LOS DIBUJITOS PARA NIÑOS: LA DISIDENCIA DE LA COLABORACIÓN

Todos hemos crecido con dibujos animados infantiles. Pero, al igual que colorear o trenzar pulseras hay un momento de tu vida en el que el universo te dice que ya es suficiente. Que eres mayor. Que ahora solo te corresponden dibujos con ocho palabrotas por frase, referencias sexuales constantes y alusiones a las drogas. Y ni hablar de seguir haciendo pulseras. Siempre te quedará colorear mandalas al menos, por ahora sigue estando bien visto.

Pues bien, hay muchos que luchamos contra esa vocecita del universo y vemos series infantiles por voluntad propia durante toda la vida. Podría estar hablando de ellas durante varios artículos pero en este voy a centrarme en cómo han cambiado aquellas orientadas a los niños. Con énfasis en la O.

Los 90 y la cultura de la competición

Hace unos veinte o treinta años parecía estrictamente necesario que si hubiera una serie orientada a los chicos, tuviera peleas, competiciones y ganadores. Si era para chicas, no era un elemento tan importante, o al menos los guionistas se esforzaban en integrar elementos de colaboración, de equipo. 

Screen-Shot-2014-07-16-at-090402Las Supernenas (Craig McCracken, 1998)

Me explico, Las Supernenas eran un grupo de niñas con poderes que salvaban la ciudad de Townsville pegando a los malos, pero lo hacían colaborando. Aunque Goku de Dragon Ball también tenía amigos, todo lo importante en la serie se daba en peleas de 1 vs 1. La serie rezumaba competición (estaba llena de torneos constantes, de hecho). Lo mismo ocurre cuando enfrentas a series como las Las W.I.T.C.H con Pokémon. Pese a que Ash Ketchum tiene un equipo, el importante es él, es que él sea el mejor. Ya lo decía el opening: llegaré a ser el mejor, el mejor que habrá jamás… Sin embargo el equipo de jóvenes brujas siempre estaban juntas, y eran más fuertes cuanto más colaboraban. Otro tanto pasa con Las Winx y Yugi-Oh. Trabajo en equipo es de chicas, trabajo individual es de chicos.

descargaPokémon (Masamitsu Hidaka, 1997)

¿A dónde quiero llegar con esto? Que desde pequeños a los chicos se les ha dicho que tienen que pisar a otros para ser visibles e importantes. Que hay que ganar solo. Pero esa tendencia ha ido cambiando a lo largo de los años, y aunque siguen llegando series con un fondo muy parecido (especialmente procedentes de Japón), otras series con protagonistas masculinos desafían el panorama de animación infantil con bondad y tramas de apoyo mutuo.

Sí, estoy hablando de la mejor serie infantil de la historia y esa es Steven Universe. Steven es un niño mitad humano mitad gema mágica del espacio exterior, pero eso no es lo importante. Lo que importa es que es un protagonista masculino de una serie con peleas que sin embargo colabora y es sensible. Huye de todo aquello que han perseguido otras series de animación, incluso su arma principal es un escudo. Algo que ni siquiera sirve para dañar, sino para proteger.

1_vCkef7tWqNUIJS5gdJoIsASteven Universe (Rebecca Sugar, 2013)

De niños somos una esponja. Aprendemos de nuestros padres, del colegio, de nuestros amigos, y también aprendemos de los dibujitos. Con esto no quiero decir que no le pongas a tu hijo Pokémon porque esclavizará a vuestro perro y lo obligará a competir, sino que series de “pura competición” se pueden alternar con otras series de acción con valores de equipo y más actuales. Steven Universe o Avatar: La leyenda de Aang desafían con la empatía. Empatía que se traslada incluso a los villanos, teniendo ambas series ejemplos de personajes “malos” a los que se les ha vencido con el afecto. Suena casi ridículo pero los niños necesitan aprender que en su vida adulta no podrán (o no deberían) solucionar cosas con el puño. Y hay que darles recursos para ello.

Además, estos últimos años se han roto muchas barreras, entre ellas hemos asistido a un primer beso LGTB en el gigante muchas veces conservador que es Disney y a una primera boda entre personajes del mismo género en toda la historia de la animación infantil. Los tiempos cambian, y con ello cambia la imagen de lo que un chico debería ser. Así que papis, cuando vuestros hijos terminen la fase de La patrulla canina igual su siguiente serie podría ser alguna que integre las peleas de toda la vida con algo de corazón. Y de paso os engancháis a la serie vosotros también.

Por Paula Sánchez Álvarez

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