HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL CINE Y DE LA TELE. VOLUMEN 2: LIBROJUEGOS Y JUEGOS DE MESA.

8 febrero, 2017

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Me despedí de vosotros en este otro post prometiendo una segunda parte, y aquí la tenéis.

Si en la anterior hablábamos de nuevos formatos que han surgido gracias a las tecnologías modernas, quedaron pendientes estos otros formatos: los de toda la vida. Diversiones de las de antes, de las que no requieren de cables, microchips o electricidad. Cualquiera diría que esa clase de dinosaurios tendrían que estar muertos, enterrados, fosilizados. Sin embargo, están más vivos que nunca. ¡Están rugiendo! ¡Están de moda!

¿Por qué?

¿Una espontánea reacción alérgica a tanto vértigo 2.0? ¿Un síntoma colateral de ese “efecto revival”, de esa nostalgia ochentera de una generación que creció con ciertas cosas y ahora está en edad de heredar las riendas del mundo y recuperar iconos de la infancia?

No tengo ni idea.

Y tampoco tenía demasiada idea sobre los temas que quiero tratar en este VOLUMEN 2, así que he recurrido a profesionales que saben contarlo mucho mejor que yo. ¡Y vaya si me lo han contado! De repente ha llegado tanta mercancía interesante a mis manos, información tan útil, que este “volumen 2” es sólo el principio. Dentro de poco habrá un “volumen 3″, e incluso un “volumen 4”.

No pienso hablaros de novelas y obras de teatro. Ambas son alternativas maravillosas para los narradores, por supuesto, pero la mayoría de los guionistas ya son conscientes de ello. Si no os lo creéis, consultad vuestros eventos del Facebook.

Librojuegos y juegos de mesa.

Ésos serán los temas que abordaremos en esta segunda entrega.

Para entender mejor LOS LIBROJUEGOS he contactado con Jacobo Feijóo, fundador de Librojuegos.org y de la asociación “Dédalo”, que busca aglutinar a todos los amantes de ese género.

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A estas alturas, algunos os estaréis preguntando, “¿qué demonios es un “librojuego?” La forma fácil y rápida de definirlo sería: Algo parecido a aquellas novelitas de “elige tu propia aventura” que muchos leíamos/jugábamos de pequeños.

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Pero basta escuchar a Jacobo hablar sobre alguno de los librojuegos que en los que participa para entender que esa definición se nos queda muy pequeña. Los librojuegos que se están haciendo ahora van mucho más allá. Son tan complejos, se pueden jugar de tantas formas distintas que uno llega a pensar que en cualquier momento adquirirán vida propia y empezarán a jugarse a sí mismos.

Para hablar sobre la evolución y la revolución de LOS JUEGOS DE MESA he recurrido una vez más a Alby Ojeda.

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¿Por qué un diseñador de videojuegos como Alby se interesa por este formato? Si me preguntáis a mí, deduciré que se está preparando para un apocalipsis inminente. Del mismo modo en que algunos contruyen un búnker para protegerse de las tormentas solares y el calentamiento global, él busca historias que se puedan jugar con cartón, piedras y palos cuando toda nuestra tecnología actual se haya ido al carajo. Si le preguntáis directamente a Alby, probablemente negará lo que yo acabo de decir y os dará una explicación mejor. A él le fascina el potencial narrativo de “lo jugable”. Según sus propias palabras:

“Normalmente consideramos la narrativa como un proceso en el que un narrador describe una serie de sucesos en un orden preciso, para que el espectador los reciba de forma pasiva. Es una fórmula determinista en la que cada paso dado lleva a una situación sorprendente pero lógica, dejando poco hueco al caos y al desorden.

Sin embargo, existen otras fórmulas narrativas que abrazan la incertidumbre como principal fuente de su atractivo.

Como ocurre en un partido de fútbol.

Si lo analizamos narrativamente reconoceremos los clásicos elementos arquetípicos que maneja la humanidad para contar historias, aunque nadie asegurase a priori que la “Odisea” tuviese nada que ver con un Madrid – Barça.

En él encontramos unos héroes (nuestro equipo), unos antagonistas (el equipo rival), un objetivo final (ganar) y multitud de clímax, anticlímax y puntos de giro a lo largo de todo su desarrollo. Obviamente la principal diferencia entre la obra de Homero y unos deportistas corriendo durante 90 minutos está en la falta de narrador que ponga sentido a los eventos. Y precisamente en ese caos resultante, en ese sinsentido de eventos no previstos, es donde reside la diversión para el espectador.

Porque la narrativa se forma dentro de su propia mente.

Es lo que los narradores lúdicos llamamos “Narrativa Emergente”. Una narrativa intrínseca al juego y que simplemente ofrece recursos al jugador/espectador para que narre “su propia historia”. Una historia en la que, como héroe de su propia partida, se enfrenta al oponente para narrar su propia odisea de ganar.

Esto sucede porque tenemos una imperiosa necesidad de buscar orden al caos, incluso en nuestro día a día. Intentamos organizar los sucesos diarios en una especie de pareidolia narrativa en la que reconocer “las caras de Bélmez” del Destino en la humedad de la vida cotidiana.

Pero, aunque en un juego la incertidumbre sea el corazón de su entretenimiento, todavía hay hueco en ellos para que los narradores y guionistas utilicen el medio para crear historias.

Es cierto que juegos como las Damas no dejan sitio para historias más allá de la Narrativa Emergente, pero el espectro narrativo de los juegos es mucho más amplio. En un lado podemos encontrar juegos abstractos como el Ajedrez, las Damas o el Jenga. Pero existen muchos otros con una importante carga narrativa que necesitan de escritores para generar contenido.”

En el caso de los librojuegos encontramos dinámicas muy similares. Jacobo Feijóo lo define como “sistema de ficción electiva o interactiva” y según sus propias palabras “sirve para construir estructuras no lineales. De este modo, las tramas sufren ‘frenazos’ en los que el receptor (lector, jugador, usuario) debe tomar una decisión. Esta interactividad hace que la historia cambie según el camino que haya sido elegido por el usuario. ¿Qué obtenemos? Pues que jamás haya dos historias iguales.

Tanto en juegos de mesa como en librojuegos, una cosa está clara: Se trata de formas de narrar poco convencionales y, si queremos abordarlas, no podremos trabajar como un “guionista convencional”.

Cuando le pregutamos a Feijóo las diferencias entre un guionista de cine/TV y un diseñador de librojuegos, él nos recuerda que “es necesario diseñar tramas complejas basadas en árboles de decisión en los que no haya incoherencias y que, además, permitan la suficiente combinatoria de opciones“.

No obstante, sí podemos encontrar algunas similitudes entre la televisión y el librojuego. Los libros interactivos exigen tal nivel de complejidad que en ocasiones también existe en su elaboración la figura del coordinador y, por tanto, una concepción del trabajo en equipo no muy distinta a la que se maneja en la tele. Y las semejanzas no terminan ahí. Según Feijóo,  “conocer este formato puede ser excelente para obtener feedback de la experiencia de usuario. Pensad en las novelas por entregas del s. XIX… El autor escribía un capítulo y lo publicaba en el periódico. Dependiendo de la reacción de los lectores, variaba la trama a la siguiente semana. Ahora mirad esto para una serie de TV: el capítulo se emite y se hace una encuesta en la web de la productora (“¿Deseas que el guapo se salve, se muera o que lo rescate un nuevo personaje desconocido?”). Dependiendo de las votaciones, el siguiente capítulo se grabaría en la línea que el usuario desee. Esto es claramente UX (Experiencia de Usuario): satisfacer directamente la necesidad del usuario en la forma en que él te está pidiendo”.

Pero hablemos de lo que realmente nos interesa a los guionistas: ¡La pasta! ¿Hacer juegos de mesa y librojuegos da dinero? ¿Se puede pagar el alquiler con ello?
Alby Ojeda reconoce que aunque “la industria del juego de mesa ha evolucionado ya lo suficiente, más allá del Monopoly o el Risk, como para convertirse en una alternativa interesante para la creación de historias, es cierto que la industria en España tampoco es un paraíso donde cualquiera puede llegar y lanzar su juego con una editorial en cuestión de semanas”. A pesar de ello, se muestra optimista: “Vivimos un momento de crecimiento interesante en el que varios medios están ya hablando de los juegos de mesa como una industria a tener en cuenta. Y estadísticamente, los juegos de mesa cuentan con el mayor porcentaje de campañas de éxito en algunas plataformas de crowdfunding gracias a un público fiel y acostumbrado a apoyar proyectos atractivos de gente desconocida“.

Por otra parte, “la especialización en estructuras de librojuego (ficción interactiva) no es una skill que permita ganarse la vida gracias exclusivamente a ella“, según Feijóo.  “Sin embargo, es necesario conocerla“, añade. “Voy a poner un ejemplo: un diseñador gráfico no vive solo del dominio de Photoshop, pero si no conoce Photoshop… difícilmente encontrará trabajo“.

La pasión de Jacobo por la estructura ETPA (“Elige Tu Propia Aventura”) le ha permitido ganarse la vida publicando libros educativosdonde los niños aprendan tomando decisiones” (aquí podréis saber más sobre ello) o empleando sus herramientas en la gamificación de empresas, de la que ya hablamos en el post anterior. “Comentaré un estudio gamificado que una entidad financiera me solicitó para clasificar los conocimientos que tenían sus empleados. Mediante este sistema, pude descubrir qué skills laborales tenían los empleados de tal entidad.” También ha podido adaptar su experiencia en librojuegos a dinámicas para animaciones socio-culturales, obras con fines sociales que buscan transmitir un mensaje… e incluso diseño de juegos de mesa pues, como ya habréis comprobado, ambas actividades comparten muchas características comunes.

Ya para terminar (y dejaros libres de seguir procrastinando en otros sitios) he pedido a nuestros colaboradores algunos ejemplos interesantes de librojuegos y juegos de mesa que podemos encontrar en el mercado.

Si queréis indagar  en presente y el futuro de los juegos de mesa, éstas son las recomendaciones de Alby Ojeda, desglosados según el uso que las empresas hacen de ellos:

– El “Lore” en los juegos. Es decir, todo el trasfondo, personajes e historia que dan cuerpo al universo donde tiene lugar la acción. Y como ejemplo, compañías como Games Workshop o Fantasy Flight Games aprovechan el suyo para expandir sus licencias a todo tipo de productos como juegos de ordenador, novelas, etc.

– Adaptaciones como merchandising. Hay veces que las licencias se explotan en nichos de mercados para seguir rentabilizando durante años una marca para seguir estirando el consumo de su producto principal. Así es como algunas editoriales de juegos de mesa lanzan juegos temáticos basados en series o películas. Es el caso de Homeland, Battlestar Galáctica o Firefly.

Pero además, gracias al éxito de plataformas de Crowdfunding, se está viviendo un boom por rescatar viejas licencias de películas como Top Gun, Golpe en la pequeña china, Las tortugas ninja o Dentro del Laberinto. De la misma manera que en nuestro país tenemos ya un juego basado en “Águila Roja”,  ¿por qué no lanzar uno con nuevas aventuras ambientadas en el “El Ministerio del Tiempo”?

– Motores narrativos. En este caso se trata de juegos donde la narración forma parte básica de las propias mecánicas de juego. Es decir, que la diversión está precisamente en controlar a un personaje bien definido que explora un universo guiado por una narración. Por ejemplo, Sherlock Holmes: Detective Asesor, en el que hay que seguir las pistas para descubrir al asesino. El Club de los Martes, en los que los jugadores interpretan a unos caballeros victorianos que se reúnen para descubrir un misterio semanal. Las Mansiones de la locura, inspirado en el universo de H.P.Lovecraft, en el que los jugadores deberán descubrir los horrores que se esconden en una casa maldita. O T.I.M.E. Stories, donde los jugadores deberán realizar distintos saltos en el tiempo para cumplir misiones.

Si le pedimos a Alby Ojeda que nos recomiende un trabajo suyo, nos anuncia que se ha puesto manos a la obra con su sello GREMIO DE CREADORES para lanzar UN JUEGO PARA ESTAFAR A ANCIANAS MILLONARIAS.

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Volviendo a los libros interactivos, desde aquí recomendamos REVELACIÓN, librojuego de zombies coordinado por Fernando Lafuente donde escribe, entre otros, el propio Jacobo Feijóo.

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Si le pedimos a Feijóo que nos recomiende trabajos de otras personas, nos apabulla con un catálogo de lo más variado:

– Hay librojuegos eróticos, políticos (para fomentar, por ejemplo, la votación en las elecciones europeas), policíacos, en formato de papel, en app, de reglas sencillas o muy complejas… en la web La Fortaleza deManpang y en www.librojuegos.org hay información a raudales.

– Si os gusta leer, “La cápsula del tiempo” de Miqui Otero (ed. Blackie Books), es una curiosidad recomendable. Para que os hagáis una idea, ciertas páginas están en color negro por un motivo que afecta directamente a la trama.

– Personalmente me gustó mucho “Una herencia disputada” de J.M Lozano (ed. Suseya). Es un caso policíaco de lo más oscuro (y clásico) en el que debes ir tomando decisiones dependiendo de las pistas que vas descubriendo.

– Si os gusta el estilo Agatha Christie, “El pastel de huevo” de Nadia Orenes (en epub/mobi) es delicioso de leer.

– También hay videos en Youtube (buscad “elige tu propia aventura”), juegos de mesa, películas y una infinidad de videojuegos, aventuras gráficas (sí, ¡siguen existiendo las aventuras gráficas con guiones para adultos!), anuncios de TV…
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CÓMO SER… JAVIER HOLGADO

3 diciembre, 2014

Por Alberto Pérez Castaños.

Javier Holgado es un guionista que lleva más de una década escribiendo proyectos ligado a la productora Boomerang TV. Ha trabajado en series como “Acusados”, “Círculo Rojo” o “Motivos personales”, que creó junto a Carlos Vila. A mediados de este año su nombre apareció en todos los medios especializados con una noticia histórica: la NBC daba luz verde al remake de “Los misterios de Laura”, serie que también creó con Carlos Vila. Actualmente, “The Mysteries of Laura” sigue en la parrilla estadounidense con muy buenas audiencias.

1) ¿Cuáles son tus hábitos de trabajo? ¿Eres más de mañana o de tarde? ¿Tienes un horario fijo o vas improvisando? ¿Qué es lo primero que haces cuando abres el ordenador? ¿Tienes alguna rutina de pre-calentamiento?

Normalmente, escribo mucho mejor por las mañanas, de nueve y media a dos o dos y media. Siempre me voy con el portátil a escribir a alguna cafetería tranquila: el Starbucks de la calle Fuencarral, el Pain Quotidien, la China Mandarina, en la plaza de Cascorro o la cafetería de la Central. Después de comer tengo toda la sangre concentrada en hacer la digestión y no me queda nada en la cabeza, así que me resulta imposible concentrarme. A partir de las seis puedo estar operativo otra vez para trabajar otro rato.

Cuando abro el ordenador, lo primero que hago es ver las páginas relacionadas con el mundo de la televisión: Fórmula TV y Vertele; luego veo las noticias en El País y El Mundo; me doy otro paseo por Mubis y así ver las novedades en Blu Ray de la semana… Todo esto lo hago muy por encima (de hecho, procuro no conectarme a Internet cuando tengo mucho trabajo) y luego, comienzo a trabajar. La rutina que tengo de precalentamiento es tranquilizarme pensando que lo primero que escribo siempre es lo peor: conforme la mañana avanza, las cosas mejoran.

2) ¿Qué software sueles usar para escribir? ¿Por qué?

Uso el Word Office de toda la vida, tipo de letra Arial del 12. Es la que llevo usando desde que entré en Boomerang TV hace trece años… Habrá que preguntárselo a Carlos Vila, era él quien la usaba y yo soy un “mandao”.

3) ¿Escuchas música cuando trabajas? ¿Bandas sonoras, clásica, rock? Recomiéndanos algo de música inspiradora.

Siempre banda sonora y música clásica. Como casi siempre escribo series de misterio, las bandas sonoras acompañan. Así que infaliblemente Bernard Herrmann siempre está ahí: “Vértigo”, “Psicosis”, “Con la muerte en los talones”, “Obsesión”. También me ayuda a concentrarme Phillip Glass (“Las Horas”, “El agente secreto y su Concierto de Violín”), Alexander Desplatt (“Deseo, peligro”; “Reencarnación”; “El escritor”), Jerry Goldsmith (“Instinto Básico”). Respecto a la música clásica, el cuarteto “La muerte y la doncella” de Schubert; el Concierto para piano nº 5 de Beethoven; y el Concierto para violín y orquesta, op. 14 de Samuel Barber… pero me dejo muchos en el tintero.

4) ¿Trabajas en pijama?

Nunca.

5) ¿Café? ¿Té? ¿Botella de agua? ¿Comes delante del ordenador?

Como voy a cafeterías a trabajar, café y tostadas… Tengo la tarjeta platino del VIPS a base de tanto desayuno delante del ordenador.

6) ¿Windows? ¿Mac? ¿Linux?

Mac. Todos mis dispositivos y gadgets son de Apple.

7) ¿Escribes en papel? ¿Moleskine, folios sueltos, servilletas de bar? ¿Algún bolígrafo o pluma preferido?

Cuando tengo que esbozar tramas, lo suelo hacer en libretas moleskine. Por cada idea de proyecto nuevo que tengo, empiezo una nueva… es una manera de premiarme. Eso sí, luego tengo la casa llena de libretas con únicamente la primera página escrita.

8) ¿Eres capaz de escribir con Internet encendido?

Si estoy muy concentrado, sí. Si no, me cuesta mucho.

9) ¿Qué te hizo pensar: “quiero ser guionista”?

Cuando comencé los estudios de Comunicación Audiovisual en la Facultad de Navarra, mi idea era dirigir. Ante los desastrosos resultados de un corto que dirigí, una profesora de guión me dijo que podía intentar ganarme la vida escribiendo, donde iba a ser más inofensivo. Pero remontándome a la infancia, la vez que más nítidamente recuerdo pensar que quería dedicarme a contar historias fue cuando vi “Vértigo” en el cine (no en el año 1958 sino en un reestreno que se hizo a mediados de los años ochenta, cuando por primera vez, después de casi treinta años fuera de la circulación, cinco películas de Hitchcock volvieron a exhibirse). Yo tendría unos diez años y fue como una revelación.

10) ¿Cuándo empezaste a ganarte la vida como guionista? ¿Cómo metiste el pie en la puerta?

Al terminar de estudiar Audiovisuales en Pamplona (donde también me licencié en Derecho), hice un curso de guión en UCLA, la Universidad de Los Angeles. Allí coincidí con un amigo de la carrera, Carlos Vila. Al volver a España, Carlos encontró trabajo en una productora que se estaba creando en aquello momento, el 2001: Ida y Vuelta (la filial de ficción de Boomerang TV). Al año siguiente, cuando produjeron su primera serie, “Un lugar en el mundo”, envié una prueba de guión y me cogieron. Y así fue como metí el pie en la puerta… una puerta que no me ha soltado, ya que llevo trece años trabajando allí.

11) Escaleta: ¿Sí o no?

Sí. Y cuanto más detallada, mejor.

12) ¿Prefieres escribir solo o en equipo?

He tenido la suerte de trabajar con el mejor compañero posible, y además, el resto de la gente que ha colaborado y escrito en las series que hemos creado o participado son ahora mis mejores amigos, así que la respuesta es obvia. Aunque eso sí, para dialogar no queda otra que hacerlo a solas, cosa que también disfruto muchísimo.

13) ¿Género favorito a la hora de escribir?

Policíaco, de misterio…

14) ¿Te ves incapaz de escribir algún género en concreto?

No sé si incapaz, pero la comedia es algo muy difícil y complicado.

15) ¿Qué aspecto tiene tu escritorio, o el refugio en el que te escondes para escribir?

Ahora mismo, mi casa está en obras, así que mi escritorio está enterrado bajo capas de plástico y polvo. Y respecto a las cafeterías que frecuento, imaginad cualquier Starbucks… y allí me encontraréis.

16) ¿Cuál es el lugar más extraño en el que has escrito un guión?

No recuerdo sitios muy extraños, aunque he escrito en todas partes, eso sí: en casa, en cafeterías, restaurantes, sala de espera de un hospital, trenes, aviones… Lo mejor de nuestro trabajo es que te lo puedes llevar a cualquier parte.

17) ¿Qué libros y películas te cambiaron la vida?

¡Qué difícil! Soy muy entusiasta y me gustan tantas cosas…

Respecto a libros: “Yo, Claudio” de Robert Graves; “Fortunata y Jacinta” de Galdós; “Camelot” de T. H. White; “Diez Negritos” de Agatha Christie; “El señor de los anillos”, de Tolkien, “El vagabundo de las estrellas” de Jak London, y todo Stefan Zweig (tanto las novelas como sus ensayos, especialmente “Castelio contra Calvino”). Me gustan muchísimos más, pero éstos son los que más releo.

Películas: “Vértigo”, “Psicosis” y “Los pájaros”, de Hitchcock; “Matar un ruiseñor”, de Robert Mulligan; “West Side Story”; “Picnic en Hanging Rock”, “Las amistades peligrosas” de Frears, “La loba”, “El padrino”, “Testigo de cargo”, “Perdición” y “La vida privada de Sherlock Holmes”, de Wilder; “Amarcord”, “Aterriza como puedas”… Mejor paro, que si cojo carrerilla no paro.

18) ¿Qué lecturas, cursos, películas, etc… te han marcado como guionista?

Creo que la mejor manera para entender cómo contar una historia visualmente es el libro entrevista “El cine según Hitchcock”, de Francois Truffaut. Sé que es tópico, pero ahí está todo. Y el ver mucho cine clásico, creo que ahí están todas las herramientas que uno necesita para contar una historia.

19) ¿Quién te ha influido más a lo largo de tu carrera profesional?

Teniendo en cuenta que me lleva pagando el sueldo desde hace trece años y que nos ha dejado crear (a mí y a Carlos Vila) los proyectos que queríamos (y en los que creíamos), mi jefe, Goyo Quintana. Y por supuesto, la gente con la que he trabajado: aprendo mucho de todos ellos, comenzando por Carlos y siguiendo con el resto de los guionistas con los que hemos hecho equipo; los productores y equipo técnico y artístico que han hecho posible nuestras series; y mis padres, que no me encerraron en un psiquiátrico cuando les dije que quería dedicarme a escribir guiones.

20) ¿Cuáles son tus referentes clásicos y modernos, españoles y extranjeros?

Clásicos: Alfred Hitchcock, Billy Wilder, Ernst Lubitsch…

Modernos: Quentin Tarantino, Steven Moffat, Aaron Sorkin, David Chase.

Españoles: Carlos Saura, Berlanga…

21) ¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?

“Los misterios de Laura” y “Motivos Personales”. Y las series y novelas que estén por llegar…

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CÓMO SER… SUSANA LÓPEZ

20 noviembre, 2014

por Alberto Pérez Castaños. 

Susana López es guionista de series como ‘Círculo Rojo’, ‘Hospital Central’ o la aclamada adaptación televisiva de ‘El tiempo entre costuras’, ganadora de los premios Iris y Ondas. Además, ha coescrito el guión de ‘Óscar Desafinado’, ganador del premio al Mejor Corto en el último Festival de Sitges y de la comedia ‘Cómo sobrevivir a una despedida’, el primer largometraje de Manuela Moreno, que se estrenará el próximo año.

1) ¿Cuáles son tus hábitos de trabajo? ¿Eres más de mañana o de tarde? ¿Tienes un horario fijo o vas improvisando? ¿Qué es lo primero que haces cuando abres el ordenador? ¿Tienes alguna rutina de pre-calentamiento?

Me distraigo con el vuelo de una mosca, así que prefiero escribir en cafeterías y con un horario fijo. En casa, con los cantos de sirena de Netflix, Redtube y la nevera, soy incapaz de concentrarme.    

2) ¿Qué software sueles usar para escribir? ¿Por qué?

Cuando puedo, escribo con Final Draft. Por presión social, lo confieso. Es el software más profesional y el que utiliza todo el mundo (o eso dicen). Pero, en el fondo, cualquier plantilla guarrindonga me vale. Soy bastante inepta con los ordenadores y siempre tengo la sensación de que necesito un “Final Draft for Dummies”.

3) ¿Escuchas música cuando trabajas? ¿Bandas sonoras, clásica, rock? Recomiéndanos algo de música inspiradora.

Salvo el hilo musical del Starbucks, nunca escucho música cuando escribo. Funciono mejor con el “white noise”, el ruido ambiente de toda la vida. Nunca lo he hecho, pero sospecho que escribiría bien con esas cintas de sonidos de naturaleza de las salas de espera de los dentistas: riachuelos, trinos de pájaros, etc. Algún día tengo que probar.    

4) ¿Trabajas en pijama?

Los domingos por la mañana, cuando voy retrasada con una entrega.

5) ¿Café? ¿Té? ¿Botella de agua? ¿Comes delante del ordenador?

Sí, sí, sí y sí.

6) ¿Windows? ¿Mac? ¿Linux?

Soy chica Mac.

7) ¿Escribes en papel? ¿Moleskine, folios sueltos, servilletas de bar? ¿Algún bolígrafo o pluma preferido?

Me encanta escribir en papel. Y soy muy maniática. Tienen que ser libretas con espiral y los folios totalmente en blanco. Si el papel tiene rayas u (horror de los horrores) cuadraditos, me bloqueo. Mis bolis favoritos son los Signpen de Pilot, que en realidad son rotuladores.

8) ¿Eres capaz de escribir con Internet encendido?

Soy la reina de la procrastinación así que, mejor no.

9) ¿Qué te hizo pensar: “quiero ser guionista”?

No recuerdo ningún momento exacto de decidir “¡Eureka, quiero ser guionista!” Pero sospecho que mi madre tiene la culpa. Cuando era pequeña, me llevaba al cine Victoria todos los fines de semana, siempre a la sesión continua. Y como éramos un poco desastres, nunca mirábamos las horas y siempre entrábamos con la peli empezada, a la mitad, o incluso en pleno climax final. Luego nos quedábamos hasta que llegábamos al punto en el que habíamos entrado, y yo en casa tenía que armar la estructura de la peli en mi cabeza. Especulaciones aparte, me encanta escribir y encima no se me da mal, así que… It’s a match!

10) ¿Cuándo empezaste a ganarte la vida como guionista? ¿Cómo metiste el pie en la puerta?

Mi primer trabajo como guionista fue de becaria en Globomedia, pero estaba un poco verde y, cuando terminó mi contrato, no me renovaron. Los dos años siguientes, me dediqué a hacer cursos de guión y a presentarme a todos los concursos de escritura (relatos, guión, cartas de amor) que encontraba. Gané unos cuantos y a partir de ahí, me salieron pruebas para más series. Mi vida cambió cuando tuve la inmensa fortuna de meter la patita en Boomerang, Ida y vuelta, por aquel entonces.

11) Escaleta: ¿Sí o no?

Sí, por favor.

12) ¿Prefieres escribir sola o en equipo?

No soy nada fan de los grandes equipos, ni de escribir los guiones entre muchos guionistas. Prefiero escribir sola o, mejor aún, con un buen compañero.

13) ¿Género favorito a la hora de escribir?

Me gustan todos, no sabría elegir.

14) ¿Te ves incapaz de escribir algún género en concreto?

No tengo vergüenza y me atrevo con todo.

15) ¿Qué aspecto tiene tu escritorio, o el refugio en el que te escondes para escribir?

Mi escritorio suele ser la mesa comunal del Starbucks o la que está más cerca del enchufe en el Pain Quotidienne. También me encantan los Granier o los Panarias, las panaderías low cost que han proliferado como setas por todo Madrid. Soy feliz porque ahora tengo una oficina en cada esquina.

16) ¿Cuál es el lugar más extraño en el que has escrito un guión?

Recuerdo un restaurante chino en Bruselas en el que pasé una tarde de escritura especialmente surrealista, pero no tengo anécdotas míticas en este apartado.

17) ¿Qué libros y películas te cambiaron la vida?

Dios, son demasiados para enumerarlos todos. Que se me ocurra ahora, cinco libros que dejaron huella: “El mundo según Garp” de John Irving, “Colmillo blanco” de Jack London, “El ladrón de chicles” de Douglas Coupland, “Boy” de Roald Dahl y “El camino” de Miguel Delibes.

Y cinco pelis: “Jo, qué noche” de Martin Scorsese, “La vida privada de Sherlock Holmes” de Billy Wilder, “Whisky” de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, “Alien, el octavo pasajero” de Ridley Scott y “Regreso al futuro” de Robert Zemeckis.

18) ¿Qué lecturas, cursos, películas, etc… te han marcado como guionista?

De nuevo, son tantos, que podemos estar aquí hasta mañana. Hay un corto que me provoca una envidia insana y me ha marcado mucho: 14e Arrondissement, de Alexander Payne, dentro de la película “Paris, Je t´aime”. Si, algún día, consigo escribir algo la mitad de bueno que esto, puedo morir a gusto.

19) ¿Quién te ha influido más a lo largo de tu carrera profesional?

Mis compañeros guionistas. Vosotros sabéis quiénes sois (guiño, guiño).

20) ¿Cuáles son tus referentes clásicos y modernos, españoles y extranjeros?

En este momento, muchos de mis referentes son guionistas ingleses: Steven Moffat, Ricky Gervais, Sally Wainwright. Y Stephen King. Su libro “Mientras escribo” es imprescindible.

21) ¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?

Elegir sólo uno es La decisión de Sophie. Mi mejor proyecto siempre es mi siguiente proyecto.