos para una serie autonómica. Luego estuve haciendo argumentos, luego de coordinadora de una serie, luego participé en un departamento de desarrollo; a partir de esto último fue cuando empezamos a generar ideas propias y fue cuando vendimos la primera serie original nuestra, que fue Desaparecida. Fueron muchos años, mucho trabajo para otros y trabajar con personas muy diferentes. Intenté aprender un poco de todas esas personas y de sus maneras de trabajar. Sobretodo es coger experiencia. Cuando voy a un máster me preguntan los alumnos “¿Cómo puedo vender mi serie?” y yo siempre le digo “A lo mejor ahora no es el momento de que vendas tu proyecto sino de que aprendas cómo trabajar dentro de una serie, lo que es una serie, el formato,… Para luego aplicar todo eso a tu propio proyecto, pero con más solidez.” Las mil primeras páginas de alguien siempre son horrorosas, del mejor escritor del mundo también. Entonces lo que hay que hacer es escribir mucho.

¿Qué perfil de guionista busca Bambú?

Trabajamos con perfiles muy distintos porque ahora por ejemplo estamos en un momento de mucha producción, ha entrado mucha gente nueva, con menos experiencia… Para mí una de las cosas más importantes es que sea gente que sepa trabajar en equipo, que le apasione su trabajo, porque no estamos haciendo tornillos. Gente a la que realmente le guste escribir y que se enamore voluntariamente de los proyectos. Que sienta que puede aportar algo personal. Para mí siempre ha sido muy importante el ambiente creativo de la empresa, que todos los guionistas puedan compartir las ideas unos con los otros. Y que si tienen un problema puedan meterse en el despacho de los otros y decir “chicos estamos bloqueados”. Que haya un ambiente colaborativo y nunca de competencia. 

La pasión yo creo que es lo más importante. Bueno y el trabajo también, que soy muy exigente (risas). Yo cuando empiezo a trabajar con alguien siempre le aviso “me voy a pegar a ti, y voy a ser muy pesada y voy a revisar y reescribir todo lo que hagas. Eso durante tres o cuatro capítulos, al quinto que ya veo que has entendido lo que quería te voy dejar mucho más espacio.” Creo que eso es lo que tengo que hacer porque creo que es imposible saber lo que está en la mente de una persona si esa persona no te lo dice. Lo primero es contar lo que tengo en mi cabeza y trasladarlo. Pero tampoco queremos escribanos. Yo no quiero gente que transcriba, yo quiero gente que aporte cosas. El resultado nunca va a ser exactamente el que tengo en la cabeza, si tengo suerte es mucho mejor. Pero para eso tienes que dejar un espacio para que otros pongan una parte de sí mismos. Además si haces eso, esa gente va a amar el proyecto, se van a quedar ahí y lo van a hacer lo mejor que puedan. 

En esta profesión, tan ligada a la pasión como dices, es difícil lidiar con el rechazo.

Yo siempre le digo a los chicos que vienen nuevos a Bambú “Escribir es reescribir”, y es asumir que va a salir una cosa bien de cada cincuenta mal. Y no pasa nada. Y cuando aprendes que no pasa nada ya no te frustra, asumes que a lo mejor esa serie no sale nunca, o que a lo mejor sale dentro de siete años, de nueve años… Porque eso también pasa mucho, a nosotros nos pasó con Fariña. Nosotros en Galicia queríamos hacer una serie sobre el narcotráfico y no había manera, porque en aquel momento en la televisión no había antihéroes como protagonistas, era todo mucho más blanco. Cuando años después apareció el libro de Nacho fue como “Ahora igual sí que es el momento de hacer esto que quisimos hacer durante tanto tiempo. Además tenemos una base que es un libro al que le ha ido bien y que además tiene el espíritu de lo que nosotros queríamos contar, que es ese carácter gallego que le da el puntito de comedia.” Hay muchas series de narcos en el el mundo pero ninguna puede ser como esta, porque en ningún sitio son como somos los gallegos. Eso es justo lo que evidenciaba el libro de Nacho y lo que nos molaba a nosotros. Y de repente fue todo súper rodado y la serie salió fenomenal y estamos felices, pero era una idea de hace un montón de tiempo. Cuando la gente dice “es que esto no ha salido” yo digo “no te preocupes, las cosas en las que uno confía hay que dejarlas ahí porque nunca sabes cuando se van a reactivar y cuando van a salir, que la industria cambia mucho.”

¿Que supone para ti pertenecer a ALMA?

Ha habido una labor interesantísima por parte de ALMA en los últimos años que nos ha dado mucha visibilidad a los guionistas y eso ha llevado a que tengamos más derechos. Creo que eso es lo interesante del sindicato,  por eso tenemos que apoyarlo todos, que cualquier lucha personal se convierta en una lucha colectiva. Ese tipo de lucha siempre tiene más fuerza y tiene más voz. Así que pienso que todo guionista debería afiliarse y intentar hacer lo que pueda a nivel particular. Porque es verdad que cada uno tiene su propia vida y sus cosas pero creo que lo que podamos aportar cada uno es interesante y hay que hacerlo. Nosotros hablábamos el otro día en los encuentros de ALMA del papel de la mujer dentro del mundo del guión, y yo siempre decía que a mí no me gustan nada los focos, no me gustan las entrevistas, no me gusta salir, a mi lo que me gusta es escribir; pero lo hago por conciencia, porque creo que es interesante demostrar que hay modelos femeninos en esta industria, y yo puedo decir en voz alta lo que muchas de mis compañeras dicen y no puede salir. Cuando no nos sacan en prensa, cuando nos relacionan siempre con un tipo de proyectos que tienen que ver con historias que se consideran femeninas… todas esas cosas hay que decirlas porque muchas veces ni quiera hay consciencia de que está siendo así. Hay que decirlo para que haya una reflexión y para que haya un cambio, lo tenemos que hacer a nivel particular y lo tenemos que hacer a nivel como colectivo. 

Entonces, ¿Hay una especial distinción a las guionistas en según qué géneros?

En los proyectos que se consideran más masculinos muchas veces los nombres de las mujeres que participamos en el proyecto han desaparecido de las noticias. Es bastante llamativo, nunca desaparecen de las noticias sobre Velvet o sobre Las chicas del Cable. Pero desaparecen de las noticias de Fariña y de El corredor de la muerte, porque se asocian directamente solo a mis compañeros. Qué curioso que sea justo en estos proyectos. No es casual. No quiero decir que sea intencionado, porque no creo que sea intencionado, pero creo que hay una ‘cosa’ interna. Muchos periodistas consideran que hemos participado menos, sin meditarlo, porque son series “masculinas” y “no seremos tan importantes.” Ese tipo de cosas hay que decirlas y hay que compartirlas con el sindicato, sobre todo cuando no se ponen los nombres de los guionistas en las noticias, a mí me han llegado mil veces quejas de los guionistas con este tema. [···] Para mi lo ideal es que nadie se preocupe si algo lo ha escrito un hombre o una mujer.

Siempre creo que se menosprecia un tipo de proyectos que tienen que ver con lo más comercial y sobre todo que tienen que ver con lo femenino. Y a mí eso me molesta mucho. Porque creo que hacer una serie como se ha hecho Velvet durante tantísimas temporadas, que viaje internacionalmente, es una cosa muy complicada. No sé por qué tiene que tener menos valor dentro de la industria que Fariña. Yo no lo creo. Además siempre me molesta el término “series para mujeres”, porque viene a decir que están las series y las series para mujeres. No existe el “series para hombres”; existen las series buenas y las series para mujeres, como en una segunda categoría. Como la novela rosa, siempre por debajo. Oye no, serán series todas. Y las verá además quién quiera. Si tu ves las audiencias de Velvet hay una audiencia masculina brutal, es una mentira que sean para mujeres. No hay una diferencia nada notable, es muy poquita. 

¿Rutinas de escritura?: Yo soy ‘de ofi’. Soy de horario fijo. Me gusta tener un espacio para escribir y un espacio para mi vida privada. 

Recomienda una serie: La serie de Mrs Maisel, que me encanta. 

Escena de la que te sientas más orgullosa de haber escrito: No es una escena mía solo, esto es un trabajo en equipo, pero me gusta mucho el momento en Fariña en el que el poder pasa a las mujeres porque creo que es una sorpresa. Porque hasta ese momento han estado siempre en segundo plano y de repente cuando aparecen, aparecen con una fuerza… Pues es increíble. 

Actualmente estás trabajando en: La tercera temporada de Alta mar, que estamos en rodaje, y con un montón de cosas nuevas que no te puedo contar (risas) Que espero que salgan. Y escribiendo más pelis.

Tiene muchos proyectos en el aire pero una cosa clara: por ahora, seguirá en ficción. Gema R. Neira está enamorada profundamente de su trabajo, el cual ahora mismo está centrado en explorar aspectos de la producción, y en continuar aprendiendo y mejorando cada día.

Entrevista por Paula Sánchez Álvarez
Fotografías de Ana Álvarez Prada


ANNA R. COSTA: LA SHOWRUNNER DETRÁS DE ARDE MADRID

3 diciembre, 2019

Anna R. Costa actualmente es uno de los nombres más relevantes en el panorama del audiovisual español. Con una extensa carrera como guionista y como dramaturga revolucionó la televisión el año pasado con la miniserie Arde Madrid, su primera experiencia como showrunner. Ahora continúa trabajando para Movistar+, además de tener otros proyectos propios para cine y teatro. Reivindicando siempre su papel como autora y como mujer dentro de la escritura, nos concedió a Bloguionistas una entrevista en el Hotel Iberostar Las Letras, en la Gran Vía de Madrid.

¿Crees que el ser mujer te otorga una perspectiva diferente de escritura, o solo es una excusa para relegar a las guionistas a las comedias románticas?

En absoluto, yo creo que las mejores comedias románticas que he visto han sido escritas por hombres. Porque claro, todo ha sido escrito por hombres (risas). Hay muy poco que se haya escrito por mujeres hasta ahora. Pero yo creo que una mujer puede escribir lo que sea, desde películas de guerra, hasta dramas sociales. Lo que sí que es interesante es la mezcla. El punto de vista de la mujer y el hombre en guión yo sí que creo que es distinto. Tú puedes contar una historia de guerra y siempre va a ser distinta desde un hombre y desde una mujer, pero no quiere decir que haya temas específicos de hombres y mujeres, eso sí que no lo creo. Yo siempre abogo por equipos mixtos para escribir a la hora de construir mis equipos. [···] En mi caso también defendí que Arde Madrid tenía que ser una serie de mujeres y ser consecuente con esto y que fuera de verdad. No ponerlas y ya está sino que fuese una experiencia femenina en toda regla. Una es la de una mujer completamente libre que viene a un país que está en dictadura y ver cómo se mueve ahí; y otra la de una mujer que es ignorante de todo y a través de su conexión con Ava Gardner empieza a conocer el mundo y saca sus propias conclusiones sobre cómo debe ser su vida. 

¿Cómo viviste este éxito de Arde Madrid y, en concreto, el premio de ALMA a la mejor serie de comedia? 

Pues el éxito ha sido para mí una sorpresa, porque no me esperaba yo que algo tan personal pudiera llegar a tantas personas: que la gente te parara por la calle, te comentara, te escribiera en las redes sociales lo que le había llegado la serie, de lo que ha entendido con la serie, de cosas que estaban por ahí en la historia y que nosotros hemos recuperado… Y claro, es una alegría muy grande. Parece que había algo que faltaba por contar; encontrar un caramelito que nadie había tocado y de repente ofrecerlo es muy agradable.

Para mí como autora el éxito de Arde Madrid ha supuesto más libertad. Haces una cosa que llega, que gusta, que tiene éxito, que te premian… Y eso te da más libertad porque la gente cree más en ti y te dan más manga ancha para casi todo. Y entre los muchos premios que hemos tenido el de ALMA al mejor guión de comedia para mí en particular es un orgullo muy grande porque es de donde vengo (del guión). Que los compañeros te premien es un orgullo y una satisfacción que se culmina por ahí. 

Ahora todo el mundo conoce Arde Madrid, pero el proyecto tardó en fraguarse.

Mucho. Los inicios fueron difíciles, tardamos seis años desde que yo empecé a escribir el guión: la biblia, todo el proceso de documentación que fue larguísimo… Porque yo había empezado con una obra de teatro que se llamaba El manual de la buena esposa que trataba el tema de la mujer en el franquismo, de la escuela franquista para las mujeres, y ese tema era tan suculento y tan desconocido (sobre todo para las generaciones jóvenes) que seguí investigando, y esto se cruzó con que Paco terminaba Aída y empezó un proceso de estar un poco “a ver qué hacemos”. Empezamos a investigar y lo cruzamos con las vivencias de Ava Gadner en Madrid y así surgió la serie. 

Arde Madrid tiene un tono de humor muy característico.

El tono en guión costó encontrarlo. Fernando Pérez ha sido mi mano derecha en el guión: ha sido el que ha encontrado el tono conmigo, el que ha escrito conmigo, no ha entrado a crear personajes porque estaban ya definidos cuando él llegó pero tuvimos un tú a tú muy agradable. Y quiero mencionarlo porque si un guionista no tiene visibilidad el guionista número dos ya se diluye en el abismo. Fernando ha sido un gran aliado y un pedazo de guionista. El tono costó muchísimo porque era histórico pero queríamos que desde fuera no se quedase anclado en el pasado sino que tuviera un tono desde aquí. El punto de vista queríamos que fuera comedia pero a la vez con contenido y a la vez que lo político no estuviese en primer término. La reivindicación para mí tiene que estar en tercera fila, que no se vea lo primero, que esté a lo lejos y que lo pille quien quiera. Al llegar a rodaje estas cuestiones es donde se acaban de configurar también; la cámara dónde se coloca, los actores cómo los mueves para que se conserve el tono adecuado… Fue otra parte del proceso interesantísima. Luego en montaje es otra vez como si volvieses a escribir el guión porque es donde se reafirma el guión, es muy curioso. En rodaje es donde se levanta pero luego en montaje es donde se asienta. Una cosa de la que estoy muy orgullosa es que el texto de Arde Madrid está al 100% en la película.

Planteamos en guión tres situaciones que las queríamos improvisar pero ya estaban marcadas así en guión. En guión ponía “esta secuencia la vamos a improvisar” y poníamos cuatro o cinco líneas de referencia. E incluso las líneas de diálogo apuntadas como referencia están en el resultado final. La decisión de improvisar algunas secuencias un poco es herencia del teatro pero también es por el gusto personal de Paco, él las dos Carminas las hizo completamente improvisadas, no tenía guión. Tenía solo una especie de escaleta. Algunas secuencias en las que la esencia viene de un estado emocional fuerte es mejor improvisarlas porque tienes que dejar libertad para que eso se produzca como se tiene que producir.

Respecto al sindicato, ¿Qué te ha supuesto a ti pertenecer a él?

Es mi casa. Lo siento como mi casa: es el sitio donde te protegen, donde te cuidan, te dan visibilidad… Me siento arropada, acogida, cuidada… El guión hasta ahora había sido un sector invisibilizado y ninguneado. El guión tiene una cosa que es que nadie te mira hasta que sacas la cabeza y entonces todo el mundo quiere firmar. Nadie lo quiere hacer y todo el mundo lo quiere firmar. Eso es así. El hecho que ALMA proteja este sector, que siempre procure que el guión esté bien pagado, que los guionistas tengan visibilidad, que tengan voz para expresarse, que tengan plataforma… Todo eso es importantísimo. Ya era hora de que ALMA estuviera en un lugar visible y que los guionistas tuvieran su casa. 

Es que lo de la invisibilidad del guionista me parece una cosa indignante. Yo que tengo la suerte de estar en todo el proceso creativo (desde el germen de la idea hasta que se estrena) y sé que la parte más complicada es el guión. Es la peor pagada, la que tiene menos visibilidad, la que todo el mundo se apunta cuando está bien… Me parece injustísimo. Tampoco yo es que quiera culpar a la gente directamente, es que cuando no escribes no tienes ni idea de la dificultad que tiene.

¿Tienes rutinas a la hora de escribir? 

Empiezo siempre con media hora de revistas del corazón. Este es un consejo que me dio Albert Boadella porque yo cuando estudiaba en el Institut del Teatre lo tuve de profesor y decía: “Las revistas del corazón relajan mucho porque se te queda la mente en blanco. Y como no te implicas solo estás ‘viendo’.” Lo que pasa es que a veces tengo sobresaltos porque me encuentro a mí misma (risas)

La rutina es empezar por el relax, empezar por la mente en blanco: Veo a los trajes, veo a Paula Echevarría, veo a todas… Y entonces a la media hora cuando ya tengo la mente completamente en blanco ya me voy al ordenador. Lo que sí que procuro siempre hacer es dejar el trabajo del día anterior en un momento que me ha gustado mucho. Cuando estoy en racha en vez de acabarlo lo dejo, me paro. Porque si empiezo en el vacío absoluto puede que no arranque ese día. Siempre dejarme un ‘ganchito’ del día anterior me sirve para no quedarme nunca en blanco. También siempre tengo un proyecto paralelo personal al que voy cuando me atasco con lo que estoy haciendo. Al irme al otro proyecto me ‘desintoxico’. Tengo estos pequeños trucos para no agobiarme porque yo si me agobio cae Roma. 

¿Qué serie de la actualidad recomiendas?

Euphoria. Me ha fascinado Euphoria. Yo me la he tenido que ver tres veces para pillar cómo la han hecho. Y todavía no sé cómo está hecha. Te estimula tanto a nivel visual como de guión que dices: ¿Cómo han escrito esto? ¿Lo habrán escrito lineal y luego lo han desestructurado? ¿Lo han escrito temáticamente? ¿Lo han escrito por personajes y luego los han cruzado? Es que todavía no lo sé (risas). Entonces para los guionistas que van a leer esto: la estructura narrativa de Euphoria me parece interesantísima. Estoy fascinada y me inspira mucho para lo próximo que estoy haciendo.

Anna R. Costa después de haber tenido la experiencia de showrunner lo tiene claro: difícilmente volvería a ser solo guionista. Considera que la esencia del proyecto cambia cuando se transmite, me habla del “alma de los guiones” y de lo bonito de no ser solo “un técnico al que le devuelven su trabajo tachado, con subrayados amarillos y con palabras cambiadas”. Un proceso desagradable a veces y otras veces tan satisfactorio; Anna R. Costa ha llegado al mundo de los showrunners para quedarse.

Entrevista por Paula Sánchez Álvarez.
Fotografías de Ana Álvarez Prada.